Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 6
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6: CAPÍTULO 6: DÍA PARA RECORDAR 6: CAPÍTULO 6: DÍA PARA RECORDAR El día de la boda por fin llega.
Estoy en mi habitación, frente al espejo, aplicándome el maquillaje con manos que intentan no temblar.
Luna, mi madre, me está peinando con esa delicadeza suya que siempre me calma.
–Creo que así está perfecto.
¿Qué te parece?
–me pregunta.
La miro a través del espejo y sonrío.
–Me encanta.
–Voy a por el vestido.
Sigo retocándome el maquillaje mientras ella sale.
Cuando regresa, trae el vestido colgado del brazo.
Lo desabrocha con cuidado y lo cuelga en la puerta.
Me levanto y me coloco en el centro de la habitación.
Ella me ayuda a ponérmelo y luego se ocupa de abrocharlo.
–Agáchate un poco.
Con los tacones eres más alta que yo y tengo que ponerte el velo.
–Voy.
Me agacho levemente y ella coloca el velo con sumo cuidado.
Luego se pone frente a mí, con los ojos brillantes.
–Aún no me lo creo.
Mi única hija se casa.
–No es para tanto, mamá.
Es solo una boda.
–Qué insensible eres, de verdad.
Suelto una risa y la abrazo.
Siento que me devuelve el abrazo con fuerza.
–Espero que no empieces a llorar, porque si lo haces, lloraré yo y arruinaré mi maquillaje.
–Lo intentaré, pero no prometo nada.
Nos separamos y, aunque ella se seca rápidamente una lágrima que se le escapa, no deja de sonreírme.
Yo le cojo de las manos y le susurro.
–No empieces.
–No lo puedo evitar, cariño.
–Vámonos ya o llegaré tarde a mi propia boda.
Llegamos al lugar de la ceremonia en coche.
Algunas personas están afuera, otras ya dentro, con Jason, mi futuro marido, esperando en el altar.
–Jason ya está dentro –dice mi madre.
–Mamá, ¿me acompañarías al altar?
–¿Yo?
¿De verdad?
–No querrás que lo haga otra persona.
–No, claro que no.
Lo haré.
Vamos.
Caminamos hacia el interior.
Jason se gira cuando nos oye entrar.
Noto cómo sus ojos se llenan de lágrimas.
Yo le sonrío.
Cuando llego a su lado, toma mis manos entre las suyas.
–Vuelvo a llevar traje –dice.
–No esperaba menos.
Si hubieras venido en chándal, te hubiera matado.
–Me he esforzado, lo juro.
Reímos juntos.
Jason me recorre con la mirada.
–Estás preciosa.
No esperaba que llevaras un vestido así.
–Gracias.
No iba a venir hecha un desastre.
–Tú tienes estilo natural.
Yo soy un caos.
–Hoy no.
Te ves perfecto.
La ceremonia comienza.
Decimos nuestros votos.
Cuando el padre hace la pregunta definitiva, respondemos al unísono.
–Sí, quiero.
–Sí, quiero.
–Entonces, si nadie se opone, los declaro marido y mujer.
Jason, puedes besar a Kira.
Jason me rodea la cintura y me besa.
Yo le devuelvo el beso con una sonrisa.
Luego me besa de nuevo.
Los aplausos estallan a nuestro alrededor.
–Ya basta.
Luego me podrás besar todo lo que quieras.
–No puedo evitarlo.
Reímos juntos y salimos de la iglesia entre una lluvia de pétalos de rosa.
Jason me abraza por la cintura mientras caminamos entre la gente.
Todo parece un sueño.
La fiesta continua en un restaurante.
Pasadas unas horas, llega el momento del primer baile.
–Creo que es nuestro momento, mi amor –dice Jason.
–Espero que bailes bien.
Me ofrece la mano y yo la tomo.
Bailamos un poco.
Otros se unen a la pista.
Veo a mi madre sentada, mirando.
–Baila con ella –le digo a Jason–.
Yo iré con Tom.
Jason asiente y se dirige hacia mi madre.
–¿No estabas bailando con Kira?
–le pregunta ella.
–Sí, pero es momento de que todos bailemos, Luna.
Ella está con Tom ahora.
Ella mira hacia donde yo bailo con Tom y luego acepta la mano de Jason.
Bailan juntos.
Yo sonrío al verlos.
–¿Por qué no bailas con mi madre?
–Parecerá raro.
–Vamos, Tom.
No es tan raro.
Ella es mi madre y tú eres el hombre que me crió.
Tom duda un momento, pero termina por asentir.
–Vale, ganaste, enana.
Cambio de pareja, tomando a Jason de nuevo y dejando a mi madre con Tom.
–Esto es idea de mi hija, ¿verdad?
–le pregunta mi madre a Tom.
–No puedo negarlo.
¿Bailamos?
Veo sus rostros, relajados.
Jason me mira con media sonrisa.
–¿Qué intentas con esto, amor?
–Mi madre lleva muchos años sola.
Tom también.
Quién sabe.
–¿No estarás tratando de emparejarlos?
–Puede ser.
Le respondo con una sonrisa traviesa.
Jason suelta una carcajada.
–Eres muy lianta.
¿Crees que funcionará?
–Hay que intentarlo, ¿no crees?
Esta noche seguimos bailando, riendo, celebrando.
Cuando volvemos a casa, Luna conduce.
Jason y yo, estamos abrazados en el asiento trasero, en silencio.
El corazón lleno.
Llegamos a casa bastante tarde.
Al entrar, cada uno nos vamos a nuestra habitación.
Luna se despide con una sonrisa cansada y desaparece tras la puerta.
Jason y yo vamos a nuestra habitación.
Me quito los zapatos y me suelto el pelo con un suspiro de alivio.
Él me mira desde el otro lado de la habitación, con esa sonrisa medio traviesa que ya conozco tan bien.
–¿Luna ya está dormida?
–me pregunta, acercándose.
–Eso creo –respondo, intentando no reírme al ver su expresión–.
¿En qué piensas?
–Pensaba que podríamos celebrar un poco más –dice, con ese tono que hace que me tiemblen las piernas.
No hace falta decir nada más.
Nos entendemos con la mirada.
Se acerca y me rodea con los brazos mi cintura.
Su calor, su olor, su respiración cerca de mi cuello.
Todo es familiar, y al mismo tiempo emocionante, como si fuera la primera vez.
Me dejo llevar por sus besos, sus caricias, y la forma en que me hace sentir completamente segura, completamente suya.
Nos tumbamos en la cama, envueltos en la oscuridad y en la cercanía del otro.
La ropa cae poco a poco, sin prisas, sin palabras innecesarias.
No necesitamos hablar.
Solo estar juntos.
Es dulce, es intenso.
Es nuestro.
Después, me acurruco contra su pecho, sintiendo cómo su mano recorre suavemente mi espalda.
Cierro los ojos, escuchando los latidos de su corazón y el silencio tranquilo que nos envuelve.
–Ha sido…
–digo en un susurro.
–Increíble –completa él, justo antes de besarme la frente.
Me tapa con la manta y me abraza fuerte, como si quisiera asegurarse de que no me voy a ningún lado.
Y tiene razón.
No voy a irme.
Estoy exactamente donde quiero estar.
–Buenas noches, pequeña –murmura.
–Buenas noches, mi amor.
Nos dormimos así, abrazados, con una sonrisa en los labios y el corazón lleno.
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