Uma Musume: Serie-Darklines - Capítulo 40
- Inicio
- Uma Musume: Serie-Darklines
- Capítulo 40 - 40 CAP 36 Entrenador Cali mi pastel
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
40: CAP 36: “Entrenador Cali, mi pastel” 40: CAP 36: “Entrenador Cali, mi pastel” El calor del dormitorio había alcanzado una temperatura que ya no tenía nada que ver con el termostato del reloj de mesa.
Era calor producido.
Calor de dos cuerpos trabajando en la misma dirección con la misma urgencia, el aire entre ellos saturado de aliento y sudor y el sonido repetitivo que llenaba la habitación con una honestidad que no pedía permiso a nadie.
—Sí… vamos… más…~ más rápido— Las palabras de McQueen salían agudas y discontinuas, fragmentadas entre sus propios jadeos, pero cada una llegaba al joven con una claridad que no necesitaba volumen.
Su voz en ese estado era un idioma nuevo que hipnotizaba en el sentido más literal, llevando la mente de Cali hacia territorios que no había explorado todavía, hacia nuevas formas de llenarla, de hacerla derretirse, de arrancarle exactamente ese sonido una y otra vez y de lograr eventualmente que ese sonido llevara su nombre.
Plop.
Plop.
Plop.
Se molían entre ellos con un ritmo que había encontrado su propia gravedad, sus cuerpos comunicándose sin que ninguno de los dos necesitara instrucciones.
Y entonces Cali decidió.
Con una fuerza y una decisión que no avisaron, jaló los pies de McQueen hacia adelante.
Ella resbaló.
Su postura se desestabilizó completamente de estar sentada sobre él y su cuerpo se deslizó hacia abajo, terminando por recibir toda su longitud dentro de sus paredes húmedas de golpe.
Ella volviendo a sentir el golpe en el último muro de su interior una vez más, pero con mas furza, sin la gradualidad que había caracterizado cada etapa anterior.
–JoooOOÓ!
McQueen soltó un sonido que no era ninguna de las categorías conocidas.
Pero ella se guardó esa palabra antes de terminarla, porque no era digan de una señorita Mejiro.
Cali no se detuvo.
Se incorporó sobre la cama, con una fluidez que no debería haber sido posible estando conectados, incorporándose hasta quedar sentado con McQueen sobre sus muslos, con él aún dentro de ella.
–Creo que esta vez…, me toca marcar el ritmo, McQueen-san, Sus cuerpos reconfigurados en una postura completamente nueva que redistribuía el ángulo y la profundidad de todo lo anterior.
Su brazo rodeó su cintura.
Firme.
Evitando que ella se inclinara hacia atrás, sosteniéndola contra él con el peso de su antebrazo sobre su espalda baja sintiendo algunos de sus cabellos pulpura claro contra su dorso.
–Pero para eso necesito ver a mi rival…, cara a cara.
Con la mano libre encontró un mechón de su cabello claro y lo movió hacia un costado, descubriendo la extensión de su mejilla, su cuello, su clavícula.
Atacó con besos.
Sus orejas se cayeron e inclinaron a los lados.
Sus labios trabajaron esa piel recién descubierta con una atención que no se apresuraba, que saboreaba cada zona antes de continuar, mientras abajo seguía moviéndose dentro de ella con un ritmo que mantenía todo encendido sin llevarlo todavía a ninguna conclusión.
—Umm sí, sigue, se siente… huuu— –Hmmm, mmmh, mwua~.
McQueen se regocijaba.
Sus manos buscaron sus hombros, sus brazos, cualquier superficie de él que pudiera sostener para anclar su propio cuerpo en el placer que la recorría de abajo hacia arriba con cada movimiento de sus caderas conectadas.
Pero Cali quería más.
Quería más de él dentro de ella.
No físicamente, ya estaba ahí, completamente, hasta el límite que ambos habían descubierto.
Quería entrar en sus pensamientos, instalarse en su mente, ocupar el espacio que quedaba entre el placer y la consciencia.
–(Entenderá señorita Mejiro; Plot plot plto plot; que conmigo no se tien una batalla sencilla).
Se inclinó hacia adelante.
Sus rostros se encontraron, la distancia entre ellos reduciéndose hasta que su aliento mezclaba el de ella.
Se inclinó un poco más.
Sus labios encontraron su clavícula y descendieron.
Un poco más y llegó a sus destinos, los dos puntos rosas de la dama dolorosamente erectos, ignorados en los últimos minutos, reclamando atención con una urgencia que era visible.
Su boca se cerró sobre el derecho.
Lo lamió despacio.
Lo succionó con una presión gradual que comenzó suave y fue aumentando en ciclos, mientras sus dedos encontraban el izquierdo y lo trabajaban en un circuito paralelo que no dejaba a ninguno sin atención.
El resultado llegó inmediato y sin disimulo.
—Ohh por… ¡DIOSAS!— La voz de McQueen se quebró en algún punto entre la exclamación y el alarido—.
Esto, esto está— Los sonidos que salieron de ella eran bruscos y completamente despojados de la elegancia habitual de la heredera Mejiro.
Sonidos de alguien que ha perdido el acceso temporal a cualquier filtro social.
Cali los escuchó.
Y con una calma que contrastaba con el ritmo de sus caderas, levantó los ojos hacia ella sin separar su boca de su punto rosa, y habló contra su piel.
—McQueen-san, no la escuché.
¿Qué decía?
Ella procesó la pregunta a través de varias capas de placer simultáneo.
—Sí, sigue… Cali— Entonces… El ritmo de sus empujes bajó.
Sus succiones se volvieron más lentas, más espaciadas, como un motor que pierde revoluciones de manera deliberada El joven no aprobó su deseo.
–No, ese no soy yo, no soy solo Cali .
McQueen lo notó con una inmediatez que le cortó parte del placer como una tijera al bajar el ritmo de su empuje y sus succiones.
Entendió.
—Lo siento— dijo, su voz encontrando algo más parecido a su tono habitual, aunque todavía fracturada por los bordes —Por favor continúa… entrenador.
El ritmo bajó más.
–Te falta algo más ahí.
McQueen parpadeó.
Lo miró.
Leyó en su expresión lo que faltaba con la misma velocidad con que leía una pista en los últimos metros de carrera.
Supo exactamente lo que quería, entendió lo que el joven buscaba obtener lo que quería hacer dentro de su mente Y ella también lo quería.
Lo quería en toda ella, en su cuerpo y en su mente y en ese espacio que había empezado a construirse en su pecho esta noche.
Así que reunió todo lo que tenía, la dulzura entrenada de su voz de heredera, el cortejo de una princesa, y el deseo de una mujer en “ese periodo”, el deseo sin filtros de una Uma en el punto más alto de su ciclo.
-Jijiji.
Puso una sonrisa sincera en su expresión, algo que no contrastaba con la luz perdida en lujuria y destellos rosa dentro de sus pupilas, y respondió a su orden.
Pronunció cada sílaba con el colorido sensual que solo McQueen podía dar a esas palabras específicas.
—Por favor… sigue llenándome… Una pausa.
—Entrenador Cali.
Otra pausa, más corta.
—Mi pastel.
El silencio duró exactamente un segundo.
Y entonces algo se desbloqueó en Cali que no había estado activo antes esa noche.
No urgencia, no hambre, algo más profundo y más instintivo que ambas cosas.
Como si esas palabras en esa voz con ese tono específico fueran la contraseña de una puerta que no sabía que existía y la hubieran abierto a la fuerza.
La llenaría como deseaba.
Se metería en toda fibra de su ser.
–(Si eso desea, elegante McQueen-san, entonces tomare su reto, hasta llegar a la meta.) Sus brazos la rodearon completamente, sus caderas comenzaron a moverse con una sincronización nueva que era más profunda y más decidida que todo lo anterior.
Su boca regresó a sus puntos rosas con una atención renovada, y el calor del dormitorio de Tracen a las 2 AM encontró todavía más grados por escalar.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES AutoresRAR *Caminar caminar…* Mmm.
“Según este radar, el trozo de metal debería de estar.” Pip pip pip pip.
“Aquí.” *Desenterrar* “Secretos de la, ¿de la que?” *Saca su traductor GOULGLEE* “Secretos de la corrupción” …
“Está muy bien conservado para ser antiguo…” “Oh, parece que puedo abrir este escrito desatando este lazo…” *Toca la cinta y se corta, derramando sangre en toda esa cinta de tela* “HaaaaaaUUU!!!” “Pero que estúpido muerto pondría espinas en su libro?” “¿HE?” *Ve como la sangre empieza absorberse en la cinta y el libro empieza a recuperar color* “¿Pero qué?” *Lo intenta soltar pero la cinta tras del libro se clava en su palma y le saca más fluido vital* “¡Haaaa!- no puedo, no puedo soltarlo.” *El sujeto empieza a notar la fatiga por falta de sangre y cae con el libro en sus manos.
* “Yo- ¿voy a m*rir por un libro?” El libro deja de absorber una vez que deja seco al joven…, y un fluido negro se desliza por la cinta y entra por las heridas den las manos del joven ya caído.
…
…
…
“¡Gaaaaahhhhh!!!” Ha renacido, ha renacido un ser sellado, sellado por la corrupción de su esencia.
Tomando al más inocente con sangre pura que pudo atraer con su vibra negativa….
…
MIS LECTORES… Si ven algo raro por la calle no lo recojan, no vaya a ser que esa cosa o ser vivo, aparentemente muerto o inútil tenga alguna cepa fallida de laboratorio, o en el peor de los casos les hagan algún cambio…
No terminen como yo en la sala de urgencias… Los leo y veo en el próximo cap.
GUIÑO GUIÑO.