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Un crimen no organizado - Capítulo 26

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26: Cap 26: El Descanso del Guerrero 26: Cap 26: El Descanso del Guerrero La comisaría de San Solano estaba más aburrida que nunca.

No había crímenes importantes, ni persecuciones emocionantes, ni siquiera un ladrón de carteras torpe al que pudieran atrapar en una esquina.

Adolfo y Juanjo estaban en sus escritorios, mirando sus computadoras sin mucho entusiasmo.

Llevaban días sin un caso decente, y la rutina era tan monótona que incluso el ventilador viejo de la oficina parecía más animado que ellos.

Juanjo giraba lentamente en su silla, lanzando una pelota de papel al aire y atrapándola con la otra mano.

—Dime algo, Adolfo… ¿Cuándo fue la última vez que hicimos algo emocionante?

Adolfo, que trataba de mantenerse despierto mientras leía un informe sobre robos menores (que, para variar, solo hablaba de un adolescente que se llevó un chicle sin pagar), gruñó sin despegar la vista del papel.

—Hace dos semanas.

Juanjo levantó una ceja.

—¿Ah, sí?

¿Y qué fue?

—El tipo que intentó robar un carrito del supermercado y quedó atrapado en la salida porque no sabía cómo girar la rueda.

—¡Ah, sí!

Gran caso.

Casi nos dan una medalla por eso.

El silencio volvió a invadir la oficina.

—Adolfo… —¿Qué?

—¿Y si fingimos un caso solo para tener algo que hacer?

Adolfo le lanzó una mirada asesina.

—No.

—Bueno, tenía que intentarlo.

El reloj marcaba las 12:07 pm, y a falta de algo mejor que hacer, decidieron enfrentar un reto aún más difícil que resolver un crimen en San Solano: conseguir café de la máquina expendedora.

La máquina de café de la comisaría era una reliquia de otra época.

Nadie sabía exactamente cuántos años llevaba ahí, pero los rumores decían que había estado desde que la comisaría se inauguró… en los años 70.

Adolfo metió una moneda y presionó el botón de “Café solo”.

Nada.

Lo intentó de nuevo.

Nada.

Juanjo cruzó los brazos.

—Déjame intentarlo.

Tienes que tratarla con cariño.

—¿Cariño?

Es una máquina infernal.

Juanjo golpeó suavemente el costado de la máquina y presionó el botón con delicadeza.

La máquina hizo un ruido extraño, como si estuviera considerando si merecían el café o no.

Adolfo y Juanjo contuvieron la respiración.

Finalmente, el vaso de plástico cayó… pero en lugar de café, empezó a salir agua tibia y un líquido marrón sospechoso.

—¿Qué demonios es esto?

—preguntó Adolfo, horrorizado.

Juanjo se encogió de hombros.

—¿Café light?

Adolfo suspiró y le dio una patada a la máquina.

Error fatal.

La máquina hizo un ruido de motor de avión, vibró violentamente y empezó a expulsar vasos vacíos como si fuera una ametralladora de plástico.

—¡AGÁCHATE!

—gritó Juanjo, tirándose al suelo.

Adolfo levantó una silla como escudo mientras los vasos volaban por toda la oficina.

—¡ALGUIEN DETENGA ESTA COSA!

En ese momento, el comisario Ramírez entró en la oficina y fue golpeado en la cara por un vaso volador.

—¡¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ?!

Juanjo se levantó lentamente del suelo.

—Nada, jefe.

Solo… experimentos científicos.

Ramírez, con el ceño fruncido y el vaso pegado en la frente, se frotó las sienes.

—No me interesa.

Juanjo, te vas de vacaciones.

Juanjo abrió los ojos como platos.

—¿¡Qué!?

—Llevas meses sin tomarte días libres.

Es obligatorio.

Adolfo, aún cubierto de vasos de plástico, frunció el ceño.

—¿Y qué pasa conmigo?

Ramírez sonrió con malicia.

—Buena pregunta, Adolfo.

Te asignaremos una nueva compañera.

Adolfo sintió cómo su alma abandonaba su cuerpo.

—No.

—Sí.

—No.

—Sí.

—No puedes hacerme esto.

—Oh, claro que puedo.

Juanjo se levantó de inmediato.

—¡Me voy a empacar!

Adolfo lo agarró del brazo.

—¡NO PUEDES DEJARME SOLO!

Juanjo se soltó y le palmeó el hombro con una sonrisita.

—Amigo, ha sido un honor.

—Espero que te piquen las medusas.

—Y yo espero que no termines en urgencias.

Ramírez bufó.

—Se llama Patricia Pérez.

Empieza mañana.

Adolfo se llevó las manos a la cara.

—Dime que es alguien competente.

Ramírez se rió con ganas.

—¡Nos vemos mañana, Adolfo!

Y así, el peor mes de su vida apenas comenzaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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