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Uma Musume: Serie-Darklines - Capítulo 15

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  3. Capítulo 15 - 15 CAP 09 El sótano y el perfume
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15: CAP 09: “El sótano y el perfume” 15: CAP 09: “El sótano y el perfume” Esa misma noche, la puerta de la habitación de Dober se abrió de golpe.

Mejiro McQueen entró como un vendaval, cerrando el cerrojo tras de sí con manos temblorosas.

Su habitual elegancia había sido reemplazada por una genuina crisis nerviosa.

—¡Dober, él lo sabe!

¡Debemos desaparecerlo!

Soltó McQueen, caminando de un lado a otro por la habitación, mordiéndose la uña del pulgar—.

¡Un sótano!

Sí, un sótano en una de las fincas.

¡Esa es la solución, debemos guardarlo ahí bajo llave antes de que hable!

Dober, que estaba sentada en su escritorio repasando los bocetos de su libreta, no se inmutó.

Giró su silla lentamente y miró a su prima con una calma que rozaba el aburrimiento.

—McQueen, cálmate.

No hay que alarmarse por un perro que ya le tiene miedo a su correa.

—¡¿Cómo que no me alarme?!

—replicó la peli-lavanda, alzando los brazos—.

¡Si puede ir y decírselo al consejo, a la presidenta Rudolf, o peor, a la prensa de la academia!

¡Nuestra dignidad está pendiendo de un hilo por tu culpa!

—McQueen, no te alteres.

Esto está bajo control Dober cruzó las piernas, adoptando una postura dominante.

—Primero, ese idiota valora demasiado su cuello y su puesto de entrenador como para inmolarse.

–Segundo, si habla, él mismo queda implicado en un escándalo irremontable.

Y tercero…

Dober hizo una pausa dramática, sonriendo de lado.

—Incluso si se atreviera a abrir la boca, dime, ¿a quién le van a creer?

Él es un simple entrenador con un historial raro.

Nosotras somos el estandarte de la familia Mejiro.

Nuestro apellido es la mejor mordaza que pudimos ponerle.

Él lo sabe, y yo se lo dejé muy claro esta tarde.

McQueen detuvo su frenético caminar.

La lógica aplastante de la mangaka pareció enfriar su pánico, o quizás el exceso de azúcar hacía que la sangre que debería de llegarle a al cerebro estuviera saturado de, otra sustancia más dulce, pero sus hombros seguían tensos.

—¿Estás completamente segura de que no hay moros en la costa?

—Totalmente segura.

Así que calma —Dober se levantó de la silla y caminó hacia ella a paso lento —Es más, no solo no va a hablar, sino que lo tendremos para otro día.

Los ojos de McQueen se abrieron de par en par, retrocedió un paso por la sorpresa.

—¡¿O-otro día?!

¡No puedes hablar en serio, Dober!

¡Lo de anoche fue un error provocado por la fatiga muscular y…, y…!

Dober soltó una risa seca, deteniéndose a centímetros de McQueen.

Acercó su rostro al cuello de su prima y aspiró profundamente, cerrando los ojos con deleite.

—Oh, no mientas, McQueen.

Sé que lo deseas.

Tu olor te delata.

McQueen retrocedió otro paso, cubriéndose el pecho con los brazos, su rostro completamente bañado en un rojo escarlata.

—¡Mi olor es la fragancia exclusiva de nuestra familia!

—Mmmm, creo que el de ahora no lo es.—la interrumpió Dober.

—Hoy, en la biblioteca y en los pasillos, me estuvieron preguntando por mi, “nuevo perfume”, todo el día.

–Yo no entendía por qué, hasta que entraste por esa puerta.

Ahora que te encuentro y tu aroma se asienta, sé el porqué de las preguntas de todas.

Dober señaló a McQueen con el dedo.

—Hueles a lo mismo que yo.

A una mezcla de aceite neutro, calor reprimido y excitación.

–Hueles a lo que hicimos en esa camilla.

–Hueles a él, y,… El silencio cayó sobre la habitación.

McQueen bajó la mirada, incapaz de sostener el contacto visual.

Su pecho subía y bajaba rápidamente.

La coraza de la heredera perfecta finalmente se agrietó, dejando salir a la chica que había perdido la cabeza la noche anterior.

–Creo estar en lo correcto al pensar que tu cuerpo está rogando por una segunda sesión.

—Yo… es completamente impropio —susurró McQueen, su voz temblando por la derrota —Es vulgar y va en contra de todo lo que me han enseñado.

Pero… si consideras que es “estrictamente necesario” mantenerlo bajo nuestro control para asegurar su silencio… McQueen levantó la vista, más calmada y recobrando sus ojos y tono elegante.

Ya no mostraban pánico, sino una determinación oscura y hambrienta.

—Jaaaahaaaa, entonces, Dober, dime tus propuestas.

¿Qué tienes en mente para su próxima sesión de entrenamiento “exclusiva”?

Dober sonrió ampliamente, mostrando los dientes en la penumbra de la habitación.

–Tengo unas ides, quizás te interesaría echarles un vistazo.

Le indicó a McQueen que se acercara al escritorio para ver sus bocetos.

Y así, entre libretas y susurros cómplices, un nuevo y peligroso plan se armó en los dormitorios de Tracen.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES AutoresRAR Hoy no hay mucha creatividad, peor si hay tarea, y como dijo un pana un día.

“Tengo más tera que vida, pero más ganas de vivir la vida que hacer la p*inche tarea”.

…

No hagan caso a este consejo; HAGAN SU TAREA.

Los leo aquí en los siguientes capítulos.

GUIÑO GUIÑO.

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