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Un viaje a Star Wars - Capítulo 15

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  3. Capítulo 15 - 15 Guerras Clon 5
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15: Guerras Clon 5 15: Guerras Clon 5 Sin darme tiempo para procesar el susto o recuperar el aliento, separé mi sable de luz en dos.

Tal como lo había planeado durante su construcción en Ilum, arrojé la empuñadura de mi mano derecha hacia otro tanque que se asomaba tras una columna.

El sable voló girando a una velocidad endiablada, rebanando limpiamente el cañón del AAT.

La máquina explotó un segundo después, cuando intentó disparar con el cañón obstruido.

—¡Comandante!

¡Eso fue lo más asombroso que he visto hacer a alguien desde que fui creado!

¡Usted salvó mi vida!

—exclamó Rex, acercándose a cubierto—.

Pero no debería haber arrojado su espada láser tan a la ligera, señor; ahora no podrá protegerse…

—¿De qué estás hablando, hijo?

—respondí con una chispa de diversión.

De inmediato, encendí la hoja del sable que permanecía en mi mano izquierda y desvié con elegancia los disparos de los droides restantes.

Un momento después, extendí la mano, atraje el otro sable con la Fuerza y ensamblé ambas piezas en el aire.

Retraje la hoja de plasma azul del sable inferior y lo devolví a su configuración original de empuñadura única.

— (⁠’⁠◉⁠⌓⁠◉⁠’⁠) —(Rex).

— Hahaha~ —(Galen).

Justo cuando terminaba mi pequeña broma, el aire vibró y el enorme escudo de energía que protegía a las tropas separatistas se desvaneció como un espejismo.

—¡COMANDANTE, EL ESCUDO DESAPARECIÓ!

—el grito de Cody desde los edificios me hizo reaccionar al instante.

—¡Ya lo oyeron!

¿Qué están esperando?

¡Artillería, FUEGO!

—ordené con toda la fuerza de mis pulmones.

Todos nuestros cañones AV-7 comenzaron a disparar al unísono, barriendo el campo de batalla y convirtiendo a las pocas máquinas separatistas que quedaban en montones de chatarra humeante.

—¡¡SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!

—gritaron los soldados clon al unísono.

La celebración estalló de inmediato.

Los hombres comenzaron a saltar y a chocar sus manos, dejando salir toda la tensión acumulada.

—(¿Cómo pueden tener tanta energía todavía?)—.

Yo estaba agotado.

No era solo el cansancio físico; era la fatiga mental de la adrenalina.

Tener un misil de plasma impactando frente a mi cara había dejado mi cuerpo rígido como una piedra.

Estaba empapado en sudor y cubierto de polvo de ladrillo; necesitaba una ducha con urgencia.

—¿No se nos unirán, Rex, Cody?

—pregunté, tratando de recuperar el aliento.

—Hahahah~ creo que ya he tenido suficiente emoción por hoy.

Fue una batalla demasiado cerrada para mi gusto —confesó Rex, quitándose el casco para limpiarse la frente.

—Un soldado debe mantener su disciplina en todo momento; debería regañarlos por comportarse así frente a usted, Comandante —añadió Cody con su habitual tono robótico.

Sin embargo, podía notar una pizca de alivio y orgullo en su voz.

—Descuide, Capitán.

Creo que esto es bueno para ellos.

No soy un experto, pero pienso que relajarse un poco ahora les ayudará a rendir mejor en los próximos combates.

Está bien celebrar que seguimos vivos de vez en cuando…

—(Galen).

Me senté sobre un bloque de concreto y dirigí la vista al cielo.

Vi cómo los cruceros de refuerzo lograban finalmente atravesar la atmósfera, volando majestuosamente sobre las ruinas de Christophsis.

—(Así que ya lograron superar el bloqueo separatista…

el guion sigue su curso)—.

Varias naves de transporte descendieron cerca de nuestra posición y los equipos médicos bajaron de inmediato para atender a los heridos.

—Bien, Cody.

Deberíamos ir a ver cómo le va al Maestro —dije, poniéndome en pie con esfuerzo.

—Sí, Comandante —(Cody).

—Yo también iré a buscar a mi General y a su Padawan —añadió Rex, haciendo un saludo militar—.

Fue un honor combatir hoy a su lado, señor.

Muchos de nosotros sobrevivimos gracias a usted…

yo incluido.

Rex hizo el clásico saludo militar mientras pronunciaba aquellas palabras con una emoción genuina.

Me sentí un poco extraño; a decir verdad, no recordaba que Rex estuviera en peligro de muerte durante este tramo de la película.

Fueron mis propias decisiones y cambios en la estrategia los que provocaron que ese tanque disparara justo ahí y en ese momento…

La responsabilidad de alterar el guion empezaba a sentirse real.

—Descuida, amigo.

Sé que ustedes se las habrían arreglado incluso sin mí.

También es un gusto combatir a su lado —respondí con sinceridad.

Me despedí de Rex y sus hombres, y junto a Cody y los miembros de la 212 que no necesitaban apoyo médico, nos dirigimos hacia la posición de Obi-Wan.

Al llegar, lo encontré charlando con el Maestro Yoda, quien acababa de descender de su lanzadera.

—Maestros —saludé, inclinándome levemente.

—Oh, parece que las cosas también terminaron bien por allá.

Bienvenidos.

¿Algo que informar?

—preguntó Obi-Wan con una sonrisa relajada.

—Solo que me gustaría darme un baño, Maestro, haha~.

Las ropas Jedi no son precisamente frescas tras un bombardeo…

—bromeé, tratando de aligerar el ambiente.

—Haha~ opinamos lo mismo, Galen…

¿Y tú, Cody?

—Yo sí quisiera agregar algo, General —intervino Cody, adoptando una postura aún más firme—.

Las acciones del Comandante Marek son las que nos han traído hoy la victoria.

Luchó con gran ingenio y valentía; creó planes sólidos aprovechando la geografía del terreno y protegió fervientemente a cada clon a su cuidado.

Ha sido un honor combatir a su lado.

Es un líder a quien, sin pensarlo, le confiaría mi espalda y la de mis hombres.

Me quedé helado.

Que Cody, el epítome de la disciplina, dijera eso frente al Consejo era el mayor galardón que podía recibir.

—Wow…

gracias, Cody.

Me alegra mucho que me consideres así.

—Jujujuju~ muchas cosas parecen haber pasado.

Y el joven Marek haciéndolo bien parece estar.

Felicidad y alegría trae a la Orden que los nuevos Padawans actúen con tal diligencia —comentó Yoda, apoyándose en su bastón.

—Ese parece ser el caso, haha~.

Definitivamente necesitaré oír la historia completa después —añadió Obi-Wan, mirándome con orgullo.

Tratando de desviar la atención de mi persona porque me sentía genuinamente avergonzado, me dirigí al Maestro Yoda.

—Qué gusto verlo, Maestro.

Hace tiempo no coincidíamos.

Me agrada su presencia, pero…

¿qué hace aquí realmente?

¿Vino solo por Ahsoka y por mí?

—Una feliz ocasión es, sí.

Pero desgraciadamente, esa no es la única razón de mi visita.

De una emergencia vengo a informar; una misión urgente los Jedi tienen —explicó Yoda, volviéndose serio.

—El hijo de Jabba el Hutt ha sido secuestrado —añadió Obi-Wan—.

Jabba ha ofrecido a la República apoyo y paso libre por su sector en el Borde Exterior si ayudamos a rescatarlo.

—Esa es una noticia extraña…

—reflexioné en voz alta—.

Ese pase libre sería una ventaja estratégica enorme, pero nunca es bueno negociar con criminales si no tienes una mano ganadora.

La reputación de la Orden también podría verse afectada si parecemos los cazarrecompensas de un gánster.

—En los puntos exactos has golpeado, joven Marek.

Una situación difícil es, pero de meditar tiempo no tenemos.

Una respuesta de nosotros esperando están —dijo Yoda.

—Es cierto…

Estamos en una posición muy delicada.

Negarse no solo nos quita el beneficio del sector…

sino que podría empeorar nuestra situación.

Haha~ es realmente conveniente para alguien…

—comenté, pensando en las sombras detrás de este complot.

Ambos Maestros me observaron con una sorpresa genuina.

Se miraron entre sí un instante y luego Obi-Wan me preguntó con curiosidad: —Lo has analizado muy bien, Galen…

Pero, ¿a qué te refieres con que es “conveniente” y que puede empeorar nuestra situación?

—Bueno…

¿No es obvio?

—comencé, tratando de sonar casual—.

Si nos negamos a ayudarle, simplemente pueden ir a pedir ayuda a otro lugar.

¿Y cuál creen que es el otro poder que cuenta con personajes lo suficientemente competentes en combate como los Jedi?

Hice una pausa dramática para que mis palabras calaran.

—Quiero decir, perdemos de los dos modos.

Aunque logremos obtener ese paso libre por su sistema, la Orden podría perder credibilidad por asociarse con criminales…

Y si nos negamos a ayudar, simplemente le harán la misma oferta a los Separatistas.

Ellos no se negarán, ya que no tienen ninguna reputación que proteger.

Eso nos quitará la ruta por el espacio Hutt y Dooku la obtendrá…

es una situación de perder-perder.

Yoda y Kenobi parpadearon rápidamente, asimilando mis palabras con asombro.

Incluso Cody me miraba de una manera extraña, como si estuviera intentando descifrar si yo era un Padawan o un espía de inteligencia de la República.

—(¿Exageré?

Sé todo esto porque vi la película, pero no debería ser difícil de descifrar si lo piensas un poco…

Debería darles un último empujón)—.

—¿No creen que es demasiado conveniente?

—continué—.

Perdemos algo de las dos maneras.

Una parece ser una pérdida más grande que la otra, pero…

¿hasta qué punto afectará a esta guerra que los guardianes de la galaxia pierdan su honor?

No lo sé…

algo me huele muy mal aquí.

No tenemos opciones; estamos bloqueados por dos frentes.

Como si alguien hubiera movido las piezas con maestría para que esto pasara…

Da un poco de miedo, ¿no?

Es una jugada maestra.

O tal vez solo soy yo siendo muy paranoico, Hahahahaha~.

Obi-Wan soltó un suspiro con una sonrisa irónica, tratando de disipar el ambiente denso que mi “chiste” final había dejado.

Sin embargo, giré la vista disimuladamente hacia el Maestro Yoda.

Tenía la cara más seria que le había visto poner en mis once años en el Templo.

Parecía sumergido en un océano de pensamientos profundos, hasta que el sonido de una nave descendiendo lo sacó de su trance.

De la nave bajaron Anakin, Rex y Ahsoka.

—Oh, hola Anakin.

Habíamos estado hablando con el Maestro Yoda sobre el tema de tu Padawan.

Ya sabes, el “malentendido” —dijo Obi-Wan, retomando su tono diplomático.

—¿Eh?

Yo…

—Anakin empezó a balbucear.

—Si el Maestro Skywalker preparado no se siente para a un Padawan educar, tal vez otro Maestro podría…

—insinuó Yoda con una chispa de picardía.

—¡Esperen un momento!

—intervino Anakin de inmediato—.

Reconozco que Ahsoka puede ser un poco…

precipitada, pero con algo de entrenamiento y paciencia, podría convertirse en algo grande.

Ambos se sonrieron.

Ahsoka no lo demostraba por puro protocolo, pero yo sabía que quería explotar de felicidad.

Le mandé un pulgar arriba mientras sacaba la lengua disimuladamente.

Ella lo vio, sonrió y me devolvió el gesto.

—Bien, contigo irá entonces al sistema Teth…

—sentenció Yoda.

—Aguarde, ¿Teth?

Eso es espacio salvaje.

Ni siquiera el ejército droide se mueve por allí —observó Anakin.

El Maestro Yoda volvió a mostrar esa mirada de profunda reflexión mientras hablaba.

—(¿Lo que dije realmente le afectó tanto?)—.

—Secuestrado el hijo de Jabba el Hutt ha sido…

—explicó Yoda.

—¿Jabba el Hutt?

¿Y nosotros seremos quienes lo ayuden?

—la voz de Anakin goteaba desprecio.

Obi-Wan me dirigió una mirada fugaz, llena de duda, y luego se volvió hacia Skywalker.

—Anakin, necesitamos la alianza de los Hutt para tener ventaja sobre Dooku.

De negociar con el Palacio de Jabba me encargaré yo.

Encontrar a los renegados que tienen a su hijo será tu misión, Skywalker.

La cara de Anakin se torció de forma casi imperceptible.

Nadie mejor que él sabía el tipo de escoria que eran los Hutt tras su infancia en Tatooine.

Ayudarlos no era algo que estuviera en su lista de deseos, pero el deber llamaba.

—Bien, Maestro —asintió Anakin, resignado—.

Nos encargaremos de traer al pequeño de vuelta.

—¡Auch!

—solté, llevándome la mano a la frente.

Por estar perdido en mis reflexiones geopolíticas, no vi venir el pequeño bastón de madera del Maestro Yoda, que impactó con una precisión quirúrgica justo entre mis ojos.

—Y tú, Galen, a ellos acompañarás —sentenció el anciano.

—¿Eh?

¿No iré con el Maestro Obi-Wan a Tatooine?

—pregunté, parpadeando por el dolor residual.

Yoda me dirigió una mirada cargada de una sabiduría inquietante.

Con una media sonrisa que me puso los pelos de punta, respondió: —Entender bastante sobre este tema pareces, jujuju~.

Tal vez ver algo que a los demás se nos escapa, puedas tú.

¿Aprovechar correctamente tus talentos no deberías?

—(Yoda).

—(Suspiro.

Este anciano astuto definitivamente me atrapó…

Nota mental: mantener la boca cerrada o seré el analista oficial del Consejo antes de cumplir los diecisiete)—.

—Sí, Maestro Yoda…

—asentí, resignado.

—Genial.

Debería partir ahora si quiero llegar a tiempo para la reunión con el clan Hutt —intervino Obi-Wan, ajustándose la túnica—.

Suerte, Anakin.

Suerte, Galen.

—¿¡Entonces qué estamos esperando!?

Andando, Maestro.

Galen, Rex, vayamos a preparar a las tropas —exclamó Ahsoka, rebosante de energía.

—Será todo un honor volver a luchar junto a usted, Comandante —dijo Rex, dirigiéndose a mí con un respeto marcial—.

Y por supuesto, junto a usted también, pequeña Comandante —añadió volviéndose hacia Ahsoka.

—Lo mismo digo, Capitán Rex —respondí, caminando hacia la rampa.

Mientras nos dirigíamos al transbordador, la indignación de Ahsoka no tardó en estallar.

—¡Ey!

¿Por qué el de Galen es “Comandante” a secas y el mío es “pequeña Comandante”?

¡Solo es un año mayor que yo!

¿Qué rayos pasó entre ustedes mientras yo no estaba?

—(Ahsoka).

—Oye, oye, ¡no me jales de la túnica!

Vas a arruinar mi chaleco —me quejé, tratando de zafarme de su agarre.

—Usted…

no lleva puesto un chaleco, señor (•_•’)…

—observó Rex, confundido.

A unos metros, el trío de Maestros Jedi nos observaba con sonrisas divertidas.

Anakin, sin embargo, parecía estar procesando su nueva realidad.

—(Suspiro).

Va a ser un viaje muy largo…

—murmuró Anakin.

—Haha~ no digas eso, Anakin.

¿No crees que son un grupo peculiar?

Solo asegúrate de enseñarle todo lo que yo te enseñé…

Y si necesitas ayuda, cuenta con Galen.

Te sorprendería lo bueno que es —le aconsejó Obi-Wan.

—No sé por qué, pero algo me dice que todo esto fue idea suya desde un principio, Maestro…

Y también tengo curiosidad por el chico.

Parece que Rex estaría dispuesto a agacharse y limpiar sus botas en cualquier momento.

Jamás ha sido así de servicial conmigo —replicó Anakin con un deje de celos cómicos.

Un rato después, Anakin abordó el transbordador con nosotros y dejamos atrás la superficie de Christophsis, rumbo al crucero estelar que nos llevaría al Sector Salvaje.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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