Uma Musume: Serie-Darklines - Capítulo 11
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11: CAP 07 — V: “Dark Lines” 11: CAP 07 — V: “Dark Lines” Pero McQueen había subestimado el nivel de obstinación de su prima.
Dober no iba a ceder tan fácilmente.
Sabía leer a la gente, y la rigidez en el rostro de la peli-lavanda no era fuerza de voluntad absoluta, era una barrera a punto de resquebrajarse.
McQueen estaba en las últimas, tan cerca de rendirse al instinto como ella misma.
Así que, en lugar de forcejear contra el agarre de McQueen, Dober cambió de táctica.
Dejó que su cuerpo se relajara sutilmente.
Acompañó su discurso venenoso y persuasivo no con fuerza bruta, sino con toques lentos, casi perezosos.
La mano libre de Dober subió por el brazo de McQueen, rozando la piel aún cubierta por el sudor de la sesión.
Trazó la línea de su hombro, bajó por su espalda y sus dedos acariciaron con lentitud la parte exterior de su muslo, justo donde los pulgares de Cali habían dejado su marca.
McQueen se tensó, pero no para huir.
Su respiración se atascó en su garganta.
—Estás temblando, McQueen —susurró Dober, su voz perdiendo la hostilidad para volverse peligrosamente suave—.
Sabes que quieres ver hasta dónde puede llegar.
Las dos queremos.
Si me detienes, vas a pasar la noche entera preguntándote qué hubiera pasado si no hubieras sido tan malditamente cobarde.
Dober movió la mano que estaba apresada.
Ya no jaló para soltarse.
En su lugar, giró la muñeca lentamente dentro del agarre de McQueen, hasta que sus palmas se encontraron.
Sus dedos se entrelazaron con los de su prima, uniendo fuerzas en lugar de enfrentarse.
La mirada de McQueen vaciló.
La barrera de su dignidad familiar chocó de frente contra la abrumadora realidad de su biología y de ese cuarto cerrado, sofocante y saturado de intenciones.
Dober iba a cumplir con su cometido, costara lo que costara.
Y si eso implicaba terminar lo que Cali no había concluido con McQueen para que ella finalmente soltara el freno…
lo haría.
El entrelazado de sus manos se apretó.
La sala clínica y sus pesadas puertas insonorizadas se encargaron de ocultar todo lo que sucedió después.
—¿Mmm…?
La luz de la mañana se filtraba por las persianas, clavándose directamente en los ojos de Cali.
Intentó girarse para evitar el resplandor, pero al hacerlo, una punzada sorda y profunda le atravesó la zona lumbar.
—¡Agh!
—Cali soltó un quejido ronco, abriendo los ojos de golpe.
Estaba acostado bocarriba.
Sobre una camilla.
Miró el techo aséptico de la sala de recuperación y parpadeó varias veces, intentando que su cerebro arrancara.
Intentó sentarse, pero un dolor extraño le subió por las caderas y las piernas.
Era el tipo de fatiga muscular que experimentaba cuando, en sus días de agente, tenía que retener un carro de escape atado a su cintura para salvar a un cliente de caer por un barranco y ser hundido en el mar.
Pero él no había jalado ningún carro.
Solo había hecho masajes.
—Qué carajos… —murmuró, llevándose una mano a la cabeza.
Al frotarse la cara, sus dedos rozaron algo húmedo en su mejilla izquierda.
Retiró la mano y miró las yemas de sus dedos.
Había un leve rastro de un fluido viscoso, ligeramente dulce, que se estaba secando contra su piel.
Cali frunció el ceño, completamente desorientado.
(Qué raro…) pensó, oliendo el rastro.
(No recuerdo haberme aplicado aloe vera.
Ni nada parecido.) Intentó levantarse de la camilla, pero sus rodillas cedieron en el primer intento y tuvo que sostenerse del borde metálico para no caer al suelo.
Su cuerpo se sentía como si hubiera sido exprimido por una prensa industrial.
Justo en ese momento, el seguro de la puerta hizo un clic alegre.
La puerta se abrió de par en par y una mancha rosada entró rebotando a la sala.
—¡Yaaaaaiiii!
¡Entrenador, buenos días!
—Urara corrió hacia él, luciendo su habitual uniforme deportivo y una sonrisa que podría haber iluminado la mitad de Tracen—.
¡Hoy es el día de la carrera planificada!
¡Urara durmió súper profundo y está lista para no caerse!
Cali le devolvió la sonrisa a duras penas, apoyando todo su peso en la camilla.
—B-buenos días, Urara… me alegra que estés lista.
Yo solo necesito… buscar mi columna vertebral, creo que la dejé en algún lugar del piso.
Urara ladeó la cabeza, acercándose a él como un cachorro curioso.
Arrugó la nariz y empezó a olfatearlo, igual que había hecho días atrás bajo el árbol.
—Entrenador… huele diferente hoy —comentó ella, parpadeando con inocencia.
Cali sintió que un sudor frío le bajaba por la nuca.
—¿Ah, sí?
¿Volví a usar el perfume de peligro inminente?
Urara negó con la cabeza, muy segura de su análisis.
—No.
Ya no huele al dulce enojado.
Bueno… un poquito sí.
Pero ahora huele a… a té de flores.
Y a miel.
Cali se quedó paralizado.
Té de flores.
Miel.
Elegancia.
McQueen.
Dulce enojado.
Caramelo quemado.
Instinto.
Dober.
El cerebro de Cali, finalmente superando la resaca del cansancio, unió los puntos.
El dolor en las caderas.
El fluido viscoso en la mejilla.
El doble rastro olfativo que lo cubría como una maldita valla publicitaria.
Las dos Mejiro no se habían ido anoche cuando él se desmayó por el agotamiento de los masajes.
—Androne… —susurró Cali, con la mirada perdida en el vacío, dándose cuenta de que la que se había salvado, por muy poco, no había sido Dober de McQueen.
Había sido él mismo, aunque no del todo—.
Cancela el plan de las carreras.
Búscame un pasaporte falso.
Me voy a Suiza.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES AutoresRAR “¡¿Qué no entiendes?
SA-LA-DO” En- entonces culpa a Erick, es su culpa por comprar azúcar blanca.
“Se prueba jovencito, SIEMPRE, se degusta el postre antes de empezar a servirlo al restaurante”.
Yo- es que, es mi primera chamba.
…
GOLPE.
¡Chef tenemos un gran problema!
“HAAA, ¿ahora qué?.” ¡Es el espolvoreado de azúcar!
nuestros clientes que probaron los queques ¡están en euforia!.
“Pero cóm-“ ¡Merca, Chef!, alguien, de alguna manera, le hecho el polvo mágico a los postres en vez de azúcar.
…
MIRADA.
…
Wiiidu wiiiiduuuu…
SONIDO DE PATRULLAS.
“Pásame el celular, llamaré al teniente Jhack, tendré que cobrarle el favor que me debe.” …
“Y TÚ” Hick.
“¡ESTAS DESPEDIDO!” …
Pónganle una etiqueta a todo Lectores; de verdad, una sopa dulce es algo que no querrán probar, en la vida, ME LO AGRADECERÁN.
Espero sus comentarios de la historia principal, los veo el EN PRÓXIMO CAP.
GUIÑO GUIÑO.