VERANO DEL 98 - Capítulo 11
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
11: UALTEPOTSOKA (EL QUE TE SIGUE) 11: UALTEPOTSOKA (EL QUE TE SIGUE) Dejó de contar los días, no sabía en qué fecha se encontraba, perdió la noción del tiempo por completó, solo podía seguir adelante y disimular, fingir que todo estaba bien, que todo era normal, pero cada vez sentía como se perdía en la oscuridad, empezaba hacer parte de una historia más grande, por eso se levantaba todos las mañanas y se dirigía a la oficina, a veces sin desayunar, iba directo para poder escribir a gusto la historia que trataba de contar era la historia de él siendo la presa, encerrado en la casa, y el plan era salir.
Comenzó a leer más notas y a ver periódicos, pero no muy útiles, más que nada historias de compras de tierras, pero entre más investigaba, iban saliendo nombres, nuevamente leía el nombre de Albert Yamhir en escritos, por el apellido es fácil decir que es familiar de Abrahela.
Recuerda que era la mano derecha de John, el ingeniero que le ayudo a construir este pueblo.
Recortes de fotos de ello, dibujos y más notas, las dejó, por un lado, ya lo había fastidiado tanta información, ya lo había cansado de leer y escribir, comenzaba a odiar lo que más amaba.
Después de un rato tomó otras cajas con más escritos y notas, en estas había más libros de pasta de piel perfectamente cuidada.
El titulo lleva por nombre, “Mientras yo esté en el mundo, yo seré la oscuridad de este mundo”.
—Que buen nombre para un libro —pensé.
Debajo del título decía John Kamper.
Lo abrió y leyó un poco, empezó con una pequeña introducción sobre unos pensamientos en mejorar una civilización y la mente abierta que debe de tener la gente para poder progresar hasta llegar un punto en que todos son uno mismo, porque uno no puede hacer todo, al unir fuerzas todo sería más sencillo para el progreso, cuando nadie viera por sus propios beneficios y comenzara a ser más solidario y empático ese día el conocimiento universal sería dado.
—Me sonó algo estúpido viniendo de alguien que mato a muchas personas y que era el líder de una secta, pero así piensan las personas locas para convencer a un gran número de gente y tener bajo un poder místico —exprese.
Había llegado al capítulo uno, donde hablaba de un nuevo mundo y quienes estarían dentro, vivirían eternamente, nunca más sufrirían y su único deber era gozar de todo, pero al entrar nunca más podrías volver a salir, era la única reglar y era irrompible, los demás capítulos eran de convencer a las personas de cambiar su ideología para pensar diferente, la barrera de creer en dioses era estúpida, pero debían de seguir al que estaba al mando y este se citó asimismo como el líder al que deben de seguir, porque no hay dios creador, sino el pastor, el pastor que daría la vida por sus ovejas.
El que los guiaría por todos lados para que nunca perdiera esa fe, era el gran revolucionario de la nueva fe en el mundo, México era su cuna de una nueva civilización, quería que trascendiera más allá de la tecnología que algún día él había previsto y que fuera a gobernar, quería que su poder rigiera con mano dura, el controlar todo y a cada uno de las personas en el pueblo, expandir su doctrina por el país y próximo al mundo.
No era el único visionario que quería tierras santas, había más como el apoderándose de tierras mexicanas, la fe en este pueblo era quebrantable, podían a dorar a todo ser que se les pusieran enfrente, alguno como el, algunos señores de la oscuridad se habían expandido al centro y sur de américa, esto en su momento fue el nuevo mundo, la tierra de la prosperidad y del comienzo, los continentes del otro lado del planeta habían sido ocupados en su totalidad, John tiene su reinado aun en tierras europeas, pero su visión era el continente americano.
Peleaba constantemente contra Astaroth, en quien es mejor o más poderoso, es un viejo colega que conozco desde tiempos impensables, él ocupa un espacio de terreno en los límites fronterizos con centro américa, un colega muy poderoso, astuto con el que he rivalizado por muchos años, él no se mete en mis terrenos y yo no me meto en los suyos.
—Citaba John Me detuve, mucho que procesar, aquí hay de todo, manuscritos viejos, en otros idiomas, confesiones.
Llegue al capítulo seis, tenía una figura dibujada, la especie de varias criaturas unidas, una quimera, esta quimera era la unión de cuerpo de un elefante sentado como un humano, con tres cabezas, la principal de elefante, la de la derecha de oso y la de la izquierda de león, y en la frente de estos animales un circulo, levantaba una mano, era la misma pose del demonio Baphomet, solo que con lo ya descrito.
Capitulo seis, las catacumbas.
Primer episodio para saber la verdad.
—¿Las catacumbas?
¿Qué catacumbas?
¿Dónde estarán esas catacumbas?
—pensé.
Lo que está construido por encima de las catacumbas, lo que está construido por debajo de mis tierras, túneles, pasadizos, todo conectado con cámaras que resguardan la integridad de todo lo que me pertenece, todos los misterios, la información están ahí, listos para ser descubiertos, pero no será fácil, ahí abajo es un mundo peligroso, espantoso, un humano no puede sobrevivir, pero ¿tú tienes lo que se necesita?, puedes seguir el latido de mi corazón, las pulsaciones de mi ritmo cardiaco, puedes llegar a encontrarme, estoy ahí, siempre he estado ahí, descubrirás la manera de llegar, solo sígueme.
He estado recorriendo el lugar, la mansión, he bajado al sótano que es grande, conecta a los pasillos de los estudios, la cava, un cuarto de máquinas.
Leonardo se encontraba afuera de la oficina con el libro que había estado leyendo, se dirigió a la cocina por una lámpara de mano, la cual encontró en uno de los cajones, pudo ver a Nick a lo lejos parado en la sala, viendo al patio, Leonardo lo ignoro y siguió, regreso para bajar las escaleras del sótano, camino por los pasillos, entre el estudio y la cava un muro grande de piedra, se acercó pegando su oreja, detrás del muro se sentía el latir de un corazón, se retiró con sorpresa.
—Hazte a un lado, chico —gritaba Casimiro, quien se acercó hasta el muro con el mazo para romper la pared.
Leonardo dio unos pasos para atrás al ver la acción, el hombre derribaba el muro como si nada, era muy fuerte.
—Partir de aquí estás solo, aquí viene Nick, yo lo distraeré, vete y encuentra lo que se necesita para salir de aquí, las catacumbas son clave en este viaje, suerte, chico —finalizo el hombre.
Solo asintió con la cabeza, prendió la lámpara y comenzó a caminar por el pasillo, ruidos de quejidos y molestias, así como llantos se escucharon durante el pasillo, a Leonardo le comenzaba a temblar la mano, se podía ver por qué la luz se movía de un lado para otro, trato de poco tranquilizarse y continuo, dejaba atrás a Casimiro, el cual se enfrentaba a Nick en un forcejeo hasta que los perdió a los dos entre la oscuridad, todos los ruidos se seguían escuchando, empezó a no prestarle atención, conforme caminaba, de cada lado de las paredes había cuerpos putrefactos colgados y uno que otro cadáver, sin extremidades, el puro tronco del cuerpo y cabeza, pero todos parecían tener vida porque en el transcurso del camino se movían, como desesperados por la luz.
Leonardo apago la lámpara, ya que al apuntar a uno de los cuerpos este comenzó a moverse más de lo normal, parecía el cuerpo desesperado por querer bajar, camino a ciegas, el pasillo era largo, cada vez decencia más y más, frio y húmedo, el olor a hierro por la sangre que corría por el suelo, el olor a carne podrida, muerte en el aire.
Pasando unos minutos prendió de nuevo la lámpara para ver si enfrente no había nada, pero también prendió la luz ya que tenía rato que escuchaba ruidos detrás de él, giro, pero sin dejar de caminar, al girar apunto con la lámpara y pudo ver a un grupo grande de esas cosas que estaban colgadas pero esta vez con extremidades caminando lentamente detrás de él, siguiéndolo, volvió a dirigirse hacia enfrente y camino un poco más rápido, y los pasos detrás de él se intensificaron, así que corrió y las cosas muertas lo corretearon, a unos metros frente a él vio el marco, no había puerta, pero era la señal de que entraría a una habitación, corrió con todas sus fuerzas y alcanzo alanzarse a la habitación como esperando que se cerrará.
Leo estando en el suelo apunto la luz hacia las criaturas, estas se habían detenido justamente antes de entrar en la habitación, chillaban y gritaban, vio como las criaturas se fueron y regresaban a la pared para estar colgadas haciéndose uno con la pared, perdiendo sus extremidades, por un momento pudo descansar, pero después se incorporó ya que debía de seguir, lo hizo rápido porque lo primero que pensó fue que si esas cosas no habían entrado a la habitación era por algo, algo más grande o más peligroso, algo a lo que le tuvieran miedo para no entrar, lo habían seguido por el pasillo y se detuvieron frente a la recamara eso quiere decir que había algo peor en esa habitación, apunto la lámpara por todos lados, aluzando.
En la habitación había varios pilares, pero la luz era tan pobre que no servía de mucho alumbrar, dio unos pasos y camino, no se escuchaba nada más que el ruido de unas gotas que caían a lo lejos, el olor a sangre y carne podrida se intensificaba.
Cuando se encontró casi enfrente del ruido de las gotas, encendió la lámpara y aluzo de abajo para arriba, al apuntar con la lámpara al suelo, recorrió unos pies con garras, piernas al revés, de cuerpo delgado, brazos largos con tres dedos desproporcionados.
Hasta llegar a la cara la cual la criatura era una especie de humanoide, de color grisáceo, calvo, ojos desgarrados, sin mandíbula, una lengua colgante, larga de la cual goteaba sangre, orejas largas que terminan en punta, cadenas en pies y brazos, una cadena en el cuello y unos harapos que solo cubrían su parte intima.
Leonardo retrocedió hasta caer de espaldas, la criatura pego un gran chillido y corrió lejos de Leonardo, el ruido y los pasos se alejaron, la lámpara se encontraba a unos metros de él, aluzando un pilar, Leonardo se acercó a gatas hacia la lámpara, pero no la recogió, ya que, gracias a la poca luz, pudo ver que la sombra criatura se asomaba por el pilar, Leonardo lo miro, su corazón latía, la criatura chillo y corrió lejos de él, Leonardo tomo la lámpara y corrió en una dirección sin sentido hasta topar con un muro, la pared llena de cráneos y huesos humanos y de otras criaturas pero no sabía de qué especie son.
Tomo como referencia la pared y se guio caminando en línea recta, unos pasos y las gotas se hacían presente detrás, giro y apunto con la lámpara vio de nuevo a la criatura, esta chillo y corrió hacia él, lo ataco por la espalda, Leo cayó y la criatura se trepo arriba de él gritando más fuerte, el hombre comenzó a respirar con dificultad por los golpes, la criatura ataco aruñando y desgarrando su espalda, dejándole tres zarpazos.
Leonardo grito pero no podía levantarse, la criatura era grande y pesada como para poderla quitar de encima, la lámpara estaba a un metro de ellos aluzándolos, se podía ver el espectáculo desde esa perspectiva, la criatura siguió golpeándolo y azotando su cabeza contra el piso una y otra vez, la lámpara empezó parpadear hasta que se apagó por completo, de pronto el hombre dejo de sentir a la criatura encima de él, esta había corrido y solo se escuchó un grito a lo lejos, herido se levantó y caminar despacio, había sido golpeado con brutalidad, tuvo contacto de nuevo con la pared y volvió a guiarse con esta.
Camino por unos metros, solo con el contacto del muro con cráneos y huesos, no quería despegarse, era su única forma de guiarse, tenía que salir de esa cámara, pero no sentía por dónde ir, todo era oscuridad, no podía ver nada, camino, sintió una orilla, la tomo con las dos manos, era una esquina, se deslizo dando la vuelta, trataba de hacer el menor de los ruidos, diviso una luz pobre al final, ya que sus lentes estaban algo quebrados y le resultaba difícil ver con claridad, una llamarada, la luz de una antorcha colgando en la pared, camino hasta esta ella y la tomo, alumbro a los lados sin ver nada, siguió el camino y los pasos de la criatura se escuchaban detrás de él, esta vez no volteo y caminó con prisa con la criatura siguiéndole el paso y mientras fuera más rápido la criatura le seguía el paso, no lo dejaba respirar, Leonardo estaba muy golpeado, intento correr, pero no pudo, se detuvo y deslizo sus pies ganando coraje para seguir, los pasos de la criatura también se alentaron iban a la par de del hombre, cuidando la distancia.
Después de un momento se postro frente a un arco y al alumbrar con la antorcha vio que era un pasillo muy oscuro, se recargo en la pared y se dejó caer sentado, alumbro un poco alrededor, se escuchaban pasos por todos lados, como si la criatura estuviera caminando y corriendo en todas direcciones, Leonardo puso la antorcha en el suelo, llevo sus rodillas al pecho coloco sus brazos arriba de sus piernas y recargo su frente en sus brazos, se quejó y a lloró, tenía miedo, le dolía la espalda, estaba cansado, frustrado y con hambre, pensaba si ese sería su fin, devorado por una espantosa criatura, su lamento, el llorar se había vuelto por miedo y frustración, deseaba el haber hecho caso antes cuando le dijeron que se fuera, que huyera, que se largara del estúpido pueblo, pero algo lo motivaba a seguir, no era ni siquiera el hecho de conocer la verdad, era algo más que lo exhortaba a continuar.
Los pasos se intensificaron y de pronto se acercaron hacia él, Leonardo guardo silencio, por la luz de la antorcha pudo ver de reojo los pies de la criatura la cual estaba frente a él, luego se le acerco respirando cerca, el corazón se le acelero, sentía el miedo en la piel, quería gritar, pero mordía con fuerza su brazo para no hacerlo.
—¿Por qué la criatura no me ataca?
—pensó.
Después de unos largos segundo que parecían infinitos, la criatura se alejó y corrió hacia otra dirección perdiéndose en la oscuridad, gritando, chillando, dejando en paz al hombre, por ahora.
Se levantó pensando en que la criatura lo ignoro, aunque se acercó a él y camino detrás de él, pero parecía no importarle, imagino que ese sería su final, el cual no fue así —¿Sera que la luz es lo que le molesta y a la vez lo atrae?— volvió a pensar.
Camino entrando en el pasillo y otra vez se pronunciaron los pasos, con más ventaja aligero el paso, cogiendo de su pierna derecha y agarrando un costado de su cuerpo herido, la cabeza le dolía era por los fuertes golpe que la criatura le dio contra el suelo.
Las paredes se iban haciendo cada vez más angostas, y parecía que la oscuridad se intensificaba o que la luz de la antorcha se iba perdiendo, pero lo único seguro es que esa cosa que le seguía los pasos no lo iba a dejar tranquilo hasta matarlo, el dolor en su cuerpo crecía cada vez que hacia esfuerzo, se quejaba y los pasos eran molestos, llego un punto donde la criatura gritaba y era insoportable, irritante y molesto, quejidos y lágrimas salían de Leonardo, iba pidiendo perdón por todo, rezando, el terror era inminente y el pasillo era cada vez más estrecho.
Leonardo tropezó y la antorcha cayó por un lado, la criatura salto a Leonardo y se perfilo frente a él, Leonardo cerro los ojos, sabía que estaba acabado y que la criatura lo mataría en cualquier momento, pero ya no le importo, respiro con suavidad y con los ojos entre cerrados intento agarrar la antorcha, se quemó en el primer intento, al segundo la tomo, se deslizo por un lado de la criatura pero sin abrir bien los ojos, a unos metros se pegó contra la pared y después tomo la otra dirección, iba en zigzag, abrió despacio un ojo y después el otro, vio una grieta muy pequeña al final del camino, se detuvo, no escucho más los pasos, el ignoro a la criatura y esta lo ignoro a él, dio vuelta y alumbro entre la oscuridad sonó de nuevo el quejido hilarante y escabroso de la criatura, las pisadas que se acercaba a toda prisa, regreso hacia la grieta y comenzó a meterse pero le era difícil por lo estrecha que era, dejo caer la antorcha del otro lado de la grieta la cual podía ver una especie de habitación, volteo hacia atrás y vio a la criatura agachada, viéndolo fijamente, cuando los dos cruzaron miradas la criatura se volvió loca y lo rasguñó en las piernas, pegarle y jalarlo, Leonardo gritaba de dolor y el humanoide de satisfacción, Leo se aferraba a la pared agrietada pero la criatura era fuerte y lo jalaba más, Leonardo lo pateaba en repetidas ocasiones, pero la criatura se aferraba, paso su enorme lengua por el cuerpo del hombre, lo estaba sacando de ahí.
—No te muevas y esa cosa se irá, cierra los ojos e ignórala, hazle saber que no te importa —dijo una voz del otro lado de la habitación.
El escritor hizo caso a la voz del otro lado, cerro los ojos, se mantuvo quieto, se relajó, después de unos segundos de jalarlo y golpearlo la criatura lo soltó, se fue corriendo con gritos por todos lados, había perdido el interés en él, una mano sujeto el hombro de Leonardo y lo jalo hacia la habitación con dificultad, el hueco era muy estrecho, se podía ver que antes ya se había derrumbado y que volvieron a restaurar el hoyo, pero en una versión más pequeña.
Leonardo sufría por los golpes, sacaba sangre por la boca, se incorporó despacio, abrió sus ojos, estaba todo oscuro, la antorcha que estaba en el suelo se había apagado.
—¿Hola?
—expresaba, sin recibir respuesta.
De pronto toda la habitación se ilumino, antorchas alrededor del lugar se prendieron, un espectáculo.
Leonardo podía ver toda la habitación iluminada y al fondo alguien o algo de espaldas a él, con una túnica negra con capucha.
—¿Casimiro…?
—susurro.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com