VERANO DEL 98 - Capítulo 16
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Capítulo 16: LA SALIDA SIN FIN
1
Caminaron lo que restaba del sendero, el escritor siguiendo al hombre felino hacia los cerros, el tónico ayudo a Leonardo a cicatrizar por completo las heridas del rostro y de la pierna. El hombre jaguar le había puesto un ungüento para las quemaduras en la espalda y se ofreció para curarle las marcas de batalla pasadas, la idea era que no se le infectara más el dedo que perdió. El humanoide prendió una antorcha, estaban muy cerca, lo supo porque un poco más allá del valle se encendieron otras y un campamento no tan grande se dejó ver.
La vista del felino era impresionante de noche, Leonardo solo lo seguía, se tropezaba en cada paso y se golpeaba con cada rama.
—No me quejo, pero aún falta mucho —dijo Leonardo.
—No ves aquellos puntos, son antorchas estamos cerca de llegar —respondió el hombre jaguar.
El hombre miro bien, la cabeza le daba un poco de vueltas, el cerebro se le oxigenaba de nuevo, casi se ahoga, esta vez sí que la vio cerca.
—Es seguro aquí.
—No te traería algún lugar que no fuera seguro, ni para mí. Esta parte está encantada, para que nadie nos pueda encontrar y mucho menos molestar, por eso debemos de ser muy cuidadosos que no nos sigan —explico.
Entraron por una especie de cortina invisible, un campo de fuerza, fue lo que pensó, asombrado vio el magnífico lugar, un campamento mediano tribal, de temática maya o azteca,
—¿Así es como vivieron los nativos? —se preguntó.
—Llegamos —dijo el hombre jaguar.
Adentro también era de noche, el tiempo transcurría igual que afuera, solo con la diferencia de la seguridad que prometía. Leonardo tomo la delantera para ver, las antorchas iluminaban tan bien, que le era fácil apreciar el campamento que consistía principalmente de nativos de las antiguas civilizaciones mexicanas, y hombres del presente de Leonardo, hombres modernos de la época. Hombres que también habían sido seducidos por los encantos de Abrahela, engañados y torturados, el campamento de los sobrevivientes.
—Bienvenido a nuestra morada, a delante, aquí estarás a salvo.
—Gracias —respondió Leonardo.
Caminaron entre el refugio, entre casas de paja y madera, casas rusticas y tiendas de plástico, todos miraban a Leonardo, era evidente que había sido otra víctima, la actual joya de Abrahela.
Todos estaban contentos de que sobreviviera y llegara hasta aquí.
Los dos entraron a una pequeña casa, donde una fogata los recibía con su abrazante luz y cálida bienvenida.
—Puedes sentarte donde gustes. –dijo el hombre jaguar.
Leonardo solo acento con la cabeza y se colocó, por un lado, entre trastes, medicinas y armas.
—Siento que la casa no sea muy cómoda, pero hago varios experimentos.
—No te preocupes, es bueno poder estar a salvo y gracias a ti.
—No tienes nada que agradecer, eres el actual campeón y debes de sobrevivir para tratar de cambiar el destino de todos aquí presentes, pero principal el tuyo.
El hombre jaguar retiro la capucha dejándose ver por completo a la luz de las velas y las antorchas, quito su arco y retiro su cinturón de la cadera con los explosivos y el arma de pata de araña, bebió un extraño liquido de un plato de barro y comenzó a sufrir una transformación. Leonardo se movió hacia atrás preocupado por lo que fuera a pasar, sintió un poco de miedo. El felino había regresado a su forma humana, dándole la espalda a Leonardo se colocó una máscara de hierro, se puso unos trapos encima, volteándolo a ver.
Ya los dos de frente.
—Anda si soy yo, soy humano como tú.
Había dejado de ser el jaguar humanoide para revelar su verdadera forma. Un hombre arriba de sus treinta, delgado pero tonificado con múltiples heridas en el cuerpo, tuerto de un ojo. Arrojo un polvo a la hoguera, este tomo más fuerza e hizo más llamas, se sentó alado de la fogata, justo frente a Leonardo.
—Tranquilo Leonardo, aquí estas a salvo —dijo el hombre.
—¿Cómo sabes mi nombre? —pregunto el escritor.
—Soy un jefe chamán, un brujo, de igual forma tengo la habilidad de transformarme en un jaguar, pude ver tu llegada y con contactos en la mansión y el pueblo pude saber quién eras.
—¿Eres un nahual? —pregunto Leonardo.
—Sí, conecto mi vida entre el mundo humano y el mundo espiritual, de esta forma tomo el aspecto de un jaguar.
—¿Cómo te llamas?
—Me llamo… Octavio Rosales, y alguna vez estuve en tu posición como todos los que están aquí.
—¿Qué es este lugar?
—Es un refugio, si puedes ver hay hombre, mujeres y niños de culturas pasadas, fueron secuestrados y obligados a servir por muchos años a esos demonios que están en la mansión, fueron parte de su entretenimiento, su degustación y su esclavitud, pero hace mucho lograron escapar de ese infierno, La mansión es inmensa por debajo, todos estos hombre, mujeres y niño la construyeron, y los fallecidos en su momento, obligados a ver como la historia se repite siempre con la llegada de alguien más a entregar las secuelas al señor oscuro.
—¡Como lograron escapar?
—Mientras llegaba un campeón con el poder de las secuelas y contribuía a cambiar un pedacito en la historia del pueblo, ellos mismo ayudaban a escapar a nativos y otros prisioneros, aquí también hay criaturas y seres mágicos que antes eran esclavos. Hace unas noches llego un grupo nativo liberados por ti, o eso fue lo que nos contaron, dicen que eres muy valiente, les entregaste la cabeza de un fraile que odiaban desde que llego aquí.
» Todo aquel que logra salir llega hasta el campamento, guiados por un instinto de sobrevivencia. Los primeros que lograron huir, fundaron este lugar, cada cierto tiempo se nombra a un protector, por el momento soy yo, pero puedes ser tú en un futuro, tal vez.
—¿Puedo servirme un poco de agua? —pregunto Leonardo—. ¿Cómo te convertiste en un nahual y el ser protector?
—Puedes servirte lo que gustes, ahora eres parte de nosotros, brindo por eso. —Los dos chocaron tarros de barro—. Esta magia es ancestral y milenaria, al principio solo ciertos nativos las conocían y la usaban, pero después se dieron cuenta que todos estamos del mismo lado, que la verdadera amenaza está del otro lado del bosque, nos enseñaron todos sus conocimientos, nos entrenaron para combatir y lograr transformarnos, no fue fácil, no es posible que todos puedan, solo unos cuantos sobrevivimos a ese proceso, se estableció un régimen, leyes y hacemos que el más fuerte y sabio se vuelva el protector, como te menciono, actualmente soy yo.
—¿Que le sucedió al anterior?
—Está muerto.
—Brindemos en su honor.
Los dos chocaron los tarros, el fuego se avivo por más polvo.
—Más como tú y como yo han llegado estos últimos días, cada vez son más y más los que se suman a la lista del señor oscuro para ser su cena y no logran llegar aquí para ser libres.
—¿Cómo es que funciona esto, en el pueblo que sucede?
—Cayo una maldición hace mucho tiempo, un grupo de extremistas satánicos, de seguro conoces la historia. Pero ellos trajeron la plaga que había estado dormida por muchos años. El tiempo se comporta de forma muy diferente, hay un escudo invisible que rodea el pueblo, así como el campo de fuerza del refugio solo que aquí hay paz. Al entrar al pueblo pierdes la memoria, el chiste es que no puedas salir, casi siempre algo te lo va a impedir y más si eres alguien que nació aquí, que hayas regresado, algo siempre te atraerá, ¿Cómo es la expresión? Uno siempre regresa a donde fue feliz, pero ahora es diferente, uno siempre regresa a donde fue feliz para ser infeliz.
—¿Podemos salir de aquí?
—El pueblo en el que naciste y creciste ya no existe, es un cementerio, una realidad alterna sin escapatoria, todos somos un proceso para lograr querer escapar, nadie lo ha logrado, siempre estamos cerca de lograrlo y al final siempre se las ingenie el señor oscuro y sus secuaces para poder ganarnos de nuevo, ¡el lugar esta maldito! Cada uno contribuye con un granito de arena para que le próximo campeón con las secuelas lo haga mejor, y nos lleve a poder ser libres todos, es por eso que hay cosas que no se te pueden decir, sé que harta que no tengas respuestas y que vayas ahí sin rumbo, pero si te decimos como hacer las cosas, lo harás a nuestra forma, a la forma de alguien que ya fracaso, si estas en el juego es por ti, tú debes guiarnos ahora.
—No sé cómo hacer eso, yo no soy un líder, no puedo guiarlos, no soy fuerte, no entiendo nada de las secuelas, ni siquiera las he despertado.
—Yo solo era… el conserje de la escuela primaria José María Morelos, y ahora comando a un ejército, listos para que nos digas en su momento que hacer —expreso Octavio.
Leonardo solo movió los ojos de un lado para otro, sacudiendo su cabeza, respirando fuerte, se negó, no estaba listo para nada, renunciaría, si este era el santuario para ser libre, ya que, si el chamán decía la verdad y no había ninguna escapatoria para que seguir luchando en una guerra interminable, nada saldría bien para él, el único resultado sería la muerte o el exilio. Debía empezar a despedirse de sus seres amados, nunca más los volvería a ver, jamás estaría de nuevo con ellos.
—¿Tienen alguna idea de quienes son ellos, que quieren y de dónde vienen?
—¿De quienes preguntas?
—John Kamper, Abrahela y los demás —dijo Leonardo.
—Son unos demonios, vinieron con los conquistadores españoles, John solo quiere poder, tierras, gente que le siga, un ejército, repartió cierto de su poder entre toda su descendencia humano-demonio, a lo que llamo secuelas. Alégrate Leonardo, eres mitad diablo.
—¿Todos somos descendientes de, él?
—Básicamente, todos los humanos que hayan fundado el pueblo, y sus descendientes de estos, tienen algo de John, el procreo con muchas mujeres y demonios, luego hijos de él que procreo con las mujeres, tuvieron hijos con demonios, ampliando el linaje, aunque el ya no sembró la semilla de las secuelas en mujeres, sus hijos demonios si lo hicieron. Relájate, no te van a salir cuernos, ni alas, tú ya no alcanzas eso, eres mestizo del mestizo, pero si siguen poseyendo las secuelas.
Leonardo trago saliva, le aterraba ser un demonio, era lo último que le faltaba.
—El jugador me dijo que no sucumbí en la locura que seré un digno sacrificó, ¿a qué se refirió con eso?
—Siempre digo esto, el jugador es un chiflado, puede llegar a exagerar las cosas para hacer platica y sacar provecho en varias partidas, casi siempre usa un poco el miedo y la psicología, sabe mucho sobre la historia, lleva demasiado tiempo aquí, pero en términos de las secuelas y como funciona para nosotros los portadores, no, no sabe.
» Como te lo dije al entrar pierdes la memoria por un tiempo en lo que la recuperas y aclimatas, dependerá de la fuerza de voluntad del usuario, puede llevar demasiado tiempo o muy poco y en ese momento estas en negación que crees que todos mienten o todos pueden decir la verdad, piensas que unos son aliados y otros te quieren muerto, es ahí donde posible puedas pensar que estás loco, pero luego comienzas a ver las cosas con claridad, de lo bueno y lo malo, de los aliados y los que no lo son, y puedes empezar a cuestionar la realidad en la que vivimos y cómo podemos vivirla.
» Todos en su momento fuimos dignos sacrificios, los que estamos aquí no, los que no pudieron llegar, si lo fueron, algunos aceptan su destino y optan por entregarse, otros se suicidan en el camino y otros aceptan ser ayudantes fieles de John y Abrahela.
—Todos aquí… ¿tiene las secuelas?
—No, volvieron a dormirse, independiente de que hubieras sido un grandísimo usuario, el señor oscuro de alguna forma, sabe cómo desactivar nuestros poderes. No crees que si todos aquí los tuviéramos no hubiéramos podido vencerlos desde cuándo, unidos somos poderosos, es por eso que no podemos usar las secuelas.
—Que son exactamente.
—Una gracia divina dada por la maldad para poder predecir, ver el pasado o el futuro, cambiar recuerdos, alterar mentes, nadie ha sido muy fuerte para poder usarlas al cien por ciento.
Mucho que procesar y entender, respuestas breves, claras.
Dejaron la casa, afuera solo diversión, pasaron hablando por un par de horas, un banquete en recibimiento, todos alzaban sus tarros y brindaban con pulque, los lugareños lo veían con emoción y aprecio, la esperanza de que sea el que los libere.
—Bienvenido señor —expresaban todos, su gratitud.
El chamán sentó a Leonardo cerca de la fogata y le ofreció un plato de comida.
—Come, después de esto, te bañaran y curaran tus heridas, puedes celebrar con una de las mujeres, siempre y cuando estén solteras y ellas quieran, no nos gustan los problemas, así que pregunta antes, después descansa, mañana hay que ponerte al día, será algo, así que disfruta.
El escritor solo asentía mientras devoraba un pedazo de pollo, el estómago le rugía, no había comido en mucho tiempo, por el momento hacia caso en todo lo que le decían, acataba las ordenes y los pequeños planes que todos proponían a su alrededor, bebía elixir creado por los dioses y se emborrachaba con todos. Cantando y jugando, todo era armonía y paz.
—¿Cómo se llama la mujer que nos atacó, parecía una nativa? —pregunto Leonardo.
—La Tlahula, es un ser fuerte y poderoso, la fusión de una bruja vampírica, en el bosque existen muchas criaturas peligrosas. Ella es una criatura del panteón de los nativos, está ahí afuera para provocarnos, matarnos e infringirnos terror, se alimenta de nuestro miedo en cierta forma y nos casa como ratas, por eso nunca salimos solos.
—Y las pequeñas cosas que me atacaron, ¿Qué son?
—Los conocen como aluxes, has de haber escuchado de ellos en algún lugar, seres protectores, el equivalente a los duendes de la cultura maya.
—Hay alguna forma de matarla o han intentado hacerla.
—Es muy poderosa, siempre logramos neutralizarla, nunca hemos descifrado el cómo vencerla, ¿tienes alguna idea?
—No, en lo absoluto.
Octavio le dio una mirada rápida, se alejó mientras Leonardo solo terminaba de comer.
Bailaban realizando una danza con música nativa de fondo e instrumentos actuales, como guitarra, bongos. Nativos, hombres actuales y criaturas, conviviendo entre sí, como si fuera lo más natural.
—Saludos, buen hombre, has podido llegar hasta aquí —dijo Kuesoli.
—Me da gusto encontrarlos aquí, todos se salvaron.
—Hubo dos perdidas, pero ahora ya descansan.
—Siento escuchar eso, llegue hace rato, aquí estoy encontrando muchas respuestas a mis preguntas, es un lugar tranquilo y próspero, se preparan para lo que viene.
—Nosotros ser guerreros, nacidos para pelear y morir, tratar de no defraudar a nuestros dioses, echar a los impostores de una vez, con su ayuda ganaremos. —expreso Kuesoli.
—Espero que así sea jefe —Leonardo le dio la mano al jefe nativo y se retiró—.
2
Del otro lado lo esperaba el chamán en una de las habitaciones. Leo camino tapándose, comenzaba hacer frio, se había alejado de la fogata y podía sentir el aire en su espalda.
—Esta será tu casa, te quedaras el tiempo que quieras quedarte, aquí te ayudaran a aliviar tus heridas —dijo el chamán.
Leonardo entro al lugar, cinco mujeres lo esperaban para curarlo.
—Recuéstate —dijo una de ellas.
El chamán se había ido, lo dejo a solas. Las mujeres lo desvistieron por completo y lo hicieron entrar a una bañera con agua caliente, lo limpiaron, le lavaron por todas partes junto a las heridas que estaban algo infectadas, masajearon su cuerpo.
—Relájate —menciono otra de las mujeres.
Leonardo cerro los ojos, sintió mucho placer reconfortante en su cuerpo, estaba descansando de pies a cabeza. Inmóvil y con las múltiples manos en su cuerpo sufrió una erección. Las mujeres rieron de nervios, el olvido la pena por lo extasiado que estaba en ese momento, no recuerda cuando fue la última vez que tomo un masaje en su vida y siquiera si alguna vez le dieron uno.
Realidades le empezaron a cuestionar la cabeza, entre si debía continuar o quedarse, sombras por todos lados, podía ver a un gigante acercarse a él, molesto con ganas de herir y matar a todos a su paso, implantado contra su propia voluntad en destruir.
Escuchaba rezos, lamentos y aullidos de madres que perdían a sus hijos, padres que no regresaban de la guerra y sacerdotes sedientos de poder.
Un mundo devastado por la guerra, poca comida y pequeñas limitaciones de agua donde los ejércitos acapararon todo después de separarse de sus países.
—El mundo se gobierna con armas —dijo una voz desde las sombras.
—El más fuerte sobrevive —dijo otra voz.
—¿Qué decides tú, quedarte o seguir? —dijo la voz de la niña.
—Una epifanía… —expreso en su mente apartando todo recuerdo o voz que estaba teniendo.
—¡Qué revelación traes ante mis ojos y oídos! Viajero del tiempo —exclamo un Rey.
—¿Cómo puedo acabar con esto? —se preguntó Leonardo.
—Peleando, es la única manera, tu guiaras al pueblo, eres el elegido —dijo una voz desde las sombras.
El escritor por pocas se ilumino de la razón en la única respuesta que le quedaba preguntarse.
—¿Hay salida en todo esto?
—Para ti la hay —dijo la voz de Abrahela en su cabeza.
Su cuerpo dio dos saltos, las mujeres lo veían, no sabían que pasaba, mandaron a llamar al chamán quien rápido las aparto. Leonardo ya se encontraba en la cama, vestido y descansando, pero su cuerpo se movía con el ritmo de un ataque epiléptico.
—Es normal, está experimentando con las secuelas —dijo el chamán.
—Yo era como tu mi amigo, alguna vez estuve de ese lado —dijo una voz familiar para Leonardo, yo opte por el suicidio, preferí que el poder de las secuelas muriera conmigo antes de que ese hombre, el tal John me las quitara.
—¡La voz de Enrique! —exclamo Leonardo en su mente.
Estaba viendo una revelación de su amigo de la infancia, veía las reuniones que tenía con Abrahela, vio como fue asesinado por Josué. Antes había experimentado recuerdos ajenos, ahora sabía que varios venían de enrique, eran sus recuerdos, sus secuelas.
3
¿Josué, un asesino?
¡Que gana el en todo esto! ¿Cuál es su plan?
Lo conozco de la infancia, él nunca nos traicionaría, se escuchaban los rumores entre los pasillos, Enrique no sabía lo que en verdad era su amigo. El monstruo en el que se ha convertido.
—¿Él es la clave para algo? —dijo el hombre cubierto por una manta negra.
—No, un estorbo más, una cucaracha del diminuto ejercito de Abrahela —dijo Enrique.
—Entonces mátalo, o te matara a ti, ¿Qué eliges?
—Matarlo es la única opción clara, lo destruiré al amanecer —fueron las últimas palabras de Enrique en la mente de Leonardo.
4
María… fueron las palabras que expulso Leonardo al despertar a la mañana siguiente. Llevo sus manos a la cabeza del susto, con un sobre salto cayo de la cama.
—¡Por fin despiertas! Comenzaba a preocuparme, toda la noche te cuide, jamás me tocó ver un episodio de las secuelas que durara mucho, batiste record.
—¿Tienes un poco de agua? —pidió Leonardo.
—Por supuesto que si amigo, toma.
Leo tomo el agua a grandes bocanadas.
—Despacio, hay más, te vas ahogar.
—¡Tengo mucha sed!
—Lo sé, también me paso muchas veces lo de las secuelas, también fui como tú, ¿lo recuerdas?
—¿Qué fue lo que me paso?
—Sobre saltabas en la cama parecía un exorcismo, pero tu solo hablaste muchas incoherencias, nada claro, ¿recuerdas algo?
—Sí, recuerdo…
—Detente ahí, eso es tuyo, no necesitas compartir información con nadie, recuerda que debes de jugar tu propio juego. Alístate, hay ropa en la mesa, come lo que quieras que te traigan, venme a ver cuándo estés listo.
5
Preparativos
En una de las tiendas centrales se reunía un comité, encabezado por el chamán, actual protector, Metztli el comandante de los guerreros, Kuesoli el jefe nativo, Fernando y Sergio, los mano derecha e izquierda de Octavio, la sacerdotisa Xóchitl que fue una de las que baño y curo a Leonardo, la niña, que estaba sentada junto a Casimiro, y Leonardo quien iba entrando.
—Adelante toma asiento —dijo el chamán.
Leonardo tomo la silla junto a la niña. Una mesa redonda para que todos pudieran verse.
—Esto puede durar todo el día, así que hay fruta en la mesa y nos traerán de comer —dijo la niña.
Leo solo asintió con la cabeza.
—Bueno, ya que estamos todos reunidos, podemos comenzar con la asamblea —expreso Octavio.
Afuera un día soleado, despejado de toda neblina, el calor abrumador perfecto para un día de playa.
—Ya todos lo conocen, está de más presentarlo, pero es nuestro actual campeón, es la próxima víctima de John Kamper. Leonardo fuentes.
El escritor se encogió, eso fue muy crudo y doliente, la forma en que se hablaba era como si no tuvieran sentimientos por los demás y solo los vieran como cosas desechables.
—Nos expresamos de esta forma porque no hay otras palabras que utilizar, continuare. Tu puedes decidir si continuar o quedarte y no pelear —dijo el chamán.
—¿Qué sucede si digo que no quiero participar en esto y me quedo aquí? —pregunto Leonardo.
—Se levanta la sesión, en cuanto John se entere de que te niegas a participar en su juego, desactivara en ti el gran poder que busca, pasaras a ser un hombre sin chiste y sin gracia, esperaremos al próximo campeón —expreso Metztli— pero eso sí, aunque no aceptes deberás pelear por el próximo tributo que llegue al pueblo.
Leonardo lo observo.
—De acuerdo, y si acepto.
—Todos te ayudaremos a que tú puedas cambiar la historia y liberarnos, que todo regrese a la normalidad, vencer a John y sellar a Abrahela —dijo la sacerdotisa.
La niña se mantenía muy calmada en la situación, esperaba a que todos hablaran, no deseaba interrumpir, ni cuestionar.
—¿Sellar a Abrahela? —pregunto Leo.
Todos voltearon a ver a la niña, era su turno de hablar.
—Ella estuvo sellada antes de todo esto, cuando el culto interrumpió en la casa libero a Abrahela y a todo el mal, mi padre lucho, yo luche, pero fue inútil, en todo ese tiempo en que fueron sellados se hicieron más fuertes.
—Debemos idear el plan que nos ayude a ganar de la mano de Leonardo. La niña puede sentir las secuelas de Leonardo, ella misma nos dijo que es muy poderoso, mucho más que el anterior usuario —dijo el hombre jaguar.
—Pero si es el del bucle —dijo Sergio, tapando su boca.
Cuchicheos en el lugar, hablaban en voz baja, el chamán golpeo la mesa.
—¿De qué hablan? No entiendo —pregunto Leonardo.
—No debemos hablar de eso, está prohibido, puede interferir en los asuntos —dijo Metztli.
—¿Qué es lo del bucle? —pregunto el escritor.
—No es algo importante —menciono la sacerdotisa.
—Claro que es importante, si él nos va a comandar y liberar debemos decírselo —dijo Fernando.
—Ni siquiera está seguro de que nos ayudara —dijo el chamán.
—Sí, acepto en ayudarlos, quiero salir de aquí, quiero largarme de este lugar, todos nos queremos ir —grito Leonardo enfurecido golpeando la mesa—. Si son libres ¿por qué siguen viviendo aquí con hechizos para que no los encuentren? ¿por qué no se largan y ya? ¿por qué necesitan a alguien que tenga las malditas secuelas para que los liberen? Tiene poder, magia, fuerza, ustedes pueden hacerlo por su propia cuenta —finalizo.
—Es imposible ir más allá de las montañas, es imposible salir de este pueblo, la magia es poderosa que no deja salir, estas parado en los límites del mapa del pueblo es el fin de nuestro mundo sin ninguna salida, y si no logramos ganar, será tu mundo ahora, siempre necesitaremos el poder de alguien con tus habilidades.
» No puedes ganar con simple magia, ellos son mejores en eso, no puedes ganar con fuerza, ellos son más fuertes en eso, entiendes porque te necesitamos. si aceptas no podrás renunciar, al menos que mueras o perdamos la batalla y regreses con nosotros —dijo el chamán.
—Entonces no son libres del todo, ¿Oh sí?
—No, perdón por engañarte y no ser libres a como tú tienes el concepto de ser libre, somos sobrevivientes…
—Ya veo, luchan solo para sobrevivir y no ganar.
—¿Qué propones, niño? —pregunto Kuesoli.
—Regresar a la casa y destruirlo todo, quemarlo, matar y liberar a todas las criaturas, armar un caos ¿Dónde está John en todo esto?, con sus habilidades en magia y hechicería, los valientes guerreros, los trucos y poderes, la niña es un demonio, supongo ella debería de guardar un as bajo la manga. Sé que podemos lograrlo —finalizo Leonardo con ira.
—No crees que ya se intentó eso, en alguna ocasión, hemos llevado al extremo demasiadas cosas, solo eres un sacrificio con un gran poder en todo este revuelo. Ellos te ofrecen la ayuda, tú la aceptas y continuas hasta poder tener una idea clara de que puedes hacer, si mueres o vives eso no me importa, detrás de ti viene otro y luego otro —Expulso la niña.
Casimiro sonrió y Leonardo solo se encogió más con la brutalidad de las palabras de la niña. El ambiente en el lugar no se puso incomodo, pero si un silencio profundo, murmullos y vistas para todos lados.
—De acuerdo el actual campeón, nos ayudara, me gusta el entusiasmo de que quieras quemar y destruir todo, te apoyo, pero la historia aún no termina para nadie de nosotros. Tengo fe en que esta será la última de las batallas —dijo el chamán.
Todos asentaron con la cabeza, estaban listos para seguir con el plan, tratando de no interrumpirse o matarse por no estar de acuerdo, hombres y mujeres entraban para dejar comida y bebida, las horas pasaban deprisa entre dar el sí, ponerse de acuerdo era algo difícil y más por dar su vida, no era juego y lo sabía cada uno de los presentes, Leonardo empezó a seguir el plan que dictaban, razonaba con cada detalle, debía haber un plan para otro plan.
—Para finalizar, repasemos de nueva cuenta para ver si entendimos. Metztli prepara a los guerreros, todos iremos, solo un equipo de cinco hombres se quedará cuidando el lugar, a las mujeres y a los niños, mujeres que quieran participar más allá de las que ya están enlistadas, dales una clase rápida.
» Kuesoli, jefe nativo, tu eres uno de los ancianos más sabios en el lugar, prepara a tu gente con los que llegaste, regresaremos y atacaremos, necesitamos que uses tu arma en combate. Niña tu atacaras internamente haciendo el mayor daño posible, sabes que hacer, siempre estas, lista, Casimiro destruye todo a tu paso —Casimiro asintió con una sonrisa—.
» Sacerdotisa, reúne a tus curanderas para que nos den soporte en la batalla. Leonardo regresaras a la mansión, sigue avanzando por tu cuenta, averigua todo lo que puedas, debemos saber si ha cambiado algo, si se han fortalecido desde la última vez, cuando llegue el momento te unirás a la niña, dentro de la mansión y el pueblo te encontraras con más aliados, sin más por agregar se levanta la sesión —finalizo el chamán.
6
Todos terminaron de comer y beber para salir de la tienda, afuera atardecía, refrescaba, las personas encendían la hoguera principal para velar por otra noche, rotaban los cambios de guardia. Leo estaba esperando a que el chamán saliera, aun debía de discutir varias cosas.
—¿Eso es todo? Un plan tan simple para dictar el futuro de nuestras vidas. —expreso Leonardo al chamán quien lo agarro a la salida.
—Es todo, puedes ir a descansar, partes mañana por la mañana, o si gustas puedes acompañarnos más al rato a una boda aquí en el refugio.
—No fui invitado, pero gracias.
—Aquí nadie necesita invitación, todos somos del mismo pueblo, del mismo bando.
—Supongo que un buen trago me caería bien, un poco de diversión y baile.
—Es estupendo que te apuntes, prepárate.
El protector se alejó dejando atrás al portador de las secuelas, quien estaba no muy complacido con lo que sucedió en la junta, el plan era una locura, no sintió que llegaran a algo y que todo sería más una improvisación en la lucha, su vida en riesgo total. Pensaba en idear un plan aparte que le garantizara su sobrevivencia, ya que para los demás solo se trataba de alguien que podía ser remplazado en cualquier momento. O eso es lo que él pensaba, trataba de darles el beneficio de la duda de la existencia de la camaradería en el grupo y que estaba fiado en confiar pleno en ellos, o sufrir las consecuencias de una muerte espantosa, todo le daba escalofríos, ansiedad por ver llegar la hora de su muerte. Era como ir al doctor y que te dijera que te quedase unos años, meses, semanas o peor aún días de vida.
—Espera, hombre —paro en seco al chamán, que es lo del bucle, que tiene que ver eso conmigo —pregunto.
—Guarda silencio. Solo es una teoría de lo que no deberíamos hablar, le paso a alguien más, antes de a ti. Si te lo platico y lo llegas a hacer, caerás en lo que alguien más ya hizo y tu participación sería en vano. Recuerdas eso, ya te lo había dicho, por eso todo en su momento, cada quien forja su propio destino y rescribe un poco de la historia, paso a paso.
—De acuerdo —dijo Leonardo—. Seguiré a oscuras, yendo a una guerra sin fusil.
—No estás solo, confía en nosotros, confía en mí, te entiendo más de lo que crees, yo también era como tú, no creía en lo absoluto, pensaba que me conducían por un mal camino que moriría en uno de estos días, hice las cosas mal por no confiar, no salí muy bien librado y me arrepiento ahora ayudo a muchos como tú a no pasar por lo que yo pase.
El escritor lo escucho, fue un buen sermón, con sus dudas y todo prefirió seguir el juego al hombre y no insistir para que no generar más discusión en el tema del cual no cambiaría su opinión y le contara la verdad.
—El último en morir fue… ¿Mi amigo Enrique?
—Sí, el murió antes de que tu llegaras, por no hacer caso, así como yo, solo que su destino fue peor. Hubo una traición por alguien más, cercano a él, en una de las misiones, el que lo mato fue sucumbido al placer de Abrahela.
—Puedes contarme esa historia, o la descubriré después en su momento.
—Todo a su momento, Leonardo… —finalizo el chamán.
Estrecharon manos, dando vuelta cada quien por su lado.
7
La noche cayo dejando ver un cielo despejado con miles de estrella, esos cielos que solo puedes apreciar en lugares como estos. Pueblos totalmente alejados de la civilización, el placer de respirar aire fresco libre de humos dañinos, contaminación o ruidos por todos lados, la sensación de libertad y de sentirse vivo.
Se preguntaba, ya en la casa que le asignaron para descansar. Todo valdría la pena para ser libre, le angustiaba que este es su nuevo camino en la vida, pensaba en sus hijos, sus padres, maldecía por lo que le estaba sucediendo y pedía que lo que viniera o le tocara en los próximos días fuera una suerte y bendición para terminar con el infierno caótico que vivía en el lugar que alguna vez amo.
—Atención, reúnanse todos, es momento de empezar la ceremonia, y hacer la entrada a las personas que hoy unirán sus vidas —se escuchó una voz afuera en el campamento, haciendo el llamado.
Para cuando Leonardo salió, ya todos hacían presencia alrededor del hombre que hablo, un anciano, el que los casaría. Todos en ropas blancas, les colocaban collares de rosas y flores de colores. El anciano espero justo enfrente de la fogata, se puso un gran penacho. Comenzaron a hacer música con unos instrumentos nativos y tambores, la fiesta estaba en grande, uno de los nativos se acercó a darle un traste con un líquido blanco a Leonardo, el hombre le hizo seña de beber y este hizo lo propio, lo tomo para darse cuenta que era pulque, el cual siguió bebiendo y se integró a la ceremonia, a lo lejos venia un hombre y una mujer, y lo que más llamo la atención de Leonardo fue que la mujer era una nativa, los dos llevaban una ropa tribal y caminaron hasta donde el anciano los estaba esperando, al estar frente a ellos se pusieron una especie de collares, diferentes a los que usaban todos alrededor de ellos. El hombre fue adornado con plumas y la mujer con piedras preciosas, miraron de frente al sacerdote y este comenzó hablar primero en su dialecto y después en español, dio las palabras mágicas para que la pareja pudiera dar su beso y cruzar sus votos y estar felizmente casados, aventaron un polvo al fuego, la llama aumento de golpe y creció, ilumino un poco más el cielo. La música y los cantos se hicieron más fuerte, la gente de nuevo siguió conviviendo y bailando. Era como si todas las noches fueran de fiesta, vivían felices todos los días porque no sabrían cuando fuera la última.
Pasaron a los regalos por parte de los invitados, limitados por el lugar al que viven, casi todos eran iguales, joyas, animales como mascotas o para comida, armas para el hombre, ropa para la mujer. Danza folclórica, donde hicieron que bailaran los recién casado. La llegada del banquete principal. En una mesa muy grande se extendió mucha comida para todos y de sobra. El chamán se acercó a Leonardo.
—Vez, aquí podrías ser feliz, ese hombre fue una víctima igual que tú y yo. Ahora está casado con una de la tribu nativa de México. O… seguir con nuestra ayuda e irnos todos.
—Ya ve veo, todos conviven en armonía, se casan entre ustedes, los sobrevivientes y los nativos, tienen hijos y aumentan la población para seguir peleando. me gustaría quedarme un rato en la ceremonia, pero debo de descansar. No pertenezco aquí.
—Nadie pertenecía aquí, pero una vez que fracasas te hace parte de este mundo dime… ¿Quieres fracasar?
—No está en mis planes, yo pertenezco a la vida real, tenía una vida antes, una buena vida, bueno ya no tan buena, pero era feliz. Si regreso juro el poder enmendar mis pecados, recuperar a mis hijos, ser el padre que se merecen y aun que no vuelva a escribir y publicar., dedicarme a ellos. Comprenderás que no puedo quedarme por obvias razones, así que los seguiré, me ayudaran y yo los ayudare, saldremos de aquí todos juntos.
—Todo lo que quería escuchar era eso, ya estas siendo un líder, que gran motivación, amigo. Podremos lograrlo, veras que todo será posible, ten fe, porque yo la tengo en ti.
—Gracias —Finalizo Leo.
Octavio palmeo la espalda del escritor, le pidió que lo siguiera dejando atrás la fiesta, caminaron a la casa del chamán, la velas estaban encendidas, muchos cuencos llenos de líquido, frascos de vidrio y pociones.
—Tengo un regalo para ti, la hice desde el día en que llegaste a partir de la pata de araña de aquel hombre que te perseguía —dijo el chamán, desenfundado una espada que mejoro, desde el mango y el filo de la hoja.
—Gracias, nunca he usado una, pero puedo aprender.
—Tal vez la tengas que usar más pronto de lo que te imaginas y no te dé tiempo de aprender a usarla, pero te ayudara a combatir los problemas en algún grado de dificultad, ten cuidado está muy filosa.
—Me será de mucha ayuda para cuando regrese a la mansión.
—Úsala con cuidado, parece acero, pero es del material de la pata de ese engendro, su corte puede ser mortal y más si te lo infliges a ti mismo por error, es liviana, pero muy resistente también.
—De acuerdo, no es un juego —termino Leonardo.
La enfundo y la colgó en su hombro. Leonardo se despidió y dejo la casa del chamán, al otro día lo más temprano posible, regresaría su cruda realidad, a la convivencia con los monstruos que lo atormentan en la mansión.
8
Paso un rato, en el que había logrado conciliar el sueño, pero lo perdió, las ganas de dormir le duraron unas horas. Se durmió relativamente temprano y despertó de golpe, salto de la cama por esos gritos y chillidos provenientes de afuera. Por un momento Leonardo creyó que estaba dormido, pero los ruidos y gritos fueron en aumento, escuchaba los pasos de la gente que corría. Lamentos tanto de mujeres como hombres por golpes, heridas y muertes, unas pisadas muy duras y tambaleantes como si de algo muy alto se tratara retumbaban en el suelo de la casa en la que dormía. Leonardo estaba ya despierto, tomo sus lentes y con su visión más clara se levantó para tomar la espada que el chamán le fabrico.
Se asomó por una de las ventanas, observo como todo mundo corría, vio como la gente moría a manos de un ser, una criatura, una abominación, era la forma de un hombre muy alto, sin cabeza que cada vez que tomaba a alguien lo partía a la mitad, tocaron la puerta de la casa. Se aferró con la espada preparándose para lo peor. Tocaron de nuevo la puerta, pero esta vez más duro, como queriéndola tirar.
—Soy Octavio, debes de salir de aquí nos están atacando. Sal rápido.
Leonardo no lo pensó dos veces y abrió la puerta, el chamán estaba en su forma de jaguar preparado para ir por la criatura enorme.
—Debes de irte ahora mismo, regresa por donde viniste, sigue con el plan, no debes de quedarte, es peligroso estar aquí.
—¿Qué es lo que sucede? —pregunto el escritor.
—Abrahela llego, penetro nuestra seguridad, eso nunca había sucedió, jamás. Esta descargando su ira con criaturas del panteón mexica y maya, no puedo protegerte, debo ayudar a todos los demás.
—Yo puedo ayudar.
—Sé que puedes ayudar, pero si te capturan ahorita, no sé qué es lo que suceda, es mejor que huyas y te refugies en otro lado, sigue le plan, por el momento estas por tu cuenta, ¿eres capaz de logarlo?
—Si puedo, nos vemos.
—Toma, esto es para ti —dijo el chamán, le dio un morral de cuero—. En funda bien esa arma y usa sabiamente las pociones del morral, las verdes son para curarte y las rojas arderán al tocar una superficie dura.
Leonardo solo acento con la cabeza, corrió sin mirar atrás. En el transcurso paso por la fogata grande y volteo a ver la a criatura gigantesca que hacia un caos en el refugio. El monstruo sintió la presencia del escritor, dejo ver su pecho cortado y a la vista de todos, su corazón expuesto, un ser gigante, cercenado, escurriendo sangre por todos lados, desnudo con cadenas en sus extremidades. La criatura corrió hacia Leonardo, tratando de agarrarlo, en el camino pateaba, aplastaba y empujaba a las personas que corrían en todas direcciones por sobrevivir. Leonardo entro a una casa para refugiarse, tomar aire y pensar por donde escaparía. El monstruo estaba como loco destruyendo la casa, el techo caía a pedazos, flechas de fuego cayeron en la espalda de la criatura haciéndolo retroceder, dando chance a que Leonardo saliera, la criatura sin cabeza volteo y casi aplastando a Leonardo con su pie, pero el hombre se aventó librándose de la pisada.
Las flechas volvieron a impactar el cuerpo del hombre gigante sin cabeza haciendo llamar su atención. Era el chamán disparando junto con un puñado de hombres. Todos atacando de lejos, eran ordenes de Kuesoli, Metztli y del hombre jaguar para tener el mínimo de bajas posibles
—Denle en el corazón —grito Leonardo.
—Eso intentamos, pero mientras se mueva será difícil —respondió Metztli.
Leonardo corrió más lejos de ahí, apartando a la criatura de las casas para que los demás pudieran refugiarse y no hacer daño a mujeres y niños en especial. Alcanzo a un grupo de hombres pidiéndoles que usaran sus cuerdas y hondas en las piernas de aquella cosa, si la derribaban sería más fácil de vencerla. A lo lejos divisaba a Abrahela que dejaba entrar a una jauría de lo que aprecia ser perros negros, enormes de ojos rojos, lo cuales cazaban a los hombres devorándolos en minutos. Las escenas sangrientas y difíciles de digerir, pero es la guerra.
Los hombres se pusieron de acuerdo y ayudaron con un poco de miedo, salieron detrás del escritor con cuerdas o algo que les sirviera para entorpecer a la criatura sin cabeza, cuatro hombres aventaron cuerdas como vaqueros a una pierna, mientras otros cuatro hombres tiraron a la otra. Varios golpearon con hondas y los arqueros dispararon a las piernas. El ser gigante no cedía y en el forcejeo se llevó a unos cuantos a la muerte.
—¡Corran alrededor, háganlo caer! —grito Leonardo.
—¡Hagan lo que dice! —grito a todo pulmón el chamán.
Todos los hombres y guerreros corrieron en la misma dirección para amarrar las piernas del monstruo, mientras otros defendían de los perros negros de ojos rojos. El monstruo cayó entre forcejeos y golpes, estaba inmóvil de las piernas, trataba de romper las cuerdas, pero todas juntas le eran imposible.
—No se acerquen mucho, tiren para hacer presión —dijo Leonardo. Uno de los hombres no logró escuchar bien y la criatura lo aplasto con la mano.
—Esta neutralizado, solo tengan cuidado con los brazos —dijo el jefe nativo.
Un grupo de nativos saco unas lanzas y se las enterraron en varias ocasiones a los brazos del monstruo para neutralizarlo más. Ya con las extremidades inservibles y las piernas amarradas, la criatura era una amenaza menor. Leonardo desenfundo su espada y corrió al torso del ser sin cabeza. Pero un humo muy denso lo sorprendió. Ese humo apareció arriba de la criatura, era la Tlahula, quien, hacia su acto de presencia con risas y lamentos.
—Pagaran por todo esto, los matare a todos —grito la Tlahula, dejando caer bolas de fuego en el campamento.
—¡Refúgiense! —grito el chamán.
Lluvia de fuego incesante, los guerreros corrían, los hombres se escondían, Leonardo estaba frente a todo, presenciaba el acto despiadado de muerte y sufrimiento, solo observaba la muerte, el lamento y la perdida que toda esta gente había conseguido con mucho sacrificio, el refugio no era ya un lugar seguro, lograron entrar y destruir el único lugar de esperanza que tenían. Empuño la espada y corrió hacia la criatura y la mujer, dio dos espadazos para tratar de hacerle daño a la Tlahula, pero su cuerpo se hizo intangible al daño convirtiéndose en humo. Entre risas y gritos la Tlahula despareció en el aire con el pesado humo como su rastro.
Todo se convertía en cenizas, los perros se habían marchado, Abrahela ya no estaba, gritos y lamentos, la gente quemada tirada por el suelo. Leonardo arriba de la criatura gritaba de enojo mientras atravesaba el corazón del ser sin cabeza, dejándolo sin vida. Dejo la espada enterrada en el órgano saliente, grito como loco, segado por el enojo, la ira y la rabia, miraba todo a su alrededor, todo estaba perdido, destruido, había dejado de llover fuego, pero el suelo y las casas destruidas, todo en llamas. Vio a la pareja recién casada en el suelo, muertos.
Llamaradas por todos lados, las personas salían de poco en poco, viendo el triste final de su hogar, donde alguna vez sintieron paz y alegría.
Todos habían visto la escena donde Leonardo mato al monstruo, después desenterró la espada y la alzo frente al mundo entero. Se preguntaban y se decían que el salvador había llegado al fin.
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