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Veluxe (Entre trincheras y barro) - Capítulo 20

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  3. Capítulo 20 - 20 De cara a la muerte
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20: De cara a la muerte 20: De cara a la muerte El camión nos sacó de la ciudad.

El oficial de logística me había dado un mapa donde mi división debía estar en el flanco izquierdo, junto a la Cuarta de Asalto y la Octava.

Es curioso que la Novena esté en los tres flancos; miré el mapa y era extraño que no pareciera haber trincheras.

Además, el mapa se veía bastante nuevo.

Me acerqué a Marine para dejar que ella lo viera también.

Su rostro de inmediato pareció fijarse de manera involuntaria en los trazos; sus ojos brillaron mientras buscaba una posible táctica.

A simple vista, la Novena estaba estirada como un chicle, cubriendo todos los “huecos”.

Era una basura; estábamos desorganizados, posiblemente por la falta de un buen Teniente de Vanguardia.

—Sargento, veo que el frente tiene muchos problemas.

Este mapa es del mes de Foedus; solo lleva un mes de haber sido hecho, pero eso solo demuestra lo malo de la situación.

Según sé, el frente de la Unión es el más problemático de todos, y se supone que la Novena de Asalto casi fue embolsada el año pasado, lo que destruyó a la Primera y a la Décima.

Parece que no tienen ni idea de lo que hacen.

Miré el mapa mientras ella seguía trazando líneas mentales, observando con mucho cuidado cada detalle, como si algo se ocultara o hubiera puntos que yo había pasado por alto.

Parece que busca aumentar nuestras probabilidades de salir vivos de aquí, aunque es posible que nuestra vida acabe pronto.

Grandes campos de trigo se extendían por las afueras de la ciudad, un recordatorio de que la gente seguía adelante y de que nosotros solo somos temporales.

El mapa podría ser perfectamente de intenciones y no de un frente ya definido; lo veo bastante posible.

Aun así, lo noto muy jodido: cada vez nos mandan a lugares más feos, como si nos quisieran exterminar o convertir en un escuadrón de la muerte.

No sé qué tipo de milagro esperan que haga aquí; incluso mi compañía tiene problemas de personal: de los treinta, solo quedamos once.

Estamos ante un escenario de mierda.

—…

Vaxen.

—Su voz tenía miedo; sus manos temblaban y sus ojos parecían buscar alguna otra opción.

Su boca hizo una mueca de angustia—.

Esto…

es una trama.

Buscan una excusa para dar la orden de retirarse; la Novena es solo un sacrificio.

—Entonces, Marine, dices que solo somos carne de cañón.

Mierda, entonces estamos muy jodidos; solo somos un chivo expiatorio.

El mapa era claro: se esperaba que nadie saliera con vida, por eso no había trincheras.

—Marine, aún no eres un combatiente, puedes irte.

Yo tengo que idear un plan para no morir aquí.

Esto no es nada bueno.

La sola idea de morir por un supuesto “bien mayor” me da un extraño sentimiento de inutilidad.

Supongo que solo un milagro nos puede sacar de aquí.

Sentí un golpe en mi hombro; era Marine, con un puchero en el rostro.

—Ya estuvimos una vez en el infierno juntos.

Si tú te hundes, me hundo contigo.

Somos un equipo, Vaxen Costa Marco.

—Ella me quiere acompañar al mismísimo infierno—.

Aunque sea una decisión suicida y para nada lógica, prefiero morir a tu lado.

A veces ella es demasiado lógica y otras veces toma acciones que podrían ir directo a las peores ideas del ser humano…

bueno, en este caso, híbrido.

Cada vez que pienso en algo es porque mi mente trata de no enfocarse en lo cerca que estoy de morir.

La verdad, espero que eso pase pronto; estoy tan cansado de no poder dormir bien.

Miré a Marine.

Aunque tenga ganas de morir, no puedo hacerlo frente a ella; es lo único que realmente me importa dentro de todo este infierno.

No pude evitar mirar al cielo, de ese color azul; el camión pasaba al lado de un arroyo y el agua era tan clara que podía ver a través de ella.

Había flores a cada lado del camino y el viento las hacía bailar; incluso detrás de la máscara, este lugar era lo más hermoso que había visto en mucho tiempo.

Un lugar donde cada detalle parecía ser un arreglo para mi propio ataúd.

—Bueno, chicos, tal vez esta vez ya no tengamos más suerte.

Utilicen todo lo que tengan a mano para proteger su vida y no duden en disparar a sus enemigos, porque ellos tampoco lo dudarán.

Mi voz salió rasposa; trataba de que no se quebrara.

Incluso detrás de esta máscara, el saco de “sargento” me queda enorme.

Solo puedo desear que ninguno de ellos muera, aunque es algo imposible; al menos dos perderán la vida y tendré que ver el rostro de sus familiares.

Acaso…

¿ya no puedo más?

Miré a Berenice; estaba en mi cintura como si fuera lo único que debía acompañarme durante la batalla.

“Esta es un arma que sabe devolverte a casa”, un recuerdo lejano llegó a mi mente; me lo decía un rostro borroso, alguien que ya había olvidado.

Tengo miedo, pero no entiendo por qué.

Debo ser fuerte en estos momentos; si flaqueo, la cago, y si yo la cago, mi gente muere.

El camión empezó a disminuir su velocidad; el frente estaba bastante cerca, solo que no había ningún tipo de apoyo.

Aquí debería estar la Cuarta, pero solo había un silencio sepulcral.

Nuestra división estaba esparcida en todas partes.

A cada cierto punto veía soldados de la Novena División; estaban sentados, con sus armas bajo ellos.

—Esto es una trampa.

Traten de reagrupar a la Novena División por parte de la Onceava Compañía.

Aquí solo podemos salir vivos si piensan que somos más de lo que en verdad somos.

Es hora de aprovechar el arroyo; es posible que los altos mandos de las compañías se hayan retirado, es lo más probable.

No tengo órdenes ni de un Maestro de Armas ni de un Teniente de Vanguardia; es posible que tenga el rango mayor dentro de este lugar.

Los once empezaron a correr buscando a las demás compañías.

No sé cuántos sean nuestros enemigos y no tengo el rango para comunicarme con el alto mando.

Marine se quedará en la retaguardia viendo el mapa.

Miré cómo el camión daba media vuelta antes de irse por donde nos trajo.

El silencio solo era interrumpido por el silbido del aire que nos acompañaba, casi como si fuera el susurro de Zethiris.

Espero poder salir vivo de este lugar, porque ahora estoy cara a cara con la muerte…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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