Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido
  3. Capítulo 14 - 14 La gran promesa
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: La gran promesa 14: La gran promesa En el capítulo anterior, Hiroki, Brianna y Damian fueron a una tienda de joyas elementales para crear un colgante con el cristal de maná rojo.

Hiroki lo fue a probar y resultó ser poderoso, pero eso le costó casi todo su maná.

Al final del día, Brianna llevó a Hiroki a una habitación pagada, ignorando la vergüenza por su inocencia.

Todo fue normal en el Gremio, los rayos solares entraron por la ventana y le dieron en el rostro a Hiroki.

Éste abrió los ojos, mirando el techo sin decir o hacer alto.

Brianna seguía dormida con tranquilidad, como si fuese una pequeña ángel, según Hiroki.

Él se levantó de la cama, se puso sus botas y salió hacia la sala del gremio.

Cuando llegó a una mesa, se encontró cara a cara con Reina, quien estaba desayunando.

Ella y él se miraron sin decir nada por un momento, hasta que Hiroki abrió la boca para hablar, pero ella le negó con una seña.

—Ya lo sé…—Dijo con pesadez.

No se levantó, no se detuvo de comer, no reprochó.

Continúa comiendo con tranquilidad.

Hiroki se sentó en la mesa, mirando fijamente a Reina.

—¿En verdad eres tú…?—Preguntó Hiroki con duda y preocupación.

Ella deja el tenedor sobre el plato, con la cabeza agachaba.

Levantó la cabeza para encontrarse con los ojos del chico.

—Claro que soy yo.—Sonrió.

Hiroki comenzó a sospechar de ella, sabía que Reina no sonreía y no hablaba de esa forma.

—Quien eres.—Preguntó.

Ella suspiró, dejando el plato a un lado.

Se levanta y le agarra el pelo a Hiroki para jalarlo a su cara.

—¿¡Acaso no puedo hablar tranquilamente!?

Idiota.—Lo suelta y lo deja en la silla.

—Ay…

si eres tú…—Se frotó la cabeza.

—Intenté parecer diferente, pero creo que ya te acostumbraste a mi yo dura.

¿Te incomoda que sea blanda?—Preguntó ella con seriedad.

Hiroki levantó la mirada, sus ojos abriéndose con sorpresa.

—¿Entonces…

sí eres tú?—Preguntó.

—Pues claro.

Que pregunta tan ton—Antes de continuar, Hiroki se abalanzó sobre ella y la abrazó con lágrimas.

Hiroki la apretó en un fuerte abrazo, llorando de felicidad al saber que ella no se había ido de ahí.

—¡Reina, no pensé que volverías!

Perdóname por favor.—Abre los ojos llenos de lágrimas.—No quiero perderte otra vez…— Reina suspiró y le pone las manos para alejarlo.

—Sabía que eres emocional…

pero esto es una exageración.—Dijo ella sentándose nuevamente en la mesa para comer.

Brianna y Damian salieron hacia la sala del gremio, los dos llegaron a la mesa y se sentaron cerca de Hiroki.

Brianna observó a Reina y recordó lo que había hecho hace varios días.

—Ah, Tú eres la compañera de Hiki?— Reina escupió la bebida que tomaba en la cara de Damian.

—¿De donde sacaste ese apodo?—Preguntó Hiroki con un tono rojizo en sus mejillas.

—Lo inventé, por que quiero que suene lindo para ti.—Dijo con una sonrisa gentil.

Hiroki suspiró, secándose las lágrimas y apoyando ambos brazos en la mesa.

Damian se limpió la bebida con su lengua larga.

Al terminar, se dirigió a Hiroki.

—¿Quien es esta preciosa?

No sabía que tenías el don de coquetear con mujeres.—Sonríe con picardia.

—Es la arquera de la que te conté.—Respondió Hiroki.

Damian se quedó boquiabierto, admirando a la mujer de cerca.

—Con que ella es la líder del jefe.

Demonios jefe, no pensé que te dejarías dominar por una mujer débil como ella.—Dijo con burla.

—Cállate, te va a matar.—Dijo Hiroki con los ojos cerrados.

La mirada de Reina se oscureció mientras se levantaba para darle un puñetazo en la cabeza a Damian y volver a sentarse para comer.

Damian comenzó a reprochar por el golpe —Hiroki y yo no tenemos nada más que ser compañeros…

él mismo lo dijo.—Dijo ella con un tono frío y seco.

—Oye, pero nunca dije que podríamos ser amigos.—Dijo con aburrimiento.

Brianna soltó una risa suave.

—Por cierto, toma Reina.—Dijo ella sacando la bolsa de monedas.—Yo fui quien las robo…

y también usé magia hipnótica para hacerte creer que fue tu compañero.

Solo quería que alguien me notará.—Su voz sonó con arrepentimiento.

Reina toma la bolsa y la mira con disgusto.

—Tenía que ser una de ustedes.—Guarda la bolsa en su bolso.

—Reina, ella me salvó la vida…

en la montaña.—Dijo Hiroki indignado.

Reina lo miró fijamente con neutralidad.

—¿Entonces esa pelea en la montaña rumbar…

fueron ustedes?— Hiroki asiente, sonriendo con emoción.

—Si.

Nosotros tres vencimos a una criatura rango B, un Rango parecido al de tu hermano.— Reina siseó ante la mención de su hermano.

—Aunque fuera así…

Mi hermano los mataría a todos con facilidad.

Ese gigante al que vencieron tenía ese rango al tener un control mágico grande, era muy fuerte también, pero era lento en velocidad y pensar.—Apoya su cabeza en sus dos manos.—Mi hermano es un tipo muy fuerte y hábil con la espada.

Aunque no posee mucho poder mágico, tiene una habilidad de esgrima mucho más alto que el tuyo.—Explicó.

—Ah…

por eso su velocidad.

Aún recuerdo cuando líquido a todos esos fugitivos en segundos.

No me imagino a alguien con rangos más altos…—Dijo con miedo y admiración ante el poder.—Eso solo me hace sentir débil.— —¿Hay alguien más fuerte que yo y el jefe?—Dijo Damian.

—¿Por qué lo llamas así?—Preguntó Reina con duda.

—Es una larga historia, pero la diré.

El jefe me inspiró a salir de la cueva en la que dormía, además me sorprendió cuando llevaba a Alquilem lo que me motivó aún más.—Dijo con orgullo.—Aunque tú seas la líder del grupo, solo obedeceré las órdenes del jefe.— —La obediencia no me importa…

pero…

¿Qué es alquilem?—Preguntó ella con curiosidad.

Damian se endereza y amplia su sonrisa, pero fue interrumpido por Hiroki.

—Alquilem es la espada que me dio la matriarca de la aldea de la que proviene mi amiga Lyra.

Es una espada de alto grado, la cual me da la habilidad de ser más rápido y ágil, aunque tengo que volverme más fuerte físicamente y mágicamente para aumentar el efecto de velocidad.—Dijo sacando la espada, la cual parecía una común pero tenía una marca grabada en la empuñadura.

Reina extiende su mano y mira el grabado, el cual era el signo del viento.

—Está es la espada que te hace como el viento…

Veloz, ágil y menos pesado para una movilidad impecable, pero el entorno y el enemigo sienten tu peso, aunque la espada te lo quite.

En pocas palabras, eres liviano como una hoja con la espada, pero pesado como el metal con el entorno.—Le devuelve la espada.—Mi hermano me enseñaba libros de espadas…

pero siempre le dije que iba a elegir los arcos.— Hiroki y Damian se quedaron sorprendidos ante el conocimiento de ella.

Brianna ni siquiera les presto atención.

—Es increíble.

conoces mejor las espadas que yo.—Dijo Damian con los ojos abiertos como platos.

Hiroki guarda su espada en la vaina de la cintura.

Minutos después, Hiroki pide desayunos para todos.

—Reina…

Quisiera contarte algo.—Dijo Hiroki con las manos inquietas.

Reina tomaba un sorbo de cerveza y la dejó a un lado.

—¿Qué pasa?— Hiroki saca una gran bolsa pesada y la pone sobre la mesa, resonando monedas dentro de ella.

Reina observó fijamente la bolsa, Hiroki habló mientras abría la bolsa.

—Gané esto luego de la misión.

Son alrededor de 75 monedas, y estaba viendo que había una casa en venta…

Es pequeña, pero podría servirnos.—Fue interrumpido por Reina.

—¿Tienes todo eso?

¿Puedes dármelo?—Dijo ella extendiendo la mano.

Sus mejillas rojas por el alcohol.

Hiroki conoció esa mirada codiciosa de ella, así que guardó la bolsa nuevamente.

—No…

Este dinero no es para cervezas.

Aún me falta dinero para esa casa, la cual cuesta 380 monedas de oro.—Reina escupió su cerveza en la cara cuando escuchó el precio.

Hiroki sintió asco, no por que le escupió, sino por que era cerveza la que tenía en la cara.

Rápidamente buscó una servilleta para limpiarse.

—Alguien deme algo para limpiarme.

¡Esto huele horrible!—Dijo tomando una servilleta que Brianna le daba.

Reina comenzó a reírse al ver a Hiroki limpiándose con desesperación.

Damian mantuvo su rostro sereno, intentando no reírse de Hiroki por respeto.

—¿En serio te asquea la cerveza?

Tienes más de 15 años.

Puedes beber sin miedo.—Dijo Reina, soltando un “hip” por la ebriedad.

Hiroki terminó de limpiarse la cara, dejando la servilleta a un lado.

—Soy intolerante a la cerveza, además ¿A que te refieres con que puedo beber con más de 15?—Preguntó con curiosidad.

—En Aethel, eres adulto después de los 15 años, Por lo que eres un adulto desde hace 3 años.—Dijo Brianna tirando el pañuelo al basurero.

Pasaron más minutos de charla entre ellos, Hasta que Damian habló sobre algo interesante.

—¿Oigan, alguna vez han visto a un dragón?—Curioso.

Hiroki se quedó intrigado.

—La verdad no, ni siquiera he escuchado sobre ellos.— Damian sonrió con orgullo y subió un pie a la silla.

—Entonces te hablaré sobre las criaturas elementales más fuertes Aethel, querido jefecito.—Señalandose a sí mismo.

Hiroki agachó la cabeza para reírse en silencio por la actitud de Damian.

—Vamos a escucharte…

demonio de mierda…—Dijo Reina con una voz muy ebria.

—Oye, no le digas así.—Dijo Hiroki.

Damian aclaró su garganta y empezó a hablar.

—Los dragones son criaturas legendarias que existen desde hace milenios o más.

Son conocidos por tener una magia con un nivel alto desde nacimiento, desde dragones de agua hasta dragones de oscuridad.

Además de que cuentan con una habilidad peculiar, la capacidad de transformarse en una forma parecida a un humano, aunque su cola, colmillos y ojos rasgados siguen siendo visibles.

pero pueden hacer desaparecer la cola con practica.—Se sienta nuevamente.—Eso es lo que sé de ellos.— Hiroki estaba pensando cuando él dijo sobre la forma humana de los dragones.

—Suena muy parecido a tales dragones que conozco…

aunque dudo que sean iguales.—Dijo recordando la serie que veía antes de llegar a Aethel.

Después de media hora, Reina estaba dormida sobre una mesa con un tarro de cerveza en la mano, Damian andaba caminando en la calle, Brianna estaba junto a Hiroki en la tabla de misiones.

—Hay bastantes misiones ahora.

Exploración de ruinas antiguas, recompensa; el tesoro del templo.

No sé cuánto tenga eso pero iría por que estoy aburrido.—Dijo Hiroki mirando el papel.

—Estoy de acuerdo, no hemos hecho misiones desde hace dos días.—Dijo Brianna con entusiasmo.

—Pero somos débiles, y esa misión es rango B+ por las criaturas.

Nosotros casi morimos contra ese guardián.—Dijo Hiroki.—¿Qué tal si tenemos un pequeño entrenamiento?

No creo que alguien vaya a esa misión ya que él equipo más fuerte de este gremio es el equipo de Dyle.— Brianna asiente con emoción.

La idea de un pequeño entrenamiento antes de ir a ese lugar era emocionante.

—¿Y por cuanto vamos a entrenar?—Dijo ella.

—Por dos meses.— —¿Dos meses?

Eso es demasiado…—Habló con un puchero.

—Es poco.

Pareces una niña haciendo esa expresión.—Dijo con una sonrisa.

—¡No soy una niña!

Tengo 31 años.—Reprochó.

—Es lo que una niña hace…—Se ríe en voz baja.

Al día siguiente, los cuatro estaban en un campo amplio, perfecto para practicar.

Hiroki entrenará su caja de maná para extenderla y no usar el cristal, Reina entrenará su habilidad de arquera, Brianna entrenará esgrima, y Damian hará ejercicios para aumentar su fuerza física.

Hiroki extiende su mano hacia la montaña rumbar.

—Forzaré a mi caja de maná para que se acostumbre a conjuros grandes…

así poder usar al menos uno sin agotarme.—Dijo a sí mismo.

—Suerte.

Yo voy a practicar espada.—Dijo tomando la espada de roca negra y comenzó.

Reina estaba lanzando flechas a varias distancias para mejorar su precisión y potencia.

—Esto me ayudará a subir nuevamente a C…—Dijo con determinación.

Damian estaba haciendo flexiones con una enorme roca en su espalda.

—¡Esto va a aumentar mi fuerza en un 200%!—Dijo con un tono orgulloso.

Hiroki concentró su maná hacia la montaña y sacó el libro de viento para recitar un conjuro.

—”Comprimo el aire hasta el punto de la cuchilla.

El aire se vuelve un filo invisible, cortando la tela de la realidad.

¡Gladius Ventus!”—La espada comenzó a liberar una ligera brisa.

Hiroki lanzó un corte hacia los árboles, y una hoja casi invisible salió del filo de la espada, cortando varios troncos pero sin tirar ningún árbol.

Hiroki cayó se rodillas, cansado por el conjuro realizado.

—Me es más fácil la magia de hielo que de viento…—Dijo apoyando las manos en el suelo para evitar caer.—No me detendré hasta aumentar la capacidad de mi caja de maná…—Intentó levantarse, pero el cansancio era más fuerte y cayó sobre el suelo, pero sin perder la consciencia.

Reina disparaba flecha por flecha, pero la mayoría no daba en el punto.

—No puedo dar un tiro de setenta metros.

Me siento muy avergonzada…—Dijo tensando el arco para lanzar otra flecha, pero la flecha ni siquiera dio al objetivo.—¡Mierda!—Rompe una flecha por la ira.

Brianna seguía lanzando cortes al aire para mejorar su velocidad y fuerza con las manos.

—Quiero ser fuerte para él…

no quiero decepcionarlo.—Dijo a sí misma mientras lanzaba los cortes.

Damian se estaba empezando a cansar por el ejercicio.

—ciento ochenta…

ciento ochenta y uno…

ciento…—Cae al suelo por el agotamiento.—No tengo que detenerme.

Tengo que ser fuerte por el jefe, pero mis brazos van a explotar del dolor…— Intentó levantarse, pero fue en vano.

Todos se esforzaron en el entrenamiento, pero apenas duraron unas cuantas horas antes de quedar muy exhaustos, excepto Reina quien seguía lanzando flechas pero unas cuantas daban en el objetivo.

Hiroki estaba en el suelo, inmóvil pero consciente.

Miró a Reina y su frustración por no dar en el objetivo.

Hiroki se arrastró con las energías que le quedaban, moviéndose con los brazos hacia donde estaba ella.

Cuando llegó, observó cada tiro, analizándolo como un juego de fps.

—¿Reina, estas sintiendo la brisa?— Reina se detuvo y lo miró con confusión.

Baja su arco y se gira hacia él.

—Claro…

¿Qué tipo de pregunta es esa?— Hiroki levantó la cabeza y mantuvo su mirada firme en ella.

—El viento…

lo usas en tus flechas para aumentar la velocidad…

¿No?—Preguntó él —Claro.

Por ello aprendí a usar la magia de viento.—Respondió ella con seriedad.

Hiroki pensó un poco, mirando el arco y el objetivo que estaba lejos.

—¿No has pensado en usar el viento natural para una precisión mayor?

En general, disparas directamente al objetivo, sin tener en cuenta que el viento aún siendo lento, desvía tus flechas.

Usa la velocidad y la dirección del viento, dispara con imprecisión y el viento guiará tu flecha.—Habló con neutralidad.

Reina se quedó pensativa ante la explicación.

El pensamiento de que el viento guiará su flecha, era inquietante.

—Esta bien…

lo intentaré.— Levanta su arco lentamente, colocando la flecha sobre la cuerda y moviendo la hacia atrás, tensando la cuerda hasta estar lista.

—¿Hacia donde está el objetivo?—Habló Hiroki.

—Al norte.—Respondió Reina.

—¿Hacia donde va el viento?—Habló otra vez.

Reina entrecerró los ojos, sintiendo la le brisa que pasa.

—Hacia el este…— —Entonces, mueve unos cuantos centímetros del punto, hacia la dirección de donde viene el viento.

Luego dispara.— Reina hizo lo que él dijo, moviendo ligeramente el arco hacia la izquierda.

—Espero que la física funcione aquí…—Dijo Hiroki recordando las clases de física en preparatoria.

Reina dispara la flecha, un leve silbido antes de impactar con el punto del objetivo.

Ella se quedó sorprendida, el tiro había dado en el punto.

—Funcionó…—Se incorpora con las pocas fuerzas que le queda.—Lo lograste.—Dijo sentándose sobre el césped.

Reina se sentía un poco avergonzada, no por haber fallado, sino por que alguien más joven le enseñó a disparar bien.

—No puedo creerlo…—Se sienta sobre el suelo con la boca temblorosa.—¿De donde sacaste eso?—Preguntó.

—Pues…—Intentó inventar algo creíble.—Soy uno con el viento.—Sonríe débilmente.

—¿Uno con el viento?—Levanta una ceja—¿No que eras del hielo?—Se da la vuelta para verlo cara a cara —También…

pero he estudiado más que tú.—Dijo sin pensarlo.

Reina siente como su cara se calienta al escuchar aquello.

—¿Me estás llamando tonta…?—Le palpita una vena en la sien.

—¡Claro que no!

Habló de que he aprendido del viento.—Dijo con las manos al frente.

—Claro, pero sé que con eso me querías llamar idiota.—Se levanta tomando su arco.—Todos están agotados.

¿Por qué no regresamos y volvemos mañana?—Dijo mirándolo.

Hiroki se levantó, sintiendo sus rodillas temblar por el esfuerzo.

—Si…

se esforzaron demasiado.

Regresemos al gremio.— Se dirigió hacia Brianna, quien estaba dormida en el suelo junto a su espada.

Hiroki intenta cargarla pero el agotamiento es demasiado.

—Maldita sea…

no puedo levantarla.—Cae sentado sobre el césped.

—Entonces que duerman aquí.

Aún es mediodía.—Se sienta al lado de un árbol.

Hiroki suspiró y se sentó al lado de Reina.

Ambos permanecieron cerca hasta que Reina comenzó a sentir sueño, apoyando su cabeza sobre el hombro de Hiroki.

Él se quedó perplejo, pero entendería y sonríe, dejando que ella duerma sobre él.

Pasaron las horas, ya era tarde.

Hiroki estaba dormido sobre Reina, y ella sobre él.

Damian estaba sobre el césped, y Brianna ya se encontraba despierta.

Ella observaba al par dormido, sintiendo ternura al verlos dormir juntos.

Ella se acercó al par y se sento al lado de Hiroki en silencio.

Las horas continuaron, Brianna se había dormido nuevamente, ahora sobre Hiroki.

Cayó la noche, un gruñido despertó a Hiroki.

Cuando abrió los ojos, vio a una bestia lobo frente a él.

La bestia era de unos dos metros, tenía tres cabezas y los ojos rojos.

Hiroki se tensiona e intenta tomar su espada, pero la bestia intenta morderlo.

Él se agacha, pero olvida a Brianna y a Reina.

La bestia chocó contra ellas y el árbol, Una cabeza mordiendo la madera.

Hiroki abrió los ojos al ver al frente.

Brianna y Reina fueron destrozadas frente a él por las otras dos cabezas de la bestia.

Él sintió como su corazón se hundía y el miedo crecía.

—No…

¡No!

¡No puede estar pasando!— Él cae sobre el césped, el pecho subiendo y bajando por el miedo.

Hasta que una voz sonó alrededor.

—Hiroki…

despierta…— Hiroki quedó confundido, mirando a todos lados.

—Despierta.— Hiroki abre los ojos, con la respiración agitada y pálido.

Reina y Brianna estaban al frente de él, mirándole con preocupación.

—Oh…

Solo fue una pesadilla…— —¿Estás bien?

Pareces asustado.—Preguntó Brianna con preocupación.

—No es nada…

Era solo una pesadilla.—Se incorporó, intentando calmarse.

Reina se levantó del suelo.

Damian ya andaba despierto.

—Necesito hacerme más fuerte…

No mágicamente, físicamente también.—Dijo Hiroki, recuperándose del susto.

—¿Por qué necesitas hacerlo…?—Preguntó Reina.—Solo vamos a aumentar nuestras capacidades para ir a esas ruinas.— —No es para ir ahí…

es para protegerlas.—Se levanta y las miró fijamente.—Soy débil, lo sé, pero quiero ser más fuerte y protegerlas.

Ya lo hice una vez contigo, Reina…

y quiero segur haciéndolo.

Yo puedo revivir…

pero ustedes no.— Reina y Brianna se quedaron sorprendidas.

Reina habló.

—Hiroki…

tú no.—Fue interrumpida.

—Reina, Ya me salvaste varias veces…

ahora seré yo quien te salve.—Dijo con determinación.

Ellas quedaron procesando las palabras de él.

Damian se acercó a Hiroki y le puso una mano sobre el hombro.

—¿Ya nos vamos jefe?

Está empezando a oscurecer.— Hiroki asiente, mirando el sol desaparecer lentamente las montañas.

Loa cuatro se preparan para regresar al gremio y pagar habitaciones como siempre.

Hiroki revisa su tarjeta de aventurero, viento que ha aumentado unos cuantos números.

AUMENTO POR ENTRENAMIENTOA Nivel de poder: 778 > 786 Habilidad Mago; 171 > 176 Poder Mágico; 297 > 300 —No es mucho…

pero al menos está funcionando el entrenamiento.—Dijo mientras miraba su tarjeta de aventurero.

Brianna se acerca a ver, Al igual que Reina.

—Vaya…

veo que has progresado algo desde que llegamos aquí.—Dijo Reina mirando la tarjeta.

—Hiroki será un gran aventurero, no lo dudo.—Dijo Brianna sonriendo.

Los cuatro caminaron hasta llegar al gremio.

Hiroki seguía pensando en la pesadilla que había tenido.

—Reina…

¿existen criaturas como perros grandes de tres cabezas?—Preguntó.

Reina pensó un poco.

—He oído hablar de unos demonios llamados cerberus, pero no he visto alguno.— Brianna abrió los ojos al escuchar y se acercó a Hiroki.

—Oye, yo si he visto de esos.— —¿Como son?—Preguntó Hiroki.

—Son grandes…

como perros, tienen tres cabezas y ojos rojos.

Son unos demonios comunes pero fuertes, cerca del rango A.—Respondió.

—¿¡Comunes cerca del A!?

Eso no suena común…—Dijo Hiroki con sorpresa.

—Son demonios.

Yo soy una demonio de clase baja, por eso fui expulsada del clan demonio cuando era una niña.

He vagado y creciendo viajando desde Umbralys hasta llegar aquí.—Dijo con un tono melancólico.—Lo sé, me preguntaste por ese demonio y terminé hablando de mí.

Lo siento.— —No te preocupes.

¿Puedes continuar?—Dijo Hiroki.

—Está bien—Dijo ella aclarando su garganta—Los demonios más débiles son los oni.

Su nivel promedio llega a B o más, pero solo pocos logran tener poderes que llegan al S.

Las bestias demonio suben en el puesto, como los cerberus, que llegan a A en promedio.

Los imp son demonios que se alimentan de placer, muchos las llaman sucubos.

Su poder es tan alto como para llegar a S, pero son tan escasas ya que su raza está al borde de la extinción por la caza.— Continuó hablando hasta que llegaron al gremio.

Hiroki, Brianna, Damian y Reina pagaron sus propias habitaciones, excepto Brianna.

Hiroki ya estaba acostado en la cama, Brianna abrió la puerta y entró.

—Hiroki…

¿puedo dormir contigo?—Dijo en voz baja y en un tono inocente.

Hiroki dudó un poco antes de asentir.

—Si…

¿Te da miedo dormir sola?—Preguntó.

Ella entrelaza sus propios dedos.

—No…

solo quiero dormir contigo.—Se subió lentamente y se cubrió con las sábanas.—¿Me puedes abrazar…?— Hiroki la rodeó con el brazo derecho y pegó su cuerpo al de ella.

—¿Así está bien…?—Dijo Hiroki en un susurro.

—Si…—Dijo antes de comenzar a dormirse.

Ella se durmió, pero Hiroki se mantuvo despierto, recordando la promesa que le hizo a su equipo.

—Daré lo mejor por ustedes…—Sonríe.

CONTINUARÁ…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo