Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 El inicio de la guerra
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15: El inicio de la guerra 15: El inicio de la guerra Despues del entrenamiento de los cuatro aventureros, el cual transcurrió por dos meses.
Hiroki y los demás estaban en la taberna del gremio, mirando las nuevas informaciones de sus tarjetas de aventureros.
Hiroki tenía un cuerpo más robusto y el cabello un poco más largo debido al tiempo.
Brianna tenía los brazos más tonificados al usar la espada en entrenamiento.
Reina no tenía ningún cambio físico, pero tenía una gema roja en su arco.
Damian tenía los músculos más marcados debido al entrenamiento pesado.
Reina miraba su tarjeta con una sonrisa dominante, deslizándola por la mesa.
—Al parecer volví a mi punto más alto, incluso los he superado.—Levanta su tarjeta y la muestra a los demás.
Reina Raza: Humano Rango: C Nivel de poder: 1,851 Fuerza: 32 Habilidad: Arquero; 1,400 Poder Mágico: 419.
Magia: Viento Intermedio.
Bendiciones: Ninguna.
Hiroki se quedó sorprendido al ver el nivel de ella cerca de su rango.
—Vaya, con razón tus tiros llenan hasta los ochenta metros.
Pero no se compara con mi nivel.—Levanta su tarjeta.
—Eso es por que usas un objeto de apoyo.
Sino fuera por eso, tu poder fuera menos.—Dijo Reina cruzándose los brazos.
Damian se apoya sobre la mesa, con una sonrisa orgullosa.
—Ustedes son débiles.
Mi nivel es mucho más alto que el suyo.
Jefe ¿me lo puedes leer?—Dijo dándole su tarjeta a Hiroki.
Él comenzó a leerla.
Damian Raza: Demonio Oscuro Rango: B Nivel de poder: 2,391 Fuerza: 1,615 Habilidad: Esgrima; 550 Poder Mágico: 226 Magia: Tierra Avanzado.
Bendiciones: Resistencia Oni.
Todos se quedaron sorprendidos, Reina suelta un silbido, Brianna abrió los ojos y Hiroki no dejaba de ver el número.
—Los dejé con la boca abierta…
¿no?—Se incorporó, cruzando los brazos.
—Es impresionante…
Subiste a rango B.—Dijo Hiroki regresandole la tarjeta a Damian.
—Se los dije.
Soy el más fuerte del grupo.—Se ríe con un tono orgulloso.
Los demás ni siquiera les prestan atención.
Brianna muestra su tarjeta.
—Mira Hiroki…
soy rango C.—Dijo sonriendo tímidamente.
Brianna Raza: Demonio Rango: C Nivel de poder: 1,580 Fuerza: 821 Habilidad: Esgrima; 348 Poder Mágico: 411 Magia: Psíquica Intermedio Bendiciones: Piel de Acero —Interesante…—Dijo Hiroki—Subiste tu fuerza.
¿Pueden hacerlo sin límites?— —Si.
Al ser de la familia demoníaca, nuestra fuerza no tiene límites, pero depende de la persona.—Dijo ella con entusiasmo.
—Así que no solo son salvajes, sino que una fortaleza infinita.—Dijo Reina con la mano en la barbilla.
Hiroki continúa mostrando su tarjeta de aventurero.
Hiroki Haruno Raza: Humano Rango: C+ Nivel de poder: 1,937 Fuerza: 110 Habilidad: Esgrima; 680.
Mago; 641 Poder Mágico: 506 Magia: Hielo Avanzado, Viento Intermedio.
Bendiciones: Fénix, Cuchillo Implacable, Dominio de Arma.
Reina y Brianna estaban sorprendidas al ver que el nivel de poder de Hiroki era superior al suyo.
—Eso es…
imposible.—Dijo Reina—Un humano normal no podría superar su fuerza y romper su límite en tan pocos meses.— Brianna miraba la tarjeta de Hiroki con asombro, a la vez mirando los músculos de Hiroki, sintiendo un rubor en su rostro.
—Es…
increíble.—Estaba tan sorprendida que sus palabras se quedaban en su garganta.
Damian estaba confundido ya que no sabia leer.
Hiroki le explica y él se quedó emocionado.
—Estás cerca de mí, jefe.
Pero al ser un demonio, mi fuerza seguirá aumentando.—Sonrió con orgullo.
Hiroki mira nuevamente su tarjeta, recordando los últimos seis meses en este mundo.
—¿Como pasé de ser un holgazán…
a ser esta persona?—Dijo en voz baja a sí mismo.
Reina se quedó pensativa.
—¿A que te refieres?—Preguntó con curiosidad.
Levanta la vista, dándose cuenta que habló en voz alta.
—Ah…
no es nada.
Solo pensaba en voz alta.—Dijo con aburrimiento.— —Si eso dices…—Dijo ella cruzando los brazos.
Hiroki se levantó y guardó su tarjeta, mirando hacia el tablero de misiones.
—Creo que llegó la hora para realizar la misión de exploración…—Camina hacia el tablero.
Observa que la misión seguía en pie.—Perfecto, sigue intacto.— Los demás le siguen y miran la misión.
—Si queremos conseguir esas diez mil monedas de oro, tenemos que atravesar esas mazmorras.—Dijo Reina, tomando el cartel de la misión.—Esta misión es para rango B, por que hay muchas criaturas hostiles, demasiadas para un número exacto.— —No debemos olvidar que hay varias salas, plataformas y habitaciones en ese lugar.—Dijo Hiroki, con la mano sobre su barbilla.
—He oído rumores últimamente de que varios aventureros fueron ahí y no volvieron.
Sólo se ha explorado la primera zona, así que no pueden especificar el peligro de ese lugar.—Dijo Brianna, mirando el cartel.
—¿Que importa eso?
Vamos a ese lugar.—Dijo Damian con entusiasmo y confianza.
La puerta del gremio se abre, una mujer entrando al lugar con unas maletas.
Hiroki y los demás se dieron la vuelta.
Él y Reina reconocieron a la mujer de inmediato.
—¿¡Anna!?—Dijeron ambos al unísono.
Ella les dirigió la mirada, sonriendo inmediatamente al verlos.
—Hola, pensé que habían muerto.—Dijo agitando la mano en un saludo.
—¿Es lo que pensabas de nosotros…?—Dijo Hiroki con un tono de amargura.
—Perdón, me ganó la emoción.—Dijo ella con una sonrisa tímida, agitando ligeramente la mano sobre su boca.
Hiroki y los demás se acercaron a ella, mirándola fijamente.
—Por cierto, ¿Qué haces aquí?—Preguntó Hiroki.
Ella deja las maletas en el piso y señala a la taberna.
—Trabajaré aquí como la nueva recepcionista.
El anterior se casará mañana y se irá a vivir en otra región.— —Ya veo.
Por eso no veo al tipo desde hace rato.—Dijo mirando a la recepción, solo una sirvienta zooni gato sobre la mesa la cual agitaba la cola.
Anna se dirigió hacia ella y la regañó.
—Oye, la taberna no es un lugar para hacer eso.
Abajo ahora.—Dijo con un tono de autoridad.
La sirvienta bajó las orejas y se retiró a regañadientes de la mesa.
—No puedo creer que trabajaré junto con estas cosas…—Dijo soltando un suspiro.
—En mi opinión, las zooni son lindas, especialmente las tipo gato.—Dijo Hiroki, haciendo que la sirvienta se sonrojara y agachara más las orejas.
Brianna se quedó boquiabierta, Reina rodó los ojos y Anna soltó una risa suave.
—¿Como puedes decir eso, Hiroki?—Le dijo Brianna con molestia.
—¿Qué?
Es la verdad.
Sus orejas las hacen ver lindas.—Dijo con un tono sereno.
La sirvienta se sonrojó y cubrió su rostro con sus manos, claramente avergonzada por las palabras de Hiroki.
Brianna siente un poco de celos, pero intentó reprimirlos.
Hiroki deja el cartel de la misión sobre la mesa de la taberna.
Anna entra al lugar y toma su puesto como la nueva recepcionista.
—Mi primer cliente.—Soltó una risa suave.
—¿Primero?
Lo dudo—Dijo mientras Anna tomaba el cartel y lo marcaba.
—Alguien más está haciendo esta misión, pero no dejó su nombre.—Dijo mirando el nombre ‘anónimo’ sobre el cartel.
Reina cruza los brazos, acercándose a la mesa y observando el cartel.
—Sea quien sea, es poco probable que regrese.—Dijo con su tono habitual.
—Uy, la reina de hielo está con nosotros.—Dijo Anna, sonriendo con la presencia de Reina.
Reina siseó ante el apodo, pero no protestó.
Hiroki sonrió, poniendo su mano sobre la empuñadura de su espada.
—Vamos.
Las ruinas nos esperan.
Por cierto Anna ¿Que pasó con el chico lobo al que rescatamos hace cuatro meses?— —¿Hablas de Noa?
El dijo que iría a Eldoria a su pueblo natal.— —¿A Eldoria…?
Espero que se encuentre bien…— En un lugar remoto de Aethel…
Un terreno seco, viento con temperaturas altas y bajas.
Tierra roja y cielo carmesí.
El territorio llamado Umbralys.
En un castillo de roca negra, del tamaño de un reino entero, habitan demonios de todo tipo.
Un enorme ejército de demonios y algunas razas, pero ninguno sabía por qué estaban ahí, solo fueron llamados por el rey oscuro.
—Muy bien a todos.
Han estado esperando días, semanas, meses…
años.
La espera terminó, el entrenamiento también…
la guerra elemental va a reanudar.—Dijo un hombre con una capa con capucha que cubría la mayoría de su rostro El hombre estaba parado sobre un pilar, sosteniendo un bastón con un cristal oscuro en el extremo superior y un cráneo flotando a un lado.
La mayoría de demonios gritó con emoción, pero algunos estaban confundidos y en negación.
—El que intente revelarse, escapar o negarse…
lo castigaremos de forma psicológica, ya que may más sufrimiento que el dolor físico.
Ahora sobre el castigo; quien quiera negarse o oponerse, mataremos a su familia frente a sus ojos.—Dijo con un tono seco y lleno de arrogancia.
Algunos demonios se pusieron en pánico, pero un demonio rojo se adelantó.
—Señor Zargoth ¿por que quiere reanudar la guerra?
Ya hemos acabado con cuatro de los Caballeros elementales, y uno está con nosotros.
solo nos queda uno por vencer, el guerrero del rayo.—Cruza los brazos mientras hablaba con tranquilidad.
—En primer lugar, no soy Zargoth.
En segundo, La guerra es necesaria para la purga…
Y tercero, ese caballero no es relevante para nosotros, lo que importa es la conquista total del mundo.—Extiende las manos hacia arriba con un grito de locura.
El demonio procesó las palabras un momento, más intrigado por la guerra.
—Si es así…
¿Quien eres?—Preguntó con curiosidad serena.
El hombre sonrió con locura, baja las manos y levanta la capucha, revelando un rostro joven y duro.
—Soy quien a todos temen…
quien está arriba de todo.
Soy el lich de la plaga…
Valerius R.
Milovnia.— La mayoría de demonios temblaron ante el nombre, algunos se pusieron pálidos del miedo y no dijeron nada por un buen rato.
Valerius dejó de sonreír ante el silencio de todos.
—¿Qué?
¿Les doy miedo?
Soy su aliado, no su enemigo.— El demonio de antes sonrió y se acercó al pilar en donde estaba parado Valerius.
—No has cambiado después de estos doscientos años…
pareces un mocoso cualquiera.
Soy Enor, un ex miembro del ejército de Zargoth.— Valerius se quedó pensando y observándolo detenidamente.
—Enor…
Un soldado de clase alta.
Te había olvidado, pero no me vuelvas a llamar mocoso.
Soy mayor que tú.—Dijo con una sonrisa irónica.
—Solo tienes 381 años, soy medio siglo mayor que tú.—Dijo Enor.
—¿Y eso que?
Soy más fuerte…—Dijo con un tono calmado.
—Claro…
Rango…
¿triple S?
Espera, ¿SSS+?
¿Desde cuando-?—Estaba sorprendido al leer el poder de Valerius.
Valerius R.
Milovnia Raza: Humano/Lich Rango: SSS+ Nivel de Poder: 151,982.
Fuerza: 22,780.
Habilidad: Mago; 51,212.
Poder Mágico: 77,990.
—¿Tienes ese asombro poder…?
Debo estar soñando.—Dijo Enor con asombro y admiración.
—Vaya…
eres capaz de leer mi poder.
Nadie habría podido hacerlo por qué pierden la cabeza al intentar procesarlo.—Dijo Valerius con una risa psicópata.
El pilar bajó lentamente hasta quedar a unos metros de altura.
—¡Escuchen todos, la guerra que hemos planeado reanudar por estos últimos siglos, va a comenzar ahora!
Dominaremos Aethel.— En un lugar no muy lejos del discurso de Valerius Alguien caminaba sobre la tierra roja, esparciendo el polvo con cada paso.
El enfoque se levantó, revelando al zooni lobo, Noa.
Él llevaba dos largas espadas, caminando hacia la enorme fortaleza.
Justo cuando cruzó la frontera entre el desierto y la región, un demonio delgado y con alas de murciélago emergió del suelo.
—Una presa para alimentarme…—Inhala mucho aire.
Noa se pone en guardia, analizando el poder del demonio.
Nivel de poder: 2,780 Fuerza: 200 Habilidad: Sonido; 1,980 Poder Mágico: 600 La habilidad era diferente a las que conocía, fue entonces cuando el demonio murciélago soltó un grito tan fuerte que literalmente rompió el suelo, agrietandolo con los choques sonicos.
Noa siente las fuertes vibraciones rompiendo sus huesos, destruyendo sus órganos y tímpanos.
El gritó de dolor, pero el sonido era opacado por el grito sonico.
Él levantó las dos espadas y uso su forma semi bestia para correr hacia él.
La forma semi bestia es cuando el zooni usa su transformación bestia incompleta, dándole una apariencia animal pero conservando parte de su humanidad.
Noa corrió en cuatro patas hacia el demonio murciélago.
Cuando llegó a él, no dudó y le cortó el cuello de un ataque.
El demonio cayó al suelo, vomitando sangre y muriendo lentamente.
Noa se apoya con sus espadas clavadas en el suelo, escupiendo mucha sangre.
Lentamente se levantó y continuó su camino, adolorido por el combate.
Varias horas después, miles, probablemente millones de demonios se esparcieron desde la fortaleza de Zargoth a todas parte, yendo a todo Umbralys y decididos a atacar otros continentes para sumir al mundo en el caos.
Una pacífica aldea de demonios rojos fue la primera en ser atacada, dos grandes demonios centauros destruyeron la casas, asesinaron a los demás demonios rojos y quemaron la aldea.
—Quien se oponga al caos, será castigado con la muerte.—Dijo uno de los dos demonios.
Una madre y una niña demonio estaban sobre el suelo, la niña llorando del miedo y la madre protegiéndola.
Uno de los demonios las notó y fue directamente a matarlas, pero el líder y marido de la mujer demonio se lanzó a protegerlas.
—¡Huyan!
Aquí ya no es seguro.—Dijo el demonio rojo.
—Pero no podemos dejarte.—Habló ella con lágrimas en sus ojos.
—No importa ¡¡Huyan!!—Gritó desesperado.
La mujer y la niña huyeron de ahí sin mirar atrás.
Los dos demonios sometieron al demonio rojo y lo mataron a golpes, sin antes decir sus últimas palabras.
—Pagarán por lo que hacen…—Sus ojos se cerraron antes de que una de las patas cayera sobre su cabeza, el piso siendo salpicado del líquido rojo.
Lo mismo ocurrió en otras aldeas.
Era solo el inicio de lo que sería la purga.
Noa continuó caminando hasta llegar a las puertas de la fortaleza, las cuales estaban derribadas.
Él entró con sus espadas preparadas para defenderse.
Un demonio oscuro lo esperaba en el corredor, con una sonrisa torcida.
El demonio levantó sus manos, conjurando un hechizo el cual no se escuchó.
La tierra comenzó a temblar, juntándose para formarse un gran gólem de tierra, el cual era el gólem doncella.
El gólem doncella es una gran mujer gólem de unos cuarenta metros de altura, eso que no tiene piernas al estar enterrada en el suelo.
Noa abre los ojos, sorprendido por un momento, pero se preparó para la siguiente pelea.
—Ataca hasta matarlo…—Dijo el demonio con una sonrisa sádica.
La doncella obedece, manzando un gran puñetazo a Noa.
Él esquiva el puño con un salto, el golpe rompiendo el suelo y esparciendo mucho polvo.
Noa cae sobre el brazo y corre hacia la cabeza para intentar buscar una debilidad.
La doncella se dio cuenta, lanzando una palmada para aplastarlo, pero él lo esquiva con un salto hacia adelante.
Él continuó corriendo, pasando por el codo.
Se transforma en su forma semi bestia para ir más rápido.
La doncella reacciona, la superficie de su brazo temblando antes de que salieran muchas espinas grandes.
Una que otra atravesó el cuerpo de Noa, pero él ya había sentido más dolores antes, continuando su ataque.
Cuando llegó a la cabeza, usa sus dos cuchillas para cortarla la cara, pero esta se reconstruye al ser de tierra.
Noa lo notó de inmediato, cortando todo para separar las partes.
La doncella reacciona con un golpe directo de lleno, enviándolo lejos a chocar con un enorme pilar de la entrada.
El trozo del pilar cayó al suelo, esparciendo polvo por todos lados.
—Dañaste la propiedad del amo, ahora lo lamentarás con tu vida.—Extiende una mano a los escombros.—Tienes los minutos contados.— Antes de que pudiese hacer alto, Noa se levanta, lanzando varios escombros lejos.
Tenía el brazo izquierdo fracturado y torcido por el impacto, pero eso no lo detuvo para usar su brazo derecho.
Se lanzó a correr hacia el demonio, usando una de sus cuchillas en su boca y la otra en la mano.
Noa uso su forma semi bestia, pero pensó que no era suficiente, así que acudió a su forma más fuerte pero peligrosa.
Su cuerpo empezó a crecer, sus músculos empezaron a hincharse.
El demonio ni siquiera se inmutó cuando comenzó la transformación.
La boca de Noa se alargó, volviéndose un hocico lleno de colmillos.
Su cola alargandose y su piel cubriéndose de Pelaje gris.
Era su forma bestia.
Él se quedó de pie, intentando mantenerse entre su cordura y su instinto.
Luego de unos momentos, dejó caer la cuchilla de su boca.
—No necesito dos para acabar con todos ustedes.
No se saldrán con la suya luego de lo que hicieron.—Dijo Noa con furia.
Se lanzó a gran velocidad, su fuerza y rapidez mayor a la vez que de enfrentó a Hiroki.
En pocos segundos, llegó frente a frente con la gólem, penetrando su pecho con la cuchilla y rompiendo su fuente de vida, un cristal azul de maná.
Una cantidad de energía se liberó cuando la gólem había sido derrotada.
Su cuerpo empezó a desmoronarse, cayendo pedazo por pedazo hasta quedar solo tierra y roca.
Noa cae de pie, con los ojos entrecerrados y respirando pesadamente por el cansancio.
Levantó su vista al demonio que seguía sonriendo, aprieta los dientes y se lanza a cortarlo.
Pero el demonio levantó sus dedos y los cruzó.
—Abai mane— Todo se oscureció.
Lo único que se escuchó fue un corte húmedo.
Cuando Noa abrió los ojos, vio que había cortado el brazo izquierdo del demonio, pero sintió un dolor agudo en su propio brazo.
Cuando giró la cabeza, vio su brazo separándose de su cuerpo, la sangre esparciendose por el suelo.
Ambos brazos cayeron al suelo, salpicando la arena roja con la sangre derramada.
Noa siseó ante el dolor, apretando alrededor del corte para intentar detener la hemorragia.
El demonio comienza a reírse, su brazo comenzando a regenerarse lentamente.
Levanta su mano derecha y señala a Noa.
—Es la reacción que quería ver.—Se ríe nuevamente, esta vez con un tono maniático.—Yo puedo regenerarme, pero tú…
solo vas a morir.— Noa usó un poco de magia para calentar el acero de la espada y colocarla sobre su herida para cauterizarla.
Suelta un grito ahogado por el intenso dolor, pero no se detuvo.
El demonio sonreía al escuchar los gritos de él.
—Grita…
¡¡Grita!!
Quiero oír tu sufrimie—Fue interrumpido por un fuerte cabezazo de Noa en la frente, su cráneo cruiendo por el impacto.
Noa sintió un fuerte dolor en la cabeza, sosteniéndose con la espada para intentar procesar el dolor.
—No importa cuanto me golpees.
Si mi bendición del dolor reflejante sigue activo, el dolor que intentes provocarme lo vas a sentir por igual.—Dijo el demonio, ya su brazo regenerado por completo.
Noa gruñe, empalando la espada en el suelo y sacando unas semillas raras de su bolsillo.
—Veamos que tal sobreviviendo a esto.—Echa las semillas en su boca y las mastica.
El demonio se confunde, hasta que Noa traga las semillas.
El demonio comenzó a sentir un dolor agudo en su estómago.
Se sujeta del estómago, cayendo de rodillas.
—Qué has hecho…
¿Por qué…?— —Semillas de olvil, su debilidad.—Dijo Noa, tomando su espada de nuevo.
El demonio cae al suelo, sujetándose la garganta hasta morir por la toxina de la semilla.
—Si tu dolor reflejante me hace daño al atacarte, debería ser igual y viceversa ¿No?—Dijo él antes de seguir caminando.
Mientras tanto en el resto del mundo En Eldoria En una aldea de zoonis conejos y felinos, todos vivían tranquilamente.
Varios comerciantes vendiendo, familias pasando por las calles, todo era paz.
—Mamá ¿me compras una manzana?—Dijo un niño felino.
—Claro cariño.
¿Cuantas quieres?—Respondió la madre.
Un hombre con una túnica negra y el rostro cubierto por una capucha caminaba por el lugar.
Miradas extrañas eran dirigidas hacia el hombre misterioso.
En el puesto de manzanas, el hombre conejo entregaba una bolsa de manzanas al niño gato y la madre pagando.
—Que tenga un buen día.—Dijo el vendedor.
Cuando la mujer y el pequeño se retiraron, el hombre y el niño chocaron.
El niño cayó al suelo, tirando las manzanas y esparciendolas al suelo.
El niño se incorpora, llorando por que se hizo un rasguño en la rodilla.
La mujer se agachó, preocupada.
El hombre se detiene, dándose la vuelta con un aura inquietante.
La mujer lo miró con desdén, pero el hombre se agachó y colocó su mano sobre la herida del niño, sanando su herida.
—¿Te sientes bien?—Preguntó el hombre, bajando la capucha para mostrar su rostro humano con una cicatriz en el ojo derecho.
—Usted…
es el capitán Marcus.—El niño sonrió con alegría.—Si, estoy bien.— Marcus saca de su bolsillo una moneda de oro y se la dio al pequeño.
—Perdón por las molestias.
Compra lo que quieras.— El niño la toma la moneda y la mira fijamente, ya que era la primera vez que sostenía una moneda de oro de verdad.
La mujer estaba sorprendida por la bondad del hombre.
—Pero, eso es demasiado.— —No se preocupe.
Estoy cumpliendo mi obligación por el accidente.—Se dio la vuelta.—Me retiro.
Tengo que volver al reino.—Continuó su camino en dirección al cruce continental.
—Muchas gracias.—Gritó el niño con alegría.
El hombre levantó la mano en señal de despedida.
La mujer y el niño se daban la vuelta para regresar a su casa, hasta que de pronto un fuerte viento azotó las casas.
Un dragón joven de fuego llegó al lugar, cambiando a su forma humana al aterrizar.
Su cuerpo se encogió hasta parecer un adolescente, con el cabello rojo con mechones dorados, ojos verde y pupilas afiladas, colmillos y un par de cuernos rojos sobresalientes de su cabeza.
—¿Qué es lo primero que voy a quemar?—Sus ojos se posan en la mujer y el niño, que ahora estaban tensos y con miedo.
Marcus se detuvo, dándose la vuelta para mirar al dragón.
Camina hacia el chico mientras se quitaba la túnica, revelando una armadura blanca reluciente junto con un traje blanco.
—No sé quien eres o de donde vienes, pero no puedo permitir que alguien como tú venga a plantar miedo a estas personas.—Se detiene a pocos metros de él, con la mano sobre la empuñadura de su espada.
—¿Qué quien soy?
Mi nombre no es relevante por que de todas formas morirás.—Dijo el dragón con una sonrisa irónica.
Marcus entrecerró los ojos, estudiando el poder del chico dragón.
—Tiene un poder de 7,790.
Es casi como el mio, pero el suyo se basa en fuerza y magia.
El mío se basa en la espada y la fuerza, es claro que tengo ventaja aquí.—Desenvaina su espada, una larga y gran espada plateada.—Retírate o me enfrentarás.— —Eso es lo que quería escuchar, viejo.—Se río el chico antes de lanzarse al caballero.
La escena cambia a Aerthos, la cuidad blanca.
Los caballeros blancos patrullaban con tranquilidad, la gente andaba caminando sin preocupaciones.
En el castillo, el rey Theron estaba sentado en su trono, con su expresión de aburrimiento.
Él se enderezó y se dirigió a uno de sus caballeros de plata.
—¿Noticias sobre la elfa?—Preguntó El caballero se endereza con firmeza y responde.
—No, Su majestad.
La ubicación de la elfa es desconocida, por lo que se teoriza que está lejos.—Dijo con un tono firme.
Theron suspiró y llamó a una de sus sirvientas zooni, a una tipo conejo.
—Oye ¿me podrías traer un—Fue interrumpido por un estruendo del exterior que sacudió el reino.
El rey se levanta y sale a ver por la ventana.
Sus ojos se abrieron de golpe al ver que era lo que pasaba afuera.
Un grupo de gigantes esqueletos de unos 14 metros merodeaban por la cuidad, destruyendo los edificios y causando pánico en la gente.
—¡Caballeros de plata, envíen a los caballeros blancos!
¡De inmediato!—Dijo con un tono tembloroso mientras se aferraba a la sirvienta, la cual no hizo más que quedarse quieta con un leve rubor en sus mejillas.
Los Caballeros gritaron “Entendido” al unísono.
Todos corrieron afuera, algunos para luchar y otros para buscar a los caballeros blancos.
Tres caballeros de plata se pusieron de pie frente a uno de los esqueletos.
Le lanzaron espadazos, hechizos incluso cañones de fuego, pero eso solo agrieto el hueso del esqueleto.
—Son muy resistentes, además de tener un poder de 5,000 aproximadamente cada uno.—Dijo uno de los caballeros.
El esqueleto al que habían atacado, miró lentamente hacia abajo.
Sus cuencas vacías brillaron con una tenue luz blanca que asimila a un par de pupilas.
Levantó su pie para intentar pisotearlos, pero los caballeros se movieron rápido y esquivaron por poco el pisotón.
El esqueleto inclinó su cabeza para ver a los tres caballeros, sus cuencas vacías brillaron, un par de pupilas blancas.
—Son demasiado fuertes.
Solo los caballeros blancos pueden vencerlos.—Dijo otro de los Caballeros.
Un corte de viento pasó por el cuello del esqueleto gigante, cortando su cuello y derribando la cabeza.
Todos miraron de donde venía el ataque, era un caballero blanco.
Llevaba una máscara blanca, cabello mitad blanco y mitad negro, ojos azules intensos y una expresión seria.
—Parece que inicio antes de tiempo.—Habló el caballero.—Bastardo demonio ¿tanto quieres iniciar con la purga?— Al frente del ejército de esqueletos gigantes, un esqueleto oscuro aún más grande de unos 20 metros, andaba golpeando edificios con su espada de roca negra.
En el hombro del esqueleto, estaba un hombre sentado.
Llevaba una túnica negra y un par de guantes negros.
—Saludos, ciudadanos.
Me presento…
soy—Fue interrumpido por un ataque cortante del caballero.
Él salta para evadir el corte.—¿Tanto quieres matarme?
No te desesperes, viejo.—Dijo con arrogancia aterrizando en el cráneo del esqueleto.
El caballero blanco aterriza a pocos metros del hombre misterioso, mirándolo con seriedad.
—No pensé que vendrías aquí, Kage.—Habló con un tono seco.
—Que falta de respeto.
Aquí no quieren llamarme general.
En fin, no vengo a eso.—Dijo el hombre llamado Kage, cerrando los ojos.
Pone una mano sobre el cráneo del esqueleto y el hueso comenzó a moldearse.
Una gran estaca salió debajo del caballero, este esquivandolo por poco.
—Vamos, no esquives mis ataques.
Deja que al menos destruya tu armadura.—Dijo Kage con burla.
Al otro lado de la cuidad Otro caballero blanco luchaba contra varios esqueletos blancos, era Syran.
—¡Ustedes escorias, no van a tocar mi territorio!—Saltó y de un puñetazo destrozó el cráneo de uno de los esqueletos.
Una mujer con una sonrisa irónica y una espada blanca caminaba cerca, era una paladina de la orden de los caballeros blancos.
—¿Necesitas una mano?—Le habló a Syran.
—No gracias, puedo con estas cosas.
¡Asegúrate de buscar al que los está controlando!—Le gritó mientras golpeaba a otro esqueleto en la mandíbula.
Ella asintió y salió saltando entre los tejados.
De vuelta en Kharak-Zum Hiroki y el resto del equipo caminaba por un bosque con árboles bastante altos.
Ellos se dirigían a la misión.
—¿Chicos, que creen que encontremos en ese lugar?—Habló Hiroki con las manos en los bolsillos.
—Probablemente muchos monstruos.
Es lo que siempre hay en las mazmorras.—Dijo Reina con su tranquilidad natural.
Caminaron un buen rato en silencio, hasta que llegaron a una gran entrada con escaleras en bajada.
Las paredes eran de roca llena de musgo y telarañas por falta de exploración.
—Creo que es este lugar.
Hemos llegado…—Habló Hiroki, desenvainando su espada.
Los demás estaban listos para entrar.
CONTINUARÁ…
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