Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Uma Musume: Serie-Darklines - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Uma Musume: Serie-Darklines
  3. Capítulo 14 - 14 CAP 08 — III El guion de la mangaka
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: CAP 08 — III: “El guion de la mangaka” 14: CAP 08 — III: “El guion de la mangaka” El sol comenzaba a ocultarse, coloreando el cielo de Tracen de un naranja color de la naranja, o, así lo llamaría la optimista rosa.

La carrera de Urara había terminado, y él la dejó frente a los dormitorios con 2 helados de proteína sabor a fresa por haber ocupado el segundo lugar.

… Cali aguardaba cerca de la salida de la biblioteca, apoyado contra un farol apagado, esperando a su segundo objetivo.

Las puertas dobles se abrieron y de allí salió la otra heredera Mejiro; Dober.

Cali la observó con los ojos entrecerrados.

Su piel lucía inusualmente brillante, radiante.

Su habitual expresión de espantapájaros amargada y huraño había desaparecido por completo; en su lugar, un aura de satisfacción casi felina la envolvía.

Al cruzar miradas con el entrenador, su rostro se iluminó aún más.

Cali dio unos pasos al frente para interceptarla, pero ella no tardó en acortar el avance, moviéndose con una gracia depredadora.

—Sé lo que hiciste, Dober —golpeó primero Cali, con el tono de una oficial de delitos.

Era su vieja táctica de agente subterráneo: soltar la olla de golpe para que los fugitivos entraran en pánico y confesaran por la presión.

Pero olvidó un detalle crucial.

Esta chica era una mangaka.

Había escrito, dibujado y estructurado ese tipo de escenas de interrogatorio una y otra vez en sus libretas.

Conocía los clichés, los diálogos de manual y las trampas de los guiones.

No iba a caer en errores de novata prófuga.

—¿Ah, sí?

¿De qué hablas, entrenador?

—preguntó Dober, inclinando la cabeza con una inocencia que no le pegaba en absoluto, para nada, un payaso actuaba mejor.

Pregunta tras pregunta, Cali intentó acorralarla.

–McQueen soltó la sopa sin darse cuenta.

–Mmmm, ella solo come pudin y leche condensada, y eso sería lo mas cercano a una sopa para ella~, Y negativa tras negativa, Dober las desvió todas con maestría.

Pero la batalla no era solo verbal.

Mientras hablaban, la pelinegra intentaba dar pasos disimulados, buscando posicionarse a espaldas de Cali, intentando tomar su punto ciego.

Cali, obviamente no iba a caer en esta simple maniobra de sujeción.

Paso tras paso, ajustó su propio eje, protegiendo su retaguardia paso a paso, hasta que encontró el lugar más seguro y apoyó su espalda contra la áspera corteza del tronco de un árbol ancho.

Una Uma de pie era muy peligrosa, pero, una Uma arrodillada o recostada era otra cuestión, más manejable en cuanto a la experiencia de este joven.

Acorralado físicamente por su propia defensa, Cali decidió sacar su última carta.

—Esto no quedará así, Dober.

Presentaré el caso a la presidenta Rudolf.

Yo mismo soy la prueba del…

saqueo.

Cali tragó saliva.

—Oh…

creo que, yo también soy mi propia prueba —replicó Dober, deteniéndose a menos de un metro de él.

Una sonrisa lenta y oscura se dibujó en sus labios, a la vez que sus orejas se direcionaban al entrenador como queriendo escuchar sus latidos sorprendidos —Dime, entrenador, en un escándalo de esta magnitud, ¿a quién crees que la academia está dispuesta a perder?

¿A la heredera de una familia prestigiosa…

o a un entrenador?

Jaque mate.

Lo acorraló con sus propias palabras y, con argumentos implacables, le cerró cualquier vía de escape legal o institucional.

Perdida su oportunidad de tomarlo por la espalda gracias a la posición del árbol, Dober optó por el asalto frontal.

Acortó la distancia restante.

Levantó los brazos y deslizó ambas manos por detrás del cuello de Cali, entrelazando los dedos.

Se puso de puntillas, acercando su rostro peligrosamente al de él.

Cali se tensó como la cuerda de un arco a punto de romperse.

Esperaba un golpe, una mordida o una amenaza mayor.

Pero en cambio, la pelinegra rozó suavemente su mejilla con los labios.

Dejando un rastro de fuego y cálida respiración hasta llegar a su oreja.

—Sé que sabes lo que pasó anoche…

—susurró Dober, con la voz vibrante contra su piel—.

Si no lo supieras, no estarías aquí temblando.

Así que…

¿por qué no mejor, me ayudas a crear este nuevo manga?

Dober deslizó una mano por la nuca del entrenador, acariciando su cabello.

—Lo disfrutaste.

Aunque te hagas el desmayado, lo sé.

Y creo que podríamos disfrutarlo muy bien…

los, tres.

Un escalofrío absoluto le recorrió la espina dorsal a Cali.

En ese instante exacto, con un zumbido eléctrico, las farolas del campus se encendieron de golpe, iluminando la penumbra del anochecer.

Dober se separó apenas unos centímetros.

Lo miró a los ojos, sonrió de medio lado y, con un atrevimiento que desafiaba toda su fachada solitaria, le dio una lenta y descarada lamida en la mejilla que acababa de besar.

Sin decir más, retrocedió.

Le dedicó un beso volado con la mano, dio media vuelta y se marchó caminando bajo la luz de las farolas.

Cali se quedó allí, reconociendo, de alguna manera, las cartas de esta heredera.

–Así que de esas tenemos, heee~.

Sin darse cuenta, acababa de firmar, sin querer, un contrato de exclusividad con los instintos más oscuros de la familia Mejiro.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES AutoresRAR “¡LLEVE SUS MANZANAS!, con caramelo y algodón de azúcar.

Dame 2; y a mí 3; oye yo pedía primero, espera tu turno.

¡Señor Prescot!, cuando le dije que debía de cancelar su saldo de mis servicios dentales, no me refería a…, derivarme a cuánto paciente pudiera.

“Hooo, vamos doctor Veltran, no le veo el problema, de alguna manera sus ingresos deben de haber tenido una, subida, ¿no?”.

Si, pero no a costa de los dientes de niños y ancian-.

“haaa, sabe, quizás lo visite en unos días, ahí tendré tiempo para escucharle, porque ni yo ni mis dientes se resisten a estas delicias mías”.

¡Oye señor ¿Dónde está mi pedido?, ordene antes…!

Cuando se trata de pagar, busca hasta en el agujero más chiquito que encuentres y hallaras.

ESPERO SUS COMENTARIOS Y HASTA LA PROXIMA.

GUIÑO GUIÑO.

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo