Una Vida (Casi) Perfecta - Capítulo 8
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
8: CAPÍTULO 8: DOBLE HERENCIA 8: CAPÍTULO 8: DOBLE HERENCIA Al día siguiente, voy al laboratorio a hacerme la prueba de paternidad.
Espero unos minutos hasta que un doctor me llama para entrar a la consulta.
–Buenos días, señorita Lewis.
¿Qué le trae por aquí hoy?
–Quisiera hacerme una prueba de paternidad, si es posible -respondo, intentando sonar tranquila, aunque por dentro estoy hecha un lío.
–Claro, enseguida lo hacemos.
El médico prepara una aguja y un tubo para extraerme sangre.
Es rápido, casi ni lo siento, y en unos minutos ya está todo listo para enviarlo al laboratorio.
–Tendrás los resultados en una semana.
Los enviaremos a tu domicilio.
–Gracias.
Salgo de ahí y vuelvo a casa, donde Jason me espera en la cocina.
–Hola, mi amor.
¿Cómo te encuentras hoy?
–le saludo con una sonrisa.
–Hola, pequeña.
Me encuentro mucho mejor.
Creo que mañana ya estaré perfecto –dice, animado.
–Me alegro mucho.
¿Qué estás cocinando?
–Nada especial.
Solo algo de carne con verduras.
Me siento a observar mientras termina de preparar la comida.
Me gusta ese momento de calma con él.
–¿Ya te hiciste la prueba?
–me pregunta sin dejar de mover la sartén.
–Sí, los resultados llegarán la semana que viene.
–Me alegra, pequeña.
La semana pasa más rápido de lo que esperaba.
Una mañana, Jason entra en la sala con una carta en la mano.
–Parece que ya ha llegado –dice, tendiéndomela–.
Ábrela, seguro tienes ganas de saber.
La tomo con las manos algo temblorosas.
Abro el sobre con cuidado y comienzo a leer.
Al principio todo parece normal, hasta que veo dos nombres al final.
Me quedo en blanco.
Vuelvo a leer todo una y otra vez.
–¿Qué pasa, pequeña?
–Hay…
hay dos nombres.
–¿Cómo que dos?
–Mira –le paso la carta, todavía sin entender nada.
Jason la lee en silencio, luego me mira, vuelve a leerla, y finalmente la deja sobre la mesa, frunciendo el ceño.
–Esto no tiene sentido.
No es posible.
–Ya lo sé.
¿Cómo puedo tener dos padres biológicos?
–Debe ser un error.
Vamos al laboratorio.
Esto necesita una explicación.
Vamos directamente al laboratorio.
En el mostrador, Jason habla con una enfermera que revisa la carta.
Nos mira con tranquilidad y sonríe.
–La prueba es correcta.
No hay ningún error.
–¿Cómo puede ser eso posible?
–pregunto, confundida.
–No es común, pero puede suceder.
Es un fenómeno raro donde se mezclan dos ADN diferentes durante el embarazo.
Tienes dos padres biológicos.
No sé qué decir.
Agradecemos la información y salimos.
Ya en casa, me siento en el sofá, tratando de procesarlo todo.
–Tengo que decírselo a mi madre –digo de pronto.
–Ella fue muy clara: no quiere saber nada –me recuerda Jason.
–Ya lo sé.
Pero necesito respuestas.
Quiero entenderlo.
–No creo que salga nada bueno de eso.
–Déjame intentarlo.
Voy a ir más tarde.
Voy a casa de mi madre.
Toco al timbre con el corazón en la garganta.
Abre la puerta al instante.
–Kira, cariño.
¿Qué haces aquí?
¿Ha pasado algo?
–Necesito hablar contigo.
Es importante.
–Claro, pasa.
Nos sentamos en el sofá.
Puedo notar su tensión solo con mirarla.
–Me hice la prueba.
Y tengo dos padres biológicos.
–¿Qué?
¿Cómo es eso posible?
–Dicen que el ADN de los dos padres se mezclaron durante el embarazo.
Algo extremadamente raro.
Luna suspira, como si le costara aceptar lo que oye.
Luego me mira, más seria.
–¿Sabes los nombres?
–Pensé que no querías saberlo.
–He cambiado de idea.
Saco la carta del bolsillo y leo los nombres.
–Mario y Javier Díaz.
¿Te suenan?
Veo cómo la expresión de su rostro se endurece.
–Sí, claro que me suenan.
Son hermanos.
Los dueños de The Days, la empresa rival de la mía.
–¿Estás diciendo que te quedaste embarazada de dos hombres que llevan tu competencia?
–Eso parece.
Y tú ahora heredas el conflicto de dos mundos opuestos.
–Qué locura.
¿Ellos saben que existo?
–Nunca lo supieron.
Jamás les dije nada.
Nos odiamos.
Ellos me odian aún.
–Aún así, tienen derecho a saberlo.
–No creo que sea buena idea, Kira.
–No lo sabremos si no lo intento.
Déjame hacerlo.
–Está bien.
Solo ve con cuidado.
Ellos no son de fiar.
–Siempre voy con cuidado.
Le sonrío, y poco después me despido de mi madre para volver a casa.
Cuando llego, le cuento todo a Jason.
Se queda escuchando en silencio, muy atento.
Solo interrumpe para dar su opinión, pero sobre todo me deja hablar.
–Y eso es básicamente todo lo que me dijo.
–Wow.
No me lo esperaba para nada.
Deberías hablar con ellos.
Aunque sea para cerrar ese capítulo.
–Eso mismo había pensado.
Pero voy a esperar unos días.
Necesito asimilar todo esto.
–Nos vendrá bien a los dos.
Me abraza.
Apoyo mi cabeza en su hombro y nos quedamos así un rato.
Después nos damos un beso suave.
–Vamos a la cama.
No quiero que te estreses más.
No es bueno para el bebé.
Asiento y lo sigo hasta la habitación.
Nos acostamos, me acurruco a su lado y cierro los ojos.
Siento su mano acariciándome suavemente la espalda, hasta que ambos nos quedamos dormidos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com