Un viaje a Star Wars - Capítulo 16
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
16: Guerras Clon 6 16: Guerras Clon 6 Llegamos al sistema Teth más rápido de lo que esperaba.
Me encontraba sentado sobre unas cajas de suministros, aprovechando el trayecto para darle un respiro a mi cuerpo.
A unos metros, podía oír a Ahsoka presumiendo con entusiasmo sobre sus maniobras en la batalla anterior ante un grupo de clones que la escuchaban con paciencia.
En eso, Anakin se me acercó con paso decidido.
—¿Ya regresaron los exploradores, Maestro Skywalker?
—pregunté, incorporándome un poco.
—Así es.
Al parecer, el pequeño adefesio se encuentra en un monasterio B’omarr sobre las montañas.
Está custodiado por varios regimientos de droides y tienen cañones antiaéreos apostados en los riscos.
El único camino posible es por tierra, escalando el muro vertical —explicó Anakin, cruzándose de brazos.
—Mm…
eso suena a una trampa mortal.
Tendrán una superioridad geográfica absoluta.
Podríamos perder a la mitad de los hombres antes de llegar a la cima si no lo gestionamos con cuidado —reflexioné en voz alta.
—Estoy de acuerdo contigo.
Entonces…
¿qué propones?
—preguntó Anakin mirándome fijamente.
Me quedé helado por un segundo.
—(¿Anakin Skywalker me está pidiendo consejo táctico?
●’⌓’●…)—.
—¿Eh?
¿Usted está preguntando por mi opinión, señor?
—Bueno, Rex no es ningún mentiroso.
Lo que me contó sobre ti y esa barricada improvisada…
sería un tonto si no preguntara.
Pareces tener algunas ideas muy afines a las mías —admitió Anakin con una sonrisa de complicidad.
—Espero que eso sea algo bueno~ —respondí con una mueca nerviosa, lo que provocó una carcajada en el Jedi.
—Hahaha, para ganar esta guerra, sí.
Pero no sé si para el Consejo.
Derribar estructuras voluntariamente y saltar frente a un misil…
no creo que sea visto con buenos ojos por esos viejos conservadores —Anakin parecía genuinamente divertido con la idea de escandalizar a los Maestros—.
Quiero decir, el uso de la Fuerza para desviar plasma es teóricamente factible, pero no conozco a nadie lo suficientemente loco como para probarlo con su propio cuerpo.
—Haha~ bueno, era eso o perder a Rex por un error de cálculo mío.
Tenía que intentarlo, ¿no?
—Te agradezco por eso; Rex es un gran amigo.
Por cierto, él también me habló de tu sable.
Tienes muchas cosas curiosas…
¿puedo verlo?
Sus ojos brillaban con la curiosidad de un niño frente a un juguete nuevo.
Desenganché la empuñadura de mi cinturón y se la entregué.
Anakin la tomó con una reverencia casi religiosa.
—Increíble…
Cuando lo vi colgando de tu cintura, pensé que era demasiado largo para alguien de tu estatura.
Creí que la empuñadura alargada era solo un toque personal para mejorar el apalancamiento en el Soresu…
pero no.
Son dos sables Shoto unidos herméticamente.
Es un sable dual casi indetectable.
Anakin pasaba los dedos por el metal, maravillado.
—Y esto es…
¿¡Beskar!?
Acero mandaloriano.
¿Cómo lograste moldearlo así?
Los patrones grabados son hermosos —continuó, observando los detalles con una mirada fanática.
Había olvidado lo obsesionado que estaba este hombre con la ingeniería—.
El largo del plasma emitido es idéntico al de un sable convencional.
Debes ser muy bueno con la forma Ataru para manejar esto.
¿Qué tipo de emisor usaste?
¿Por qué no un doble emisor?
¿Qué te dijo el droide Huyang cuando vio el diseño final?
Se detuvo en seco al notar la sonrisa divertida en mi rostro.
Tosió algo avergonzado y recuperó la compostura, aunque sus ojos seguían fijos en el arma.
—Ejem…
Bueno, podemos hablar de especificaciones técnicas luego.
Me ibas a decir cuál era tu idea para ingresar al monasterio con el menor número de bajas posible.
Esta dinámica de “trío dinámico” está funcionando de maravilla.
Me encanta cómo Galen analiza la psicología de Anakin; es cierto que Skywalker es un libro abierto para quien sepa leer entre líneas, y su tolerancia a los flirteos o bromas pesadas delata su propia vida secreta.
Aquí tienes la Parte 3 pulida, manteniendo ese equilibrio entre estrategia militar y la fricción adolescente entre los Padawans: Capítulo 4: Sombras sobre Teth (Parte 3) —Bueno, si el Maestro Kenobi estuviera aquí, sería más sencillo…
—comencé, trazando un mapa mental—.
Había pensado en un ascenso escalonado: poner a los clones detrás de los caminantes AT-TE para que los usen como cobertura móvil, mientras nosotros nos situamos al frente para desviar el fuego de las torretas.
—Ya veo por qué mencionaste a Obi-Wan; planeas una falange de tres caminantes —Anakin se frotó la barbilla, evaluando la pendiente vertical del monasterio—.
El problema no eres tú, Galen; sé que tus reflejos son sólidos.
Pero Ahsoka…
eso es otra historia.
Todavía es muy errática bajo fuego pesado.
—Pienso igual…
pero es nuestra mejor opción.
Una línea de solo dos caminantes tardaría demasiado en avanzar, y en este acantilado, cada segundo es una oportunidad para que nos vuelen por los aires —(Galen).
—¿Y si…
en lugar de fungir como escudos, lo hacemos como un espejo?
—propuso Anakin con esa chispa de temeridad en los ojos.
—¿Habla de devolver los disparos?
Maestro, los pernos de una torreta antiaérea no se comparan con los de un bláster ordinario.
Un error de milímetros y el plasma nos desintegrará…
aunque es cierto que eso eliminaría la presión sobre Ahsoka si despejamos el camino rápido —(Galen).
—Una guerra no se gana sin riesgos, joven Padawan.
Pero debemos ser precisos.
La vida de la 501 depende de nuestra muñeca —sentenció Anakin.
—Entendido.
Procederemos así, entonces…
Y, por lo que veo, Ahsoka está a punto de terminar su recital —dije, señalando con la cabeza hacia el grupo de clones.
Anakin observó a su aprendiz y soltó una risa irónica.
—Esa pequeña sabionda…
parece que su especialidad es presumir.
Nos acercamos justo cuando Ahsoka llegaba al clímax de su historia: —…
¡y entonces derribé el enorme muro, aplastando a los droides y salvando al Maestro!
—exclamó ella con los brazos abiertos.
—Hahahahahaha —los clones estallaron en risas, contagiados por su energía.
—Suena como una experiencia…
educativa —intervine, ganándome una mirada de reojo de Ahsoka.
—¿Eso sucedió realmente así, General?
—preguntó Rex, buscando la versión oficial.
—Bueno, la mayor parte —admitió Anakin con una sonrisa indulgente.
—Ya deben haber oído el informe de los exploradores, muchachos.
Es hora de trabajar —ordenó Anakin, recuperando el tono de General.
—¡Sí, señor!
—respondieron los clones al unísono, dispersándose hacia los hangares.
—Parecías estar divirtiéndote mucho, Ahsoka.
Esa historia se oía emocionante —comencé a molestarla mientras caminábamos hacia los transbordadores.
—Así es, joven Padawan —añadió Anakin, siguiéndome el juego—.
Tal vez este sería un buen momento para recordarte que un Jedi debe ser humilde.
—¡Lo siento!
Solo trataba de animar a los muchachos —se defendió Ahsoka, cruzándose de brazos—.
Deberías intentar lo mismo, Galen.
Los de la 212 parecían algo embobados tras luchar contigo.
¿Realmente lo hiciste tan bien?
Deberías cambiar esa sonrisa sin vida por una con más emoción.
—¿Hee?
Y yo que creí que te gustaba mi sonrisa —solté con total naturalidad.
—P-pues…
solo digo que deberías mostrar más emoción, ¿no crees?
La llevas como si estuvieras pidiendo ser atropellado por un speeder —replicó ella, tropezando un poco con sus palabras.
—¿Oh?
¿Entonces sí te gusta?
Haha~.
—¡T-tú!
¡Ni siquiera escuchaste lo que dije!
Yo cuando tú, cuando yo…
¡cuando tú y yo…!
¡Ahhh!
—Ahsoka empezó a gesticular frenéticamente, incapaz de formular una respuesta coherente.
—Bien, es suficiente, par de niños.
Estamos a punto de descender a una batalla; necesito que se concentren —intervino Anakin.
—(¿Él ni siquiera reacciona a esto?
Qué bárbaro…)—.
Me quedé pensando en lo normalizado que Anakin tenía ese tipo de flirteos debido a su relación secreta con Padmé.
Si no fuera porque pasaba poco tiempo con el resto del Consejo —excepto con Obi-Wan—, sus nulos dotes para el secreto ya lo habrían dejado fuera de la Orden hace años.
—Ya escuchaste, Padawan Tano.
Concéntrate en lo que está por venir —le dije, dándole un toquecito en el hombro.
—¡Galen Marek!
¡Tú eres quien debe concentrarse!
¡Yo ESTOY concentrada!
—gritó ella, roja de frustración.
—Hahaha~ —rio Anakin mientras subía a la nave.
—(El ambiente es un poco extraño entre estos dos…
(•_•’).
Espero que las cosas salgan bien)— pensó Anakin, sin notar la ironía de su propio pensamiento.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com