Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. Una Vida (Casi) Perfecta
  3. Capítulo 17 - 17 CAPÍTULO 17 EL MEJOR ERROR
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: CAPÍTULO 17: EL MEJOR ERROR 17: CAPÍTULO 17: EL MEJOR ERROR –No puede ser.

No me lo creo.

Me gusta Alex.

¿Qué me ha pasado?

Estoy paralizada.

Me quedo en silencio en el salón, con la mente dando vueltas sin parar.

Nunca me había sentido así por una mujer.

Me siento en el borde del sofá, escondo el rostro entre las manos y dejo escapar un suspiro largo.

–Tiene que ser un error –murmuro para mí–.

A mí me gustan los hombres.

Solo los hombres, ¿no?

Intento convencerme, pero algo en mí ya sabe la verdad.

No quiero pensar más.

Me levanto, me voy a la cama y, por suerte, caigo dormida en pocos minutos.

El viernes por la noche llego al restaurante.

Alex ya está allí, esperándome.

Me ve acercarme sola y me pregunta.

–¿Y Caín?

–Se ha puesto malo –respondo–.

Mi madre se ha quedado con él.

–Qué pena.

Bueno, eso significa que estaremos solas.

–Y eso no está nada mal.

Sonríe, y siento que el corazón me da un pequeño salto.

Entramos y nos sentamos en una mesa algo apartada.

El local está casi vacío.

Casi parece que el sitio entero nos pertenece.

Durante la cena hablamos del trabajo, de lo cotidiano, nos reímos.

Con ella, todo fluye.

Y, como si lo estuviéramos esperando, acabamos hablando de cosas más íntimas.

–¿Estás divorciada?

–me pregunta, con cuidado.

–Casi.

Mi ex ya no vive con nosotros y no responde a mis llamadas.

Solo falta que me mande los papeles para firmarlos.

-Claro, eso lo explica todo.

Le sonrío.

Su comprensión me hace sentir menos sola.

–¿Y tú?

¿Algo que debería saber?

–Mi vida no es tan interesante como la tuya –dice, quitándole importancia.

–Seguro que hay algo.

Me mira unos segundos antes de hablar, con esa mezcla de fuerza y fragilidad que la hace tan ella.

–Cuando mi familia se enteró de que me gustaban también las mujeres, me echaron de casa.

La miro, sorprendida.

Me duele solo de imaginarlo.

–Eso es injusto, Alex.

–No lo puedo cambiar.

Pero tengo amigos.

Y gente que me quiere.

No necesito más.

Sonríe, y se me encoge el pecho.

Quiero abrazarla, pero no me atrevo.

Después de la cena, damos un paseo por el centro.

La noche está templada, agradable.

Caminamos sin prisa, una junto a la otra.

–¿Dónde vives ahora?

–le pregunto.

–Alfonso me dejó una habitación en la sede de la CIA.

Me quedo allí, por ahora.

–Eso no es un lugar para vivir.

–Lo sé, pero no tengo otra opción de momento.

–Pues vente conmigo.

Con Caín y conmigo.

Tengo una habitación vacía, nadie la usa.

–No quiero molestar.

–No molestas.

Caín te quiere.

Y yo también quiero que estés cerca.

Baja la mirada y sonríe, como si no supiera muy bien qué decir.

–Vale –dice al fin–.

Me has convencido.

–Esta noche puedes quedarte ya.

Mañana te ayudo a recoger tus cosas.

–Eres insistente, ¿lo sabías?

–Solo cuando me importa algo.

O alguien.

Cuando llegamos a casa, le abro la puerta y la dejo pasar.

–¿No es muy grande para dos personas?

–Parece más grande de lo que es.

Caminamos hasta el salón.

–¿Quieres tomar algo?

–le pregunto.

–No, gracias.

Estoy bien.

Se sienta en el sofá y me sonríe.

Me siento junto a ella.

Nos quedamos un rato en silencio, hasta que propongo subir.

–¿Vamos a dormir?

Mañana tenemos mucho que hacer.

–Sí, vamos.

La guío hasta la habitación de invitados.

–Aquí vas a dormir tú.

Tiene baño y armarios.

Siéntete como en casa.

–No sé cómo agradecerte esto.

–No hace falta que lo hagas.

Descansa.

Me despido con una sonrisa, cierro su puerta y me voy a mi cuarto.

La casa se queda en silencio total.

En la madrugada Alex se despierta con pesadillas constantes y sin poder dormir bien.

Se sienta al borde de la cama intentando respirar y tranquilizarse.

Al no poder hacerlo se dirige hacia mi habitación y llama a la puerta.

–Pasa.

Apenas son las tres de la madrugada cuando Alex llama a mi puerta.

–¿Pasa algo?

–pregunto, medio dormida.

Alex entra, con cara de no haber pegado ojo.

–No puedo dormir.

Pesadillas.

–Ven.

Siéntate aquí.

Se sienta al borde de mi cama.

La veo inquieta, nerviosa.

–¿Te importa si me quedo un rato contigo?

–Claro que no.

Quédate.

Me aparto un poco y ella se tumba a mi lado.

Suspira.

Luego se gira hacia mí.

–He estado pensando en algo –digo.

–Yo también.

–Desde que te conocí, he sentido algo.

Lo mismo que sentí por Jason una vez.

Pero nunca me había pasado con una mujer.

Creo…

que me he enamorado de ti.

Me mira.

Mi corazón late con fuerza.

No sé que va a responder ante lo que le acabo de decir.

–Yo también sentí eso desde el primer día –confiesa–.

Pero no sabía cómo ibas a reaccionar.

–¿Y ahora qué hacemos?

–No lo sé.

¿Qué quieres hacer tú?

–Ahora mismo, besarte.

Pero no sé si es lo más adecuado.

–¿Quién dice que no lo es?

Se inclina, me toma el rostro con dulzura y me besa.

La rodeo por la cintura, respondiendo con sinceridad.

Cuando nos separamos, apoya la cabeza en mi hombro.

La abrazo sin pensarlo.

–Vaya, me gusta esto –susurra.

–A mí también.

Pero no parece real.

–Lo es, Kira.

Lo es.

–Creo que es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

Nos quedamos abrazadas un momento más, hasta que ella pregunta.

–¿Cómo crees que lo tomará Caín?

–No lo sé.

Puede reaccionar de muchas maneras.

–Tendremos que pensar cómo decirle esto.

–Le diré que me he enamorado de alguien especial.

–¿Soy especial?

–Mucho, Alex.

Pero lo importante es que Caín entienda que esto es normal.

Que ahora tiene dos madres que le quieren con todo su corazón.

Ella me besa suavemente en el cuello.

–Te quiero, Kira.

–Y yo a ti.

–Deberíamos dormir un poco.

Mañana tendremos que explicarle esto a mi hijo.

–Tienes razón.

Alex intenta levantarse de la cama, pero yo soy más rápida.

–Sí, pero…

-la detengo, tomándola por la cintura cuando intenta levantarse–.

¿Dónde crees que vas?

–A mi cama.

–Esta es tu cama ahora.

Quédate aquí, conmigo.

Sonríe, se acomoda entre mis brazos, y ambas nos dejamos caer en un sueño profundo.

Por primera vez, me siento completa.

Además, es al lado de Alex.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo