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VERANO DEL 98 - Capítulo 28

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Capítulo 28: EVENTO SANGRIENTO

Escoltado por Abrahela entre todo el inmueble. La sala del teatro llena, las luces semi-apagadas como función de cine, sin ruido, solo las ligeras voces de los invitados que se esforzaban por hablar bajo, la notación del ruido fue en aumento entre las voces, sin ser molesto, aun sin iniciar, solo la impaciencia de los invitados que quedaron con más ganas después del carnaval de horror. El telón estaba abajo, rojo y largo, arrugado, recién desenrollado. El lugar parecía brillar, instalaciones muy recientes, nuevas, meseros atendían a todos los invitados del teatro. Leonardo era escoltado por un pasadizo para no ser visto, lo llevaron detrás del escenario donde estaba toda la gente lista para empezar el programa. Los utileros, los maquillistas, bailarinas, las personas vestidas acorde al número que van a presentar y todo el cuerpo que ayudara a que esto sea posible. Las miradas eran puestas en Leo, todos lo miraban al pasar y murmuraban, Leonardo no prestaba atención a nada, no le interesaba ser el centro de atención, solo estaba ahí en contra de su voluntad.

—Por fin llegan, llévelo con las maquillistas debe de verse presentable —dijo un hombre del de la organización del evento, vestido de forma glamurosa y extravagante.

Abrahela le indico a Leonardo que fuera por la izquierda, donde estaba un grupo de mujeres para maquillarlo, el hombre obedeció y las mujeres lo jalaron para apresurar sus diminutos pasos.

—Estarás listo en un breve momento —dijo una de las chicas.

—Si, como sea, no me importa, ¿podrían hacerlo rápido?, tengo una cita con la muerte.

Las mujeres lo maquillaron, lo peinaron y lo alinearon conforme a un estilo que combinará con su traje.

—Ya estás listo —menciono una de las mujeres.

—Si como sea, ahora… ¿A dónde me dirijo? —pregunto Leonardo.

—Solo salga de esta habitación, suponemos que ya estará alguien esperándolo.

Leonardo se levantó y salió del pequeño cuarto de maquillaje, y en efecto Abrahela lo esperaba.

—Supongo que ya estás listo —dijo fríamente.

—Supongo que no te importa —respondió.

—Si, como sea, vámonos, el show ya va a comenzar.

Abrahela jalo del brazo a Leonardo, llevándolo al escenario, el telón estaba abajo aun, dos hombres del personal de teatro lo sujetaron para encadenarlo al suelo del escenario, Leonardo estaba parado, sin forcejearse con cinco cadenas en su cuerpo todas encadenadas a cinco argollas al escenario, una cadena en cada extremidad y la quinta a su cuello, podía moverse ligeramente, pero le resultaba incomodo hacerlo, especialmente la del cuello.

—Estamos listos —dijo la voz de John al fondo, mientras pasaba y miraba a Leonardo.

Las luces en el escenario se habían apagado, el telón se comenzaba abrir y una luz principal aluzo a un hombre alto, de piel rosada, en traje blanco.

—Damas y caballeros, gracias por la espera, —dijo el hombre con un micrófono y con la voz que recuerda a un presentador de radio y de eventos—, damos por iniciada la última velada de esta noche, soy su presentador A2 y los quiero invitar a retomar las ediciones pasadas, si son tan amables de ponerse de pie.

El hombre giro, el telón detrás de él estaba arriba, y una tela blanca hizo presencia, las luces en la sala se apagaron y la luz del proyector se encendió, proyectándose en el telar blanco.

—Comencemos —dijo el hombre.

En la tela blanca se proyectaron los eventos pasados, desde el principio de la creación de estos, videos cortos, imágenes de John al pasar los años, las presentaciones, galas, desfiles, el discurso de bienvenida, el de despedida. Los invitados en el video aplaudiendo, seguido por los del teatro que experimentaban nostalgia por lo vivido en épocas pasadas.

—Quiero agradecer a todos los presentes, que se diviertan, siempre ha sido para ustedes con todo el amor —decía John en el video.

Tomas de Abrahela en diferentes ángulos y posiciones —La mujer hizo muecas por la posición de la filmación hacia ella—. La cena, bailes, criaturas conviviendo con demonios y humanos, la presencia de figura y personajes históricos en el pasar de los años. Infinidad de sangre por todos lados, enfoques a las criaturas, viseras y demasiado contenido explicito, así de violentas y sangrientas son los eventos finales, todo lo mejor para el ultimo.

Después de una hora y media el video termino con el penúltimo evento sangriento siendo proyectado, el video había sido la recopilación de todo, pero al final un resumen bien detallado, Leonardo lo vio completo, sentía tristeza por todos aquellos que murieron antes de él, pero no sentía lastima, quería vengarlos, sabía que podía conseguirlo, la situación estaba difícil y complicada pero no pensaba darse por vencido, seguía rezando por que el chamán entrara por esa puerta y lo apoyara por una última vez.

—Bueno damas y caballeros, esa fue la recopilación de esta noche, sé que siempre les ha encantado esta parte donde hacemos menciones, concursos y entregamos premios y reconocimientos, es de mi agrado el poder decirles que se diviertan, pásensela increíble y disfruten de todo el show, hoy es muy especial para nuestro anfitrión y sin más que agregar los dejo con él: “Con ustedes el señor todo poderoso y creador de este magnífico evento, y que ha sido un padre para todos, el señor oscuro… Abezi-Thibod, alias John Kamper”

Las luces del escenario se encendieron al terminar la última palabra, el telón estaba arriba y la pantalla blanca de tela se guardó, arremangándose de nuevo a su lugar, Leonardo observo todo, una música de carnaval para bailar se tocó para dar inicio al evento. El hombre rosado se había retirado de la tarima y unas bailarinas salieron al escenario, vestidas en calzón rojo con brasier del mismo color con toques dorados en la vestimenta, mujeres hermosas, maquilladas rigurosamente, penachos y coronas todas del mismo juego, de buen cuerpo y atractivo físico, salieron bailando y sonriendo arriba del escenario sincronizadas, movimientos a ritmo de una orquesta sinfónica, John salió detrás de ellas con su traje blanco su sombrero de copa y bastón. Se movían de un lado para otro, integrando bailes irlandeses, rusos, charlestón y ragtime, una danza digna del evento, los pasos y la coreografía arriba del escenario, Leonardo veía de lejos, encadenado, podía apreciar todo, al final de cuentas y no le quedaba de otra que admirar el gran espectáculo el que estaba viviendo.

John era buen bailarín, las mujeres hicieron media luna, mientras movían sus piernas de un lado para otro, cruzándolas, John estaba en medio, agarro su sombrero de copa y lo levanto, movía el bastón de un lado para otro, estiraba sus piernas largas en repitas ocasiones, sincronizando sus pasos, hacia un saltito y su cuerpo lo abalanzaba bien, de un lado para el otro, se detuvo y las mujeres se colocaron en los extremos de forma horizontal viendo hacia el público dejándolo al centro, se sujetaban de la cintura y movían sus piernas cruzándolas, haciendo el baile cancán, flexionando sus rodillas con suavidad, la orquesta tocaba de fondo acorde al baile, y estaba ves tocaban la entrada de los gladiadores, para despedir el acto, las bailarinas salían por un lado, la gente ovacionaba de pie a John, quien estaba frente a ellos, tiro su sombrero y su bastón por un lado, sonreía y reía, estaba eufórico y feliz, era su momento, la gente en el auditorio le aplaudió por siete minutos sin parar, aventaban rosas rojas, chiflaban, aplaudían y lloraban. Le dieron un micrófono a John, la gente había guardado silencio, pero no se sentaba, esperaban las palabras del señor oscuro.

—Siéntense todos mis hermanos y hermanas, y sean bienvenidos a una nueva edición, esta edición del noventa y ocho, quiero que estén muy felices, porque a mí me da una gran satisfacción el poder tenerlos aquí a todos presentes, desde lo que ayudan a que esto sea posible, año tras año, los que se quedan al final para limpiar, los maquillistas, mi nieta Abrahela que está aquí presente, como siempre en esta bella noche, a los patrocinadores y coanfitriones del evento, a los que se toman la molestia de traernos nuevas criaturas, y toda la gente detrás de esta organización, porque el mérito no solo es mío, sino de todos ustedes que hacen esto posible…

John camino por el escenario, haciendo pausas, veía a todo el público que seguía de pie, a pesar de que él había dicho que se sentaran, sentía todo el apoyo de esas personas.

—También agradecer a la reina de Inglaterra, que está presente, al gran duque de Luxemburgo, por ser los principales patrocinadores de este año, al caballero del sur por prestarnos a sus criaturas para el carnaval del horror, —las personas se levantaban cada que John las mencionaba y se les aplaudía—. Y… a cada uno de todos ustedes por el estar aquí presente, siempre apoyando.

» Por favor mis hermanos, están aquí para seguir desfrutando de la velada, tomen asiento, relájense y dejemos que el show continúe. Les presento a la estrella principal de esta noche, con ustedes el señor Leonardo Fuentes Paz, quien nació y creció en San Juan Caído y poseedor de un gran poder con las secuelas, está verde en este tema, pero definitivamente será un gran plato para mí, démosle una gran bienvenida al escritor Leonardo.

La gente del auditorio se levantó eufórica aplaudiendo, gritaban y silababan, la luz había dejado de enfocar a John y enfocaban a Leonardo, quien estaba encadenado y con la mirada al suelo,

—Démosle otro fuerte aplauso —replico el señor oscuro.

John salió del escenario, los reflectores estaban puestos en Leonardo, John se dirigió tras bambalinas, fue interceptado por Abrahela.

—Que es lo que sucede con ese hombre —dijo John—. Esta apático y no busca cooperar ni ayudar, no ha recibido la suficiente motivación mientras estuvo en esa habitación, que fue lo que vio, tuviste que haberle hecho un examen, si no lo hubiéramos doblegado, está arruinando mi evento —gritaba John, furioso.

—Leonardo, se niega a cooperar desde antes, es igual de necio y terco que el otro que estuvo antes de él, creen creer que pueden acabar con esto —respondió Abrahela.

—Soluciónalo, haz algo y que sea de inmediato —concluyo John.

Abrahela asentó con la cabeza, y camino por el escenario molesta, odiaba que su abuelo la regañara o ridiculizara frente a los demás. El telón había bajado, se puso frente a Leonardo.

—Si haces esto bien, todo lo que se te pide, colaboras con este show, te prometo entregarte algo que tú quieres y anhelas desde el día uno, en que llegaste.

—¿Y… si me niego? —respondió Leonardo

—Considera mi palabra en que todo lo que amas y quieres en esta vida, será destruido.

Abrahela se alejó de Leonardo, este solo se quedó pensando, sin imaginar que pudiera pasar si se resistía más, que era lo grave y catastrófico que pasaría por negarse a tan patética petición.

El telón de nuevo se abría, John hacia su entrada otra vez, la gente aplaudió de pie y se sentaba, las luces daban bien en todo el escenario, Leonardo se veía al fondo.

—Continuamos con los premios y reconocimientos que otorgamos cada año a ustedes por sus increíbles colaboraciones, esa pasión, esa lucha. Y el primer premio es para mi nieta Abrahela… por ser la orquestadora de que todo esto sea posible, al jugar el rol de atraer a los usuarios con las secuelas más fuertes, un fuerte aplauso para ella y que suba a recibir su premio.

La gente aplaudió de pie. Abrahela con una gran sonrisa y elegancia subió al escenario para recibir su premio y dedicar unas palabras.

—No puedo con la emoción de poder servir a mi abuelo otra vez, que esto sea posible, llevaba ya tres años intentando el poder atraer a este usuario, cada vez que creo que lo conseguía, nada salía bien, pero este año es el bueno, también quiero agradecer a todos los que estuvieron conmigo para que esto funcionara, a los que participaron engañando a este hombre que tenemos presente, y que desafortunadamente ya no están más con nosotros, perdieron la vida en el camino para que nosotros pudiéramos estar celebrando esto, muchas gracias —finalizaba Abrahela.

Abrahela bajaba con aplausos, enseñando su premio al aire, Leonardo se quedó confundido con lo que había escuchado, no había entendido del todo lo que Abrahela había dicho, John tomo de nuevo el micrófono y siguió presentando a los ganadores, subían estrellas del espectáculo que rodeaban a John, gente igual o menor de poderosa a él, y con unas excepciones en el nivel de poder, subía uno y bajaba otro con su premio, los minutos trascurrían y los premios estaban por agotarse.

—Esta noche quiero darle la bienvenida a alguien que por muchos años fue un gran sirviente de la familia Yamhir, en especial a mi gran amigo Adolf, un humano fiel, hay muy pocos como el, siempre fue un hombre visionario, hasta su traición, pero a pesar de eso, yo ya lo perdoné, entiendo que lo hizo por amor a su familia, todos siempre anteponemos a la familia en cualquier de los casos. Pero este premio titulado “El traidor”. Es para su ex sirviente, el jugador, démosle un fuerte aplauso.

La gente se volvió loca. Hace muchos años, el jugador era parte del evento apoyando, ahora estaba del otro lado, siendo un traidor. La gente aplaudía, de arriba del escenario bajó una jaula grande, dos hombres del staff jalaban una polea de cadenas para que la jaula metálica pudiera bajar, y dentro el jugador, quien se agarraba de los barrotes y por su aspecto físico, había sido brutalmente castigado.

—He aquí el último premio, y título noble del traidor, al jugador.

Leonardo veía al ser larguirucho quien se levantó para permanecer de pie ante la multitud que hacia retumbar al inmueble con sus gritos. El jugador se veía cansado, había sido azotado, golpeado y maltratado, estaba desnutrido, lo mataban de hambre, Leonardo no podía soportar tal escena, él sabía que si el jugador estaba en esa posición era por su culpa, no lo había podido salvar, lo había condenado a eso cuando lo había convencido de que lo ayudara, ahora el jugador y su familia iban a morir.

—No, por favor no —gritaba el jugador en la mente de todos—. Yo solo lo hice por mis seres queridos, perdonen la vida de mi familia, no importa que hagan conmigo, Lord John, perdoné la vida de mi familia —seguía diciendo el jugador, mientras lloraba de dolor.

—Eso es muy tarde, tuviste que haberlo pensado antes de ayudar a es simple mortal —dijo John entre sonrisas al público quienes las replicaron en aumento.

Abrahela salió detrás del escenario y se acercó a John para posicionarse justo a un lado de él, ella saco un micrófono y los dos miraron a una cámara imaginaria a uno de los extremos del escenario.

—De hecho, tenemos una sorpresa —menciono Abrahela.

—¿Cuál es esa sorpresa, querida nieta? —pregunto John.

—La familia está aquí, reunida. Después de mucho tiempo quieren ver a su papi.

—¡No lo puedo creer, eso es una verdadera sorpresa! —exclamo John con sarcasmo.

La gente se volvió aún más loca con esas declaraciones, una parte del escenario se abrió de forma circular, y de una plana elevadora salió otra jaula, con un infante de la misma raza del jugador; una niña, y lo que parecía ser el esqueleto de la esposa del jugador, y dos pequeños esqueletos.

—Con ustedes la familia del jugador —menciono Abrahela

—Más bien, lo que queda de ellos —agrego John.

Risas de fondo.

El teatro en vez de sentir empatía, se alzó en coros y cantos al unísono con la desgracia del jugador.

—No, ¿Por qué?, que les han hecho, son unos malditos monstruos, ellos eran inocentes, ellos no tenían nada que ver en esto, ellos no tenían la culpa de nada. Mi familia, mi hermosa y apreciada familia —gritaba llorando.

—Bueno, es real, somos unos monstruos, pero eso sucede por ser el traidor, y ese es su premio, tómalo con el mejor recibimiento posible y abrázalo con todas tus fuerzas —respondió John entre aplausos.

—Tuvimos retenida a tu familia, los castigamos, dándoles lecciones, al final murieron de hambre, fueron buenas mascotas —agrego la mujer.

Abrahela dejo el escenario, John regreso con el público, Leonardo no podía digerir lo que estaba pasando, el jugador lloraba descomunalmente y la hija del jugador se movió con dificultad pidiendo comida en la cabeza de todos, estaba muy desnutrida, peor de lo que su padre estaba.

—Por favor padre, has que esto termine, todos han muerto de hambre y yo pronto también lo estaré, termina con esto —gritaba la niña mientras lloraba en la mente del jugador.

—Descuida mi amor, pronto terminara, lo prometo —respondió el jugador.

—Que conmovedora historia de amor, ¡quiero llorar! —exclamo John.

El público se había sentado, estaban todos conmovidos con lo que estaban presenciando, una obra maestra, y hasta ahorita todo marchaba a la perfección.

—Debajo de sus asientos hay cinco boletos ganadores para poder acabar con la vida de esta pobre niñita y diez boletos ganadores para acabar con la vida de este traidor, busquen y diviértanse —dirigiéndose John al público, mientras reía malvadamente.

—No, es solo una niña, es mi pequeña, por favor no le hagan nada, todo lo que quieran hacer, háganmelo a mí —gritaba el jugador—. Haz algo Leonardo, tu eres el causante de todo esto en primer lugar.

Leonardo solo se encogió de hombros, sin tener la valentía de voltear a ver lo que estaba pasando.

La gente se volvía loca por los boletos ganadores, hasta peleaban por ellos, era un caos en el recinto, la euforia estaba a todo nivel y era inevitable controlar toda esa energía, el caballero del sur, saco uno de los boletos debajo de su asiento, en ningún momento dejo ver su rostro levanto al aire su brazo para exponer en lo más alto su boleto sin levantarse de su asiento, y otro lo tomo con rapidez cediéndoselo sin la intención de participar.

Los ganadores subían al escenario, felices de haber ganado la oportunidad de desvivir a dos criaturas, John los formaba respectivamente a su boleto que habían sacado, los primeros en participar fueron los cinco que ganaron boleto, abrieron la jaula, la niña salía muy débil de ella, se posó frente a ellos, frente a los hombres y mujeres que estaban a punto de asesinarla de la peor forma posible, ellos sonreían con una depravación, lo habían hecho antes y lo seguirían haciendo, Leonardo miraba desde lejos, pero prefería no hacerlo, llevo al morbo hacerlo de reojo, el jugador imploraba que no lo hicieran, gritaba, pedía por favor que se detuvieran. Los cinco ganadores se abalanzaron sobre la niña haciendo un espectáculo masivo de carne, piel, órganos que volaban en todas direcciones, la destruían y tragaban partes de su cuerpo. El jugador veía esa escena, su hija solo gritaba y él no podía hacer nada, «Ayúdame padre, ayúdame», dijo la pequeña criatura una y otra vez en la mente del ser larguirucho quien cayó de rodillas al piso, estaba igual de débil, era inútil pelear, solo estaba arrodillado viendo como devoraban y destruían a su pequeña. Leo lloraba y se seguía lamentando por ese suceso, tenía miedo de todos los animales con los que estaba rodeado, temía morir de la misma forma, estaba en la misma situación y a la hora de su muerte le quedaba muy poco.

—Son unos malditos monstruos, los maldigo a todos, los maldigo por lo que han hecho, han matado a alguien, inocente, alguien que no tenía culpa de nada —gritaba el jugador en la mente de todos.

Los cinco ganadores se habían levantado, en el suelo solo había carne machacada y sangre, lo que alguna vez fue la hija del jugador, ya no lo, es más, es como si hubiera desaparecido, no quedaban ni los huesos, solo el gran manchón en el suelo.

—Ahora seguimos con el traidor, fórmense los diez ganadores y daremos inicio a la masacre del jugador —dijo John.

La jaula se abrió y el jugador seguía de rodillas sin salir del enrejado metálico, los diez ganadores se acercaron para empezar a masacrarlo, pero el jugador logro quitarse el primero matándolo contra los barrotes de la jaula, nueve se le abalanzaron y lo sujetaron, lo golpeaban, mordían y arrancaban su piel que era muchísimo más dura que la de su hija, el jugador estaba agotado, trataba de defenderse, pero la realidad es que había ocupado sus últimas fuerzas y energías en dar ese golpe certero a uno de los ganadores, poco a poco perdía partes de su cuerpo, desprendían sus extremidades.

—Los maldigo a todos, maldigo a cada uno de ustedes, por todo lo que han hecho, por todo el sufrimiento que le hicieron pasar a mi familia. ¡Te maldito John! ¡Te maldigo Abrahela! ¡Te maldigo Leonardo…! Si no te hubiera hecho caso, nada de esto estaría pasando, hubiera podido reencontrarme con mi familia —expreso el jugador.

—Lo siento mucho, no sabía que todo esto pasaría, fui egoísta, si hubiera sabido que esto sucedería, desde un principio hubiera aceptado mi destino, me hubiera entregado, lo siento por todo —gritaba Leonardo, llorando y desconcertado.

—¡No quiero morir! Por favor paren, no lo hagan —continuo el ser larguirucho en la mente de todos con la voz débil.

Al jugador lo seguían devorando, lo seguían masacrando, el ya no daba pelea, había aceptado todo, se podía ver una pequeña luz que iluminaba su cabeza, daba de frente a donde debería estar su rostro, sabía que había llegado su momento y que pronto se reencontraría con su amada familia, solo sentía paz, la paz eterna.

—¡Te maldigo Leonardo…!, pero por fin estoy con mi familia —finalizo el jugador solo en la mente de Leonardo, con una sonrisa que pudo ver el hombre.

Leonardo se sintió el único culpable, todo era por él, no debió de involucrarlos. Nunca se imaginó lo que pasaría.

Los ganadores, habían dejado una masacre en el escenario, no quedaba absolutamente nada del jugador, así como su hija.

—Un gran aplauso para los ganadores, en especial el ganador que murió hoy, ellos fueron los últimos de su especie y merecen un gran reconocimiento, un fuerte aplauso —dijo John.

Los ganadores bajaron del escenario, la gente les aplaudía y chiflaba, la locura seguía. Lo que se estaba viviendo esa noche, las horas trascurrían y el evento aún era joven. Hicieron una pequeña pausa, el telón bajo de nuevo, personal limpieza entro, debían de dejar todo limpio para la siguiente escena. Leonardo lloraba por lo que había sucedido, sus manos estaban manchadas de sangre del jugador y era con lo que tenía que vivir por el resto de su vida.

—Lo estás haciendo bien, finge que esto te importa y será mejor para ti —dijo Abrahela.

—Maldito ser sin emociones —se limitó al responder.

Abrahela se fue de ahí, sin voltear a ver a Leo, todos se estaban preparando para la siguiente escena, el telón se abrió y John salió a la tarima.

—Damas y caballeros, estamos con ustedes, espero que se la estén pasando increíble, lo que paso antes fue una belleza absoluta, única en esta vida e irrepetible, pero ahora si, a lo que venimos, dar inicio y final al evento principal, donde yo, su humilde servidor (sarcasmo), recupero lo que me pertenece y son las secuelas de nuestro gran y magnifico anfitrión, el portador, Leonardo.

La gente gritó, era la recta final, y parecían no saciarse, ni conformarse con nada, al contrario, querían más, querían que John absorbiera las secuelas para poder comerse el cuerpo de Leonardo, querían destruirlo, descuartizarlo, querían una parte del hombre.

—Pasaremos un pequeño aperitivo de esta noche, démosle la bienvenida a dos voluntarios de las secuelas —menciono John.

El personal del staff entro cargando dos cruces, con los dos voluntarios crucificados, vivos, habían sido castigados a latigazos por sus pecados, eran los otros dos hombres que habían acompañado a Leonardo en todo el trayecto del carnaval.

—Ellos, hijos míos, descendientes de mi gran poder, humanos, mortales y terrenales, que ofrecen la voluntad de su secuela, ya que entendieron que no podían luchar contra mí. Hoy me hago de su miserable poder y los despojo a los dos de toda responsabilidad, son libres.

La boca de John se hizo grande, bien abierta y con una luz muy brillante que proyecto primero a uno de los hombres en su rostro, absorbiendo toda su vitalidad, y después al otro, los absorbió al punto de dejarlos en extrema delgadez, muriendo al instante, la escena duro unos segundos, el recinto se ilumino completo, pero el espectáculo visual, fue único, dejando ver así el gran poder de John, y su sed por recuperar las secuelas, Leonardo había visto todo y sabía lo que le esperaba, pero su enemigo principal, no estaba satisfecho, quería todo, se comportaba como un animal, arriba del escenario, es como si le hubieran inyectado adrenalina y estuviera desbocado como un toro. Los cuerpos de los hombres cayeron de las cruces, el equipo de staff retiro las estructuras de madera, John aventó los cuerpos al público quienes no dudaron en devorarlos sin dejar rastro, peleándose en el proceso por quien tragaba más, los cuerpos se consumieron abajo en el público, corrieron con la misma mala suerte que al del jugador y su pequeña hija.

—Todos ustedes aquí, son basura —grito Leonardo.

El público guardo silencio de golpe, todos habían escuchado lo que Leonardo había gritado, al que más llamo su atención fue a John, lo volteo a ver y se acercó a él, pero antes de que pudiera hacer algo, llego Abrahela para golpear a Leo, lo sometió en el suelo y lo pateo en reiteradas ocasiones.

—Perdón, errores técnicos, nada que no se pueda solucionar —dijo John.

—Todo aquí se puede solucionar, y lo que hare es evitar que ustedes sigan disfrutando a lo que llaman espectáculo —menciono Leonardo mientras se incorporaba.

Abrahela iba volver a golpear a Leonardo, pero fue interrumpida por John.

—Dejémosle, el hombre tiene agallas, que saque todo lo que tenga que decir, tiene cero posibilidades de ganar y salir con vida.

—Tú tienes miedo de que alguien más pueda llegar y quitarte lo que tienes, alguien que sea incluso un poco más fuerte a ti, y encima que sea humano, tienes miedo John, porque no me sueltas y vemos quien puede ser mejor en batalla.

—Esto no se trata de hombría o ver quien es mejor, se trata de que yo me divierta.

La gente en el lugar escuchaba todo, apoyaban a John con gritos y aplausos cada vez que hablaba, parecía que lo que Leonardo decía no lo llevaba a nada, pero al menos estaba ganando tiempo para que ocurriera algún milagro, el milagro del verano del noventa y ocho, Leonardo tenía un plan, se podía ver en sus ojos, ideaba algo, algo que lo podía sacar de aquí.

John es astuto, leía el comportamiento de Leonardo y lo estudiaba, sabía que más allá de poder hacerlo enfurecer, era que estaba comprando tiempo. John volteo hacia el público ignorando a lo que seguían diciendo a su espalda, el hombre que estaba encadenado ya había dejado de ser el centro de su atención, el señor oscuro miraba por todo el recinto, observaba cada patrón el área y en los invitados, la gente estaba en silencio, no entendían lo que pasaba, John estaba raro, él sabía que algo pasaba, el mismo había casi detenido el evento, la gente pensaba que John estaba improvisando y que se venía una gran sorpresa, comenzaron a gritar las masas, a enloquecer, sabían que se venía el remate.

—¿Dónde está la niña? Tráiganme a la niña —gritaba desesperado John.

De tanto enojo parecía como si se le fuera a salir su forma demoniaca, todos en el staff se preguntaban dónde estaba la niña, Abrahela ya había entendido lo que sucedía y lo que John estaba viendo.

—Cierren las malditas puertas y ya todos cállense —gritaba John mientras lanzaba fuego por la boca al público para callarlos.

El público grito horrorizado por aquella escena.

—¿Dónde están? —pregunto Abrahela a Leonardo.

—¿Dónde están quienes? —respondió.

—Los que vinieron a rescatarte, por lo que estás haciendo tiempo y haciéndote el valiente.

—Pronto lo sabrás —expreso una sonrisa.

Mientras John se robaba el show, Leonardo había tenidos unas secuelas, nadie se dio cuenta que las estaba manifestando ya que logro dominarlas, en ellas pidió la ayuda y auxilio de todos los sobrevivientes en la batalla contra el muro de carne y los refugiados que quedaban.

Abrahela golpeo en la cara a Leonardo, sacándole sangre.

—Tómalo de una vez, le extraeré las malditas secuelas, no puedo arriesgarme de nuevo —dijo John.

—Sería mejor idea que vaya y busque a donde fue la niña, sería un golpe muy fuerte que ella ande suelta, podría volver a ruinar todo.

—Date prisa encuéntrala, no quiero que lo vuelvas a echar a perder —grito John.

Abrahela salió de ahí se dirigió tras bambalinas, John se aferraba a quitarle las secuelas a Leonardo, abrió su boca, pero paro en seco cuando escucho al público gritando y no de la emoción, todos huían, comenzaba hacerse un caos entre los invitados, el chamán, sus aliados e indígenas habían logrado entrar al recinto, por una parte, eran encabezados por Metztli y Kuesoli, la curandera les dio soporte. Estaban matando a todo invitado que se les pusiera enfrente suyo, los secuaces de John peleaban para parar el ataque, pero era inútil, el chamán y su gente llevaban toda la ventaja. John veía todo con desesperación, el evento, su evento se tornaba en caos, todo lo contrario, a lo que él nunca se había imagino, una vez más, estaba parado ahí enfrente, en el escenario, dejo caer el micrófono, analizaba todos los pros y contras del lugar, darse por vencido no era un opción, dio media vuelta y regreso hacia Leo, abrió su boca y comenzó a expulsar la luz brillante para absorber las secuelas de Leonardo, este se resistía, pero John era mil veces más fuerte que él, poco había que hacer, y sumado el caos del lugar, los gritos, lamentos, sangre, muerte y todo en lo que se había convertido un espectáculo tranquilo paso a ser en locura total.

—Nunca cederé a lo que me pides, John —gritaba Leonardo con demasiado poder de convicción.

—No necesito que accedas, solo necesito liberarte de un poder que nunca te perteneció.

—No dejare que sea fácil para ti —grita con dolor.

Los minutos que Leonardo había ganado, mientras hablaba, habían sido suficientes para que todos llegaran al rescate, el chamán dio gran salto al escenario, convertido en jaguar, ataco a John por la espalda, John se incorporó demasiado rápido de ese golpe que lo había hecho caer al suelo, pero para avanzar, se enfrentó a dos indígenas, Que ganaron el tiempo suficiente para que el chamán pudiera liberar a Leonardo.

—Gracias, ¿ahora qué hacemos? —Pregunto Leonardo.

—Ahora a destruirlo —respondió el chamán, quien saco la espada Andramarianda y se la entregó a Leonardo.

—¿Cómo es posible? De donde la sacaste —pregunto Leonardo.

—La niña ayudo con eso.

—De acuerdo, supongo que aquí se define todo.

El chamán solo asintió con la cabeza, estaban delante de John, quien de por si era alto, había crecido un poco más en forma de intimidación.

—Vamos, ríndanse —Decía John, con una voz ronca y monstruosa.

Los dos estaban, frente a John dispuestos a darlo todo, no había presiones, tenían todo que perder, y también todo que ganar.

John ataco primero, pero ellos eludieron el ataque con facilidad, atacaron sincronizados, como si ya hubieran peleando muchas veces juntos y se conocieran muy bien en batalla, Leonardo no necesitaba saber cómo usar la espada porque prácticamente se manejaba sola. Del otro lado del salón Abrahela volaba por el inmueble, sobre un ataque de la niña quien había aparecido.

Momentos antes el chamán y los demás la habían podido salvar a la niña, mientras todos se enfocaban en el show, descuidaron la parte del purgatorio donde torturaron psicológicamente a la niña. El espíritu inquebrantable de la pequeña la hizo mantenerse a raya, para no doblegar su mente y perder la cordura. El descuido les valió mucho para sacar ventaja y recuperar la espada, la cual estaba con menos protección. Al haber recuperado a la niña y a Andramarianda, llegaron en el momento oportuno para pelear y acabar de una vez por todas, un caos y muerte, algunos invitados habían perecido y otros habían logrado escapar con éxito, de igual forma los aliados e indígenas no corrían con la misma suerte.

Abrahela se juntó con John y la niña hizo lo propio con Leonardo y el chamán.

—Es ahora, entre los tres ataquemos —ordeno la niña.

Los tres pelearon, los dos demonios solo esperaron, dejando que el trabajo lo hicieran ellos, la paciencia es una virtud y la destreza en batalla, John les sacaba a los tres, miles de años de ventaja.

La batalla duro unos minutos, todos veían como los aliados de Leonardo caían y cada vez eran menos, unos pedían retirada, pero el chamán no quería ceder, la niña tenía muy claro en mente que la retirada no era una opción bajo ningún costo, y que no desistiría para irse y pelear otro día. John sacaba parte de su fuerza vital, alrededor suyo el piso se hundía y se destruía.

Kuesoli ataco entre el recinto a los secuaces que llegaron para apoyar, del duro enfrentamiento de cargo varias bajas, su destreza en la lucha era inigualable, un digno guerrero y fiel ayudante a la causa.

—Tenemos que atacarlo con todo —pidió el chamán.

John avanzo con poder descomunal, la niña le lanzo bolas de fuego y con barreras de energía protegía a los suyos.

—Esto es entre tú y yo —grito John.

—Estoy muy de acuerdo —respondió Leonardo.

El señor oscuro aparto a la niña y al chamán con demasiado poder, dejando libre el espacio entre él y Leonardo, el poder entre los dos, era desproporcional, pero el poder de Leonardo radicaba en la fe que tenia de Andramarianda, Leonardo eludía con facilidad los ataques de John, la espada hacia todo el trabajo. John se veía afectado por la espada.

Metztli salto a las tarimas para ayudar al escritor, sacó su arma antigua, el macuahuitl la cual enterró dos veces en la espalda del señor oscuro, con cierta profundidad del corte y del dolor, hizo caer a John, postrado sobre una rodilla.

John se incorporó y dio vuelta hacia Metztli para pelear contra el jefe tribal, repelo varios ataques, pero John es más fuerte, lo acorralo entre bambalinas, Leonardo corrió para ayudar, pero fue interceptado por un golpe de Abrahela, fue a dar al área de maquillaje.

John puso contra la pared al jefe tribal, quien no dejo de pelear, sin aceptar la derrota fue atravesado por el brazo de John. El escritor grito de enojo al ver como moría el jefe tribal, su arma cayó al suelo, escupió sangre de la boca.

—Tranquilo niño, fue un honor —fueron las últimas palabras de Metztli, cayendo al suelo muerto.

Leonardo se incorporó y ataco a Abrahela con la espada, hiriéndola de gravedad.

—Tenemos una ventaja, John no puede usar su forma demoniaca, algo le impide hacerlo, debemos de aprovechar eso y vencerlo —le gritaba el chamán, débil en el suelo.

Leonardo estaba escuchando todo a su alrededor, pero en verdad estaba enfocado en destruirlo, vengar la muerte de su amigo Enrique, María, del jugador y de todas las personas o criaturas que fueron víctimas del señor oscuro o cualquiera de sus secuaces, incluyendo a Abrahela. El poder de John disminuía al ser cortado con Andramarianda por la espalda, estaba perdiendo fuerza, vitalidad, energía, Leonardo aprovecho cada momento, Abrahela intento ayudar a su abuelo, pero estaba igual de herida, el señor oscuro se negaba apartándola con poder, su orgullo lo segaba y no le permitía que otro lo llevara a la gloria. John abrió la boca en un intento desesperado por robarle las secuelas a Leonardo y lo logro agarrar, succiono con fuerza bruta, la luz rebotaba en el rostro de Leonardo, dejándolo como poseído y elevándolo por el aire, la niña corrió para ayudar, en el camino la atacaban y se le dificulto el llegar a tiempo, el chamán se incorporó, camino cojeando hasta Leonardo.

—Vamos Leo, tu puedes, piensa en tu familia, piensa en todos los seres que has amado, todo por lo que puedes luchar, todo aquello por lo que estas vivo o te mantiene vivo, piensa en Abrahela que está atrapada, usa el pensar de las secuelas —gritaba el chamán.

Leonardo escucho y regresó en sí mismo —recordó la vez que escribió su primer libro, lo difícil que fue para el concentrarse en hacerlo, la dificultad que vivió para luchar contra la procrastinación, el nacimiento de su primer y segundo hijo, la lucha contra el alcoholismo, la ruptura de su matrimonio—, poco que perder y todo que ganar, convulsiono en el aire, estaba frente a John, se desmayó y de prisa sus sentidos vinieron en sí, le hizo frente a John con un ataque psicológico, ocupando el poder de las secuelas, había alterado un final de una historia anterior, hizo ver chico a John en una batalla pasada, que él había ganado, pero que Leonardo había modificado para que John la perdiera.

John dejo de absorberle las secuelas, Leonardo cayó al suelo, Leo podía indagar y ver más allá, esto ya lo había vivido, ya había pasado por la batalla pero en otro tiempo, recordó todas las pláticas con Enrique y pudo ver que él no era el que había estado con su amigo, aun que físicamente había alguien en esa secuela que era idéntico que él, hablaba igual, se expresaba de la misma forma, en teoría eran la misma persona, pero no estaba consiente de haber pasado antes en esta situación, se incorporó, todo lo hacía de forma relativa, inconsciente, sus ojos brillaban de tanta energía, de tanta iluminación con las secuelas, la había despertado, aunque John le había quitado mucho poder, aun le quedaba lo suficiente para decir que Leonardo también es poderoso.

Accedió a un recuerdo de alguien que estaba cerca, era uno de Abrahela, donde podía visualizar donde estaba Abrahela buena, y estaba en el féretro donde el antes pudo leer las notas de la niña y de Abrahela adulta. Confirmando que siempre estuvo ahí esperándolo.

—Sal de mi cabeza —gritaba Abrahela.

Leonardo no duro mucho en la cabeza de la mujer, solo le había interesado el hecho de haber encontrado la ubicación exacta de su amada, John corrió para atacar a Leonardo, pero el plan de combate del escritor había pasado de lo físico al plano mental-astral, sumado al poder de la espada, todo indicaba que tenían la ventaja de este lado del juego, no importaba cuando se levantaran John o Leonardo, la pelea no cesaba, ni se beneficiaba para ningún bando. Por otro lado, la niña estaba cayendo contra el poder de Abrahela quien ya se recuperó y ayudo a que nadie se acercara a la batalla de su abuelo y Leonardo. El poder de ellas si era abrumador, y aun que la niña sabia como llevar su poder para saberse mantener, no le era suficiente para salir muy bien librada.

—Crees que estas por encima de mí, y no es así Leonardo, nadie está por encima de mí, solo eres un recipiente con un poquito de mi poder —gritaba John desesperado.

Leonardo seguía pasando de recuerdo en recuerdo para que algo le sirviera, pero se le acababan las opciones, ya que en definitiva no puedes pelear contra el creador de estas.

—Resiste todo lo que puedas —gritaba el chamán.

Leonardo lo miro de reojo, pudo encontrar una secuela que le pareció interesante, empuño el arma y peleo contra John.

—Uno de los dos caerá, y no seré yo.

—Tienes una gran boca y mucha confianza —respondió John.

El duelo se estaba decidiendo a favor de Leonardo, era un John cansado, sin tanto poder, Abrahela llego para darle una mano a su abuelo, atravesó con sus dedos de cuchilla el cuerpo de Leonardo, desactivando las secuelas, este dio un gran grito de dolor, era insoportable, al final era un simple humano, y podía morir, el chamán corrió lo más rápido para ayudar, la niña hizo lo propio, alrededor solo quedaban los aliados, y los invitados de John o estaban muertos o habían escapado. Abrahela y su abuelo estaban acorralados, no tenían donde huir, la espada vibraba, pedía la muerte de John, sedienta de venganza, de sangre y de protección a los suyos.

—Debes irte, sigue con el plan —dijo John a su nieta.

—No puedo dejarte aquí, no permitiré eso, lucharemos hasta el final —respondió Abrahela.

John se incorporó, pero no lograba mantenerse mucho en pie, Abrahela lo ayudaba, pero terco se negaba aceptar toda la ayuda posible. Leonardo, la niña y el chamán se acercaban con oportunidad de ganar. John con sus últimas energías y fuerzas, detono una explosión en el recinto, lo sacudió, las estructuras se derrumbaban, el techo a caerse, el chamán se abalanzo para ganar tiempo, pero John lo mando a volar con facilidad, Abrahela intento atacar, pero la niña desvió ataques, Leonardo corrió con la espada hacia John, donde el ataque, pudo dañarlo, John no pudo defenderse, evidentemente en ese punto del clímax, Leonardo era superior y el señor oscuro cada vez era menos fuerte, Abrahela grito por el daño que recibió su abuelo, ataco pero su oponente era la niña quien una vez más intervino para ser una contra una. Leonardo ataco en repetidas ocasiones y en todas acertó al cuerpo de John, quien cayó de rodillas, expulsando una sonrisa.

—De todas formas, nunca ganas Leonardo —dijo John, mientras ría.

Leonardo se concentró y paralizo a John con la mente, tomo la espada con las dos manos e hizo un corte en el cuello del señor oscuro. La cabeza de John cayó al suelo, rodando por el escenario, el cuerpo se desplomo arriba de la tarima, Abrahela grito de dolor y sufrimiento, viendo como su abuelo perdió.

—Son unos malditos, nuevamente nos quedamos un paso de poder hacerlo —dijo Abrahela entre lágrimas.

La niña aprovecho el momento para conectar unos golpes Abrahela y lastimarla, mientras el chamán buscaba la forma de sellarla y destruirla, Abrahela gravemente herida, corrió lejos de ahí, tratando de salir del recinto que estaba a punto de colapsar. La niña, el chamán y Leonardo salieron con prisa, agotados, cansados y destruidos, querían dejarlo todo, pero la fiesta aun no acababa.

Las puertas del auditorio se abrieron y cerraron de golpe, Abrahela había salido muy grave del lugar, camino por la calle manchada de sangre y un brazo roto, los invitados del evento estaban afuera viendo como todo se derrumbaba.

—¿Cómo pudieron permitir esto? —coreaba la multitud.

—Fue una deshonra —continuaban

Abrahela pasaba por en medio de ellos, de los cientos de invitados que pudieron escapar, la insultaban al pasar y la agredieron con piedras, la golpeaban con sus puños, la empujaban y la pateaban, ella no se defendía, estaba débil y cansada para eso, sus ojos se cerraban de la debilidad y pérdida de sangre, al salir de la multitud siguió su camino a la mansión, dejaba un rastro de sangre, apuraba el paso, sabía que en cualquier momento la alcanzarían.

La niña, Leonardo y el chamán, salieron del lugar al momento exacto en que todo se derrumbaba, afuera lo esperaban los aliados, quienes los escoltarían a la mansión para terminar con todo.

—Vamos por ella y acabemos con todo —dijo Kuesoli.

Todos asintieron, iban seguros de su victoria.

—El problema ya no es con ustedes, solo queremos parar esto, pero si interfieren morirán. —se refirió Leonardo a los invitados.

Los invitados al evento, se aparataron y no se entrometieron en absoluto.

Regresarían a la mansión para destruirla, matar a Abrahela y acabar con la historia maldita del pueblo.

La escena en la que ellos caminaban alejándose del teatro y detrás de ellos el fondo del inmueble, viendo cómo se destruía la edificación donde alguna vez fue el centro del evento Sangriento…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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