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Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 20

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  3. Capítulo 20 - 20 CAPÍTULO 20 DOBLE REGALO
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20: CAPÍTULO 20: DOBLE REGALO 20: CAPÍTULO 20: DOBLE REGALO Las semanas han pasado volando, y mi embarazo avanza sin complicaciones.

Alex ha estado conmigo en cada paso: me acompaña a todas las revisiones, me cuida cuando me siento cansada, y siempre encuentra la forma de hacerme reír cuando me abruma el miedo.

Hoy tenemos la ecografía del quinto mes.

Me siento nerviosa, aunque no sé exactamente por qué.

Alex me toma la mano mientras esperamos en la sala.

Su sola presencia me calma.

Cuando nos llaman, entramos juntas a la consulta.

Me recuesto en la camilla mientras la doctora prepara el ecógrafo.

La gelatina está fría, pero no digo nada.

Siento los dedos de Alex rozar los míos.

–¿Está todo bien?

–pregunto, con el corazón latiéndome más rápido de lo normal.

–De momento, todo se ve perfecto –responde la doctora–.

Solo un momento más y acabamos.

Pasados unos minutos, limpia la pantalla y me ayuda a sentarme.

Me acomodo junto a Alex, esperando los comentarios de rutina, pero entonces suelta algo que nos descoloca por completo.

–Todo está bien.

Los bebés se ven perfectos.

La miro sin entender.

–¿Perdón?

¿Bebés?

¿En plural?

–Así es –dice con una sonrisa–.

Son dos.

Me quedo en blanco.

Giro la cabeza lentamente hacia Alex, que me mira con la misma cara de sorpresa que debo estar poniendo yo.

Volvemos a mirar a la doctora, buscando una confirmación silenciosa.

–Parece que no lo sabían.

–No.

Nos ha tomado completamente por sorpresa –respondo, intentando procesarlo.

–Suele pasar.

Pero están bien, y eso es lo importante.

Asiento despacio.

Alex me pasa un brazo por los hombros y me apoyo en ella, buscando estabilidad en medio del torbellino mental.

De camino a casa casi no hablamos.

No porque estemos enfadadas, sino porque lo estamos procesando.

Dos corazones latiendo dentro de mí.

Ya en casa, me dejo caer en el sofá.

Alex se sienta a mi lado y me abraza, atrayéndome hacia ella.

–Dos –susurro–.

Hay dos.

–Vaya –dice con una mezcla de asombro y ternura–.

No me lo esperaba.

Dos pequeños.

La miro, un poco asustada.

Ella me sonríe con esa paz que solo ella tiene.

–Escucha, bambina, no pasa nada.

Vamos a tener mellizos o gemelos, y es lo mejor que me ha pasado.

No tienes por qué tener miedo.

–Tienes razón –respondo en voz baja, apoyándome más en su pecho–.

No tengo que asustarme.

Te tengo a ti.

–Y a Caín también.

Seguro que se muere de ilusión cuando se entere que va a tener dos hermanitos.

–Quiero esperar a Navidad.

Es dentro de unas semanas.

Me encantaría que fuera su regalo.

–Me parece una idea preciosa.

Sonrío y me aferro a ella, cerrando los ojos.

Por un momento, me olvido del miedo y solo siento amor.

Las semanas vuelan.

Llega Navidad, y Caín ya ha terminado las clases.

Se pasa el día corriendo por la casa, jugando y hablando sin parar.

Alex y yo seguimos trabajando por las mañanas, pero por las tardes estamos en casa con él.

Aunque no se da cuenta aún, sabe que algo entre nosotras es especial.

En los días festivos, nos quedamos los tres en casa, compartiendo momentos simples y cálidos.

La noche de Navidad llega, y es hora de abrir los regalos.

Caín salta de emoción mientras rasga el papel de colores.

Tiene juguetes, muchos juguetes.

Miro a Alex con una ceja levantada.

–Tal vez me he pasado un poco –dice ella con una sonrisa culpable.

–Un poco bastante.

Tiene una montaña de cosas.

–Por unos cuantos más no pasa nada.

Se ríe, y no puedo evitar abrazarla.

–Sabes que no puedo con esa sonrisa.

–Lo sé, bambina.

Caín nos interrumpe emocionado, mostrándonos cada juguete que abre.

Empieza a jugar con los que no necesitan pilas, y los otros los dejamos a un lado para abrirlos con calma otro día.

–¿No le vas a decir lo de sus hermanitos?

–me susurra Alex.

–Oh, es verdad.

Casi se me olvida.

Me levanto y saco una pequeña cajita decorada con un lazo rojo.

Me acerco a Caín.

–Cariño, hay un regalo más para ti.

Me mira con los ojos brillantes y corre a sentarse a mi lado.

Le paso la cajita y la abre con curiosidad.

Dentro hay una foto en blanco y negro: una ecografía.

–¿Qué es esta foto?

–pregunta, frunciendo el ceño.

–Ahí se ven tus hermanitos –le explico con una sonrisa.

Se queda mirándola, y entonces señala con el dedo.

–¡Aquí hay uno… y aquí otro!

¡Hay dos!

Asiento con una sonrisa.

Alex y yo lo observamos con el corazón en la garganta.

Él, sin dudar, guarda la ecografía en su bolsillo con cuidado y vuelve a jugar, como si acabara de recibir el regalo más especial del mundo.

Más tarde, después de acostarlo, dejamos la ecografía en su mesa de noche.

Bajamos a recoger la sala.

Alex empieza a guardar los juguetes y yo la ayudo.

–Parece que le ha hecho mucha ilusión saber que va a ser hermano mayor –comento mientras cierro el baúl de los juguetes.

–Muchísima.

Se le veía muy contento.

Nos sentamos en el sofá, abrazadas.

El calor de su cuerpo contra el mío me reconforta.

Pero Alex rompe el silencio con una sonrisa en los labios.

–Aún no se han abierto todos los regalos.

–¿Qué dices?

Solo compramos cosas para Caín.

–¿Estás segura?

Saca algo de detrás del cojín y me lo pasa: un regalo envuelto con delicadeza.

–No hacía falta, mi amor.

–Claro que sí.

Es nuestra primera Navidad juntas.

–Pero yo no te he comprado nada.

–No hace falta.

Me has hecho tan feliz estos meses, que no necesito más que eso.

Acepta este, por favor.

Sonrío y tomo el regalo.

Lo abro despacio.

Dentro hay un marco con una foto: los tres juntos, sonriendo.

Nuestra primera foto como familia.

–Es la primera que nos tomamos –dice–.

Pensé que sería bonito colgarla en casa.

La emoción me inunda.

La abrazo con fuerza, y ella me besa la cabeza con ternura.

–Te amo –murmuro.

–Y yo a ti.

Miro la foto una vez más antes de dejarla a un lado.

–Mañana la colgamos.

–Me parece perfecto.

Subimos a dormir.

En la cama, me acomodo en su pecho y ella me envuelve en sus brazos.

Me siento segura, completa.

Me dejo llevar por su calor y me duermo enseguida, mientras ella me sostiene, como siempre.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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