Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido - Capítulo 17
- Inicio
- Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido
- Capítulo 17 - 17 El silencio compartido
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
17: El silencio compartido 17: El silencio compartido En el capítulo anterior, el mundo era un desastre tras la reanudación de la guerra elemental.
Noa luchó contra el lich más poderoso, pero su esfuerzo fue en vano.
Vemos el pasado de Noa, el resultado del por qué vagaba en locura antes de ser rescatado por Hiroki y vengarse de su hermano.
En las mazmorras Actualidad Hiroki y los demás pasaban por los pasillos oscuros de las mazmorras.
Adentrándose en los pasillos subterráneos del lugar.
Reina encendía una pequeña llama en su mano para iluminar el lugar, mientras que los demás se mantenían alerta.
—¿Donde están los monstruos?
¡Ya quiero pelear!—dijo Damian con desesperación, agitando su espada y mirando a los alrededores en busca de algo.
Brianna caminaba cerca de Hiroki, tratando de no invadir su espacio personal.
Hiroki ni siquiera prestaba atención a ella al estar enfocado en los alrededores.
Conocía los juegos de acertijos, en los que habían trampas.
Brianna siente que al dar un paso, el suelo vibró levemente.
Ella dio un paso atrás, un poco asustada.
Hiroki se dio cuenta de unas picas saliendo de las paredes.
Rápidamente empujó a los demás hacia atrás y con un impulso de viento salió disparado hacia atrás.
Las picas se cerraron rápidamente, regresando a su lugar en segundos.
—Eso estuvo cerca.—dijo Hiroki con la voz temblorosa.
Se levanta junto con los demás, mirando al suelo.—Tengan cuidado por donde caminan.— Para asegurarse, Hiroki cubrió el suelo de hielo.
Ellos cruzaron con precaución, pero Damian resbaló por el piso resbaladizo.
Al cruzar la trampa, se encontraron con un acertijo.
El equipo observa una simple roca con forma de diamante con líneas y diferentes patrones.
Brianna se acerca a las escrituras del altar y leyó.
—”Para pasar a la siguiente plataforma, resuelve este cubo a su forma completa.
Si no llegas a terminarlo, la habitación te reducirá.”—Piensa un poco—¿A que se refiere con reducir?— De repente, el suelo comenzó a vibrar.
Las paredes de los lados comenzaron a cerrarse lentamente, acercándose hacia ellos.
Reina se tensa y Brianna entra en pánico, abrazando a Hiroki con fuerza como si buscara protección, pero no midió su fuerza y empezó a aplastar a Hiroki.
—Oye…!
No tan fuerte…—dijo con la voz baja por la presión.
Brianna lo suelta de inmediato, preocupada por su salud ignorando las paredes cerrándose hacia ellos.
—Lo siento.
Es que tuve mucho miedo.—bajó la mirada con culpa.
Hiroki se centró en la piedra, imaginándose el posible patrón para armarlo.
—Esto es como un cubo rubik pero con patrones en lugar de colores.—susurró a sí mismo.
—¿Cubo rubik?
¿Qué es eso?—preguntó Reina con duda y tensión.
—Eso no importa.
¡Vamos a ser aplastados!—Brianna empezó a entrar en pánico.
Hiroki empezó a mover con agilidad la forma de la piedra, buscando una manera rápida para armarlo.
Las paredes se cerraban cada vez más rápido, aumentando la tensión en la habitación.
—Jefe, tú puedes.
¡Creo en usted!—gritó Damian con su típico orgullo.
Hiroki movía las piezas.
Pero a medida que se tardaba, las paredes se cerraban más a tal punto de que empezó a empujarlos.
Reina y Damian se acercaron más a Hiroki al sentir las paredes, en cambio Brianna no se separó ni un solo momento de él.
El chico empezaba a notar como algunos patrones encajaban, moviendo las manos más rápido.
Las paredes empezaron a presionar sus cuerpos, obligando a todos a pegarse más a Hiroki, quien se sentía incómodo.
Empezaron a sentir la presión de las paredes, pero Hiroki terminó el patrón completo de la roca.
Las paredes de detuvieron y se alejaron, llegando al extremo con un temblor.
La pared de enfrente empieza a abrirse, mostrando las escaleras hacia la siguiente plataforma baja.
Todos resoplaron con cansancio, sintiendo sus corazones en la garganta.
Reina fue la primera el alejarse de Hiroki, intentando ocultar su vergüenza.
—Bueno…
¿Podemos continuar?—dijo intentando disimular.
Damian le dio palmadas en la espalda a Hiroki mientras que Brianna sollozaba mientras apretaba la cintura del chico en un fuerte abrazo.
—¡Sabía que ibas a lograrlo jefecito!—gritó Damian, sonriendo abiertamente.
Brianna de limitó a su apretado abrazo.
—Brianna…
me aplastas…—Dijo Hiroki con la cara roja por la presión.
Brianna se volvió a alejar de él con pena, tocando sus dedos entre sí.
—Perdón Hiroki.—dijo en un susurro.
Reina se acercó a Hiroki, pensando en cómo había resuelto el acertijo muy rápido.
Hiroki se incorporó, dejando a un lado la roca.
Los cuatro entraron al pasillo, bajando por las escaleras hasta llegar a un gran pasillo con algunos esqueletos en el suelo, probablemente de algunos aventureros que nunca volvieron.
El grupo caminaba, sintiendo una extraña tranquilidad del lugar.
Hiroki miraba a los alrededores en busca de una trampa.
—Esto es demasiado bueno para decirlo.
Estén atentos por si acaso.—habló Hiroki con seriedad.
Uno de los esqueletos empezó a sacudirse, sus cuencas brillaron como pupilas.
Los huesos comenzaron a reunirse uno por uno.
Brianna se asustó y Damian sacaba su espada para luchar.
Reina cargaba su arco con una flecha imbuida con magia, y Hiroki sacaba a su espada Alquilem.
Varios esqueletos se levantaron, tomando espadas oxidadas y escudos viejos del suelo.
Uno de ellos golpeó tres veces el escudo con la espada y comenzó a correr hacia ellos.
Hiroki los miró atentamente, analizando el poder de los esqueletos.
Los demás estaban listos para pelear.
—Tengan cuidado.
Son no-muertos y su nivel de poder ronda entre 800.—dijo Reina tensando su arco para disparar.
El primer esqueleto atacó con un corte directo, lo que Hiroki esquivó y con su espada cortó el cuello del esqueleto.
El cráneo cayó, pero la luz no se apagaba.
El esqueleto tomó su cráneo y la coloca en su cuerpo nuevamente.
—¿¡Eso es posible!?—gritó Damian con sorpresa.
—Son muertos, por lo que ellos no pueden sentir dolor.—explicó Reina, disparando una flecha y atravesando el cráneo del esqueleto.
El cuerpo cae, los huesos se esparcen y la luz se apaga.
—Su fuente está en los cráneos.
Fue una de las cosas que me contaron de los esqueletos.—contó ella con calma, recordando amargamente a su cuidador.
Dos esqueletos se lanzaron para apuñalar a Reina, pero Hiroki apareció junto a Damian con un corte veloz, destruyeron los cráneos.
Los fragmentos de hueso cayeron por todas partes.
Los demás esqueletos se levantaban y corrían hacia el grupo.
—Tenemos que avanzar para llegar a las siguientes escaleras.
¡No se detengan!—dijo Hiroki con decisión, pero más entusiasmado por probar su nueva fuerza.
Agarra el cráneo de un esqueleto con sus manos y con su fuerza sobrehumana lo aplasta, los huesos cayendo al suelo.
Uno de los esqueletos vio el collar de cristal rojo de Hiroki, su pupila se volvió roja al sentir esa magia.
Corrió hacia él para quitarle el cristal y reclamarlo, pero Hiroki se movió rápidamente gracias a Alquilem y cortó su cráneo en dos pedazos.
El esqueleto se desmoronó por el suelo.
Hiroki se quedó perplejo, notando que solo habían sido cinco esqueletos.
Reina cruzó los brazos y Damian se sentó con aburrimiento sobre el suelo.
—¿Y…
y ya?
¿Eso era todo?—preguntó Brianna.—Solo eran cinco.
Que alivio.— —¿Que alivio?
Yo quería pelear.—habló Damian con resignación.
Hiroki observa más esqueletos que estaban destruidos, otra pista de que el anónimo pasó por ahí.
—Chicos…
parece que no estamos solos.—dijo Hiroki, expresando confusión y duda.
—¿Eso significa que ese misterioso aventurero ya ha pasado por aquí?—preguntó Reina.
—Talvez.
Y si aparece, le partiré el trasero.—habló Damian con entusiasmo.
Los cuatro continuaron caminando por el pasillo lleno de huesos rotos, algunos de posibles aventureros.
Brianna se abrazaba a sí misma ya que el ambiente le daba un poco de miedo.
El grupo llegó a unas escalones que bajaban hacia la siguiente plataforma, el tercer nivel.
Ellos caminaron sobre los escalones.
Reina notó una luz débil pero notable más adelante.
A medida que de acercaban, notaron un rastro de sangre fresca y roja sobre el suelo.
—Esa es sangre humana…—susurró Hiroki.
El grupo llegó al final de los escalones, llegando a la tercer plataforma.
El lugar estaba ligeramente iluminado por unas cuantas velas sobre unos pequeños pilares.
La atmósfera estaba extrañamente silenciosa.
—Tengo un mal presentimiento.—murmuró Brianna.
—Estoy de acuerdo con eso.
Este lugar se siente raro.
Tengan cuidado.—Sus ojos se desvían a alguien que estaba herido en el suelo.
Hiroki se acercó para intentar ayudarlo, pero tenía una herida grave en el abdomen.
—¿Oye, estás bien?—preguntó —¿Eres idiota?—le dijo Reina, una vena palpitando en la sien.
—Perdón.
Fue lo único que se me ocurrió decir.—dijo Hiroki, tomando una de las velas para ver con claridad al sujeto.
Al mirarlo detenidamente, se dio cuenta que era el mago sanador del equipo de Dyle, Yelk.
El elfo abrió los ojos lentamente, mirando a Hiroki y a Brianna.
—No hagan ruido…—susurró con dificultad.—El ruido lo atrae…— Hiroki se quedó confundido, acercándose más para escucharlo.
—¿De que hablas?— —Manténganse en silencio…—susurró nuevamente, su voz casi apagándose.—Él está cerca.— El suelo vibra ligeramente, como si fuesen pasos acercándose a ellos.
Hiroki y Reina sacan sus armas y se ponen en guardia.
Brianna saca du espada al igual que Damian.
Los cuatro miraban a la oscuridad, sintiendo como algo se acercaba.
Una pata delgada atravesó el pecho de Yelk por la espalda, levantándolo al aire mientras este tosía y gemía del dolor.
Hiroki palideció.
—¡Yelk!—gritó Hiroki, sus pupilas dilatadas por lo que tiene frente a sus ojos.
Reina cargó su arco, Damian y Brianna apretaron las empuñaduras de sus espadas.
Todos estaban listos.
Yelk comenzaba a toser sangre, apretando la extermidad que lo atravesaba.
En un intento de conjurar un hechizo, más sangre salió de su boca, ya que su estómago había sido perforado.
—Cielos…
Duele…—escupe más sangre.
Abre los ojos y mira al grupo mientras era levantado por la criatura.
—Oigan…
si ven a Dyle…
díganle que fueron buenos…
buenos momentos.—Una gran boca lo tomó, mordiendo todo su torso y cortandolo.
La cabeza de la criatura se separa, dejando solo la parte baja del abdomen y las piernas del elfo.
Brianna grita, Damian aprieta los dientes, Reina intenta no vomitar y Hiroki retrocedió al ver la sangre cayendo.
Reina enciende una pequeña antorcha, revelando a la criatura.
Una enorme mantis oscura de tres metros estaba de pie frente a ellos, mascando el resto de Yelk.
—¿Qué es esa cosa…?—habló Damian con la voz temblorosa.
—Es la primera vez que lo veo…—susurró Brianna con las pupilas dilatadas.
Reina saca una flecha y la recubre con magia de viento, disparandola con potencia al insecto gigante.
La flecha rebotó en la dura cabeza de la mantis, la madera rompiéndose en el impacto.
Damian se lanza hacia la criatura y le encesta un puñetazo en la cabeza, haciéndole retroceder varios metros hacia atrás.
La criatura se detiene con sus patas, levantando una de ellas para golpear con tremenda fuerza a Damian, enviándolo lejos hasta colisionar contra la pared del lugar.
—¿¡Por qué siempre eres el primero en ser noqueado!?—le gritó Hiroki.
Damian sale de los escombros, con una herida en su brazo.
Se incorpora y desenfunda su espada.
—¡Los errores me hicieron más fuerte!—gritó con orgullo.
—Es solo tu bendición, idiota.—dijo Reina, disparando otra flecha con más potencia, solo para hacer un ligero rasguño en la cabeza.
Damian se lanzó a correr hacia la mantis, preparando su espada.
Hiroki usó hielo para hacer resbaladizo el suelo.
La mantis estuvo por caerse, pero golpeó dos de sus patas en el hielo hasta romperlo.
—Esa cosa es lista…—murmuró Hiroki a sí mismo, deshaciendo el hechizo.
Damian llega, chocando su espada contra la cabeza de la criatura.
El impacto fue tan fuerte que hizo vibrar el aire.
La espada tembló al recibir tanta energía, la cual se dirigió al cuerpo de Damian.
Hiroki desenfunda su espada Alquilem, dirigiéndose hacia la mantis y dándole un corte veloz en las patas, pero eso solo le dejó rasguños.
La criatura levanta una de sus patas y la dirige con alta velocidad hacia Hiroki, pero Brianna la detiene con sus brazos, los cuales estaban recubiertos de acero antes de volver a ser normales.
Brianna de quedó agotada repentinamente, cayendo sobre una rodilla.
Sólo Reina pudo notar la reacción de la bendición en ella, preguntándose que tipo era antes de disparar una flecha más potente al ojo de la mantis.
La flecha dio en el ojo, atravesandolo pero no matando a la criatura.
La mantis soltó un grito gutural, lanzando cortes con sus patas al aire.
El grupo se alejó de la mantis, mientras ella cortaba pilares con sus patas como si nada.
Reina aprovecho la distracción para disparar una segunda flecha al otro ojo de la mantis, dejandola ciega.
La mantis gritó más fuerte, moviéndose por todos lados al no poder ver nada.
Chocó contra las paredes y los pilares, sin dejar de moverse.
—Tengo una idea, pero será arriesgado.—les gritó Hiroki.
Reina estaba por disparar otra flecha, pero se detiene al escuchar a Hiroki.
—Espero que no sea una de tus tonterías, idiota.—Le gritó, pero no había reproche en su voz.
Hiroki asiente, aprovechando esta oportunidad y se dirigió hacia la mantis, usando la velocidad que le da la espada, y recitando un conjuro.
—”Imbuyo la hoja con la letalidad de la escarcha, el aire se vuelve un filo invisible, cortando la tela de la realidad…
Que mi arma sea el filo inquebrantable de la tundra, comprimiendo el aire hasta el punto de la cuchilla.
¡Gladius Chaos!”— Alquilem se cubrió de hielo, emanando un aura frío.
Hiroki saltó hacia la cabeza de la mantis, moviendo su espada con una velocidad abismal.
La espada se movió tan rápido que el aire tardó en reaccionar.
Los movimientos de la mantis se detienen.
Hiroki cae y retrocede, observando como la cabeza de la mantis se separa del cuerpo, cayendo al suelo.
Hiroki se siente agotado, apoyando las manos en las rodillas.
—Lo logramos…—levanta la mirada hacia el cuerpo de Yelk, el cual solo eran sus pierna y el abdomen.—¿Por qué estaba solo…?
¿Y donde está Dyle?—preguntó con duda, creyendo que Dyie abandonó a su compañero así sin más.
—Probablemente él les dijo que se fueran cuando lo hirieron.
Pero lo dudo.—respondió Reina.—Talvez ellos lo dejaron cuando vieron que la cosa esa era difícil de vencer al ser muy duro.— Brianna se sentó, respirando con dificultad.
Hiroki y los demás la notaron.
—¿Oye, te sientes bien?—preguntó Hiroki.
Brianna levanta la cabeza lentamente, sonriendo ligeramente.
—Si…
No te preocupes.—Respondió con calma.
—¿Eso era tu bendición?
Es increíble.—comentó Damian al recordar la bendición de ella.
Hiroki se acercó a Brianna y la ayudó a incorporarse.
Ella se apoyó sobre él con dificultad.
—¿Bien, continuamos?—preguntó él.
Los demás asienten, caminando y rodeando a la mantis y el resto de Yelk.
El grupo caminaba por el pasillo hasta llegar a los siguientes escalones.
Bajaron despacio, esperando con precaución por si aparece otra cosa.
Al llegar a la siguiente plataforma, se encuentran con dos siluetas frente a una fogata y una enorme puerta al otro lado.
Hiroki y los demás se acercaron a las siluetas, dándose cuenta que eran Dyle y Simon.
Los dos se levantaron y los apuntaron con sus armas.
Hiroki levanta las manos, aún sosteniendo a Brianna.
—¿Qué hacen aquí?—preguntó Dyle, su voz sonando baja.
Hiroki bajó con cuidado a Brianna sobre el suelo y habló.
—Solo venimos a explorar este lugar.
¿Qué hacía Yelk en la tercera plataforma?—preguntó él con un siseo.
—No es algo que te importa.—dijo Simon, bajando su báculo.
—Esta bien…
No puedo obligarlos a decir que pasó.—suspiró Hiroki con resignación.
El grupo se sentó en un pilar que estaba tirado, sin decir una sola palabra.
Momentos de silencio pasaron, hasta que Damian habló.
—¿Por qué estamos aquí?
Deberíamos continuar.— —No pueden.
Es arriesgado.—dijo Dyle, señalando a la puerta.—Del otro lado hay un dragón, mucho más peligroso que ese insecto de ahí arriba.— —¡De eso estoy hablando!
Quiero pelear ya con ese dragón.—habló mientras se ponía de pie y se dirigía a la puerta.
Dyle se interpone en el camino de Damian, mirándolo con el seño fruncido.
—No des un paso más.—dijo acercándose más a él.
Damian lo toma de los hombros y lo lanza a un lado con su gran fuerza, mandandolo a chocar contra el muro.
Dyle sale del polvo, desenfundando su espada y yendo a gran velocidad hacia Damian.
Pero la espada es frenada por la espada de Hiroki, el cual miraba a Dyle con seriedad.
—No es hora de pelear entre nosotros.—dijo Hiroki bajando su espada.
Dyle siseó y se sentó nuevamente cerca de la fogata.
—¿Por qué no continúan ustedes?—habló mientras extendía sus manos a la llama.
Hiroki se acercó a la puerta, mirando por un pequeño agujero.
Del otro lado, había un dragón blanco, el cual estaba dormido y detrás tenía un gran cofre rodeado de esqueletos, probablemente de aventureros que intentaron llegar.
Hiroki analizó detenidamente el poder del dragón.
Rango: A Nivel de poder: 6.590 Fuerza: 2.499 Habilidad mago: 2.921 Poder Mágico: 1.170 Hiroki retrocedió con el corazón a mil por minuto.
Recordó ese poder que lo había matado una vez.
Él era débil ante esa criatura, dándose cuenta por qué nadie regresaba con vida.
Dyle habló con un tono bajo, levantándose y acercándose.
—¿Te sorprende?
Ese es un dragón blanco, uno de los más débiles de la familia de los dragones.
Incluso eso que es débil para su raza, es poderoso para nosotros.—mira sus propias manos.—Solo vine a que Yelk muriera…
Mientras él peleaba, yo simplemente lo abandoné.— Hiroki se acerca a él y coloca una mano sobre su hombro.
Lo mira con seriedad pero también con comprensión.
—Sé que se siente perder lo que quieres proteger…
y odio cuando siento eso.— Dyle abre los ojos, sin levantar la mirada.
—No me digas como sentirme.
Solo fui un pésimo líder.
Mi equipo fue muriendo uno por uno hasta ser solo nosotros dos.—dirigió su mirada a Simon.—Éramos una docena…
pero cuando los llevé a una misión para conseguir una roca negra, la mayoría murió.
Algunos fueron devorados por el dragón, y otros murieron en trampas.— Cae de rodillas, la mirada fija en la nada.
—Solo quería ser fuerte, pero no me preocupé por ellos.
Al final solo fuimos yo, Simon y Yelk.
Y por mi egoísmo, Yelk murió.— Hiroki saca su espada y la coloca sobre el hombro de Dyle.
—No te rindas…
Es lo que Yelk diría en este preciso momento.—fue lo único que se le ocurrió decir.
Reina, Brianna y Damian notaron el nerviosismo de Hiroki, disimulando su risa contenida.
Dyle suspira, poniéndose de pie y mirando hacia la puerta.
—¿Chico, quieres ir a vencer a ese dragón?— Hiroki se quedó perplejo, con su sonrisa congelada mientras procesa la pregunta.
—Déjame pensarlo.—se acercó a los demás, hablándoles en voz baja.—Chicos, ¿como podemos derrotar a un dragón rango A?—preguntó con la voz temblorosa.
Brianna soltó una risita, cubriéndose la boca con su brazo.
—Hiroki, eres el líder.
Puedes decidido tú.— —¿¡Como que líder!?
Yo no soy el líder, Reina lo es.—Intentó justificarse.
Reina habla con una sonrisa irónica.
—Yo nunca fui la líder.
Incluso la tarjeta dice que eres el líder.—saca su tarjeta de aventurero y muestra el apartado de compañeros.
Compañeros: Brianna (Paladina), Damian, (Fuerza bruta), Hiroki (Líder).
Hiroki se quedó nuevamente perplejo, una gota de sudor bajando por su cara.
—¿Entonces soy el líder…
y nadie me lo dijo?—preguntó despacio.
—Claro jefe.
Siempre lo fuiste.—habla Damian.—Desde que derrotamos a ese gigante verde, demostraste que puedes liderar a estos tontos.— Reina se ofende y le da un zape al chico demonio.
—Cuida lo que dices, idiota cornudo.—siseó.
Hiroki suspiró, intentando aceptar que era el líder.
Levanta la cabeza y sonríe con nerviosismo.
—Está bien.
Pero no puedo obligarlos a pelear contra esa cosa.
Ese dragón tiene un poder cercano al de Inorl.— La sonrisa de Reina fue borrada al escuchar ese nombre.
Sus dientes apretandose mientras cerraba sus ojos con fuerza.
—No vuelvas a mencionarlo…
nunca.— —Lo siento.
No volverá a pasar.—levanta las manos en señal de rendición.—¿Pero de verdad quieren que yo decida?
Pueden decirme ustedes.
—¡Yo digo que sí jefe!—gritó Damian con entusiasmo.
—Bueno…
tengo un poco de miedo pero me apunto.—dijo Brianna, tocando sus dedos entre sí.
Hiroki miró a Reina, esperando su respuesta.
Ella sólo levanta el pulgar, haciendo que él suspire.
—No quiero repetir lo del guardián del bosque…
pero ustedes son quienes deciden.—Se dirige hacia Dyle y Simon.—He decidi responder a tu pregunta con un si.—dijo sonriendo, aunque en el fondo pensaba en como hacer una táctica para vencer al dragón.
Dyle se pone de pie, estrechando su mano hacia él.
—Sabía que aceptarías.— Hiroki acepta el apretón de manos.
Los dos sueltan sus manos, mirando hacia la gran puerta.
Simon se ponía de pie, sosteniendo su báculo y ajustando su túnica amarilla.
—¿Entonces vamos a pelear?—preguntó con duda.
Hiroki asiente, abriendo la puerta lentamente.
Cuando la puerta se abre, se revela al gran dragón dormido frente al cofre.
La criatura abre uno de sus ojos, mostrando su esclerótica amarilla y pupila afilada.
El dragón se levanta, sacudiendo el polvo encima de él y dándose una estirada.
—¿Vienen a reclamar el tesoro del cofre?—habló con un tono bajo y gutural.
Hiroki se posiciona al frente, desenfundando su espada y levantandola hacia él.
—Te vamos a vencer y lo llevaremos.— El dragón soltó una risa, su voz grave resonando por el enorme espacio.
—He visto a muchos decir lo mismo, y nadie salió vivo de aquí.—entrecierra los ojos, poniéndose serio.—Pero ustedes tienen la pizca de durar más peleando.— CONTINUARÁ…
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Hiroki_Haruno9 Se preguntarán “¿por qué no has publicado tantos capítulos estos últimos tres meses?”, la razón es que he estado ocupado con unas cosas personales estos últimos meses, por lo que no he tenido tiempo para escribir mi novela.
Perdón si los hice esperar, intentaré subir más seguido los capítulos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com