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Una Vida Sin Límites - Capítulo 26

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  3. Capítulo 26 - 26 Capitulo 26 EL ENTRENAMIENTO DE HANSK
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26: Capitulo 26: EL ENTRENAMIENTO DE HANSK 26: Capitulo 26: EL ENTRENAMIENTO DE HANSK El gremio seguía lleno de ruido.

Risas.

Alcohol.

Conversaciones entre aventureros.

Pero alrededor de aquella mesa parecía haberse formado un silencio extraño.

Todos notaban la presión que desprendía Hansk.

Y también notaban algo raro en Arnau.

Porque muy pocos jóvenes podían mantenerle la mirada al líder del gremio sin ponerse nerviosos.

Hansk observó fijamente a Arnau mientras esperaba su respuesta.

—¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para volverte fuerte?

Arnau ni siquiera dudó.

—Hasta donde sea necesario.

El enorme hombre levantó ligeramente una ceja.

Arnau continuó hablando.

—Me da igual si me toma dos semanas o dos meses.

Quiero que me enseñes a perfeccionar mi maestría con la espada.

Silencio.

La mirada de Arnau no tembló ni un segundo.

—No quiero depender siempre de mis habilidades.

Quiero volverme fuerte incluso sin ellas.

Aquellas palabras hicieron que Hansk se quedara callado unos segundos.

Porque normalmente los jóvenes con habilidades raras o poderosas terminaban dependiendo completamente de ellas.

Pero Arnau… Quería algo diferente.

Quería fuerza real.

Y eso era mucho más raro.

Finalmente, Hansk soltó una pequeña risa grave.

—Interesante… Luego dio otro trago enorme a su bebida antes de levantarse lentamente.

Cuando se puso de pie, Arnau entendió realmente lo enorme que era aquel hombre.

Parecía una muralla.

Las conversaciones cercanas se detuvieron ligeramente mientras algunos aventureros miraban hacia allí con tensión.

Hansk clavó sus ojos dorados en Arnau.

—Mañana.

Pausa.

—A las seis de la mañana.

Otra pausa.

—Te quiero delante de la puerta del gremio.

Arnau asintió inmediatamente.

—Entendido.

Hansk empezó a alejarse lentamente.

Pero antes de desaparecer entre la multitud, habló una última vez sin girarse.

—Y más te vale no llegar tarde.

Arnau observó cómo se marchaba.

Y por primera vez en bastante tiempo… Sintió emoción real por entrenar.

Porque podía notarlo.

Ese hombre era absurdamente fuerte.

Muchísimo.

Y probablemente podría enseñarle cosas que nadie más en Alberion podría.

Esa noche Arnau apenas durmió.

Entre el cansancio acumulado, las heridas recientes y la emoción del entrenamiento, su cabeza no dejaba de pensar.

Además… El sistema seguía sin desbloquear la habilidad única.

[SISTEMA] Procesamiento de habilidad… 99%.

Eso empezaba a desesperarlo.

Pero decidió ignorarlo por el momento.

Primero quería mejorar él mismo.

A la mañana siguiente… Todavía era completamente de noche cuando Arnau llegó frente al gremio.

El aire estaba helado y las calles de Alberion estaban casi vacías.

Apenas algunos guardias patrullaban las avenidas mientras las luces mágicas iluminaban parcialmente la ciudad dormida.

Arnau llevaba la espada colgada en la espalda y varias vendas nuevas cubriendo parte de sus brazos.

Y exactamente cuando el reloj de la torre principal marcó las seis… Hansk apareció.

El enorme hombre salió caminando tranquilamente desde una calle lateral mientras bostezaba.

Llevaba una espada gigantesca en la espalda.

Mucho más grande que la de Arnau.

—Puntual.

Arnau cruzó los brazos.

—Dijiste las seis.

Hansk sonrió levemente.

—Bien.

Sin decir nada más, empezó a caminar.

Arnau lo siguió.

Salieron de Alberion por una de las puertas secundarias y caminaron durante casi media hora hasta llegar a una enorme zona rocosa llena de árboles gigantes y terreno irregular.

Era un sitio perfecto para entrenar.

Hansk se giró finalmente.

—Primera lección.

Arnau se preparó mentalmente.

Y entonces Hansk señaló una enorme roca.

—Córtala.

Silencio.

Arnau parpadeó.

—¿…Qué?

—Has oído bien.

Arnau observó la roca.

Era enorme.

Y gruesa.

—Eso no tiene sentido.

Hansk sonrió apenas.

—Exacto.

Arnau frunció ligeramente el ceño.

Pero aun así desenvainó la espada.

Respiró profundamente.

Y golpeó.

CLANG.

La espada rebotó violentamente.

La roca apenas tenía una pequeña marca.

Hansk cruzó los brazos.

—Otra vez.

Arnau volvió a atacar.

Y otra.

Y otra.

Durante horas.

El sol terminó saliendo mientras Arnau seguía golpeando aquella maldita roca una y otra vez.

Sus brazos empezaban a doler.

Las manos le sangraban ligeramente.

Pero Hansk seguía observándolo sin decir absolutamente nada.

Finalmente Arnau explotó.

—¡Esto no sirve para nada!

Hansk levantó ligeramente una ceja.

—¿Seguro?

Arnau respiraba agitado.

—¡Estoy golpeando una roca como un idiota!

Entonces Hansk se acercó lentamente.

Agarró una espada de entrenamiento tirada en el suelo.

Y sin apenas mover el cuerpo… Slash.

La roca se partió limpiamente por la mitad.

Los ojos de Arnau se abrieron completamente.

No había usado fuerza absurda.

Ni habilidades.

Ni magia.

Solo técnica.

Precisión.

Control.

Hansk dejó la espada sobre el suelo.

—La espada no se mueve solo con músculos.

Pausa.

—Se mueve con intención.

Arnau permaneció callado.

Porque había entendido algo.

Hansk continuó.

—Tu estilo actual es salvaje.

Agresivo.

Brutal.

Otra pausa.

—Pero desperdicias demasiada energía.

Arnau apretó ligeramente el puño.

Era verdad.

En la mayoría de combates simplemente atacaba con toda su fuerza hasta destruir al enemigo.

Hansk lo miró fijamente.

—Quiero que aprendas a cortar usando solo lo necesario.

Y así empezó el verdadero entrenamiento.

Los siguientes días fueron un infierno.

Hansk no le daba descanso.

Desde las seis de la mañana hasta prácticamente la noche.

Posturas.

Equilibrio.

Respiración.

Control muscular.

Repeticiones infinitas.

A veces ni siquiera lo dejaba usar el berserker.

—Si dependes demasiado de tus habilidades, cuando un enemigo logre anularlas estarás muerto.

Aquella frase empezó a quedarse grabada dentro de la cabeza de Arnau.

El entrenamiento era tan duro que incluso varios aventureros del gremio empezaron a sorprenderse al verlo continuar.

Porque Hansk era famoso precisamente por algo.

Sus métodos eran brutales.

Muchos abandonaban después del primer día.

Pero Arnau seguía levantándose cada mañana.

Aunque le doliera todo el cuerpo.

Aunque apenas pudiera mover los brazos.

Seguía entrenando.

Porque empezaba a notar pequeños cambios.

Sus movimientos eran más limpios.

Más rápidos.

Más precisos.

Incluso el sistema empezó a reaccionar.

[SISTEMA] – Dominio corporal aumentado.

– Precisión de espada mejorada.

– Progreso de Maestría incrementado.

Y eso motivaba todavía más a Arnau.

Una tarde, después de varias horas de entrenamiento, Arnau cayó sentado sobre una roca completamente agotado.

Respiraba pesadamente mientras observaba sus manos llenas de heridas.

Hansk se acercó lentamente.

—¿Quieres abandonar?

Arnau levantó la mirada inmediatamente.

—No.

Hansk sonrió levemente.

—Bien.

Luego se giró ligeramente.

—Porque mañana empieza el verdadero entrenamiento.

Arnau abrió ligeramente los ojos.

—¿Cómo que el verdadero…?

Pero Hansk ya se estaba alejando.

Y algo en su sonrisa hizo que Arnau sintiera un pequeño escalofrío.

Porque empezaba a sospechar que… Hasta ahora… Hansk ni siquiera había empezado a ponerse serio.

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