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Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido - Capítulo 12

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12: Todos juntos 12: Todos juntos Después de lo acontecido en el capítulo anterior, El gigante se acercó hacia los tres jóvenes que estaban cerca de los restos de la cueva.

Hiroki y Brianna permanecieron cerca de Damian, Quien estaba inconsciente en el suelo.

Hiroki desenfundó su espada, Mirando con miedo y seriedad al enorme guardián del bosque.

—Aún no me he recuperado del todo…

Pero si intentamos huir, Esa bestia nos matará.—Dijo Hiroki con la voz temblorosa.

Brianna miró atentamente como el guardián se acercaba con cada paso que daba, Haciendo que los árboles temblaran con su movimiento.

—Hiroki…

No quiero quedarme.

¡Ya vamonos!—Dijo llorando del miedo.—Esa cosa nos va a matar.— El gigante se detiene a unos metros de ellos, Mirándolos fijamente con sus ojos de roca y tierra.

—Mis hijos nacieron para proteger al bosque y a sus habitantes, los animales.

Ustedes vienen aquí para matarlos sin ninguna razón, más que ganar dinero con sus vidas.—Siseó mientras hablaba en un tono grave y un eco silencioso.—Ustedes las razas humano y demonio, no son bienvenidos aquí.

Sólo causan destrucción a su paso.— Hiroki apretó la empuñadura de su espada, Apretando los dientes, y sujetando el collar de la piedra de maná que llevaba en su pecho.

Cerró los ojos antes de recitar un conjuro.

—”Piedra de maná, Otorgame tu fuerza y hazte uno con mi cuerpo.

Que tú fuente de maná llene mi caja, Y que mi poder sirva para protección.”— La piedra comenzó a brillar.

Brianna abrió los ojos mientras observaba a Hiroki con miedo y confusión.

La piedra empezó a entrar al pecho de Hiroki, haciendo que el cuerpo brillará intensamente.

El guardián entrecerró los ojos al ver la intensa luz.

—¿Te atreves a usar la vida de uno de mis hijos para tu poder?

Eres despreciable y arrogante.

La gran diosa de la naturaleza me convocó para darles un castigo; ¡ejecución!—Levanta uno de sus gigantescos brazos para aplastarlos.

El gólem de tierra que Damian había creado, despertó cuando sintió la amenaza inminente hacia su creador.

El gólem se levantó y corrió hacia él grupo para interponerse entre el puño gigante y el cuerpo inconsciente de su creador.

—Protegeré a crea—Antes de terminar sus palabras, el puño se recubrió con roca y golpeó al gólem de tierra, matándolo al instante.

De lo que era el gólem de tierra, solo quedo la parte baja del abdomen y sus piernas.

El resto era escombros.

Hiroki y Brianna quedaron impactados ante la fuerza bruta del guardián.

El chico decidió analizar el poder del guardián mientras su brillo desvanecía.

—No puede ser…—Dijo mientras su piel se erizaba.

—¿Qué ocurre Hiroki?—Preguntó Brianna con la voz temblorosa.

—Esa cosa…

Tiene un nivel de poder abrumador.

Tiene una fuerza de 1,920, un poder mágico de 1,130, y un control mágico de 650, haciendo un nivel de poder de 3,700.

Es 12 veces más fuerte que yo…—Dijo Hiroki mientras fruncia el seño.—Es un Rango B+.— Brianna se quedó helada.

Los puntos de poder de ambos juntos era nada más que 1,592.

(Por si tienen dudas, Había olvidado agregar la numeración que determina el rango según habilidad y fuerza.) Hiroki ya había absorbido el maná de la piedra, brindandole una gran cantidad de maná y energía.

Su aura renovada y brillante emanaba de él.

—No importa ahora.

Tenemos que pelear.—Dijo con seriedad.

Brianna casi se desmaya y cae de rodillas, su piel roja ahora pálida por el miedo ante el poder del gigante.

Hiroki creó un muro de hielo para proteger a Brianna, luego dirigió su mirada hacia él guardián.

—¿Estás listo para recibir tu castigo?—Dijo él guardián mientras agachaba la cabeza para ver fijamente a Hiroki.—Te prometo que será rápido…

Pero si te resistes, te haré sufrir lentamente y de forma muy dolorosa antes de matarte.—Extendió su brazo derecho para conjurar nuevamente la piedra con la que venció a Damian.

Hiroki sintió el maná acumulándose y rápidamente sacó su espada para luchar.

Se lanzó hacia el gigante, impulsandose con la magia de viento.

Alzó su espada para una estocada.

—¡”Estocada Implacable”!—Clava la espada en el pecho del gigante, sintiendo como el interior se rompía por la bendición.

Hiroki pensó que lo había vencido, pero no se confió debido a la diferencia de poder.

El gigante ni siquiera se inmutó ante la estocada.

Su pecho empezó a reconstruirse hasta quedar como antes.

—¿Intentas subestimarme…?

Soy el guardián del bosque, niño.

¡No me subestimes!—Golpeó su puño contra su pecho para aplastar a Hiroki, pero cuando alejó el puño, vio que no había nada.—¿Qué…?— Hiroki apareció frente a su cabeza, Con la mano alzada a su cara.

—¡Aquí grandote!

¡”Cien Punctura”!—Uso un conjuro poderoso, creando cien picos de hielo y disparar los a la cara del guardián.

Los picos impactaron en la cara con fuerza, algunos quedando incrustados e incluso atravesando la cabeza del gigante.

Hiroki se alejó y bajo hacia donde estaba Brianna, quien estaba asombrada del ataque de Hiroki.

Ella se levantó lentamente, acercándose a Hiroki y desenfundando su espada para luchar junto a él.

—Estoy contigo, Hiroki.—Dijo armandose de valor.

Hiroki sonrió y apuntó con su dedo hacia el pecho del guardián.

—Mi espada quedo en el cuerpo de ese gran rocoso.

Tenemos que recuperarla.— —¡Si!—Gritó Brianna y se lanzó hacia el gigante.—¡Te demostraré mi fuerza demoníaca!— Los dos avanzaron a luchar contra el gigante.

Brianna le dio un corte en el abdomen, el cual se reconstruyó con tierra y ramas.

Hiroki intentó acercarse al pecho del gólem pero éste le dirigió otro puñetazo.

—Sigan resistiéndose y tendrán una ejecución dolorosa.—Dijo él guardián mientras lanzaba el golpe a Hiroki, quien lo esquiva y corre en su brazo.

Hiroki corrió por el brazo del gigante, preparando un ataque de viento.

—¡”Sclopetum”!—Golpea con fuerza en la mejilla del gigante, logrando moverlo un poco con la fuerza del golpe, pero eso le dio un pequeño dolor a Hiroki en el brazo por que golpeó la roca del hueso.

El guardián frunce el seño y resopla con Irritación.

—Son como unas malditas moscas.

¡Dejen de resistirse!—Levantó su puño rápidamente y logró conectarle un golpe de lleno a Hiroki, pero éste creó un escudo de hielo antes del impacto, lo que redujo el daño masivo.

Hiroki salió disparado hacia el suelo, chocando contra el césped y lastimandose el brazo izquierdo.

Brianna lo miró con preocupación por un momento antes de continuar atacando.

—¿¡Hiroki, estás bien!?— —Si.

No te preocupes.—Respondió él.

Hiroki comprendió ahora la diferencia de poder entre ellos dos y el gigante de roca.

—Maldita sea…

ese gigante es muy duro y fuerte…

Ahora veo por qué el hermano de Reina era bastante poderoso, y eso que ni está en el diez por ciento del poder de Zargoth.—Su cara se puso pálida ante la diferencia abismal de poder.—Esto está jodidamente roto.— Él levantó lentamente, sujetándose del brazo y mirando a Damian quien seguía inconsciente.

—Ah…

Que flojo.—Dijo en un tono aburrido.— El gigante le lanzó una roca gigante de dos metros, Hiroki creó una gran barrera de hielo.

La roca golpeó el muro, Dejandolo muy agrietado por el impacto.

—Maldito.

¿Intentas matar a alguien indefenso?—Dijo con frustración.

—No me importa.

Él mató muchos de mis hijos.—Respondió el guardián.—Ya me cansé.

Voy a pelear en serio.—Extendió las manos y comenzó a reunir maná en gran cantidad.—”Tempus Terra.”.

Hiroki no tuvo tiempo de reaccionar antes de que su cuerpo fuera cubierto por una enorme roca, atrapando su cuerpo entero en una esfera de cinco metros.

Brianna se dio cuenta de ello y corrió hacia él para romper la roca, pero la piedra era muy gruesa.

El guardián levantó su pie para aplastar a Brianna, pero ella se dio cuenta y esquivó el ataque, el cual dejó el suelo destruido y con una enorme grieta.

Brianna corrió hacia él guardián, dio un gran salto hacia él, intentando cortarlo por la mitad, pero él se dio cuenta le dio una patada con una tremenda fuerza que la mandó muy lejos hasta chocar contra varios árboles.

—Ratas insolentes…—Dijo él guardián con un tono grave.

Brianna cayó al suelo con el cuerpo ensangrentado, lastimada por todos lados.

Intento levantarse, pero el dolor era muy fuerte e insoportable, aún así se levantó.

Sus piernas temblaban del dolor y el agotamiento, pero no se detuvo y avanzó hacia donde estaba Hiroki en la roca.

—Hiroki…

No te preocupes…

Voy a…

salvarte…—Dijo con debilidad.

Hiroki seguía dentro de la roca, intentando liberarse, pero la capa rocosa era demasiado dura como para hacerlo a la fuerza.

—¡Maldita sea!

Como pude caer en algo tan bajo.—Pensó en frustración por su falta de reacción.

Brianna llegó a la zona de pelea, el guardián estaba apunto de aplastar la roca en la que estaba Hiroki.

—Deja a Hiroki…

Estás peleando conmigo…—Dijo ella con la voz débil.

El guardián volteó a verla, frunció el seño antes de lanzarle un puñetazo con picos en los nudillos.

—¡Morirás escoria!—Gritó él.

—No lo permitiré— Una sombra se movió muy rápido y tomó a Brianna para alejarla del radio del golpe.

El guardián suspiró y levantó el puño del suelo, dejando un agujero por la destrucción.

—Seguías con vida…—Dijo sintiendo rencor hacia él.

Brianna abrió los ojos, sintiendo como un par de brazos la cargaba, esperaba a que fuera Hiroki, pero se decepcionó cuando vio quien era.

—Damian…

¿Ya te recuperaste…?—Dijo ella con los ojos entrecerrados.

—No lo puedo creer.

Estoy tocando a una mujer después de casi un siglo…—Dijo en un tono perverso, con una mano dirigiéndose hacia el busto de la chica demonio.

—Me tocas y te rompo el hocico, maldito demonio pervertido.—Dijo Brianna con Irritación, un ojo entrecerrado por el agotamiento.

Damian llevó a Brianna y la dejó cerca de un árbol, lejos de la zona de batalla.

—Te he salvado, y me debes una.—Le dijo él.

—Te deberé una paliza por pervertido…—Siseó Brianna.

Damian caminó con confianza hacia el gigante, desenfunda su espada de roca negra y se lanza hacia él.

—¡El tamaño te da una debilidad!—Dijo perforando el cuerpo entero del gigante hasta atravesarlo por completo y salir de su espalda.

Damian cayó sobre la roca en la que estaba atrapado Hiroki, empala la espada y la roca empezó a romperse lentamente hasta partirse en dos y liberar a Hiroki.

El chico cae al suelo, tosiendo por el polvo en el aire.

—Damian…

Despertaste.—Dijo Hiroki con una sonrisa.

—Baje la guardia ante este vejestorio.

Pero tranquilo, juntos vamos a vencerlo.—Dijo Damian con confianza.

El guardián se enfureció ante la ignorancia de ellos dos.

—Me están subestimando.

El poder del demonio es de 1,119 y el del humano es de 572.

Solo morirán como estúpidos.—Lanza un golpe con toda su fuerza hacia ellos.

—Eres fuerte, pero eres muy lento en velocidad.—Dijo Damian saltando para evadir el golpe.

Hiroki se lanzó a un lado, evitando el golpe destructivo del puño.

Cayó a un lado y miró que su espada seguía en el pecho del guardián.

—¿Eso aun sigue ahí…?

Debo recuperarla —Dijo con seriedad.

Damian cae al suelo después del gran salto, también miró la espada, frunció el seño y se movió rápida hacia el guardián.

—¡Devuelve a Alquilem!—Salta hacia él y intenta tomar la espada.

El guardián se dio cuenta que todo el tiempo llevaba la espada, mira atentamente a Damian acercarse hacia él.

—¡Como molestan!

¡Ya mueran de una vez!—Gritó el guardián Lanzando otro puñetazo.

Damian sonríe antes de brotar unas alas oscuras de su espalda, parecidas a las de un murciélago.

Aleteo a un lado para esquivar el golpe, sonriendo mientras se acercaba más.

El guardián se enfada más por la insistencia de ellos.

Damian se acercó al pecho del guardián, sacando la espada Alquilem y volando rápidamente hacia Hiroki.

Él llegó abajo y le lanzó la espada al chico.

Él la toma y sonríe con confianza antes de lanzarse hacia el gigante, ahora más rápido gracias al efecto de la bendición de la espada.

Salta hacia el torso del gigante antes de recitar un conjuro.

—”La presión se vuelve un golpe seco, un corte invisible y preciso que no perdona.

Fractura Ventus.”—Con un rápido movimiento, atravesó el cuerpo entero del guardián.

Cae de pie sobre el césped en las espaldas del gigante.

Al principio no pasa nada, pero cuando el guardián intentó darse la vuelta, Un enorme corte se hizo en su abdomen, dividiendolo en dos pedazos.

La parte superior cae a un lado con un estruendo ruidoso, la parte inferior quedó de pie.

El guardián soltó una risa antes de que se desmoronara y se reconstruyera lentamente.

Poco a poco, su cuerpo volvió a la normalidad.

—Chico tonto.

¿Es que aún no te has dado cuenta?—Sonríe con astucia.—Soy uno con el bosque.

No puedes vencerme, mocoso.—Se ríe antes de levantar su mano derecha hacia arriba.—”Mil Punctum.”— Cientos de pequeñas piedras se formaron en todo el alrededor.

Hiroki y Damian se dieron cuenta del peligro, Hiroki conjuro un campo de hielo, protegiéndolo de las piedras.

Damian frunció el seño.

—No quería usarlo…

¡pero me estás obligando!—Extiende su mano hacia el gigante—”Las sombras giran con violencia.

Un ciclón de oscuridad que desgarra la luz y la carne.

¡Vortex Umbra!”— Antes de que el guardián pudiese lanzar las piedras, un tornado oscuro se generó cerca de él, cortando su cuerpo y atrayendolo al igual que las piedras.

Hiroki deshace el escudo de hielo y aprovecha para lanzar su propio ataque.

—”¡Nidus!”—Extiende la mano hacia el tornado.

Cientos de copos de nieve se crearon alrededor y todos fueron atraídos por el tornado.

Cada uno de ellos se incrustó en el cuerpo del guardia, él ni siquiera se inmutó ya que no sentía dolor al ser de tierra y roca.

El gigante se río.

—¿Creen que con ese pequeño tornado van a hacerme algo?

¡Solo me hacen cosquillas!—Levantó uno de sus puños y golpeó el suelo con toda su fuerza, desmoronando el tornado y provocando un gran temblor en el área.

Hiroki y Damian se tambalean por el estruendo de golpe, varias aves cercanas se fueron volando asustadas del lugar, Brianna soltó un quejido de dolor ante el movimiento de la tierra.

—Hiroki…

¡Hay que darlo todo!—Gritó Damian antes de volar hacia el guardián y encestarle un golpe en el pecho.

—¿Qué tratas de hacer?—Le dijo él guardián.

—¡Trató de sacar tu fuente, vejestorio!—Dijo excavando el pechos, dirigiéndose hacia algo que brillaba en el intento.

El guardián frunció el seño ante la acción de Damian.

Con un movimiento rápido, golpeó a Damian con el dedo y lo empujó lejos.

Hiroki supo el plan de Damian y rápidamente sujetó la espada para ir corriendo hacia el gigante.

—Ni siquiera tengo que dar un paso para acabar con todos ustedes…—Dijo el guardián.

—¡Y no lo harás!—Gritó Hiroki antes de atravesar su espada en la espalda del gigante.—”Estocada Implacable”—El interior del gigante se rompió nuevamente.—¡Ahora Damian!— Damian voló con rapidez hacia el gigante, quien tenía el torso agrietado por el daño provocado por la bendición.

El chico demonio le dio una patada en el centro del torso, desmoronandolo por completo.

Todos cayó nuevamente.

Damian y Hiroki buscaron entre la tierra y la roca el cristal rojo.

El guardián se río con una voz tan grave y ronca.

—¿Creen que mi corazón estaba ahí?

No sean engreídos.

Puedo mover mi corazón a cualquier parte de mi cuerpo.—Dijo recuperándose.

Hiroki ya se lo esperaba.

Damian estaba más Irritado.

—Tenemos que vencerlo, por que si huimos, seremos solo unos cobardes.—Dijo Hiroki.

—¡Hey!

No me metas en esto.

Fue tu idea vencerlo en primer lugar.—Gritó en defensiva.

—¿Eres hombre o no?—Le dijo Hiroki con una sonrisa irónica.

Damian siseó y aleteo hacia arriba, yendo hacia arriba del gigante.

Hiroki se posicionó abajo con su espada en alto.

Damian baja a gran velocidad, Hiroki salta impulsado por la velocidad de la espada y las corrientes del viento.

Ambos usan sus espadas para hacer un corte de pies a cabeza al guardián, cortandolo en dos pedazos en vertical.

Las partes cayeron a cada lado.

—Es débil en resistencia, pero puede reconstruirse.—Dijo Damian.

—¿Y hasta ahora te das cuenta?—Dijo Hiroki con el seño frunció.

Los restos del guardián comenzaron a juntarse nuevamente hasta volver a formarse.

Hiroki y Damian pensaron que podía ser imposible vencerlo, Hasta que de repente.

—”Mi voluntad es más fuerte.

Doblego la mente del enemigo para una orden simple.

Dominus Mentes.”—Susurró Brianna mientras se incorporaba.

El guardián sintió un peso en su mente, hasta que poco a poco fue nublandose y quedarse en blanco.

Hiroki y Damian se quedaron en shock, viendo que ese simple hechizo sometió al guardián.

—Dime donde ocultas la piedra roja…—Ordenó Brianna con voz débil.

El guardián no dudó en responder con una voz monótona.

—Se encuentra en mi pierna derecha.

Ha permanecido ahí desde el principio.—Respondió con obediencia.

Brianna sonrió a Hiroki antes de caer inconsciente debido al uso de maná.

—Brianna…

gracias.—Susurró Hiroki.

El guardián recuperó la cordura, sin recordar lo que había pasado.

Decidio no darle importancia y enfocarse en aniquilar a los tres jóvenes que estaban cerca de él.

Hiroki y Damian sonrieron antes de correr hacia él.

El guardián notó que ambos se dirigían a los pies, dándose cuenta de la intención de ellos dos.

Intentó mover la piedra hacia otra parte de su cuerpo, pero Hiroki y Damian usaron sus espadas para cortar las dos piernas por completo.

El gigante cayó hacia atrás, Hiroki y Damian se apresuraron a excavar entre la tierra de los pies.

Damian encontró primero un cristal rojo del tamaño de su puño, Hiroki también encontró otro más.

—¿Qué carajos…?—Dijeron los dos al mismo tiempo.

—¿Cuantos son?—Dijo Hiroki.

—Ni idea.—Respondió Damian.

Ambos guardaron los dos cristales.

El guardián se incorporó, pero no pudo reconstruirse nuevamente.

Su torso quedó enterrado en la tierra.

—Solo tienen dos de mis corazones.—Se ríe—Aun faltan tres, pero no saben donde están.

Ya no puedo reconstruir mis pies por que ya no me queda poder suficiente, pero sigo siendo más fuerte que ustedes dos.—Dijo él guardián.—Aún no he olvidado lo que le hicieron a mis hijos.

No los perdonaré.— Hiroki frunció el seño al enterarse que habían otros tres corazones más.

—Hasta una simple hormiga podría vencer a un demonio si es inteligente, ¿No crees?—Dijo Damian con arrogancia.—¡Esto se trata de estrategia y!—Es interrumpido por un pilar de tierra que salio del suelo.

Damian salió suspendido hacia arriba por el pilar que salió de repente del suelo.

—¡Esto no es nada!—Gritó Damian, pero pronto se daría cuenta de la trampa.

El guardián conjura algo en voz baja.

Del suelo comenzaron a salir muchos picos gigantes de roca, todos en dirección a Hiroki para aplastarlo y matarlo.

—¡No tienes escapatoria, humano!—Gritó él guardián.

Hiroki se agachó cuando varios picos impactaron en dirección de su cabeza, sorprendido por la rapidez.

Otro pico salió debajo de sus pies con la intención de atravesarlo, pero él se movió a un lado con rapidez gracias a la espada.

Rápidamente sale de los picos, pero más siguen saliendo para intentar atravesarlo.

Pensó en volar, pero ya no le quedaba tanto maná por mucho uso al recitar los conjuros.

Damian intentó bajar, pero rápidamente lo atrapó una prisión de roca.

Hiroki continuó esquivando los picos, uno que salió de repente, le raspa la pierna derecha y le hace una ligera herida.

Hiroki se dio cuenta del alrededor que provocaba el guardián; árboles secándose, hiervas marchitandose, la tierra perdiendo su humedad.

El guardián usaba la vida del bosque para aumentar su poder.

—¿Usas la vida del bosque para intentar matarnos?

¡Eres un arrogante sin compasión!—Le gritó Hiroki mientras esquivaba más picos de roca que salían.

—Soy el guardián del bosque, pero eso no significa que use la vida de lo que estoy protegiendo.—Dijo mientras hacía salir más picos para aniquilar a Hiroki.

Damian golpeaba la roca con su espada para liberarse, pero la roca volvía a la normalidad.

La roca tenía una especie de absorción, usaba el maná del aire para reconstruirse una y otra vez.

Hiroki seguía evadiendo las enormes estacas que salían de la tierra, ahora más seca por el maná consumido.

—¡Ya, maldito viejo!—Usó el maná del cristal rojo para impulsarse con magia de viento, ahora mayor controlada por el poder del cristal canalizador.

Hiroki desenfundó a Alquilem y voló a gran velocidad hacia el gigante, recitó un conjuro para potenciar el arma.

—”Imbuyo la hoja con la letalidad de la escarcha.

Que mi arma sea el filo inquebrantable de la tundra.

Gladius.”—Conjura, la espada tornándose en un azul blanco, y emanando aliento frío.

Brianna abrió los ojos lentamente, escuchando y reconociendo el conjuro.

—Eso es…

magia avanzada…

¿pero cómo…?

Su caja de maná es bajo…—Dijo con la voz débil, aun en el suelo por no poder levantarse del agotamiento y el dolor.

Hiroki comenzó a girar alrededor de sí mismo en el aire para golpear al guardián, moviéndose en una estocada giratoria.

Cuando impactó con en guardián, el frío congeló la tierra del cuerpo y se rompió, separando el brazo derecho y cayendo al suelo.

Hiroki dejó de girar y cayó con fuerza, girando por el suelo antes de detenerse en un árbol seco.

El guardián intentó reconstruir su brazo, Pero la tierra no se movía.

—¿Qué pasa…?

¿Por qué no puedo reconstruir mi brazo?—Dijo él con frustración.

Hiroki se levantó con agotamiento y con una sonrisa astuta, levanta su mano izquierda, mostrando otro cristal rojo que tenía.

—¿Buscabas esto…?— El guardián se frustró.

Hiroki le había quitado el tercer cristal rojo del brazo derecho.

La prisión de roca que mantenía a Damian, se rompió al tener menos absorción.

El demonio sale del pilar y cae de picada hacia el guardián.

—¡Vamos a vencerlo!—Dijo Damian con la espada de roca negra preparada para un ataque cortante grande.

El guardián soltó un grito de furia, golpeó el suelo con su brazo restante con su fuerza.

Grandes picos de roca salieron en toda la zona, consumiendo la vida del bosque cada vez más.

Hiroki saltó hacia arriba y se impulsó con viento para caer en una rama.

Damian usa sus alas para frenar la caída y mantenerse en el aire, hasta que se dio cuenta de algo.

—¡Hiroki, Ve a por Brianna!—Gritó desesperado.

Hiroki miró hacia donde estaba Brianna inconsciente, los picos se dirigían hacia ella.

Hiroki se lanzó y usó su maná restante para aumentar la velocidad y alcanzar a Brianna.

Por un segundo, llegó hacia ella y la tomó en sus brazos, alejándose de ahí y creando una superficie en lo alto de un árbol para aterrizar ahí.

Ambos cayeron sobre el piso de hielo, deslizándose hasta detenerse en una rama.

Hiroki no pudo moverse ya que estaba muy agotado y se mantuvo cerca de ella, protegiéndola en sus brazos.

—Ya estoy aquí Brianna…

No te preocupes.—Le susurró con calma.

Brianna no habló, sonrió débilmente ante las palabras de Hiroki.

Damian siseó al ver que los dos se habían quedado agotados.

—Mierda, soy el único que queda para vencerte.

Ya estás débil, no podrás ganarme.—Le dijo él mientras de lanzaba nuevamente en picada para luchar de nuevo.

El guardián levantó su mano para disparar grandes rocas para golpear a Damian.

—¡Estás equivocado!—Gritó desesperado el guardián.

Las piedras salieron disparadas hacia Damian, él esquivó cada una gracias a su vuelo con las alas.

Cuando estuvo cerca del guardián, Usó un conjuro de magia oscura para aumentar su poder.

—”Un filo invisible, el corte del vacío, que atraviesa la materia con frialdad.

Fractura Umbra.”—La espada se volvió más oscura, emanando un aura de oscuridad pura.

Damian cortó el brazo izquierdo del guardián, envolviendo el brazo con llamas oscuras.

Damian se mantuvo en el aire, mientras que las llamas mantenían al brazo para evitar la reconstrucción.

Él buscó en el brazo el cuarto cristal rojo, momentos después tocó algo duro y vibrante.

Al sacarlo, vio que era el cristal rojo.

El guardián sintió que ya no valía la pena seguir intentándolo.

Al observar su preciado bosque marchitado en gran parte, se dio cuenta de que su impulso por matar a aquellos chicos, le había hecho dañar al bosque.

—No puede ser…

¿Yo he causado esto?—Dijo mientras observaba los árboles secos, la tierra seca y el aire nulo de naturaleza.—Merezco un castigo…

madre.— —¿Madre?

Pensé que ustedes los gólems nacían del maná en el bosque.—Dijo Damian mientras bajaba al suelo y sus alas regresaban a su cuerpo como oscuridad.

—Eso ya no importa.

Acepto la derrota y mi castigo por ser tan impulsivo y arrogante.—Miró a Damian antes de abrir su pecho y mostrar el último cristal.—Tómalo…— Damian ni lo pensó, Llevó su mano al agujero y tomó el cristal, sacándolo y guardándolo.

El guardián cerró los ojos antes de desmoronarse por completo, el rastro de destrucción no cambió, ya que todo era creado por el maná del bosque.

Damian sacó sus alas nuevamente y voló a donde estaba Hiroki y Brianna.

Los vio dormidos por el agotamiento y los agarró a uno en cada brazo.

Bajó al suelo, dirigiéndose a la zona verde que aún no había sido afectada.

Dejó a los dos jóvenes durmiendo juntos sobre el césped.

—Ganamos…—Soltó una risa contagiosa.—¡Si!

¡He vencido a un enemigo más poderoso que yo!

El gran Damian, rey del bosque ¡Es completamente invencible!— CONTINUARÁ…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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