Un viaje a Star Wars - Capítulo 7
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
7: Encuentro 3 7: Encuentro 3 Luego de un rato, cruzamos la última calle y entramos al callejón donde estaba mi “casa”.
Me acerqué a la entrada, abrí las cortinas de trapo y los invité a pasar con un gesto grandioso.
—¡Taran~!
Bienvenidos a mi guarida secreta.
El lugar está un poco desordenado, pero tomen asiento mientras voy a buscar algo, por favor.
Era cierto que no había mucho espacio.
El lugar solo era un intento de tienda de campaña improvisada, hecha con trapos gruesos, viejos y remendados.
Dentro solo había una frazada tirada en el suelo que actuaba como mi cama, un pequeño taburete con cajonera que usaba como escritorio (y donde guardaba mis platos y cubiertos), y el resto…
bueno, el resto era chatarra pura.
Componentes electrónicos y piezas de droides que usaba para mis inventos.
—(Pero hay suficiente espacio para todos si nos acomodamos bien, ¡jeje!).
Rápidamente salí de la tienda y me dirigí a un comercio al otro lado de la calle.
No había comido nada en todo el día y me estaba muriendo de hambre, así que aproveché para comprar bocadillos para cuatro con los pocos créditos que me quedaban.
Total, mañana estaré rumbo a Coruscant y ya no tendré que preocuparme por el dinero nunca más~.
Cuando regresé a la tienda, los adultos, que habían estado discutiendo algo en voz baja, se callaron y me miraron fijamente.
—Traje algo de almorzar para todos.
Por favor coman, pedí mucho.
—Gracias, Galen —dijo Plo Koon con su voz profunda.
—Muchas gracias, querido, es un gesto muy lindo.
No hacía falta…
—añadió Pav-ti.
—Gracias…
—murmuró Ahsoka.
—(¡Kyaaa!
Estoy comiendo junto a mis personajes favoritos de Star Wars…
Aunque por alguna razón, Ahsoka me está dando una mirada muy extraña).
—Entonces, Galen…
la señorita Pav-ti me informó acerca del orfanato de la ciudad.
La gran mayoría de los niños que han perdido a su familia viven allí.
La pregunta es: ¿por qué estás tú aquí?
¿No fuiste aceptado por alguna razón en particular?
—preguntó Plo Koon, yendo directo al grano.
—Mm, no señor.
Yo también viví allí un tiempo.
Pero me escapé para vivir solo, aunque no hace mucho de eso…
—¿¡Te escapaste!?
—Pav-ti casi suelta su comida del susto.
—¿Por qué hiciste algo como eso, pequeño?
—preguntó Plo, con un tono que denotaba preocupación.
—Bueno…
—(Ugh…
recuerdos para nada agradables me vienen a la mente cada vez que pienso en ese condenado lugar…).
El Maestro Plo pareció notar cómo se oscureció mi semblante.
Así que, con voz pequeña, les expliqué los maltratos que sufrí cuando las cuidadoras descubrieron mi talento con la tecnología.
Me explotaron durante meses, obligándome a reparar productos defectuosos que ellas traían para venderlos en el mercado negro.
Y cada vez que me negaba…
el castigo físico era severo.
Al final me cansé, ideé un plan y escapé.
—Y desde entonces vivo aquí —terminé de decir, restándole importancia.
—(Suspiro) ¿Cuánto hace de eso, Galen?
¿Cuánto tiempo llevas solo?
—preguntó Plo Koon.
—Mmm…
¿alrededor de 60 ciclos?
—Dos meses…
—murmuró el Jedi, y sentí una oleada de tristeza venir de él a través de la Fuerza.
—(Sollozando) Mi niño…
pobre niño…
—Pav-ti me abrazó de repente—.
Todo estará bien a partir de ahora.
Incluso si decides no irte con él, te prometo que vendrás conmigo y te criaré como a mi propio hijo.
—N-no llore, señorita, por favor.
Míreme, ¡estoy bien!
Y…
¿a qué se refiere con irme?
—(Auch, por favor no pongas esa cara…
me haces sentir mal.
Aunque, siendo sincero, hasta yo pienso que Dios se pasó un poco con la nueva historia de origen de Starkiller).
—Galen —dijo Plo Koon mientras Pav-ti trataba de calmarse—, ¿podrías acompañarme afuera un momento?
Hay algunas cosas de las que quiero hablarte.
—Está bien, señor.
—(¡SÍ!
¡SE VIENEEEEE EL MOMENTO JEDI!).
…
Pov.
Ahsoka …
Hoy fue el día más extraño y emocionante que he tenido.
Mamá y yo vinimos a la ciudad para comprar repuestos para la antena de comunicaciones de la aldea, y fue entonces cuando escuchamos los rumores: un Jedi estaba aquí, en Shili.
Mamá asintió cuando oyó esto.
Parece que esperaba que algo así sucediera algún día.
¿Será que el Jedi vino por mí?
Todos en la aldea dicen que soy especial, debido a un accidente que ocurrió cuando era una recién nacida…
Y es cierto.
A veces siento que veo las cosas desde una perspectiva diferente a la de mi familia.
Yo los amo, pero siempre siento que me falta algo que no puedo obtener en este lugar.
Mamá dice que los niños como yo tenemos una misión que cumplir en el gran destino del mundo, igual que nuestros ancestros los árboles.
Somos parte de algo más grande.
Por eso mamá envió un mensaje a la aldea avisando a mi padre que iríamos a encontrarnos con el Jedi.
Pero no resultó como esperábamos.
Ella no era una Jedi, sino una impostora.
Una contrabandista que interceptó la señal del Maestro Jedi real y buscaba capturarme para sus propios fines.
Ella no logró engañarme, y se lo advertí a mamá.
Huimos y nos ocultamos hasta que cayó la tarde…
y fue entonces cuando el verdadero Jedi se presentó ante nosotros.
Lo supe en el momento en que nuestros ojos se encontraron.
Él era el correcto.
Aunque su apariencia era algo aterradora y no se parecía en nada a alguien “confiable”, mamá dijo que, si no fuera por mis habilidades, habríamos sido engañadas.
Su nombre es Maestro Plo Koon.
Él me descubrió mientras completaba una misión en nuestro planeta y ahora estábamos a salvo.
Pero la contrabandista no se rindió.
Ella regresó y ambos lucharon.
Nunca había visto nada más increíble.
Cuando por fin los encontramos, el Maestro Plo ya había abatido a la mala…
y estaba hablando con un niño solo un poco más grande que yo.
Lo sentí en cuanto lo miré a los ojos.
Éramos iguales…
pero él se veía diferente.
La sensación que emanaba de él era tan intensa como la del Maestro Plo, pero también había algo más…
algo que todavía no logro entender.
—El gusto es mío, Galen.
Mi nombre es Pav-ti, y ella es mi hija Ahsoka.
Salúdalo, Ahsoka~ —dijo mamá.
—H-hola, Gaen…
—murmuré.
Creo que lo pronuncié mal.
Mi cuerpo no parece desarrollarse al mismo ritmo que mi mente.
La Anciana de la aldea dice que los niños como nosotros somos diferentes: más listos, más rápidos, vemos cosas que los demás no pueden ver.
Él me ha estado lanzando miradas desde que llegué; también debe haberse dado cuenta de que soy como él.
Cuando el Maestro Plo regresó, Galen nos guio hacia su hogar: una pequeña tienda en un callejón.
Era un niño huérfano que vivía y se cuidaba solo.
Su historia era muy triste…
sus padres murieron y luego quienes debían cuidarlo lo explotaron y lo golpearon.
Nos sentimos muy mal al escucharlo.
Mamá no podía detener sus lágrimas y hasta se ofreció a adoptarlo.
—(¿Entonces por qué?…
¿Cómo puede sonreír de esa manera después de todo eso?).
—Galen —dijo el Maestro Plo mientras mamá intentaba calmarse—, ¿podrías acompañarme afuera un momento?
Hay algunas cosas de las que quiero hablarte.
—Está bien, señor —respondió él.
Y ambos salieron de la tienda.
Me quedé mirando la cortina por donde se fueron.
Galen tiene una luz muy brillante…
pero también es muy misterioso.
—Mamá…
¿no te parece que Galen es un poco extraño?
A excepción de cuando habló de sus padres y el orfanato, todo el tiempo ha tenido esa suave sonrisa en su rostro.
Su vida es tan triste…
entonces, ¿cómo puede comportarse con tanta energía?
Él es casi tan pequeño como yo, pero su rostro no se ve como el de las demás personas sin hogar que he visto en la ciudad.
—(…) —En especial durante la comida…
no creo que tenga mucho dinero, pero aun así compró comida para nosotros tres con lo que seguramente eran sus últimos créditos.
Se veía tan feliz comiendo con nosotros, a pesar de no tener nada.
Mamá me dio una larga mirada antes de contestar mis dudas.
Soltó un suspiro y comenzó a explicarme mientras acariciaba mis lekkus…
ella siempre me demuestra tanto cariño.
—Ahsoka…
no puedo hablar por Galen porque no lo conocemos lo suficiente, pero podría haber varias razones para su comportamiento.
Tal vez Galen aún no dimensiona lo complejo de su situación.
Si nunca has tenido lo que un niño de su edad debería tener por derecho, no reconoces cuando te lo han arrebatado.
—También su actitud podría ser una máscara que se impone a sí mismo.
Cada uno tiene su propia manera de afrontar las desgracias.
Para algunos, ignorarlas es una defensa.
Después de todo, dicen que la ignorancia puede atraer a la felicidad.
Si no los ves, no están ahí.
Eso…
se escucha muy mal.
Si fuera de esa manera, ¿no estaría solo huyendo?
¿Algo así realmente está bien?
—O también…
podría no ser nada de eso~ —añadió mamá con un tono más ligero.
—¿Eh?
—Ahsoka, quiero que des un vistazo a tu alrededor por un momento.
Como notarás, Galen es alguien muy inteligente, ¡más que mi pequeña hija!
Jojo~ y eso que tú ya eres bastante especial.
Cuando lo conocimos, no sentí desconfianza de su parte, solo pura felicidad y genuina curiosidad.
Como si hubiera estado esperando a gente como nosotros desde hace mucho tiempo…
Mamá miró hacia la cortina de la tienda por donde Galen y el Jedi salieron.
—Vivir en las calles no es una experiencia bonita, y encontrarte con alguien sin malas intenciones no debe ser algo fácil.
Galen no es mucho más grande que tú, pero ya sabe cuidarse solo en un lugar como este.
—¿Cómo supo que podía confiar en nosotros?
—pregunté.
—¿No lo sentiste tú también cuando se encontraron?
Parece ser una de las habilidades Jedi, el poder detectarse unos a otros…
Ahora, ¿podrías decirme qué ves cuando miras alrededor de la tienda?
—Hay muchas piezas de electrónica, viejas partes de droides y chatarra que no conozco…
—Así es.
Nuestro pequeño amigo es un gran inventor.
Colecciona partes que los demás desecharían.
Hija, no sabemos qué tipo de vida ha llevado Galen, ni cuán solo se ha sentido todo este tiempo.
Él es un niño que no tiene nada; conocernos y compartir esta comida debe ser la ocasión más feliz que ha vivido en quién sabe cuánto tiempo.
Así que no pienses demasiado en ello, ¿sí?
Parece ser un buen chico.
No debemos rechazar su amabilidad.
—Sí, mamá —respondí, sintiendo un calorcito en mi pecho.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com