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VERANO DEL 98 - Capítulo 5

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5: ULTIMA NOCHE 5: ULTIMA NOCHE 1 Era el último día de velorio en San Juan Caído, fue la última noche de Enrique con su esposa, hijos, familia, amistades y todos sus allegados, después de eso al otro día sería enterrado para nunca más volverlo a ver.

Su último verano, el verano del noventa y ocho, sus últimos recuerdos.

2 “Las pequeñas cosas de la vida” Había venido a mi memoria las aventuras que había tenido en este pueblo, no recuerdo la última vez que la pase tan bien en estas tierras, la última vez que reí tan fuerte, cuando corría por diversión o para escaparme de algún problema, las amistades que hice en el camino y las amistades que también perdí en el camino, inundaban mis recuerdos y me hacían llorar, lejos en un rincón de la casa, imaginándome como era la vida antes, cuando vivía con mis padres, lo feliz que era cuando convivía con mis abuelos, el olor a pan recién horneado por las mañanas, las pocas ganas de levantarme para ir a la escuela, el aburrimiento que tenía en la clase, las aventuras con todos mis amigos al terminar la escuela por las tardes, fueron buenos momentos que nunca más en la vida regresaran, me metí en problemas demasiadas veces, me pelee en ciertas ocasiones, gane muy pocas, y me celebraron otras.

Recuerdo cuando nos íbamos al rio, a nadar a las pozas, jugar futbol, béisbol, acampar, ver películas en casa de algún amigo, todo lo que te pone sentimental, todo lo que me vuelve vulnerable en este momento, hace mucho tiempo que estoy en esta pesadilla llamada querer volver a regresar el tiempo y no poder hacerlo, el reconciliarme con todos, incluyéndome, el recuperar mi vida, a mi familia, el velorio de Enrique me está enseñando a pedir perdón, a valorar la vida, y en realidad es que si somos pasajeros, recuerdo esas tardes de ir a cenar a casa de los papás de Enrique, o que el viniera a mi casa a cenar, jugar, pedir disculpas por desvelarnos al ser descubiertos, el salir en citas dobles, el presumir quien era más valiente para aventarse de la cuerda al rio, el inventar quien había besado más chicas antes de entrar a la secundaria, fallar en los exámenes y hacer cosas en la escuela para pasar la materia antes de estudiar y pasarla por mérito propio, lloro de felicidad por todas las cosas que viví que no nunca más volverán, fue una increíble experiencia, pudieran haber sido más, pero la vida nos tenía preparado todo esto, y somos pasajeros en los recuerdos de alguien más, lloro por las increíbles anécdotas, por la tierra que me vio crecer, vivir, sufrir, reír y llorar, es de no creer todo lo que me ha pasado en esta vida.

Recuerdo cuando salíamos de las vacaciones largas, esas que eran casi dos meses para cambiar de grado, planeábamos en todo el año lo que haríamos, a donde iríamos y nos poníamos triste si en algún año, a alguien de nuestra familia que le ocurría irse del pueblo de vacaciones, ya que el otro se quedaba a aburrirse, los veranos eran los mejores, solo corriendo de un lado a otro, solo niños pasando el rato, conviviendo y bueno, claro, de vez en cuando metiéndonos en problemas, cuando era feliz y no lo sabía, cuando estás en tu punto más alto y crees que eso nunca pasara de moda, cuando no te preocupa nada de la vida porque ni siquiera la entiendes, cuando los problemas financieros no importan en lo absoluto, cuando tu única pena y temor es que la chica que te gusta te rechace y seas todo el hazmerreír de la escuela y quizá del pueblo y así sucesivamente hasta que llegue el otro verano y todo mundo se olvide de lo que paso, crezcas, te hagas viejo, vayas cambiando tu forma de ser, de pensar, de vivir, te comience dar vergüenza otras cosas, anheles tener lo que nunca has tenido, dejes de reír con tus amigos, dejes de jugar con ellos por estar con la chica que te gusta, le contestes a tu padres porque te sientes los suficiente mayor para ser un estúpido, que la vida no te importa y entras en esa faceta de rebeldía en la que te sientes que nada te puede tocar, hasta que llegas a este momento, donde estas a una noche de enterrar a tu mejor amigo.

3 La noche era muy tranquila, la gente a pesar de altas horas de la noche seguía aquí, al pie del caño, sin irse, el apoyo era bueno, agradable y parecía que no fuera un velorio, sino una fiesta más del pueblo, una despedida muy bonita a mi gran amigo, no sé si él hubiera querido que fuera así, pero definitivamente hubiera odiado el vernos tristes, le gustaba que todo fuera diversión, le encantaba escuchar risas, él era alguien que transmitía demasiada vibra de la buena, era lo que más lo caracterizaba, así siempre lo vamos a recordar.

El sereno caía en el pueblo, la neblina cubría gran parte del terreno, las únicas grandes iluminaciones era la luz de la casa y la luz de una gran hoguera en el patio trasero, pero esta última era la llamativa, la gente rodeando la hoguera, platicando, un hombre tocando una guitarra y todos cantando, mientras bebían como locos, era una fiesta, no recuerdo haber visto una así desde hace mucho tiempo, Josué se acercó a mi ofreciéndome una cerveza, acepte por cortesía, tenía ganas de beber pero no lo quería hacer y era débil para decir que no.

Las ideas no eran claras en mi cabeza, aun no escribía nada, ninguna palabra para lo que tenía que recitar mañana en el funeral, tomaba la cerveza despacio, no puedo mentir, en verdad quería tomar, había sido un error el haber tomado un trago, fácil pude haber dicho que no, pero a quien miento, es difícil el poder dejar ese vicio.

Josué me hablaba, pero yo solo hacía que lo escuchaba, mi mente estaba en otro plano, divagaba en otras cosas, mi enfoque era otro, traía el pésame de la familia de Enrique, su muerte que me estaba consumiendo, pero también toda esa sensación extraña desde que llegue al pueblo, las apariciones, las alucinaciones, lo que dijo el gerente que he estado en ese hotel por tres meses, todas las estupideces que he vivido en este día, solo llevo aquí menos de veinticuatro horas y me han pasado cosas sumamente extrañas, he estado pensando seriamente si quedarme o todo es parte de mi abstinencia a no querer tomar.

Le tome un trago a la cerveza que Josué me había dado para quitar el mal sabor de los recuerdos y agarrar vuelo para lo que sigue, me aparte de él, diciéndole que iría al baño, obvio era mentira, solo deseaba no estar, salir de ese pequeño infierno que me comía de postre, camine hacia unos árboles, baje el cierre de mi pantalón y comencé a orinar, me recargue en un árbol, pose mi cabeza en una de las ramas gruesas, el olor de algo en descomposición llegaba a mi nariz de una forma rápida, me dio asco y me tape la nariz con mi playera, sentía la presencia de algo que estaba cerca de mí, se escuchaba el rebote de una mano en una superficie en reiteradas ocasiones, el salivar de un animal con deseos de comer, y unos extraños sonidos de disfrute, alce la mirada para ver que podía visualizar entre la oscuridad y los árboles, pero fue inútil, acomode mi gafas ligeramente para mejor apreciación, a lo lejos escuchaba el ruido de la música fue lo que me hizo cambiar de enfoque, pero la música había cambiado a un tono más folclórico, no regional, sino de un folclor europeo, poco de adivinar, ya que estaba muy lejos, la incorporación de otros instrumentos musicales, como un acordeón , violín, y el canto de dos mujeres, deje de hacer lo que estaba haciendo, apure acomodar mi pantalón, antes de avanzar del lugar en el que me encontraba, escuche ruidos, una presencia fétida se acercaba, pisadas fuertes, subí la bragueta rápido, volteé con reflejos de primera intensión, no vi nada, pero eso que se acercaba seguía haciendo el mismo sonido, el ruido era apresurado saliendo de una boca que disfrutaba con placer, hacia sonidos de animal como si estuviera teniendo una especie de orgasmo o auto complacencia, caminé hacia donde estaban todos apartándome de los árboles, esa presencia podrida se acercaba de nuevo, los ruidos de pisadas fuertes y las quebraduras de pequeñas ramas en el suelo se hacían fuertes y cercanas, me detuve para tirar la botella de cerveza que estaba apenas a la mitad, di vuelta, pero la respuesta fue la misma, nada, no pude ver nada, el ruido estaba ahí, la cosa asquerosa que fuera lo que fuera, estaba ahí, entre esas ramas de los árboles.

Camine más deprisa no hubo algo que pudiera relacionar con eso, no le encontraba alguna explicación lógica a nada, sola la de un animal herido o que se estaba muriendo, o animales apareándose.

Llegué hacia la hoguera, tocaban y bailaban al ritmo de un folclor alemana o de esas providencias, nunca me había tocado presenciar algo así en el pueblo no eran nuestras costumbres, en todo este tiempo no sabía si Enrique tenía alguna descendencia de algún tipo, bailaban alrededor de la hoguera, zapateaban y brincaban, las demás personas alrededor bebían cerveza en grandes tarros, vestían muy diferente a como los había visto antes de irme, pero algunos usaban harapos sucios y otros vestían normal, con su sombrero para montar.

Dos mujeres rubias, altas y de piel clara, cantaban, muy bonitas, usando un maquillaje que les quedaba de lo más acertado.

Unos hombres me voltearon a ver, se dieron cuenta que algo sucedía, volteé hacia atrás y pude ver la figura de un ser robusto a lo lejos entre los árboles, sacudí la cabeza, quería dejar de ver estupideces y enfocarme en otras cosas.

—Venga amigo que pasa, parece que hubieras visto un fantasma, parece que no puedes más —dijo uno de los hombres.

—Ven y siéntate con nosotros, deja tu cuerpo, mente y alma en el señor Abezi-Thibod —expreso el otro hombre.

Esto último no lo entendí, pero estaba algo mareado para preguntar o poner atención.

Leonardo se sentó alrededor de la hoguera junto con los demás, estaba un poco mareado, no le venía bien nada de eso, volteo a ver hacía los árboles y ahora vio otra una sombra, pero no era como la de hace un rato, si no era una grande, alta, el cielo había iluminado por el resplandor de relámpago, dejando ver un poco a la criatura que le devolvía la mirada a Leonardo, le especie de una criatura alada de una sola ala con armadura que estaba cruzada de brazos, Leonardo entre cerraba los ojos para enfocar esa escena, no podía ser lo que lo estaba espiando o persiguiendo antes, esto era otra cosa, era mucho peor.

—No sientas miedo de eso, siente felicidad por lo que viene, siente respeto, agradece que has sido bendecido con su presencia —dijo otro hombre que se incorporaba a la hoguera.

—No tengo miedo, estoy intrigado por lo que está pasando —respondió Leonardo, a los hombres.

—Si no sientes miedo, no sientes respeto, así no se puede completar la misión del señor que todo lo ve, en la hoguera hay que beber y festejar que no es una fiesta pagana —expreso una de las mujeres que cantan.

Un hombre puso una cerveza en la mano de Leonardo, él decía con señas que no, pero lo convencían de beber, Leonardo poco a poco fue recuperándose, dejo de sentir ese mareo, sentía felicidad, alrededor suyo, todo era armonía y pasaba con lentitud.

—Te diviertes —dijo Josué detrás de mí.

Volteé para estrechar la cerveza con Josué, pensaba que ya me había ido del velorio, hace unas horas que no nos veíamos, le respondí confuso, yo había estado aquí en la hoguera todo este tiempo, el solo me vio como si estuviera loco.

—Que es todo esto lo del baile —pregunte.

—Nuevas tradiciones, no me creerías si te dijera todo lo que ha pasado desde que te fuiste, todo lo que te has perdido, pero me da gusto que hayas regresado —me respondió Josué.

—También estoy feliz de estar de vuelta, no creí regresar, pero veme aquí, estaré un tiempo por aquí ya me adaptare y me contaras más sobre esas nuevas tradiciones y todo lo que haya pasado desde que me fui.

—Me parece perfecto que decidas quedarte —dijo Josué con una gran sonrisa.

Leonardo se hizo a un lado para que Josué se sentara, estaban todos bebiendo y disfrutando del momento, María estaba a lo lejos en la habitación mirando hacia afuera, Leonardo la miraba con tristeza, pero María parecía estar en su mundo, dentro de la casa no había nadie nada más que ella, el féretro, y la melancolía del lugar, afuera era todo lo contrario, ya era muy tarde y la gente seguía disfrutando del momento, la cerveza estaba haciendo su efecto, alguien había sacado pulque con tequila, parecía ser que estaban a punto de darle fin a la noche para irse todos a dormir, las jarras de barro pasaban con el elixir, cada uno se servía a su gusto, no se desperdiciaba nada.

—¿Quién es Abezi-Thibod?

—pregunte a Josué.

El solo volteo a verme y riendo se hizo el desentendido.

—Estas ya muy tomado, preguntas cosas sin sentido, no entiendo tu pregunta, no sé qué esperas que te responda —me respondió con una voz nerviosa.

Yo ya no insistí más con el tema, era ya muy tarde para seguir hablando de la criatura de una sola ala que había visto antes, estaba perdido en el alcohol y una vez más mi intento por querer dejar la bebida fracaso.

4 Tome tanto esa noche, me perdí en las botellas, reaccione en unos instantes más, era yo cayendo de borracho al suelo, entre abría los ojos, la gente comenzaba a irse, estaba ya casi amaneciendo, las imágenes eran borrosas, trataba de recordar lo que había pasado, tenía más resaca de lo habitual y nada era claro, todo era confuso, no recordaba mucho, hacia frio, trataba de poder incorporarme, pero mis brazos y piernas estaban tan débiles para hacerlo.

Escuche un ruido de lamento, un quejido, eso se me hizo levantarme de un solo brinco, una voz que decía mi nombre, un susurro en el oído diciendo que despertara y me largara del pueblo.

Después de eso solo fue silencio, un silencio infinito por un breve momento, era como si hubiera escuchado la voz de Enrique, me pedía de favor que me fuera en cuanto pudiera, que dejara todo atrás, con mis ojos podía ver su muerte, su sufrimiento, eran vagos recuerdos, memorias perdidas de él, de lo que vivió estos últimos años en el pueblo, lo que lo orillaron hacer lo que hizo, y su historia era muy diferente a lo que los demás creían o llegaban creer de él, o simplemente fue todo parte de mi imaginación, otra vez, arraigada de mi alcoholismo y dependencia a esa basura, se sintió tan real, nunca había experimentado algo así, es como si estuviera en primera persona, reviviendo la vida de alguien, entendí que quiso hacer las cosas diferentes pero fracaso, lo intento y no pudo, pero lo que le paso a él estaba por repetirse, por eso mismo me pedía desde lo profundo de su corazón que me largara de aquí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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