Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 11

  1. Inicio
  2. Una Vida (Casi) Perfecta
  3. Capítulo 11 - 11 CAPÍTULO 11 ÚLTIMO DISPARO
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

11: CAPÍTULO 11: ÚLTIMO DISPARO 11: CAPÍTULO 11: ÚLTIMO DISPARO Me duele respirar.

El hombro me arde, y noto cómo la sangre se filtra entre mis dedos.

Aún así, intento mantenerme en pie, o lo intento.

Mi madre entra corriendo en el callejón y, en cuanto me ve, corre hacia mí.

–¿Estás bien?

–pregunta, alarmada.

Miro la herida.

Una rozadura profunda en el hombro.

Nada que no haya sufrido antes.

Nada que deba preocuparla.

Intento taparla con la mano, firme, para no perder más sangre.

–¿Qué haces aquí?

–le digo, más dura de lo que quisiera–.

No deberías haber venido.

–Sabía que pasaba algo.

Lo sentía.

Pero no sé qué es.

–Esto es cosa mía, mamá.

Puedo con esto yo sola.

Me tambaleo un poco, y ella me sostiene.

Me apoyo brevemente en ella mientras respiro hondo.

Miro de reojo a Iris, aún en el suelo, inmóvil.

–¿Y ella?

–pregunta mi madre, acercándose.

–No, no te acerques –le advierto con urgencia.

–Pero… –Hazme caso.

Sal de aquí.

No quiero que te pase nada.

–¿Y tú?

Esa herida.

–Estoy bien.

Por favor, vete.

Duda un segundo, pero al final da media vuelta y se aleja.

Yo me aseguro de que haya salido completamente del callejón antes de volverme hacia Iris.

Camino hacia ella con cautela.

Aún respira, aunque apenas.

Se está desangrando, pero no lo suficiente, al parecer.

–Maldita perra –murmuro, agachándome.

Cuando me doy la vuelta para marcharme, Iris se incorpora de golpe.

Cojea, pero tiene fuerza suficiente para alzar el arma de nuevo y apuntarme.

–No te vas a librar tan fácil de mí –escupe, tirando un poco de sangre al suelo.

–Sabía que harías eso –respondo, sin inmutarme.

Me giro lentamente y le sonrío.

No me muevo ni un centímetro.

Ella da un paso más, el cañón temblando un poco, pero aún firme.

Entonces un disparo corta el aire.

Iris se queda quieta.

Un segundo eterno pasa antes de que caiga al suelo, muerta.

Luna vuelve a aparecer en la entrada del callejón, aún con el arma humeante entre las manos.

–Ya me tenía harta –dice, caminando hacia mí.

Sonrío, incrédula por lo que acaba de hacer.

–Podría haberlo hecho sola –le digo, aunque sé que sin mi pistola lo habría tenido complicado.

–Lo veía difícil –responde, encogiéndose de hombros.

Me tiende mi pistola.

La cojo para guardarla.

–¿Confiabas tanto en que volvería?

–Te conozco.

Era lógico que lo hicieras.

Viene de familia.

–Puede ser.

Pero ahora me debes una explicación.

–Y te la daré.

Pero primero vamos al hospital.

–Cierto.

Casi olvido esto –dice, señalando mi hombro.

Subimos al coche de mi madre.

Ella conduce hasta el hospital.

Me ingresan de inmediato.

–Kira deberá quedarse unos días –informa el médico–.

Necesitamos vigilar la herida y el embarazo.

Luna se lo agradece al personal mientras yo descanso en la habitación, con los ojos cerrados.

No estoy dormida.

Solo pienso.

Intento ordenar todo.

–Sé que no estás dormida –dice Luna, entrando.

–Maldición –murmuro, sin abrir los ojos.

Luego río un poco y acabo abriendo los ojos.

Ella se sienta a mi lado.

Me enderezo para verla bien.

–Empieza a hablar –exige.

–No debería decir nada.

–¿Dónde trabajas para haber acabado así?

Suspiro.

Voy a intentar mentirle, pero no puedo porque ya ha visto lo que ha pasado hoy.

–Trabajo en la CIA.

–Y yo trafico droga –responde con sarcasmo.

–No, en serio.

Mira en mi cartera.

Hay una identificación oficial.

Ella la busca en mi cartera y la saca cuando la encuentra.

La examina en silencio.

–Te he subestimado.

–La mujer que has matado, se llamaba Iris Rojas.

–¿Y qué hizo para que quisieras matarla?

–Sabía demasiado sobre el Documento 120.

Luna frunce el ceño sin saber de que hablo.

–¿El qué?

–Un documento confidencial donde se registran todas las monarquías del mundo.

Su seguridad, sus enemigos, todo.

Respiro hondo antes de continuar con la explicación.

–Iris quería derribarlas.

Todas.

Y establecer una sola monarquía, la suya.

Luna asiente lentamente, procesando.

–Ahora entiendo por qué era un objetivo.

–Y ahora, gracias a ti, la misión está completada.

–De nada –responde con una sonrisa.

Le devuelvo la sonrisa un poco débilmente.

–¿Y ahora qué?

¿Vas a seguir?

–No.

Me voy a retirar, al menos hasta que nazca el bebé.

–Por una vez piensas con lógica.

–Oye –digo, haciéndome la ofendida–.

Eres insoportable, mamá.

¿Lo sabías?

–Lo sé perfectamente.

Y tú eres igual o peor.

Ambas reímos.

Justo entonces, Jason entra con un ramo de flores en las manos.

–Hola, pequeña –dice, acercándose-.

¿Cómo estás?

–Estoy bien, amor.

–¿Y el bebé?

¿Todo en orden?

–Todo perfecto –respondo, sonriendo.

Jason deja las flores en la mesa, me acaricia el rostro y me da un beso en la frente.

Mi madre se levanta.

–Os dejo solos.

Volveré mañana, cariño.

–Te veo mañana, mamá.

La puerta se cierra detrás de Luna.

Jason se sienta a mi lado y luego se recuesta con cuidado junto a mí.

Me acurruco en su pecho.

–Tengo ganas de que salgas ya de aquí –susurra.

–Llevo apenas seis horas y ya estás impaciente –me río de él.

–No me gusta verte así.

–A mí tampoco, pero toca descansar.

Él me abraza.

Yo apoyo la cabeza en su hombro, cerrando los ojos.

Poco a poco, el dolor se atenúa y el cansancio me vence.

Y por fin, me duermo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo