Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Una Vida (Casi) Perfecta
  3. Capítulo 10 - 10 CAPÍTULO 10 LLAMADAS BALAS Y MENTIRAS
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: CAPÍTULO 10: LLAMADAS, BALAS Y MENTIRAS 10: CAPÍTULO 10: LLAMADAS, BALAS Y MENTIRAS Mario y Javier llevan días intentando conseguir el perdón de mi madre.

Llamadas, mensajes, flores, correos… No descansan.

Y aunque ella se mantiene firme al principio, empieza a flaquear.

Lo noto en su tono, en su mirada, en ese suspiro largo cuando oye sonar el teléfono otra vez cuando estamos las dos juntas en casa.

Hasta que un día se harta.

–No podéis seguir llamándome todos los días para insistir en que os perdone –les dice cuando por fin contesta una de tantas llamadas.

–Ya lo sabemos –responde Javier con voz cansada–.

Pero no sabemos qué más hacer.

Ambos suenan sinceros, derrotados.

Luna se queda en silencio unos segundos.

Luego, suspira con resignación.

–Está bien.

Os perdono, pero con una condición.

–Lo que sea –dice Mario de inmediato–.

Dinos qué quieres.

–Que os comportéis como padres de verdad y me ayudéis con Kira.

Hay un silencio.

Después de unos segundos, Mario responde.

–Luna, Kira ya es mayor.

Puede cuidarse sola.

–Ya lo sé.

Pero ha crecido sin un padre de verdad.

Se merece tenerlos, aunque sea tarde.

Ambos terminan aceptando.

No tienen otra opción, y quizás muy en el fondo tampoco lo quieren evitar.

Mi madre les dedica una sonrisa pequeña pero sincera, aunque ellos no la vean, y les pide que vuelvan al trabajo.

Ellos cuelgan la llamada muy contentos.

Aún alterada por la insistencia de los hermanos, me llama.

–¿Hola, mamá?

–contesto al segundo timbre.

–Hola, cariño.

¿Cómo te va?

–Bien, bien.

Estoy trabajando –respondo mientras conduzco, sorteando el tráfico.

–He hablado con Mario y Javier.

Van a ejercer como padres a partir de ahora.

–Eso es fantástico.

Mi madre suspira y sigue hablando conmigo como si nada.

–Espero que no te importe.

–Para nada.

Siempre me ha criado Tom y me alegra que ahora lo hagan ellos.

El sonido de los coches la pone en alerta después de unos segundos, como si no se hubiera dado cuenta anteriormente.

–¿No estás en la oficina?

Escucho demasiado ruido.

–Me he tomado un descanso para ir a ver a Tom –miento.

Lo hago con suavidad, con práctica.

No quiero que sepa la verdad aún.

Ella tarda unos segundos en responder.

Sabe que algo no encaja, pero no me presiona.

–Está bien.

Solo quiero que vayas con cuidado.

El bosque no es seguro para ti en estos momentos.

–Sé cuidarme sola, mamá.

Y no estoy tan avanzada en el embarazo como para quedarme encerrada.

–Lo sé.

Solo quiero que tengas cuidado, ¿sí?

–Siempre lo tengo.

Mi madre cuelga dejando un suspiro.

Me quedo un momento en silencio, con la pantalla apagada.

Luego, aparco en una calle gris y vacía, el tipo de sitio que la mayoría evitaría incluso de día.

Pero yo no estoy aquí por casualidad.

Me bajo del coche y me ajusto la chaqueta.

Camino lentamente por la acera, observando los callejones, uno por uno, con la atención de una cazadora que conoce el olor de su presa.

Entonces suena el móvil.

Es Alfonso, mi jefe.

–¿Dónde coño estás, Lewis?

–Buscando a esa maldita perra.

Tengo que acabar con esto.

–Ya sé lo que estás haciendo, pero recuerda que Iris nunca va sola.

–Voy bien –respondo, casi sin dejarlo terminar de hablar.

Alfonso suspira al otro lado, claramente frustrado.

–Deberías estar aquí.

¿Te recuerdo en qué estado estás?

–Estoy embarazada, no inválida.

Acepté esta misión y la voy a terminar, aunque sea lo último que haga.

–Eres terca, Lewis.

Nunca he podido frenarte.

Sonrío con amargura, sabiendo que él tiene razón.

–Y nunca lo harás.

Cuelgo después de decirle eso a Alfonso.

No necesito más sermones.

Avanzo entre los muros desconchados y los grafitis, atenta a cada sombra.

Entonces lo oigo: golpes, gritos apagados.

Un callejón sin luz, al fondo de la calle.

Me acerco, pisando con cuidado, el corazón latiéndome con fuerza.

–Creo que la he encontrado –murmuro.

Marco rápido los números en mi móvil y Alfonso responde.

–No hagas ninguna tontería.

Ya van refuerzos.

–No los necesito.

Quería avisarte de que ya la he encontrado.

Cuelgo antes de que responda.

Me adentro en la oscuridad.

Al final del callejón, una figura femenina me espera.

–Vienes sola, ¿verdad, agente Lewis?

–Iba a decir lo mismo, Rojas.

–Kira –dice, con una sonrisa torcida–.

Siempre acabamos igual.

–Parece que no será tan fácil esta vez.

–Nunca lo ha sido contigo –me responde, acercándose con pasos lentos.

Pongo una mano sobre mi pistola, sin sacarla.

Ella se ríe.

–No deberías haber venido así.

–¿Así cómo?

–Embarazada.

Sola.

Desprotegida.

–Nunca vengo desprotegida.

Saco el arma y la apunto.

Ella no duda.

Saca la suya y hace lo mismo.

–Estamos igualadas, Kira.

Si tú disparas, yo también lo haré.

–No pienso matarte.

Solo retenerte hasta que llegue la ayuda.

–No va a venir nadie.

Estás sola en esto.

–No sabes nada.

Ambas nos miramos, tensas, respirando hondo, sin bajar el arma.

–No tenemos todo el día.

O lo haces tú, o lo hago yo –dice ella.

–Prefiero hacerlo yo –respondo.

Luna conduce hacia el bosque en busca mía cuando ve que mi coche está aparcado en la entrada de la calle más peligrosa de Nueva York.

Ella aparca el suyo y baja.

Corre por la calle hasta llegar al callejón.

–Maldita seas, Kira.

¿En que te has metido?

–susurra para sí misma.

En el momento que se pone en la entrada del callejón se escuchan dos disparos al mismo tiempo.

Luna no ve nada por lo oscuro que está, pero se teme lo peor para mí.

Hay un silencio angustiante.

Mi madre grita mi nombre cuando acostumbra su vista a la oscuridad y ver como las dos caemos al suelo.

–¡KIRA!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo