Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido - Capítulo 18

  1. Inicio
  2. Un mundo: Empezando desde cero en un mundo desconocido
  3. Capítulo 18 - 18 Las llamas descienden
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

18: Las llamas descienden 18: Las llamas descienden En el capítulo anterior.

El grupo de Hiroki atravesó cada una de las plataformas, pasando acertijos y trampas hasta llegar a la tercer plataforma, donde verían como Yelk sería devorado por una mantis gigante.

Al vencer a la criatura, los cuatro bajan a la plataforma final, encontrándose con Dyle.

Hiroki vio a un dragón custodiando el tesoro de la mazmorra, decidiendo vencer al dragón blanco.

Plataforma final 4 El equipo mantenía su posición frente al dragón, mientras este solo se reía de ellos.

—He visto a muchos decir lo mismo, y nadie salió vivo de aquí.—entrecierra los ojos, poniéndose serio.—Pero ustedes tienen la pizca de durar más peleando.— Dyle mira a Hiroki, esperando a que le explique el plan.

—¿Por qué me miras a mí?—preguntó Hiroki.

—¿No se supone que deberías haber pensado en un plan?— Hiroki se quedó perplejo, con la mirada fija en el dragón.

Su mente trabajando en un plan, aunque era muy arriesgado.

—Yo…

tengo un plan.—Se acerca a los demás y los reúne para explicar el supuesto plan.

El dragón observba impaciente, empezando a caminar hacia ellos.

Su cuerpo empezó a transformarse hasta cambiar a su forma humana; Cabello blanco, ojos blancos, colmillos y una cola grande en la espalda baja.

Hiroki termina de explicar su plan y dirige la mirada al dragón, pero no lo ve por ningún lado, excepto a un chico albino acercándose.

—¿Y el dragón?—preguntó con confusión.

—Él es el dragón.—habló Damian, señalando al chico dragón.

—Dejen de hablar.

Los he estado esperando desde hace…

¡no sé!

Hace mucho.—Ahora su voz sonaba más joven y no tan grave.

Hiroki se quedó perplejo y confundido nuevamente.

—Ahora estoy confundido…

¿Los dragones pueden tener forma humana?—preguntó.

—Los dragones son como los zoonis, pueden tener forma humana y forma bestia.—explicó Reina.

—¿¡También los zoonis!?—gritó.

—¿¡No lo sabías!?— —Es que nadie me dice nada…

Ahora el plan no va a servir.—dijo intentando pensar en otro plan.

—¡Ya quiero pelear jefecito!—grita Damian, empezando a correr hacia el dragón.

—¡Damian, alto!

Ese dragón es mucho más fuerte que tú.—Hiroki empezó a seguirlo.

Damian saltó directo al dragón para darle un puñetazo, pero el puño fue detenido con facilidad por su palma.

—¿En serio eres el más fuerte de tu equipo?

Eres fuerte…

¡pero yo lo soy más!—Le aprieta el puño hasta crujir lis huesos.

Damian gruñe de dolor mientras intenta soltarse, pero el dragón lo lanza hacia el techo.

Antes de impactar, el dragón salta y aparece frente a Damian y le planta un puñetazo en el abdomen, lanzandolo hacia abajo con velocidad.

El dragón aparece abajo para darle el golpe final al patearlo y lanzarlo hacia el grupo.

Damian quedó frente a ellos, con el cuerpo malherido y sangrado.

Hiroki se acercó para verificar si estaba vivo.

Entonces él se levantó y se sacudió, como si nada le hubiese pasado.

—Eso fue muy intenso…—dijo con tranquilidad.—¡Pero sabes que no me dolio para nada!—le gritó al dragón.

Reina se daba una palmada en la cara, perdiendo la paciencia.

Hiroki entendió que era la bendición la que hacía no dolerle nada.

—¿Si sabes que pronto te dolerá todo el cuerpo como si estuvieras en una trituradora?— —No sé qué es eso pero suena divertido.—respondió Damian con una sonrisa orgullosa, pero en eso se le cae un colmillo.

Damian nota el diente caer, agachandose para recogerlo.

Lo mira fijamente antes de guardarlo en su bolsillo.

—¿Qué le hiciste a mi rostro…?—Truena los puños.—¡Lo vas a pagar caro!— Se lanza a gran velocidad hacia el dragón, sacando su espada para cortarlo.

El dragón lo mira fijamente, levantando su mano en dirección hacia él.

—¿Piensas vencerme con ese estado malherido?

Estás loco.— Damian suelta su espada un segundo para darle un puñetazo con todas sus fuerzas en la mejilla.

El dragón retrocedió un poco ante el impacto, pero siguió sin ser herido.

Damian se quedó perplejo, pero rápidamente tomó su espada de roca negra y le lanzó un corte.

El dragón se inclina hacia atrás, esquivando el corte.

Da un ligero salto para girar en el aire y darle una potente patada en la cara a Damian, enviándolo contra la pared a estrellarse.

Hiroki no se quedó de brazos cruzados.

Corrió hacia el dragón para intentar derrotarlo.

Saca su espada Alquilem y Conjura rápidamente.

—¡Gladius Chaos!—la espada fue envuelta por la mismo aura celeste pálido.

Con la velocidad de la espada, corrió con potencia hacia el dragón.

Levanta la espada y lanza su corte.

Al mismo tiempo Dyle aparece detras del dragón para que él no tenga por donde defenderse.

Pero éste dio un salto hacia arriba.

Hiroki notó de inmediato y saltó hacia arriba.

—¡En el aire no puedes moverte!—gritó Hiroki, la punta de la espada dirigida hacia él.—”¡Gladius Vortex!”—comenzó a girar en en aire, moviéndose más rápido en el aire.—”¡¡Estocada Implacable!!”— El dragón no tuvo tiempo de sacar sus alas y fue empalado por la espada de Hiroki.

Dyle se quedó observando como el poder de Hiroki había saltado de golpe.

La Bendición “Cuchillo Implacable” había tenido efecto en el dragón, dándole un golpe que dañó su interior, aunque por fuera no se notó.

El dragón salió disparado hacia el techo, chocando y esparciendo escombros y polvo.

Hiroki cae al suelo, respirando con dificultad al haber usado mucho maná y energía en ese ataque.

Reina se acercó para ayudarlo a levantarse.

—¿Tenías que hacer todo eso para dañarlo?

Eres todo un idiota, nuestro líder idiota.—dijo levantandolo y llevándolo de regreso.

El dragón cayó del techo, aterrizando de rodillas.

Él estaba poniendo su mano en su pecho, respirando con dificultad debido al intenso dolor.

Escupe un poco de sangre, incorporándose.

—Ese ataque fue muy bueno.

Bajé la guardia pensando que eran débiles y que no podían hacer nada.

Pero veo que el líder es más peligroso de lo que pensé.—sus pupilas palpitaron.—No me queda más remedio que usar mi forma dragón.— Su cuerpo empezó a sacudirse, las escamas apareciendo en su piel.

Creció casi de inmediato, sus escamas blancas cubriendo su cuerpo.

Su transformación había finalizado, mostrando nuevamente su forma original.

—Espero que estén listos…

porque van a sufrir mucho.—dijo con su tono grave de dragón.—No van a—tose, su voz sonando chillona.—Ah…

maldita sea…— Intenta aclarar su garganta, pero su fachada de fuerte había cambiado.

Brianna no aguanta y se hecha a reír.

El siguiente fue Simon, luego Reina.

—¡Tienes una voz muy chico!—se río más Brianna.

—¿Que…?

Esa es la voz de un adolescente.—dijo Hiroki con una sonrisa burlona.

—¡¡Ya callense!!

No necesito que me digan eso.—suelta un rugido poderoso, haciendo vibrar las paredes.

—Uh…

creo que lo hicimos enojar.—dijo Brianna, dejando de reir.

Simon levanta su báculo, preparandose para lanzar un hechizo.

—¡”El aliento de la gran bestia ancestral me inspira.

La llama toma la forma de la ira.

Draco.”!— El maná empezó a reunirse al frente del báculo, una pequeña luz roja brillando antes de que una corriente de fuego salga disparada, como si fuese el aliento de un dragón de fuego.

El dragón vio las llamas acercarse, y de inmediato agitó sus alas para frenar las llamas.

El fuego lo alcanzó, pero no lo quemó demasiado.

Damian sale de los escombros, su brazo roto colgando.

Corre hacia el dragón para darle otro golpe, pero es ahí cuando su bendición llega al limite.

Damian siente un dolor agudo en todo su cuerpo, como si fuese aplastado en todas partes.

Cae al suelo sin poder gritar, ya que el dolor era demasiado para su cuerpo.

Hiroki lo notó y corrió hacia él para ayudarlo mientras Dyle atacaba al dragón.

—Oye ¿Sigues despierto?—lo incorporó para ponerlo con la cabeza hacia arriba.

El cuerpo de Damian estaba muy herido, con muchas fracturas y sangre saliendo de su cuerpo.

Él intentó hablar pero ya no tenía fuerzas.

Simon llegó con su báculo y apunta a Damian.

Hiroki se interpone pero el mago jaguar no se detuvo.

—Si no hacemos algo, él morirá por la hemorragia.

Déjame sanar su cuerpo.—sus pupilas se afilan.—Sé que no soy un sanador, pero Yelk me enseñó lo básico de la magia de agua sanadora.— Hiroki baja los brazos, mirando como Dyle intentaba apuñalar al dragón y luego era derribado por la cola del dragón.

—Bien.

Te lo encargo.—corre hacia Dyle para ayudarlo.

Simon extiende sus manos y el báculo, intentando usar su maná restante para un último conjunto.

—”El fuego no me consume, me fortalece.

Lamo la llama para sanar las heridas de su cuerpo.

¡Ignis Absorbe!”— Unas llamas doradas rodearon el cuerpo de Damian, cubriéndolo por completo pero sin quemarlo.

Hiroki y Dyle usan ataques combinados, golpeando las escamas del dragón.

—Dyle, ataca las piernas.—dijo Hiroki.

Los dos se movieron debajo del dragón, intentando derribarlo, pero olvidaron la cola la cual los golpeó a ambos.

Brianna observa el cuerpo de Damian, el cual estaba envuelto en llamas, creyendo que lo están quemando, corre hacia Simon para detenerlo.

—¿¡Que crees que le haces!?—gritó dándole una palmada en la cara y tomándolo del cuello de la túnica.

—¡Un momento!

¡No es lo que parece!—Señala a Damian.—No lo estoy quemando, es magia de fuego curativa.— Brianna mira nuevamente a Damian, viendo cómo su cuerpo se sana lentamente bajo el fuego.

Las heridas se cerraban, los huesos volvían a su lugar.

Damian quedó inconsciente pero completamente sano.

Simon cayó de espaldas, completamente inmóvil.

Brianna se acerca y lo mira fijamente.

—¿Por qué estás cansado?

Se supone que posees la bendición de la fuente infinita.—habló ella con confusión.

—Es diferente.

Mi maná es ilimitado, pero mi potencial mágico es bajo, por lo que usar un hechizo grande me deja paralizado por un par de horas.—dijo intentando moverse, pero solo movió los ojos hacia ella.—Preocúpate por tus compañeros.

Ellos están peleando.— El dragón rugió, expulsando una onda sónica.

El impacto golpeó a Dyle, dañando sus oídos por las vibraciones sonoras.

Su entorno se volvió silencioso, con un pitido agudo y un dolor silencioso.

Hiroki se acercó a él para ayudarlo, pero es pisoteado por el dragón.

—No iras a ningún lado.

¡Los mataré a todos por burlarse de mí!—Presionó su pata encima de Hiroki, quien gritaba por la presión en su cuerpo.

Brianna notó al dragón y a Hiroki, corriendo rápidamente para liberarlo.

—Oye…

no me dejes.—dijo Simon, intentando moverse.—Bueno, lo intente.— Brianna corrió rápidamente, sacando su espada.

Estaba por atacar al dragón pero fue derribada contra el suelo por la gran cola del dragón.

Ella se había usado su bendición Piel de Acero en todo su cuerpo, bloqueando todo el daño.

El dragón gruñe, quitando su pata sobre Hiroki.

—Soportaste mi golpe.

Típico de demonios.—da un giro de 180, su cola moviéndose a gran velocidad para golpear a Brianna.

Ella usa nuevamente su bendición en todo su cuerpo, bloqueando el daño del impacto, pero igual fue derribada hacia una pared con fuerza.

Reina usa toda su magia en una flecha, tensando la cuerda del arco para dispararle al dragón que ahora estaba distraído.

Hiroki se levantó, jadeando al tener pocas fuerzas.

Dyle se estaba recuperando de su sordera.

Damian y Simon seguían acostados a lo lejos, y Reina seguía cargando la flecha con más magia.

Hiroki sostuvo a Alquilem, pero estaba tan débil que la dejó caer.

Brianna salía de los escombros, débil por el uso constante de su bendición.

Reina cerró los ojos, intentando recordar el conjuro del hechizo.

—”El aliento puro del cielo limpia la herida y restaura la vitalidad con cada exhalación profunda.

Vita Ventus.”—Soltó la flecha, la cual fue dirigida hacia Hiroki.

Hiroki mira la flecha acercarse, pensando que Reina quería traicionaron.

Cierra los ojos, esperando el impacto, pero en lugar de eso solo siente leves cosquillas.

Al abrir los ojos, ve la flecha, la cual era solo un proyectil de aire el cual se desvaneció.

El cuerpo de Hiroki empezó a restaurarse, sus heridas superficiales y internas curandose.

Reina estaba cansada por usar mucho de su maná en él.

—Hiroki…

tú puedes.— Hiroki se recuperó por completo, observando a casi todos derrotados por el dragón.

Recoge su espada y camina hacia el dragón, el cual estaba apunto de atacar a Dyle.

Él empieza a correr, sujetando su espada con fuerza y yendo más rápido.

—¿No lo ves ahora?

Soy mucho más fuerte.—dijo el dragón.—Estás solo, y no puedes ganar.

¿¡Por qué sigues luchando!?—avanza hacia él Hiroki dio un salto hacia el dragón, cubriendo la espada con hielo.

—¿Por qué sigo luchando?—Entrecierra los ojos.—¡Lo hago por mis amigos, quienes me ayudaron!

Ahora es el turno de hacer lo mismo.— El dragón giró en 180 para golpearlo con su cola, pero Hiroki se impulsa en el aire hacia arriba gracias a su magia de viento.

La cola golpea el aire, mientras que Hiroki descendía.

—”Desato el viento polar.

Que la onda de frío paralice los músculos y detenga el corazón brevemente.

Frigus.”— Una ventisca fría desciende junto a Hiroki, dando de golpe al dragón, el cual se retorcía del frío.

La escarcha subía por su cuerpo, cubriendolo y congelandolo.

Hiroki posiciono su espada para una estocada, preparando su bendición.

Pero antes de atacar, el dragón ruge, rompiendo el hielo en su cuerpo y saltando hacia él.

Hiroki intenta detenerse, pero es embestido por el dragón, el cual no se detuvo hasta embestirlo contra el techo.

Una nube de polvo y escombros se esparció por el impacto, mientras que el dragón agitaba sus alas, descendiendo.

Hiroki cayó del techo, bajando con rapidez.

Reina observó todo, preocupada por él, pero no podía hacer nada al estar débil.

—¡¡Hiroki!!—gritó ella, apretando sus manos en el arco.

El joven descendía al suelo, pero al escuchar el grito desesperado de Reina, abrió sus ojos y tomó su espada.

Se impulsó en el aire y se dirigió a alta velocidad hacia el dragón.

—¿No vas a cansarte?—habló el dragón, frunciendo el seño.—Solo estás gastando tus energías.— Hiroki usó la velocidad de Alquilem y perforó una de las alas del dragón, rompiendo el cuero.

El dragón había reaccionado demasiado tarde.

Empezó a caer desde el techo, intentando volar, pero no tuvo más opción que volver a su forma humana y aterrizar con sus piernas.

—Mierda.—mira su ala rota.—¡Desgraciado!—se movió rápidamente hacia Hiroki para atacarlo.

Hiroki aterriza al otro lado del lugar, dándose cuenta que está cerca del cofre.

El dragón de quedó atónito, apretando los dientes y moviéndose más rápido.

—¡No lo toques!— Hiroki intenta abrir el cofre, pero necesita la llave para hacerlo.

El dragón llega donde él y le dirige una patada, pero Hiroki se agacha a tiempo, dándole una zancadilla a su pie y lo derriba con un puñetazo de 360.

El dragón cayó al suelo, frustado y humillado.

Dyle se recupera por completo, Simon seguía paralizado y Brianna se levantaba.

El dragón se levanta, sus puños vibrando de furia.

—Soy el dragón del sonido, guardián del cofre del tesoro blanco.

Nadie me—es interrumpido por Hiroki, el cual le cubre la boca con hielo.

Este se enfurece y intenta romper el hielo en su cara, pero el hielo está demasiado sujetado a su boca.

—No importa cuanto intentes romperlo.

Eso está hecho de hielo compacto.—dice mientras cae de rodillas, agotado por el intenso combate.

El dragón usó ondas sonoras para agrietar el cristal y romperlo, liberándose y respirando pesadamente.

—Maldito…

pensabas matarme.—tomó del cuello a Hiroki y lo levanta del suelo, apretandolo.—Haré lo mismo contigo…—Antes de seguir, recibió una patada de Brianna en la cabeza.

El golpe aturde un poco al dragón, haciendo que suelte a Hiroki, el cual cae al suelo tosiendo.

Brianna de acerca para ayudarlo, pero el dragón se interpone para golpearla.

—¡Maldita perra, deja de meterte en mi camino!—estaba apunto de patearla, pero Hiroki fue más rápido y le dio un corte con su espada, hiriendole la mejilla.

El dragón se dio la vuelta rápidamente, ignorando la herida.

Harto de tanta humillación, atravesó el pecho de Hiroki con su brazo, justo en el corazón.

Brianna se quedó congelada mientras observaba al dragón matar a Hiroki frente a sus ojos.

Reina siseó, caminando hacia ellos, Dyle dejó caer su espada al presenciarlo.

—Hiroki…—murmuró con los ojos muy abiertos.

Brianna suelta un grito desgarrador, sin poder creer lo que estaba viendo.

—¡¡Noooo!!

¡Hiroki!—Se puso de pie para golpear al dragón.—¡Suéltalo!

¡Déjalo en paz!— El dragón lanza el cuerpo de Hiroki, el cual cae con un golpe seco.

Brianna cae de rodillas, mientras que el dragón estaba apunto de matarla.

Todo era un giro inesperado…

hasta que…

—Hiroki.—murmuró Reina, caminando hacia ellos.—Despierta.— Unas cenizas azules se levantaron del cuerpo de Hiroki antes de liberar una energía azul en vertical, como un pilar de luz.

Hiroki estaba de pie, su herida completamente cerrada, su cuerpo azul y traslúcido.

Él se mantuvo unos segundos callado, mientras que el dragón de daba la vuelta con la cara de sorpresa.

—Imposible…

Te he matado.—Su tono suena tembloroso, como si lo que ve no es real.

Hiroki se acercó al dragón, con paso lento y su mirada serena.

—tres segundos son suficientes…—dijo en voz baja.

El dragón le lanzó puñetazos, pero los puños atravesaban el cuerpo de Hiroki sin hacerle daño.

Él retrocedió con el rostro pálido, sintiendo miedo por primera vez.

—Eso es…

¿Acaso…?—se queda boquiabierto, las piezas en su mente encajando.—¿Eres el héroe de la profecía…?— Hiroki no responde.

Con un movimiento invisible, golpeó el pecho del dragón, lanzandolo tan fuerte que al chocar contra la pared deja una enorme grieta.

El dragón se desprende de la pared, cayendo inconsciente al suelo.

Hiroki se acercó a él, tomando un collar oculto que tenía y saca la llave del cofre.

Se acerca a Brianna y deja la llave a sus pies.

—¿Hiroki…?

¿En serio eres tú?—preguntó ella, sus ojos llenos de lágrimas.

Se levanta y lo abraza, sus brazos rodeándolo.—¡Hiroki!

¡Pensé que morirías!— El cuerpo de Hiroki regresa a la normalidad, mientras este le acaricia la cabeza.

—Estoy vivo porque creíste en mí…

y eso era suficiente.—habló antes de desmayarse en sus brazos.

Brianna lo agarra fuerte, sujetándolo con cuidado para no lastimarlo.

Reina llegó al lugar, cruzando los brazos con una sonrisa burlona.

—Habían pasado meses desde que no miraba a su forma del fénix de fuego.— Brianna se quedó confundida.

Reina suspiró y empezó a explicarle.

—Oh…

¿Entonces Hiroki puede volver a la vida con el poder del fénix?

Es bastante increíble.—dijo Brianna limpiándose las lágrimas.

Dyle se acercó a ellos, detrás venían Simon y Damian.

Los tres se quedaron sorprendidos y confundidos.

—¿Que mierda acabo de ver?

Es imposible que él haya sobrevivido a ese ataque.

Le destruyó el corazón.—comentó Dyle, sin poder creer lo que vio.

—¡El jefe brilló, literalmente!—dijo Damian con su entusiasmo y cuerpo lleno de vendas.

Reina les explico a todos como funciona la bendición del fénix de Hiroki.

Mientras tanto, Reina abría el cofre.

Dentro de él, habían muchas monedas de oro, joyas y otros objetos de alto valor.

Brianna cierra el cofre y lo levanta para llevárselo a Damian.

—Tú llevarás esto.— —¿¡Y yo por qué!?—respondió Damian con indignación.

—Porque llevaré a Hiroki.—habló mientras levantaba a Hiroki en sus brazos.

Damian siseó pero no reprochó.

Toma el cofre y lo levanta con facilidad.

El dragón se despertaba, levantándose y mirando alrededor.

—¿Qué es este lugar…?—dijo confundido.

Brianna, Reina, Damian y el resto se pusieron tensos al escuchar al dragón.

—¿Acaso no fue suficiente todo lo que peleaste?—dijo Brianna, apretando los dientes.

El dragón se confunde y lo logra recordar.

Corriendo hacia ellos.

—¿Oigan, cuanto pasó desde la guerra elemental?—preguntó.

Los demás se confundieron ante el tono despreocupado del dragón.

Brianna dudaba si responderle, pero Reina se le adelantó.

—Han pasado cuatrocientos años desde que la guerra cedió.

¿Por qué lo preguntas?— —¿¡Qué!?

¿Ha pasado tanto?

Cielos, la reina no bromeaba en dejarme maldito a un cofre.—dijo el dragón con un tono torpe.

—¿Cofre…?

¿Te refieres a este?—preguntó Brianna.

—Si.—dijo asintiendo.—La reina de los dragones selló mi consciencia a este cofre y me dejó como el guardián.

No entiendo porqué quería dejarme aquí.

En fin, gracias por liberarme.— Los demás se miran entre sí, empezando a creer que están en un sueño.

—Si…

bueno, adiós.—Todos se dieron la vuelta, dirigiéndose hacia la salida.

El dragón empezó a seguirlos, mirando la destrucción que había en el lugar.

—Vaya…

¿Quien hizo todo esto?—preguntó con curiosidad.

—¡Fuiste tú!—le gritó Brianna.—Y deja de seguirnos.— —No puedo quedarme solo.

Quiero salir de aquí.—dijo cruzando los brazos.

—Ya tenemos suficiente con este demonio idiota.—dijo Reina con calma.

El dragón simplemente los siguió.

—Mi nombre es Sil.

Fui un sirviente de la reina de los dragones.—dijo mientras los seguía.

—¿Reina de los dragones?

Es la primera vez que escucho sobre ella…—susurró Damian.— El grupo caminaba, subiendo los escalones y pasando por las plataformas.

Al cruzar la tercera plataforma, se encontraron con el cuerpo de la mantis oscura, pero el resto de Yelk no estaba.

Cruzaron las últimas plataformas hasta salir de la mazmorra, con Sil detrás de ellos.

—Hemos salido…

¡Fue intenso!—gritó Damian sosteniendo el cofre.

—Cállate.

Vas a despertar a Hiroki.—le susurró Brianna con un siseo.

El grupo caminaba, pero antes de llegar al pueblo, Hiroki empezaba a abrir los ojos.

Brianna lo notó y le dio una cálida sonrisa.

—Hola Hiroki.

¿Te sientes bien?—preguntó ella, mirándolo fijamente.

Hiroki asiente levemente, bostezando.

—¿Podrías bajarme?

Tengo suficiente fuerza para caminar.—dijo Hiroki con la voz baja.

—No puedes.

Tienes que descansar al llegar al gremio.—le respondió ella con un tono gentil.

Hiroki suspiró, sonrojandose y aceptando que ella lo lleve en los brazos.

El grupo llegó al gremio, pagando habitaciones para dormir esa noche.

—Bueno, nos vemos pronto.—dijo Simon antes de irse con Dyle a otro lugar.

Los demás se despidieron, incluso Sil.

—¿Oye, sigues aquí?—habló Brianna.

—¿Qué quieres que haga?

Pasé cuatrocientos años con la mente nublada y ahora no sé por donde empezar.—respondió él con un suspiro.

Momentos después, Hiroki estaba acostado en una cama con la mirada fija en el techo.

En la puerta estaba Brianna, sonriendo ligeramente.

—Buenas noches Hiroki…—dijo ella antes de cerrar la puerta.

Hiroki se quedó perdido en sus pensamientos antes de quedar dormido, ajeno a lo que pasaba en el mundo.

CONTINUARÁ…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo