VERANO DEL 98 - Capítulo 25
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Capítulo 25: REVELACIONES V (SECUELAS)
1
El lugar era pequeño, aunque no se pudiera ver con claridad, el ambiente frio y húmedo se siente, se puede escuchar que algún liquido escurría de las paredes, y el olor desagradable. Leonardo estaba viendo la grieta que se había cerrado, parecía una cesaría mal cosida, podía ver la raya con poca visibilidad, su única luz en la habitación era la luz neón a su espalda, El escritor dio la vuelta y se posó frente a una puerta metálica, poco más alta que él, una agarradera tubular en medio, una puerta de salida de callejón, un letrero de salida con la luz verde neón alrededor del cartel, como si fuera un marco, era luz que poco iluminaba el área, estaba de frente, sin parpadear, un momento de relajación, las lágrimas en su rostro desaparecieron, solo contemplaba el momento, su cara estaba iluminada por el destello verde del anuncio de salida. Se preguntaba así mismo, que habría detrás de esa puerta, pensaba que ahí habría más respuestas de las preguntas que más se hacía. ¿John Kamper lo espera?
El plan seguía siendo el mismo, él tenía que avanzar y llegar al fondo de todo, a donde lo llevara, él debía ir, entendió por las malas que no importa cuántas personas perdiera en el camino, no importaba que hicieran bien o mal los demás, la clave era él. La niña le había dicho que detrás del muro de carne estaba su abuelo y que por eso debían de atravesarlo para llegar a John. Leonardo siguió sujetando la espada, seco las ultimas lagrimas, seco el ultimo sudor y con la espada hizo dos cortes dibujando una cruz en la puerta metálica, enfundo el arma blanca, agarro el tubular y abrió despacio la puerta.
“Lo último que le queda por saber está detrás de esa puerta”.
«¿Sera la verdad?»
2
Empujo suave dejando entrar una línea blanca tan delgada que pronto se hacía abrumante esa luz, un aura de calma en la habitación, aromatizantes y olor a rosas, olía a cuarto de hospital, olor a mucha medicina regada, pastillas, a como huelen las vitaminas. Leonardo camino para entrar, llevaba sus manos a la cara por lo brillante de los reflectores en el techo y las bombillas molestas. En lo que se adaptaba al cambio se detuvo, quito su mano, miro superficial, era completamente blanca, tanto paredes como suelo una habitación cuadrada, perfectamente delimitada por sus ejes y ángulos a la perfección, en medio de la habitación una cascada de sabanas que cubrían en un cuadro más pequeño y una luz que venía dentro de ella, Leonardo camino para ver más de cerca, el piso se iluminaba a cada paso como pista de una discoteca pero en tono blanco, las luces se hacían tenues, Leonardo le dio vuelta a las sabanas y se postro frente a lo que tenía; una cama con sábanas de hospital y muchas almohadas del mismo de la habitación. Un hombre estaba parado también frente a la cama, dándole la espalda a Leonardo.
—Veo que llegaste —dijo el hombre una voz ronca, salivaba al hablar, sin voltear. usaba un traje negro con acabados grisáceos, la cola del traje de pingüino en dos cortes, zapatos negros y cabellera larga y negra.
—¿Tu eres John? —pregunto Leonardo, temeroso.
—No, yo soy el Conde Mauricio Emilio Guadalupe Jaqueline De la Regueira Se-Freud.
El hombre que dijo su nombre dio la vuelta y camino hacia Leonardo, este retrocedió con miedo al verlo a la cara.
El conde tenía una apariencia fría, su piel era grisácea, casi semi-azul, ojos completamente negros, mandíbula arrugada, unos largos colmillos, su cara era alargada, sus uñas de las manos eran largas y afiladas.
—No temas —dijo la voz cansada que había atraído a Leonardo hasta esta habitación —Él es de confianza —termino la voz.
—Descuida muchacho, yo ya me iba, será en otra ocasión —dijo el hombre.
Paso rosando a Leonardo, no le aparto la vista y con el arma empuñada esperaba a lo peor.
—Descuida Leonardo, aquí estas a salvo, nadie puede lastimarte mientras estés aquí a mi lado, sí que eres fuerte, has llegado muy lejos, no esperaba menos de ti.
—¿Tu eres John? —pregunto Leonardo.
—Porque… mejor no te acercas —dijo la voz débil en la cabeza de Leonardo.
Este hizo lo propio y camino despacio hasta la cama, se acercó lo suficiente, se detuvo y observo. La cama estaba limpia, como si recién la hubieran cambiado, un par de máquinas conectadas al cuerpo de una especie de ser huesudo, casi no se reconocía en alguna forma, el hueso rojo, carnudo, como si se estuviera regenerando, el rostro de la cosa era deforme y sin ninguna apariencia, una escena espantosa, eso era lo débil que lo llamaba, era lo que lo estaba atrayendo hacia aquí. Había bolsas de sangre conectadas al cuerpo y líquidos de varios colores.
—Sí, yo soy John, es mi forma humana, se está tratando de recuperar.
—¿Quién fue ese que se fue?
—Un socio mío, no te preocupes por él, no interfiere en nuestro negocio, sirve a mí, es mi proveedor de sangre.
—¿Por qué me has traído? ¿por qué a mí? ¿Qué hice yo para mecer esto? —preguntaba Leonardo.
El cuerpo moribundo se movió levemente.
—Estas aquí por tu inconmensurable poder, pero tranquilo, no eres el primero ni el ultimo que tendrá esta increíble fuerza, pero… ¿Sabrás cómo aprovecharla?
—Y… ¿Dónde están los demás de los que hablas?
Hubo un silencio de unos minutos y el cuerpo volvió acomodarse.
—No es bueno ser arrogante, cuando yo decido sobre la vida de todos los presentes en este maldito pueblo.
La luz de la habitación iba disminuyendo…
La luz más tenue…
El cuerpo que no tenía forma estaba moviéndose en la cama, sangraba un poco, las máquinas monitoreaban de forma tranquila, no había signos de muerte o si hubiera algún problema con el cuerpo.
—Te explicare todo lo que quieras saber sobre las secuelas y todo lo que quieras saber de lo que sea, creo que te lo mereces, llegaste hasta aquí, en verdad eres un guerrero.
Leonardo se acercó más al cuerpo, viéndolo de forma desagradable, porque la voz de John la escuchaba en su cabeza, Leonardo se recargo por una de las máquinas, donde pudo descansar un poco mientras seguía escuchando a señor oscuro.
—¿Quién eres John? —Leonardo hizo su primera pregunta.
—Es esa una buena pregunta, y creo que es una excelente pregunta para empezar —hizo un respiro y continuo—. Soy un ser interdimensional, mi verdadero nombre es “Abezi-Thibod”. Tu especie actual, diría que soy un demonio, diablo o como sea que me llamen, pero ustedes no saben es que hay todo un mundo allá afuera y que aún no están listos para conocer, por eso muchos morirán en la ignorancia.
—Tienes razón, tal vez el llamar demonio sea algo romántico con lo de la religión y nosotros no estamos listos para tener contacto con otras especies.
—Sí, pero yo como especie soy superior, diez mil veces más, un millón de veces —interrumpió John con enojo y continuo—. Ustedes solo son cucarachas en mis zapatos.
—Pero… si eres poderoso. ¿Por qué te encuentras en esta situación?
—Yo llegue hace miles de millones de años a este planeta, estuve casi desde la existencia misma, he viajado tanto, he sido un viajero casi toda mi vida, durante mi juventud adore la guerra, guerras que yo mismo provocaba, guerras que yo mismo acababa, vague por la vieja Europa, ayude demasiado en los conflictos bélicos y tratados, junto con otros de mi especie y otros que no lo eran tanto, pero también eran viajeros interdimensionales e igual de viejos que yo, me toco pelear y luchar contra los míos y no tan míos. Conozco a los humanos de cerca, se lo de lo que son capaces, se lo impredecibles y salvajes que son, lo poco leales que pueden llegar a ser y lo peligro que también pueden llegar a ser.
» Estuve en Alemania, ahí me establecí casi toda mi vida en la tierra, no hubo necesidad de andar para un lado a otro, me hice conocido, famoso, una celebridad en el gobierno alemán, amado y respetado, yo pude haberle hecho ganar a Hitler, si no le hubiera ganado la arrogancia y la maldita confianza, si no se hubiera confiado, fuera el dominante del mundo, pero al final de cuenta, ¡es un estúpido humano!
—Mala suerte para ti, para el resto del mundo estamos agradecidos con eso —dijo Leonardo.
—Sí, si como sea, se salvaron por poco, bueno de hecho siempre se salvan por poco. Cuando vi el potencial de venir al nuevo mundo, vine sin pensarlo, algo en mi decía que podía hacer cosas grandes, ya había estado en la cúspide de la nación europea, y el nuevo mundo era una propuesta interesante, un nuevo aire, un nuevo gran comienzo para expandir mi territorio, pero no era el único con el mismo sueño, había más y mi territorio de conquista empezó siendo muy poco, pero nada me detiene, siempre quiero más y más.
» Al llegar nos establecimos junto a la colonia española, pero como yo era invitado de gran categoría, luego, luego, me abrí paso por el país llegando a lugares que ya estaban haciendo ocupados por colegas y que traían a su propia mano de obra, eso me trajo hasta este pueblo, tierras negras, como era conocido antes, como lo funde por primera vez.
» El lugar me atrapo al instante, por el increíble poder que se sentía y hay en el pueblo, el problema fue que mi ambición me segó, la tierra la acepte por competencia con otros colegas, me avive con las tierras y agarrándome uno de los lugares más poderosos en energía. Cuando ya me había establecido en definitiva y empezó la construcción de las primeras casas, junto con mi palacio, se me ocurrió una brillante idea…
La voz de John en la cabeza de Leonardo hizo una pausa, el cuerpo se seguía regenerando y Leonardo no sabía cómo acomodarse. Leo sin saber a donde lo llevaba la plática, sentía que solo estaba perdiendo el tiempo, que estaba siendo estafado y que no lo llevaría a nada, que nunca sabría la verdad.
—…En alguna ocasión… la vez que llegue al nuevo mundo, la primera vez que llegue y me di cuenta de todo lo que podía hacer —suspiro con dificultad—. Se me ocurrió la brillante idea de experimentar con los nativos y poder ver la resistencia de sus cuerpos, estaba buscando un ejército, pero un ejército poderoso, yo sabía bien, que el cuerpo humano no es tan fuerte, no resiste mucho y en verdad es muy frágil, pero quería intentar con los guerreros del pueblo, robe de poco a poco algunos, ninguno sobrevivió a mis experimentos, así estuve por siglos, para cuando comenzaron los hombres modernos en el nuevo mundo, fue que empezó la magia, me di cuenta que estos humanos podían portar la habilidad que venía desarrollando, y que sin saberlo terminaría regalando a los mortales.
—¿Las secuelas? —pregunto Leonardo.
—Sí, las secuelas, fue un experimento mío, una creación única que yo usaba para poder estar presente en varios lados, sin siquiera estar físicamente, por siglos me ayudaron a ganar muchas batallas, pero por mi descuido se las termine regalando a los mortales y ni siquiera saben usarlas, muchos le dicen premoniciones, pero tu bien sabes que es más que eso, es algo muy poderoso, con lo que no se debería de jugar.
—En realidad es más como una maldición, un sufrimiento, nadie debería de tener este poder.
—Porque ustedes son débiles, no están y ni estarán preparados para lo que se avecina en el futuro, por eso necesito recuperar cada una de las secuelas que dividí, solo se están desperdiciando en ustedes.
—Si es muy poderoso. ¿Por qué lo dividiste? —pregunto Leonardo.
—Me confíe con el primer experimento en el que sentí que había tenido éxito, saque un pequeño fragmento de las secuelas y se lo puse a una mujer. Tuve siete esposas en tierras negras, tres humanas y cuatro esposas de mi raza, una de mis esposas humanas, llamada Ximena, con la cual tuve una hija, llamada “Andramarianda” —John hizo una gran pausa, y una enfermera sin rostro entro con una silla a la habitación, la puso frente a la cama—. Anda, es la primera y única vez que nos interrumpirán, ponte cómodo, esto apenas comenzara, hay mucho que decir, no creo que te quieras perder de nada…
Leonardo, asintió con la cabeza y se sentó viendo de frente al cuerpo que de poco a poco se iba regenerando, la enfermera ya había dejado la habitación.
—…Tuve siete esposas en tierras negras, tres de mi especie y cuatro humanas, con Ximena tuve a Andramarianda, cual es la madre de la pequeña Abrahela. Seguí teniendo descendencia con humanas.
—¿Cuál es la historia real de todo esto?
—De acuerdo desde el principio, la verdadera historia, si nada de rodeos y sin interrupciones, después de que yo funde tierras negras, traje mano de obra alemana, africana y nativa para levantar mi pequeño pueblo, quería algo moderno, una pequeña civilización, avanzada, yo les daría todo, solo quería que me adoraran, el Dr. Adolf Yamhir, quien lo había conocido durante la segunda guerra mundial, un buen soldado pero que destacaba más por ser un científico brillante, lo invite a formar parte de mi equipo, ayudaba a mis experimentaciones, y era muy leal, lo llevaba conmigo a todos lados, viajábamos por épocas para hacer demasiadas cosas juntos, ayudo en gran parte en la experimentación con las secuelas, le otorgue una mansión en el pueblo con todos los lujos y comodidades, lo tenía trabajando veinticuatro/siete para mí en todos los lugares posibles a la vez.
» De modo que avanzaba mi pueblo y del cual estaba orgulloso, afuera también avanzaba el tiempo y era muy diferente a lo nuestro, a lo que teníamos, sin duda estábamos progresando de forma exponencial y espectacular, afuera ya había pasado lo de la conquista y la independencia, estaban en nuevos tratos y la historia cambiaba rápido, sufrieron muchos cambios para llegar al tiempo actual. Al principio la niña ayudo en la construcción cuando se relevó, para cuando yo pude regresar, cambié las cosas. La niña una traidora, mi propia nieta.
—Tú la traicionaste primero, preferiste a su versión adulta.
—Mentira, ella creo esa versión a mis espaldas, creyó que no me daría cuenta. Pensó usar esa creación para sus propios beneficios y afectarme de alguna forma.
—Y así de fácil la hiciste a un lado.
—Ella se alejó, se sintió traicionada. La primera que movió los hilos para traicionar fue, ella. Yo no tengo nada que disculpar, son solo negocios, no me duele haberla perdido, su versión adulta es mucho mejor.
Leo miro con lastima por la niña, por lo que le sucedió, se puso a pensar que si, de alguna forma ella se ganó todo eso, traiciono primero, independiente de su voluntad por reprimir sus sentimientos y crear una versión adulta que la protegiera.
—¿Todos en el pueblo son demonios, descendientes o mestizos? —continuo.
—Yo traje a mi primera esposa, la emperatriz demoniaca Lamashtu, y tuve descendencia de demonios por el pueblo quienes se convertirían en los agentes de la paz. Ellos nacieron con las secuelas, y se mezclaron con los humanos, expandiendo las secuelas por todo el pueblo y más allá, tuve, hijos, nietos y todo un linaje del que solo al principio me sentí orgulloso.
» Después del orgullo, vino la decepción. La mentalidad de los mortales es limitada y absurda, nada bueno pudo salir de eso, de vi haberlo previsto.
—¿Por qué la versión adulta, traicionaría a la pequeña?
—Es una visionaria, Abrahela asistió a mí como una ayudante y fiel servidora, más que como una nieta irreal. Siempre me respeto, siempre tuvo esa fe inquebrantable y jamás dudo de mí, supo poner orden mientras yo no estaba, sabe cómo controlar el negocio mientras yo no estoy, y no importa cuántas veces se repita esto, siempre se gana, nunca se puede escapar de esto Leonardo, eso debes de entenderlo muy bien, ten presente todo lo que te digo, porque yo jamás miento.
» Yo le había explicado y enseña a Abrahela sobre las secuelas, todo lo necesario, ella no nació con esa habilidad, por ser creada, tú lo entiendes. Al principio la niña le implanto unas secuelas artificiales, no reales, ni yo pude hacer eso, una verdadera científica.
» Después de la traición se las retiraría en su primera pelea.
—¿Tus demás esposas?
—Tuve una segunda esposa, de la que no hablare, pero sirvió como mi primer conejillo de indias, fue mi primer sujeto de prueba, y no sobrevivió, el Dr. Yamhir me convenció de que tal vez fuera por la capacidad humana en que el cuerpo es demasiado frágil, así que mi respuesta a eso fue “Ximena”, mi tercera esposa que te comenté antes.
» Era una hermosa mujer que nació aquí en tierras negras, fue de las primeras mujeres en nacer, estuve un poco sentimental con ella, pero a los humanos no los puedo llevar a mi reino de donde soy porque su cuerpo frágil no soportaría el viaje, me tuve que conformar con tenerla en la tierra, la cuide por mucho tiempo, estuve con ella muchos años.
» Me casé con ella y vivimos en mi palacio, tuve muchos hijos con ella que no lograban sobrevivir, hasta que llego Andramarianda, sus secuelas, un poder impresionante, se adaptó sin dificultad a ellas y sabía cómo utilizarlas de una forma magnifica y espectacular, una maestra en lo que hacía, sorprendía a propio y a extraños,
» Yo intente entrenarla, pero poco podía hacer, no es que me hubiera superado, pero no necesitaba entrenamiento, era un prodigio, la ocuparía para que su descendencia tuviera el mismo grado de habilidad en las secuelas, y así poder tener un ejército imparable.
» ¿Te imaginas como suena eso?, muy loco y poco alejado de la realidad, pero la variante en mi formula que no despeje fue que era, mitad humana y los sentimientos para ella son muy importantes, al poco tiempo, el Dr. Yamhir, tuvo un varón, su único hijo, lo tuvo con una mujer del pueblo del cual estuvo enamorado en secreto (que muy tarde era una de mis descendientes), lo felicite pero le hice saber que todavía trabajaba para mí, a su hijo lo nombro Ysaak… Ysaak Yamhir, que más tarde conocerías como el Dr. Ysaak Yamhir. El y Andramarianda se llevaron muy bien desde pequeños, convivían juntos, y en la adolescencia llegaron a ser más que amigos, yo no pude detener eso y Adolf menos.
» Mi fiel amigo, guardaba otros propósitos con la llegada de su primogénito. El sentimiento de mi hija crecía cada vez, y era un tanto peligroso el poder decirle que no, lo que menos necesitaba en ese momento es que se pusiera en mi contra y el no tener ese poder bajo mi control, eso sí sería un caos, deje que pasara el flujo del tiempo, y más tarde que temprano, aunque Ysaak estudio fuera, un día se volvieron a reencontrar, el regreso como médico, se juntaron en la mansión de su padre.
» Tiempo atrás yo había tomado la decisión de matar a la esposa de Adolf porque había dejado experimentos e investigaciones tiradas, estaba prefiriendo su estúpida vida de humano, antes de ayudarme a conquistar el mundo, tuve que darle una lección, asesinado a su querida esposa, le sirvió de experiencia para que supiera que nada estaba por encima de mis investigaciones y experimentos, pero como era de esperarse se revelaría contra mí.
Leonardo llevo su mano a la cabeza, pensando cosas, ganando tiempo en recibir más información. El señor oscuro se seguía regenerando.
Leonardo volteo a ver la espada y le dio vuelta.
—¿Y esto te asusta? —pregunto.
—Para nada, en su momento, solo me hizo cosquillas, era un arma inútil y con poco uso.
—¿Cómo llegaste a lo que eres ahora? Mírate destruido, condenado a repetir tu desgracia una y otra vez.
—Fue solo suerte, si Andramarianda no se hubiera enamorado y no hubiese elegido el mando equivocado, otra historia te estaría contando. Adolf me traiciono, gano la batalla, logro paz, prosperidad e hizo al pueblo un lugar mejor. Pero gracias a los buenos samaritanos que despertaron las secuelas y liberaron a mi nieta, ella pudo volver a luchar, mato a mi antiguo socio.
» Intenté reclutar a Ysaak muchas veces, el ya conocía la verdad de todo, sobre mis experimentos, la verdad sobre su padre, su amada, y que hizo… declaró la guerra mientras ayudaba al pueblo que lo vio nacer y crecer, respetado en el pueblo, un líder al cual seguir.
—Fue cuando te volvieron a sellar.
—Tuvimos una disputa, ellos se prepararon, conocían todo, el héroe Ysaak con quien experimentaron de joven, sacaba ventaja a muchos de mis secuaces. La noche que nació la niña, fue el principio del gran cambio para todos.
» ¿Qué ha pasado aquí?, ¿qué sucedió? Gritaba Ysaak, mi hija yacía en el suelo a punto de dar a luz a la pequeña. «Esa cosa de allá, la mujer es un demonio, creado de forma artificial, es la voluntad de nuestra pequeña Andramarianda, nuestra hija es buena, cuídala, ella no quiso hacerlo, paso por mucho, protégela por favor». Ysaak no entendió al principio, pensaba que la maldición la trajo la niña, y en cierta parte eso es real, gracias a ella, todo aquí es posible.
» Mi hija dio a luz, Abrahela ataco intentado matar a mi nieta, Ysaak hizo todo lo posible por proteger a su hija, la niña quien estaba presente ayudo con la ayuda del primer repetidor, la pequeña Abrahela se las había ingeniado para tener aun portador de las secuelas que pudiera usarlas de forma hábil, solo que no era lo suficiente poderoso.
» Entre la guerra y caos, Andramarianda se convertiría en la espada, como última voluntad de proteger a su hija «solo aquellos que tengan las secuelas y puros de voluntad arraigado más a la bondad humana, podrán usar el arma para acabar con la raza de los demonios». Tenía que usar su último poder para transferirlo a la espada. Ysaak se lo prometió llorando.
» El primer repetidor uso la espada y con ayuda de la niña e Ysaak lograron vencernos de nuevo, ahí fue por primera vez que sentí el poder del arma, si su portador hubiera sido más poderoso y diestro en el uso de las secuelas, no estaríamos hablando ahora.
» Nos vencieron, me vencieron, fui el primero en ser sellado y terminé de esta forma, Abrahela histérica y dañada por el control mental de la niña, en un rincón como loca desquiciada no pudo hacer más, termino siendo sellada.
Leonardo se quedó escuchando.
—Ahora soy yo el portador de la espada, con la cual te puedo destruir.
—Pero no lo harás, eres igual al resto de tus versiones, siempre quieren quedarse al final para saber que pasa y no lo consiguen.
—¿Otras versiones mías? ¿Cómo es eso posible?
—Entiendo que no te quieran contar nada para que no hagas lo mismo que otros campeones hicieron, pero resulta molesto el no tener respuestas de tus aliados y que pienses que lo que te ocultan deberías de saberlo desde el principio.
» Tus aliados, han desarrollado un sistema para saber quién es el que si puede y quien es el que no puede, ¿interesante no lo crees? —preguntó John en la cabeza de Leonardo—. En ti encontraron que las secuelas son fuertes y quisieron replicarlo si fallabas, ¿puedes darte una idea de eso?
El cuerpo de John seguía regenerándose, aun sin una buena forma, siendo grotesco, feo y asqueroso el poder verlo, Leo lo ojeaba por tiempos, curiosidad el poder estar ahí, y saber más del tema, muchas cosas se aclaraban y otras no, pero sabía en el fondo que hay más por descubrir y que esto no era el final.
—¿Quieres decir que hubo más versiones a mí?
—Y sin adelantarme, las seguirá habiendo en el futuro, estas condenado, a repetir este martirio, mi estimado.
—Entonces las secuelas que puedo ver son mías, pero de otra versión. Por eso son tan reales como si yo las estuviera viviendo, por eso siento que son familiares a mi alrededor.
—Vaya sorpresa que acabas de llevar, tus aliados debieron contarte eso, es importante, te han traído de varias formas, lo han dejado a tu suerte, tus aliados, tus conocidos, tus enemigos han jugado contigo para que vengas a este infierno, una y otra vez, como un salvador, pero fracasas en cada ocasión, piensan que el liberarse recae en los usuarios con las secuelas más fuertes y se guían solo por eso. Oye… ¡pero eres del ciclo especial!
El señor oscuro reía, Leo solo se encogió. Las malas noticias le llegaron tarde, y que el sufriera de esa manera, le molesta más.
—¿Cómo llegamos a todo esto?
—Quería destruir esa estúpida espada, con el sacrifico de Andramarianda, yo estaría atrapado en esta realidad de tierras negras, sin poder escapar, la espada lastimo mi capacidad de vagar por el espacio-tiempo, herido, es como si el arma supiera donde atacar y que atacar, estando atrapado aquí, sin poder irme, Abrahela abatida, sellada. Vivía por la herencia de mis secuelas esparcidas por el pueblo, el país y posible por el mundo, esperando un milagro.
» Ysaak se atrinchero en la mansión por demasiado tiempo, su hija creció, y a cierta edad la mando a estudiar a la vieja Europa. Muy lejos de casa para no poder interferir en lo nuestro, ella había dejado de ser una prioridad para mí ya que solo es el contenedor vació.
» El milagro vino con ese grupo religioso, de extrema. Ayudados por el jugador, liberaron a mi nieta y a mí. Volvimos a enfrentarnos y ganamos, cambiando la historia, murió Ysaak, vencimos a la niña. Sellamos al contenedor vació, seguí teniendo descendencia sin suerte de tener otro hijo igual de poderoso que Andramarianda, pero no me di por vencido, al final funde mi pueblo ahora como es conocido, San Juan Caído encima de las cenizas de mis antiguos pueblos y ahora gobierno, una y otra vez en el ciclo infinito de la tormenta y la oscuridad.
—Cambia por completo todo. ¿Por qué me necesitas? —pregunto Leonardo.
—No te necesito, quiero recuperar las secuelas que hay en ti, pero antes hay todo un plan para que eso suceda.
—¿Y… cuál es ese plan?
—Ya lo veras Leonardo.
Leonardo observo que poco más de la mitad del cuerpo de John se había formado, el rostro era aún desfigurado y no podía verlo bien, aun no completo, el cuerpo seguía y seguía formándose y cada vez era menos, el hombre comprende que el tiempo está por terminarse y no sabía que sucedería después, pero debe apresurar las preguntas y en si lo que busca aun no era respondido del todo.
—En definición… ¿qué son las secuelas? —pregunto Leonardo.
—Las secuelas son la capacidad de interacción de recuerdos de un individuo, que puede llegar alterar ciertos sucesos o eventos para cambiar el pasado, presente o futuro de algo, pero no en magnitudes catastróficas, ni dañando el orden o factores del tiempo o el espacio, sirve más que nada para la visualización del espacio o realidad en la que vive el individuo, poder recordar como sucedió y alterar cierto orden con respecto algún objeto o técnica para poder llegar a salvar la vida de alguien, desarrollar un evento no canónico dentro de un evento canónico, si el usuario es fuerte, puede llegar influir o alterar los recuerdos de otras personas, puede también implantar recuerdos o situaciones falsas a otros usuarios, que posean o no posean el poder de las secuelas, y si se esfuerzan lo suficiente y explotan ese poder al máximo, llegan a desarrollar el poder de la telepatía, telequinesis, percepción extrasensorial de las cosas. Eres un arma muy poderosa si era un usuario fuerte y llegas a desarrollarlas por completo.
Leonardo quedo intrigado por el poder que puede desarrollar.
—¿Puedes sentir quien lo es?
—Si
—¿Yo soy un usuario fuerte?
—En este punto, eres un usuario arriba del promedio, siento en ti, un poder grande, no más que otros, pero puedes llegar hacer más que ellos —respondió John y continuo—, ¿alguna vez has tenido recuerdos de alguien más? Que no sean tus versiones, claro.
—Sí, los he tenido.
—¡Eso explica porque siento una presencia fuerte en ti y ni siquiera sabes cómo funcionan!
—¿Por qué no me ayudas a entender más y desarrollar esta habilidad?
—Quisiera poder hacerlo, pero ahorita estoy tratando de recuperar a todos los usuarios de las secuelas y tú fuiste muy difícil de traer, mi momento como mentor ya paso Leonardo, tal vez si no te hubieras resistido en el pasado, fueras mi mano derecha, sé que pudiste llegar a hacer muy fuerte, pero él hubiera no existe. Ahora ya no me fio por enseñar, a versiones tuyas se los propuse y unos se negaron otros aceptaron y después intentaron traicionarme.
—Ellos son otras versiones, tú lo dijiste, ¿esas versiones acabaron con mi amigo?
—Sí, recuerdo ese suceso, Enrique era un buen usuario, incluso un poco más fuerte que tú, pero también estaba del lado equivocado de la historia y lo pago con su vida, había heredado la voluntad de Andramarianda y eso es mucho. No lo sabes, pero inconsciente, bloqueabas todo con tus secuelas, no había forma de localizarte, no había forma de saber de ti, fue gracias a que perdiste todo lo que tenías, caíste en la locura y la desesperación de haber echado a perder tu vida, doy gracias a tus desgracias que es lo que te trajo aquí. Hoy podre tener tus poderes gracias a tus malas decisiones.
—¿Por qué desde antes, cuando era un niño y vivía aquí, porque nunca viniste por mí?
—Era un viejo cansado y destruido, aun no sanaba por completo, y tus habilidades se desarrollaron ya de adulto, Enrique las desarrollo desde pequeño, pero tampoco pude acercarme a él por lo mismo de mi debilidad y ordené a Abrahela esperar, el tiempo fue acomodando las piezas. Lástima que tu amigo muriera y no pudiera tener el poder.
—¿Si un usuario muere, tu no obtienes nada?
—Yo repartí el poder para un único objetivo, un ejército, al tener la contra de los humanos mestizos mi tarea fue recolectar y traer de vuelta ese poder, una fracción de mi fuerza. Cuando se es niño se es más fuerte, cada que creces el poder va bajando, por no desarrollarlo al cien, pero si lo despiertas de adulto y no lo entrenas, el resultado es el mismo, pero es en un lapso de tiempo más corto que el de desarrollarlo de niño, si tú en este punto no lo entrenas, desaparecerá en unos meses, si no es que te mata antes esos ataques por no haberlo entrenado para desarrollar las secuelas, es una maldición, puedes hacer muchas cosas con ellas, solo es cuestión de entrenamiento.
» El usuario puede elegir vivir sin ellas o controlarlas, si el usuario muere el poder desvanece, esa parte de mí se va, desaparece, es triste cuando un usuario es fuerte y decide irse de esta vida sin usarlas o regresar a mí, por eso me dolió la muerte de tu amigo, y me dolerá la tuya.
—¿Por qué te dolerá?
—Estas a nada de comprenderlas y controlarlas, sería una pena que mueras y no en mis manos.
—¿Cuántas personas hay como yo?
—En San Juan caído, todas, y los que sigan naciendo, fuera de San Juan Caído, unos cientos de personas, muchos de los portadores que están fuera del pueblo han ido desheredando las secuelas ya que los tiempos de mestizaje no son lo mismo.
» No es lo mismo tener descendencia hace treinta o cuarenta años, ha tener hijos en tus tiempos. Quien sabe, quizás tus hijos las heredaron y un día estén parados frente a mí.
El señor oscuro rio lo que hizo molestar a Leonardo, comentarios metiéndose con sus hijos le hirvió la sangre, se levantó y poso la espada en la cama junto a John.
—Espera, pensé que nos estamos divirtiendo, es solo un comentario. Es difícil que nazca un niño con esas habilidades, cuando solo uno de sus padres es el que tiene las secuelas —menciono más apresurado el señor oscuro.
La espada con la sola presencia al acercarse, quemo ligeramente la pierna mal formada de John.
—Pensé que no te asustabas, sigue…
—Si un niño llega a nacer con las secuelas, cuando uno solo de sus padres la tiene, se le llama “Niño Índigo” o “Niño del Aura”, y ahí el problema es que son más poderosos que el promedio, son más poderosos que tú incluso, y muy difíciles de detectar, solo he podido localizar a tres, pero sé que hay más, al menos unos quince, son perturbadores en mi fuerza y necesito consumir a esas personas, algunos llegan hacer adultos y se vuelven más fuertes y sabios que el humano promedio, ellos podrían ser el siguiente paso en la evolución del hombre. ¿Entiendes eso? Porque limitarnos un estúpido pueblo, ayúdame y expandiremos todo.
El escritor retiro la espada.
—Hay todo un mundo que incluso tu desconoces, ¿alguna vez tú has podido atrapar alguno de ellos?
—Por desgracia no, pero cuando logro detectarlos mando a mis cazadores, pero saben ocultarse bien, es muy difícil, nunca he tenido éxito.
Leonardo se llevó la mano a la boca y pensaba en la situación, observaba como el cuerpo de John se estaba casi regenerando por completo y las luces en la habitación sé oscurecían. Llegaría un punto en donde la habitación iba hacer completamente negra, no podría ver nada, ¿qué pasaría después? Necesita salir de ahí, el cree que ya tenía lo suficiente en información, no hay nada más que preguntar. Su curiosidad ha terminado, no le parece razonable que el muriera, no ve a John como una amenaza o lunático por hacer lo que hacía, no quería ponerse a pensar que fuera síndrome de Estocolmo, pero por la tranquilidad de John sentía más agresiva a Abrahela que a él, imaginaba que el juego ahora gira a favor de la mujer, el sujeto que esta frente a él se recuperara sin tener el mismo nivel de poder que antes.
—Esta es una historia de un bucle casi infinito Leonardo, pero porque así yo lo quise, quiero que sepas, que no ganaras, podrás aplazar el tiempo, cuantas veces quieras, pero nunca ganaras, antes de ti, vino gente y después de ti vendrán más, no eres el protagonista de esta historia, ese soy yo. Necesito que lo entiendas, el arma que tienes ahí es demasiada poderosa y podría mandarme a dormir por mucho más tiempo o destruirme, pero yo existo desde antes que esto pasara y siempre seguiré existiendo, es inevitable mi fracaso, yo rijo este pueblo, no hay nadie por encima de mí, todos son solo cucarachas en cual quiera de mis dos pies, no hay quien me detenga y dudo que llegue algo hacerlo. Pero necesito saber que entendiste lo que te digo y que en verdad no tienes posibilidades, nadie las ha tenido y tu fracaso es mi éxito.
Leonardo miro al cuerpo regenerado de John, observo cuando John abrió los ojos los dos se vieron. El sujeto quiso ser valiente, no demostrar miedo, sudo un poco, sin demostrar la más mínima señal de debilidad, sabe que está frente al ser más poderoso que había visto, o escuchado. John en su forma humana, un ser alto de dos metros, piel clara, atractivo, cabellera negra y corta, un bigote negro, desnudo por completo.
—Hola Leonardo, al fin nos conocemos como se debe —dijo John, sentándose
—Hola señor, le doy la bienvenida de nuevo a este mundo terrenal, donde yo soy el nuevo protector de ella —respondió Leonardo con sarcasmo.
La enfermera sin rostro entro de nuevo a la habitación que carecía casi por completo de luz, dejo un traje color blanco y un sombrero del mismo color con una franja negra, cerca de John y se marchó para no interrumpir.
—Hemos terminado Leonardo —expreso John.
Las luces se apagaron y prendieron al instante, el corazón de Leonardo latía con mucha adrenalina y se debía a que John está detrás de él respirándole cerca de la oreja, era un John arqueado, delgado con una sonrisa no humana, cerca del cuello del escritor, podía caerle un poco de saliva en el cuello y hombro. Unos dientes grandes y afilados.
—Supongo que así termina esto —comunico el hombre, dio vuelta y enfundo la espada hacia John.
Las luces se apagaron y encendieron de nuevo, un John vestido con el traje y sombrero, su cara normal, su forma humana, mirando al mortal con desprecio. Alardeaba diciéndole que todavía no era su fin, que necesitaba aún más de él, era la estrella invitada que primero debía dar un paseo antes del evento principal.
—Si bien tú no eres el protagonista, si eres mi estrella de las próximas noches, se acerca la luna llena, la luna de sangre, el carnaval y evento principal, espero con ansias todo esto y que estés a la altura del evento, te veo pronto —finalizo el señor oscuro dando vuelta y saliendo con elegancia.
Hombres con trajes negros y rayas, eran demonios, aliados de John, quienes iban por Leonardo para llevárselo.
—Ni un paso más, los destruiré con esto —empuño la espada ante el peligro.
Mato a dos de los secuaces y durante los forcejeos, pudieron someter al escritor.
—Cuidado con la espada —menciono uno de los demonios.
Tomaron una de las sabanas para envolver la espada y así no causarse daño, uno de los hombres tomo a Leonardo por una pierna y lo arrastro para llevárselo, el hombre gritaba, quería que lo soltaran, se arrepintió de no hacer lo que tenía en sus manos, minutos antes. Es ahí cuando pudo haber cambiado las cosas de cierta forma, pero quiso saber más, descubrir la verdad y aferrarse a Abrahela que está en el féretro.
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