Una Vida Sin Límites - Capítulo 25
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25: Capitulo 25: MAESTRÍA 25: Capitulo 25: MAESTRÍA Las calles de Alberion estaban completamente llenas.
El sol del mediodía iluminaba las enormes avenidas de piedra mientras cientos de aventureros caminaban entre puestos, tabernas y tiendas mágicas.
Algunas bestias humanoides discutían cerca de un mercado, varios magos practicaban pequeños hechizos en una plaza y el sonido constante de carruajes y conversaciones llenaba toda la ciudad.
Pero Arnau apenas prestaba atención.
Su cabeza estaba centrada en una sola cosa.
La espada.
Más concretamente… Su maestría con ella.
Mientras caminaba hacia el gremio de aventureros, seguía pensando en el combate contra el jefe de la dungeon.
Había ganado, sí.
Había sobrevivido.
Pero también se había dado cuenta de algo importante.
Dependía demasiado del berserker.
Demasiado.
Y eso era peligroso.
Porque si algún día perdía el control completamente… podría acabar convirtiéndose en un monstruo.
Arnau apretó ligeramente el puño.
Necesitaba hacerse fuerte de verdad.
No solo gracias al sistema.
También gracias a sí mismo.
Por eso quería subir su maestría con la espada.
Actualmente estaba en: [SISTEMA] Maestría con espada: Nivel I.
Y sinceramente… Le parecía insuficiente.
Había visto espadachines reales dentro de la academia y del gremio.
Personas capaces de cortar monstruos enormes con movimientos precisos y limpios, sin depender de habilidades salvajes como él.
Arnau quería eso.
Quería llegar mínimo a Maestría III.
Aunque sabía perfectamente que no sería fácil.
Una mejora así normalmente requería semanas o incluso meses de entrenamiento.
Pero Arnau ya estaba acostumbrado a ir más allá de los límites normales.
Finalmente llegó al gremio.
El edificio seguía siendo tan enorme e imponente como siempre.
Varias banderas colgaban sobre la entrada principal y decenas de aventureros entraban y salían constantemente.
Al abrir las puertas, el ruido lo golpeó de lleno.
Conversaciones.
Risas.
Discusiones.
El olor a alcohol y comida mezclado con metal y cuero.
Todo el lugar rebosaba vida.
Arnau avanzó directamente hacia la recepción mientras algunos aventureros lo reconocían al pasar.
Desde el combate contra el profesor y lo ocurrido recientemente en las dungeons, bastantes personas empezaban a conocer su nombre.
La recepcionista levantó la vista al verlo acercarse.
Era una mujer joven de cabello rojizo recogido y gafas redondas.
—Ah, eres Arnau, ¿verdad?
Arnau asintió.
—Necesito información.
Ella sonrió ligeramente.
—Eso suele significar problemas.
—Probablemente.
La chica soltó una pequeña risa.
—¿Qué necesitas?
Arnau apoyó un brazo sobre el mostrador.
—Quiero mejorar mi maestría con la espada.
Necesito alguien fuerte que pueda entrenarme.
La recepcionista levantó ligeramente una ceja.
—¿Tan serio es?
—Sí.
Ella pareció pensar unos segundos.
Luego habló.
—El líder del gremio estará aquí esta tarde.
Arnau levantó ligeramente la mirada.
—¿El líder?
—Si realmente quieres mejorar rápido, él probablemente sea la mejor opción de todo Alberion.
Eso llamó completamente la atención de Arnau.
—¿Es fuerte?
La recepcionista sonrió levemente.
—Muchísimo más de lo que imaginas.
Silencio.
Arnau sintió curiosidad real.
—¿Cuándo vendrá?
—Por la tarde.
Normalmente aparece al anochecer.
Arnau asintió lentamente.
—Entonces volveré.
La recepcionista lo observó mientras se alejaba.
Y suspiró ligeramente.
—Otro loco obsesionado con hacerse fuerte… Mientras tanto, Arnau salió nuevamente del gremio caminando tranquilamente por Alberion.
Su mente volvió rápidamente al tema de los materiales que necesitaba para mejorar la espada.
Rubiszulis.
Cuero de encefalofaulo.
Y… Agusobrelador.
Aunque sinceramente, no estaba preocupado.
Después de todo lo que había vivido últimamente, conseguir esos materiales no le parecía algo especialmente difícil.
Incluso el encefalofaulo sonaba manejable.
“Mitad búfalo, mitad gorila…” Arnau sonrió ligeramente.
—Seguro que no es para tanto.
Claramente… No tenía ni idea.
Las horas pasaron relativamente rápido.
Arnau aprovechó el tiempo entrenando solo en una de las zonas exteriores de Alberion donde aventureros practicaban combate.
Pasó varias horas repitiendo movimientos básicos de espada una y otra vez.
Cortes horizontales.
Verticales.
Estocadas.
Pasos.
Postura.
Respiración.
Porque estaba empezando a entender algo.
La fuerza bruta no lo era todo.
Mientras entrenaba, varias personas empezaron a observarlo desde lejos.
Algunos estudiantes de la academia lo reconocieron rápidamente.
—Ese es Arnau.
—¿El del combate contra el profesor?
—Sí… dicen que sobrevivió a una dungeon de nivel altísimo hace poco.
Arnau ignoró completamente las miradas.
Seguía entrenando.
Una y otra vez.
Hasta que el sol empezó a bajar lentamente.
Entonces volvió al gremio.
Esta vez el ambiente era todavía más ruidoso que antes.
Muchos aventureros ya estaban bebiendo, celebrando misiones o discutiendo contratos.
Arnau avanzó entre la multitud hasta la recepción.
La chica pelirroja lo vio enseguida.
—Has vuelto.
Arnau asintió.
—¿El líder ya llegó?
Ella señaló hacia el fondo del gremio.
—Está allí.
Arnau giró la cabeza.
Y lo vio.
Sentado solo en una mesa apartada.
Un hombre enorme.
Muchísimo más grande de lo normal.
Cabello negro corto mezclado con algunas canas y una barba descuidada.
Su cuerpo parecía una montaña incluso estando sentado, y múltiples cicatrices cubrían sus brazos.
Pero lo más impactante… Era la presión que transmitía.
Arnau podía sentir inmediatamente que ese hombre era peligrosísimo.
Mucho más fuerte que la mayoría de personas que había conocido hasta ahora.
El líder del gremio levantó ligeramente la mirada.
Sus ojos dorados se clavaron directamente en Arnau.
Y durante unos segundos… El ruido del gremio pareció desaparecer.
Porque aquella mirada era absurda.
Pesada.
Como si pudiera atravesarlo completamente.
Arnau sintió un pequeño escalofrío.
Pero aun así caminó hasta la mesa.
El hombre dio un trago enorme a su bebida antes de hablar.
—Así que tú eres el chico del que todos hablan.
Su voz era grave.
Pesada.
Arnau se mantuvo serio.
—Supongo.
El líder sonrió ligeramente.
—Hm.
Tienes más agallas de las que esperaba.
Arnau cruzó los brazos.
—Quiero pedirte algo.
—Lo imaginaba.
Silencio.
Varios aventureros cercanos empezaron a mirar discretamente hacia la mesa.
Porque casi nadie se acercaba al líder del gremio tan directamente.
Arnau sostuvo su mirada.
—Quiero que me enseñes a mejorar mi maestría con la espada.
El hombre permaneció callado unos segundos.
Luego soltó una pequeña risa grave.
—¿Y por qué debería hacerlo?
Arnau no apartó la vista.
—Porque quiero hacerme más fuerte.
La sonrisa del líder desapareció ligeramente.
Ahora parecía observarlo más seriamente.
Como si estuviera intentando entender qué clase de persona tenía delante.
Finalmente apoyó lentamente la jarra sobre la mesa.
CLACK.
—La mayoría de jóvenes dicen eso.
Pausa.
—Pero muy pocos entienden realmente lo que significa.
Arnau permaneció completamente quieto.
Y entonces el líder del gremio sonrió nuevamente.
Pero esta vez… Parecía mucho más interesado.
—Dime, chico.
Sus ojos dorados brillaron ligeramente.
—¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para volverte fuerte?