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Vestigios de un viejo mundo: Los dos lados de una moneda - Capítulo 10

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10: Capítulo 10 10: Capítulo 10 — Qué dolor… Tras cruzar la puerta izquierda, el joven albino sostuvo su cabeza, era la tercera vez que un “klang” sonaba en su mente, causándole un dolor de cabeza momentáneo.

Aunque no se comparaba con el dolor que sentía en su corazón, aún le seguía siendo molesto.

Sacudió su cabeza y observó su entorno.

Era el único en varios metros cuadrados, pero su vista iba de un lado a otro, siguiendo algo difícilmente perceptible.

— No te preocupes, yo me encargo de esto.

Es más fácil de lo que parece.

Con la vista apuntando al frente, el albino avanzó con calma hasta llegar a un gran muro de ocho metros de alto.

Similar a un sudoku, el muro poseía nueve cuadrículas pero, a diferencia de uno normal, los números fueron reemplazados por distintos símbolos.

— Pez, lagarto, tigre, tortuga, león, caballo, pájaro, lobo y serpiente.

Justo como dijo, esto será fácil.

Rozando el áspero muro de piedra con las yemas de sus dedos, una sonrisa cargada de remordimientos y nostalgia se plasmó en su rostro.

Recuerdos preciados pasaron por sus ojos antes de sacudir su cabeza.

— Se supone que hay… Antes de continuar su monólogo, un sonido metálico, similar a engranajes atascados, resonó en su mente.

No sintió dolor pero tras ver su mano durante unos segundos, elevó el rostro a los extraños símbolos.

— Pez, lagarto, tigre, tortuga, león, caballo, pájaro, lobo y serpiente… Es diferente a la otra prueba, así que esta debe ser la puerta correcta.

Por un momento pensé que habrían cambiado el orden de los símbolos.

Sacudiendo la cabeza un par de veces, el joven lanzó al tacho sus pensamientos y observó los símbolos tallados al lado del sudoku.

Formando un círculo, los mismos dejaron en su centro un vacío.

El albino llevó sus dedos al símbolo más cercano al suelo y, con cuidado, hundió sus dedos en él.

En respuesta, cayó una pieza que encajaba perfectamente en las casillas.

— La pieza del pez…  Observando fijamente la tablilla de piedra más grande que su mano, una sonrisa conflictiva se formó en su rostro.

Aunque el joven nombró correctamente los nueve símbolos, no sería posible para otros hacerlo; las figuras no coincidían con el nombre.

La figura del pez, por ejemplo, estaba formada por cuatro trazos: dos líneas diagonales que forman una «V»; una que iba desde la intersección hacia abajo y la última que une el extremo superior izquierdo con el extremo inferior, cruzando por el centro para formar una curva.

— Hm… tigre, serpiente, caballo, el ave puede hacer referencia al gallo… Pero la tortuga, el lobo, el león, el pez y lagarto no cuadran.

Pasando sus dedos por los demás símbolos, el joven obtuvo ocho tablillas más.

Colocó las 9 tablillas en el suelo y las dividió en dos grupos para ordenar sus ideas.

— Suponiendo que el lagarto representa el dragón — Una sonrisa de burla se formó en sus labios — Entonces quedan aún cuatro que no cuadran en el zodiaco.

Tenía la sensación de que se trataría de eso… Mientras estaba sumergido en sus pensamientos, el sonido de pequeños golpeteos llegó a sus oídos.

Volteó en dirección al sonido y logró visualizar pequeñas gotas de agua golpeando un extraño objeto, una escama azul.

Observando el origen de las gotas de agua, que eran el mismo aire a un metro sobre la escama, el joven agradeció.

— ¿Encontraste una pista?

Y yo que pensaba que no necesitaba ayuda.

Fui arrogante, lo lamento.

Con una avergonzada risa, el joven tomó la escama que era tan grande como la tablilla y comenzó a observar la pradera en la que se encontraba.

— Debido a que la anterior fue la “Pradera Zodiacal”, pensé que esta sería la “Pradera de Chén”, pero veo que no es así.

Jugando con la escama como si fuera una moneda; la lanzó al aire, haciéndola girar antes de atraparla para repetir el proceso; caminó alrededor de la pradera en búsqueda de más pistas.

«Pradera Zodiacal» fue el nombre oficial que se le dio a la primera de las cinco pruebas que trajo la desgracia a la humanidad.

El origen del nombre se debió a que la respuesta se encontraba relacionada al zodiaco babilónico.

Con aquello en mente, y pensando que las dos puertas tienen pruebas similares, no dudó en afirmar que la respuesta se encontraba relacionada a los doce sectores horarios (Chén) pero, tras darse cuenta de su error, ocultó su vergüenza mientras recolectaba las pistas necesarias.

— Seguro que se hubiera reído de mí tras verme tan… — Presionando su pecho, dejó escapar una ligera mueca de dolor —… Confiado.

Bien, estas deben ser todas las piezas, te lo agradezco.

Con una agradecida sonrisa, el joven regresó al muro para ordenar las piezas.

— Las nueve tablillas, una escama de dragón, un papiro con los puntos cardinales y una diadema dorada.

«¿Sun Wukong?» Pensó mientras veía la diadema que encontró bajo una piedra.

Sus ojos pasaron a la escama, lo que aclaró sus ideas: «Un dragón relacionado a Sun Wukong y puntos cardinales» — El rey dragón del mar del este, Ao Guang.

Aunque la diadema era algo visto en diversas culturas, la idea más obvia que llegó al joven fue la mitología china, donde Sun Wukong fue atrapado por Buda bajo una montaña, aunque esto se debe principalmente a lo mucho que se involucró en la misma en su pasado.

Siguiendo su línea de pensamiento, el albino observó repetidas veces cada una de las tabletas en búsqueda de alguna relación, cuando se vio interrumpido por una pregunta.

— ¿Quién es Ao Guang?

Como dije, es el rey dragón del mar del este en la cultura china.

Aunque no comprendo qué tiene que ver con los nueve símbolos… Espera — Volteando su vista al papiro, el albino comprendió el error en su razonamiento.

— Me equivoqué por completo.

No es Ao Guang, es Long Wang.

Con la idea clara en su mente, el albino comenzó a acomodar las tablillas en el sudoku.

— Al igual que Ao Guang, Long Wang es un rey dragón, pero el primero es el rey del mar del este, mientras que el segundo es el rey del océano.

Si pensamos en Long Wang como la pista, las tablillas tienen sentido, ya que tuvo nueve hijos.

Eso también explica por qué el papiro posee los cuatro puntos cardinales y ninguno está resaltado.

No hace referencia a uno en específico, sino al rey de los cuatro.

Se detuvo por unos segundos y negó con la cabeza.

— ¿Que tiene que ver la diadema?

No estoy seguro, supongo que es una pista que ayuda a asegurar que uno no se confunda.

En casi todas las culturas hay dragones, pero no todos tienen relaciones a una diadema dorada, por lo que, si relacionas a Sun Wukong con el Rey dragón del Este, en algún punto llegarás al Long Wang.

Con una pequeña risa, se dio cuenta de lo que le faltó explicar.

— Bien, lo que sucede es que Wukong tenía un arma, un bastón llamado “Rù Yì Bàng” el cual podía cambiar de tamaño a voluntad.

Se dice que esta arma en realidad era un pilar que sostenía el palacio del rey dragón del este, una reliquia dejada por el primer rey dragón del este, pero Wukong se lo robo.

Cuando terminó de acomodar las tablillas, se sacudió las manos y limpió la tierra de sus palmas.

— Chī wen, Bā xià, Bì àn, Bà Xià, Suān ní, Pú lao, Cháo fēng, Yá zì y Qiú niú.

Los «Nueve descendientes del Rey dragón» respectivamente.

Si asumimos eso, entonces el pájaro es una representación del fénix y la serpiente del dragón.

Si no recuerdo mal, el símbolo del caballo también hace referencia a un animal libre de cuatro patas, aunque normalmente no se usa para eso, pero ha de representar a Pú lao; en cuanto al lagarto, es una situación similar, debido a similitud que tiene con el símbolo «reptil» suele usarse en reemplazo de este para evitar redundancias.

Entonces el lagarto hace referencia a Bā Xià.

«El problema es: ¿Cómo acomodo el sudoku?” Pensó.

Aunque acomodaba las tablillas, nada sucedía, pues le era difícil darle un orden específico a las nueve tablillas en un sudoku.

Primero lo intentó uno al lado del otro, como la escritura occidental, pero nada sucedió.

También considero hacerlo similar a la rueda donde encontró las tablillas, pero no era posible.

Tras varios intentos más, lo recordó.

— La escritura china, tablillas de derecha a izquierda.

Desde el primero al último debería ser… más o menos así.

Con una risa que señalaba el notar que era algo obvio y simple, el joven colocó las tablillas del tigre, lagarto y pez en el lateral derecho; respectivamente en ese orden, de arriba a abajo.

— Ahora los tres siguientes son… Bà Xià, Suān ní y Pú lao.

Finalmente, son Cháo fēng, Yá zì y Qiú niú.

Tras terminar de colocar las tablillas, estas comenzaron a hundirse.

Las casillas, que eran más grandes que las propias tablillas, comenzaron a transformarse, a tallarse hasta tornarse en majestuosas figuras de piedra.

Ahora el sudoku era un cuadro con nueve pinturas rupestres y el círculo vacío, en medio de la rueda donde consiguió los símbolos comenzó a llenarse con un nuevo símbolo.

Representando al rey dragón, el símbolo que apareció estaba formado de nueve trazos: tres trazos verticales unidos en sus extremos inferiores por un cuarto trazo, simulando una corona; un quinto trazo elíptico que empieza en medio del trazo central y el izquierdo y que termina entre el centrar y el derecho y cuatro trazos como olas que comienzan dentro del espacio creado por el quinto y terminan fuera del mismo; nivelados por pares, uno sobre el otro.

Una vez visible, el símbolo empezó a cambiar mientras giraba sobre su eje y las grietas comenzaron a expandirse hasta hacer contacto con los demás símbolos.

Hundiéndose en la misma pared, los símbolos se unieron hasta formar el rostro de un dragón que desapareció y dio paso a un túnel de dos metros.

— ¡Felicidades, felicidades!

Una animada voz frenó el avance del joven hacia la cueva; girando su cabeza al lado izquierdo, notó como una figura de cristal había aparecido.

Inclinando su cabeza a un lado, la figura cristalina, similar a un anciano de túnica y barba larga, demostró cierta sorpresa en su sonrisa al notar cómo el joven no se sorprendió al verlo; por el contrario, lo llamó «Abuelo Celestial».

— ¿Oh?

¿Reconociste la figura tan rápidamente?

— Se podría decir que… me hablaron de ti.

— Ohohoho.

Con una risa que demostraba el despertar de su curiosidad, la figura de cristal observó al joven con relajados ojos.

— Quién lo diría, quién lo diría.

Entonces no tengo que explicar más ¿Verdad?

— Hn — Negó con la cabeza.

— Una lágrima de dragón.

— ¿Y tu amigo?

— Pregúntale, aunque tendrás que explicarle todo.

Soltando aquella sonrisa, recibió un pequeño frasco con la lágrima de Dragón en su interior, luego caminó a un lado del muro, esperando a que el anciano terminase de hablar solo.

«Es bueno que las recompensas sean a gusto propio» pensó El albino abrió la botella de cristal y bebió su contenido mientras esperaba.

Sus cabellos blancos comenzaron a teñirse de negro lentamente, desde la raíz hasta las puntas; llevó su mano derecha hasta sus cabellos y observó como crecían junto al cambio de color.

Con la mano izquierda tomó una de las piedras incoloras que cargaba consigo y, usando el filo, cortó los cabellos que cruzaban sus hombros.

La piel del albino se aclaró junto al cambio de color de sus cabellos.

La piel ligeramente tostada tomó un color más claro pero no era su tono original, que era amarillento, sino un tono más caucásico.

Aun así, tenía varias manchas en su cuerpo que variaban entre el tono bronceado, similar a dormirse bajo el sol de verano a medio día, y el tono amarillento que era común entre la gente que nació en su patria.

Esbozando una sarcástica sonrisa, comentó.

— Ahora tengo vitiligo… — Centró su mirada en las estalactitas en lo alto y se respondió.

— “No bromees con eso” ¿Verdad?

«¿Ya está?

Entonces vamos.» Con esas palabras, el joven retomó el camino hacia el túnel.

El anciano de cristal había desaparecido en los minutos que su cuerpo sufría los cambios.

Tras cruzar la entrada, el aplastante sonido de la zona detrás de él colapsando opacó sus oídos.

El joven no le prestó atención, sus ojos iban de un lado a otro, leyendo las inscripciones que se encontraban en las paredes.

— ¿Eh?

¿Se derrumbó?

¡¿Qué es esto?!

Aunque no era nuevo para el joven, se sorprendió al escuchar la chillona voz.

Soltó una risa, levantó su mano y la sacudió en señal de “no es nada importante” antes de verse engullido en la brillante luz blanca que se acercaba desde el frente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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