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Vestigios de un viejo mundo: Los dos lados de una moneda - Capítulo 14

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Capítulo 14: Capítulo 14

— ¿No es ese el jabalí?

— Sí. No estaba seguro de cómo mencionarlo en el informe, así que lo marque bajo el nombre de “Jabalí tatuado”

— ¿Jabalí tatuado? Describe literalmente lo que se ve.

— A decir verdad, pensaba añadir la palabra “elemental” al nombre, pero sentí que era demasiado largo. — Una risilla de pena se escapó de los labios de Ethan.

— Me alegro de que no lo hayas hecho. — Mencionó Rosa con una sonrisa.

— ¿Qué nos querías decir? — Aclaró Vi.

— Bien, los informes decían que respiraba fuego y su pelaje despedía chispas ¿No?

— Correcto.

— Pues resulta que todo depende de estos símbolos. — Ethan señaló los tatuajes morados del enorme jabalí. — No conozco las diferencias exactas, pero me enfrenté a dos de estos. El primero escapó, pero pude atrapar a este. Dependiendo de la forma de los símbolos, pueden manejar diferentes elementos, por decirlo de alguna forma. Al menos es mi teoría. — Llevando su mano a los largos colmillos del Jabalí, Ethan le dio la vuelta al cadáver, dejando ver más tatuajes. — Estoy suponiendo que esto significa “Fuego”.

— ¿Por qué? — Edmond interrumpió con aparente curiosidad.

— Bueno — Ethan esbozó una sonrisa confiada — Aunque es más que nada un instinto, el otro jabalí tenía un símbolo muy diferente en su estómago. Además, este rodeo en más de una ocasión su pelaje de llamas, similar a lo que sucede con mis cabellos. Aunque estuve tratando de descubrir todos sus secretos, solo vi que tuvieran esa habilidad aparte de escupir algún elemento… No sé cómo explicarlo bien, pero mientras este me lanzó una llamarada, el otro expulsó lodo desde su nariz, por eso estoy suponiendo que son sus únicas habilidades.

— Ya veo.

Aunque los tres asintieron a la vez. Edmond tenía una alegre sonrisa en su mente. En sus recuerdos, Ethan fue capaz de encargarse de decenas de esos jabalíes tatuados fácilmente, mientras que ahora solo pudo lidiar con dos, sin contar que uno se le escapó.

La diferencia entre ambos Ethan era clara, y la alegría de Edmond por eso no era poca. En cuanto a los Jabalíes tatuados, Edmond no los considero una amenaza, aunque son criaturas muy territoriales, suelen ser extremadamente pacíficas a menos que las provoquen o destruyan su alimento.

— Eso es en cuanto al jabalí, lo siguiente es lo que realmente quería hablar. No lo añadí en el informe, pero encontré una tumba antigua.

— ¿Una tumba antigua?

El trío volvió a hablar al unísono, pero la cara de Edmond resaltaba en sorpresa e incredulidad. Aunque fue una sorpresa para las chicas la aparición de la tumba antigua, para Edmond su descubrimiento era un presagio de mala suerte.

«Se supone que esta tumba no sería descubierta hasta el octavo año ¿Me estás diciendo que su suerte es tal que adelantó su descubrimiento solo por la diferencia de niveles? ¿Acaso todas sus versiones tienen la misma maldita suerte?»

Si no fuera porque se encontraba con otras personas, Edmond hubiera apretado los dientes con suficiente fuerza como para que la tensión en su rostro hiciera obvio su sentir.

— No me adentré mucho pero…

— Fiu

— ¿Eh? ¿Y eso Ed?

— Ah, nada, nada. Estoy feliz de que no te hayas adentrado por tu cuenta, pudo ser peligroso y no podemos perderte… Sería demasiado triste.

— Ja, ja. ¡No tienes que preocuparte por eso! ¡No por nada soy la cara del país! Nada puede pasarme.

— ¡Por eso mismo lo digo! Si te pasa algo estaríamos en la misma situación que hace dos años — Edmond se calló a sí mismo tras ver la expresión en los rostros del trío — Mierda… Lo siento, no quise…

— No te preocupes. Tienes razón, si perdiéramos a Ethan estaríamos en una muy mala situación. — Aclaró Vi con ligera gelidez.

— Hm ¡Relájate, relájate! Es culpa de Ethan por confiado.

— Ja, ja… Tienes razón, no me confiaré para la próxima, no quiero que estén tristes.

Aunque lo que le pasará a Ethan le daba igual, Edmond no se atrevía a dejar su papel de amigo preocupado por lo más mínimo, pero, debido a eso, terminó pisando una mina. Si bien no le importaba el efecto que sus palabras tuvieran en Ethan, la tristeza en el rostro de Vi y Rosa era algo que él no soportaba, su corazón se sentía afligido; si no fuera por ellas, ¿Cómo él podría haber superado la muerte de sus padres en el pasado? Pero ahora que no era más que un “inútil” a sus ojos, solo podía apretar su puño y dientes y lamentarse el no poder animarlas.

— Volviendo al tema. — Ethan aplaudió — Solo lo vi desde el exterior, pero me dio la sensación de que no era humano.

— Explícate.

— Exacto ¿Cómo que no era humano? Si es una tumba, dudo sea humano.

— No me expresé bien. Me refiero a que no parecía “hecho por humanos”. Era una especie de pasillo enorme, pero, a pesar de eso, estaba limpio. Solo había un poco de tierra en los primeros metros desde la entrada.

— Dejando de lado lo “limpio”, es una estructura humana normal, ¿no? Digo, puede haber sido un búnker o alguna…

— No, porque la entrada estaba a solo unos metros de un río, si hubiera sido algo moderno, habría registros, y si fuera antiguo, no podrían haber construido algo debajo de un río y menos mantenerlo limpio.

— Ya veo… ¿Entonces estás diciendo que alguna de esas bestias pudo haberlo hecho?

— ¿Una bestia haciendo eso? No bromees con eso Vi ¿Cómo podría una bestia sin inteligencia hacerlo?

— No digo que sea una bestia quien lo haya hecho, sino — Ethan llevó su mano y señaló al jabalí con la palma — que ambos tienen el mismo origen.

— Una grieta — añadió Edmond.

— ¡Correcto! Siempre entendiendo rápido Edmond.

— Deja los halagos para después, continúa.

— Bien, bien. Si pensamos que una grieta originó una “invasión de territorio”, eso significa que esa ruina debería de ser parte de ella, ¿no? Por lo tanto, debe de tener tesoros. El problema es que si le digo a los superiores…

— Enviarán primero un grupo de despertados de rango bajo.

— ¡Eso es muy arriesgado!~ ¿Por qué a los superiores les gusta mandar siempre a los más débiles? Sería más fácil si los de mayor rango se encargan por su cuenta, así nos ahorraríamos bajas. — Rosa sacudía sus manos junto a su descontento.

— ¿Oh? ¿Eso significa que quieres tener más trabajo?

— Urk… No dije nada, no dije nada. Entonces, Ethan, ¿Quieres que vayamos a explorarla?

— Pero tenemos nuestros horarios llenos.

— Sí, soy consciente de eso. Por eso estaba pensando en ir este fin de semana.

— Cuenta conmigo para ir.

— Sabía que te animarías, Ed.

Rosa y Vi dudaron un poco en si acceder o no, pero tras fallar en convencer a Ethan de cambiar la fecha, solo pudieron rendirse y aceptar ir. Su visita al centro comercial tendría que esperar.

Tras confirmar que todos irían, comenzaron a trazar un plan durante la siguiente media hora. Aunque muchos detalles quedaron en el aire, tendrían que ser vistos en otro momento. Ethan y Vi fueron llamados con urgencia, mientras que Rosa se dirigió con Edmond a los cuarteles en los que descansaban los despertados.

Los siguientes días pasaron tranquilamente. Debido a que Edmond era considerado un cuasi segundo rango, tuvo una rutina de entrenamiento junto a los despertados de segundo rango.

La zona de entrenamiento era deficiente de muchas formas, pero a los cientos de despertados alojados no podría importarles menos; estaban ahí para entrenar, por lo que tener un lugar donde dormir y asearse era todo lo que necesitaban. Quienes buscaban sus lujos tenían que gastar sus puntos de mérito para obtenerlos del sistema, pero eran pocos los que optaron por eso.

El día anterior al acordado, Edmond decidió escabullirse. Aunque los despertados eran vigilados hasta la medianoche, había un hecho que todos ignoraban. Cuándo Edmond salió de los cuarteles, los despertados de turno ya se habían retirado a descansar, ignorando a la luna que estaba lejos de alcanzar su punto más alto.

— Este lugar está bien.

Centenas de metros cuadrados cubiertos de arena le rodeaban; pequeñas paredes de piedra y metal se alzaban por todos lados, destrozadas o abolladas, mientras que figuras de madera rotas daban la impresión de que una guerra acababa de ocurrir.

El lugar que Edmond escogió para practicar era una de las varias zonas de entrenamiento que los despertados usaban. Debido a la falta de personal, los mismos tenían que limpiarlo al salir el sol como parte de su entrenamiento, por lo que en las noches el desastre era más que notorio.

La escena causaba nostalgia en Edmond; una sonrisa se formó inconscientemente en su rostro mientras recordaba aquella misma escena sin detalles; por su mente pasaban sus recuerdos, momentos en los que hablaba con Ethan sobre lo poco eficiente que sería para ellos el entrenar en esas zonas y cuando, por probarlo, terminaron destruyendo dos meses de esfuerzo en menos de diez de intercambios.

«En ese momento se enojaron tanto que nos triplicaron los trabajos, aunque Ethan lo tomó alegremente.»

Mientras recordaba, una incógnita llegó a su cabeza.

«¿También fue planeado?».

En ese momento no le fue extraño, ya que Ethan siempre aceptaba alegremente explorar mazmorras y recolectar colisionadores bajo la excusa de proteger al país, pero, ahora que lo pensaba desde otro punto de vista, algo se le hacía extraño. Por desgracia, no importaba qué tantas vueltas le diera al asunto, todo era inútil si no tenía la fuerza suficiente.

Sacudió la cabeza un par de veces y se deshizo de la idea.

Con los pies abiertos a la altura de sus hombros; sus rodillas dobladas en un ángulo de cuarenta y cinco grados; manos juntas formando un triángulo sobre su pecho y espalda recta; comenzó su entrenamiento en solitario.

Apuntó hacia el norte con la palma izquierda y al este con la derecha; sus codos señalaron las estrellas del este. Con movimientos cálidos como los primeros rayos del sol en la primavera, pero feroces, sus brazos viajaron desde el norte al oeste y del este al norte, levantando la arena que viajó hasta sus dedos, terminando aplastados junto al aire en sus palmas.

Aplastando las emociones en un paso con el pie derecho; avanzando otro paso está el gobernante del mundo; el rey del cielo gira indiferentemente a la desgracia junto a su cadera y palmas suaves que rechazan el desprecio. El gobernante es destronado y ocupa la posición del plebeyo al oeste; el rey da paso a su heredero, retrocediendo a sus inicios, y el ciclo se repite infinitamente mientras la luna responde al llamado.

La madera destrozada respondió ante el llamado de la luna; el tirano viento obligó a la arena a bailar al son de los movimientos, un vals indescriptible e inhumano; la luna se compadece de la tierra y les da su gracia en forma de rayos teñidos de blanco puro; el viento silbó en ira, aprisionando en sus manos la gracia de la luna y niebla celeste se forma como resultado, vagando hasta el cuerpo de Edmond, rodeando y recorriendo cada parte de su ser hasta llegar a su nariz.

Una profunda inspiración al inicio de cada movimiento aprisionó la gracia hasta absorberla por sus pulmones, recorriendo sus venas hasta desaparecer en la exhalación que marca el fin. Como un peón que acude al llamado de su rey, un pequeño punto se ilumina en su cuerpo. El primer meridiano desbloqueado se presenta con emoción.

Diez repeticiones… veinte repeticiones. La luna se molestó al ver su gracia arrebatada; la niebla celeste se tiñó de rojo en ira; la fría noche ardió con rabia. Sus pulmones y órganos fueron presionados con ferocidad mientras una capa de rojo velvet rodea su cuerpo, solo el meridiano blanco se niega a ser opacado mientras el sudor escapa rápidamente desde su cabeza hasta sus pies.

Varias repeticiones más, el dolor se hizo presente en su rostro: dientes apretados y tono rojizo, un segundo peón se iba presentando, no era momento de detenerse. Los suaves movimientos de sus manos se tornaron feroces, arrebatando a la luna su gracia con descaro. Paso tras paso, luchando contra el tirano viento, la determinación le suprime; para cuando no puede dar un solo paso más, dos peones se encontraban frente al trono.

Sin aguantar más, Edmond se desplomó rendido y los peones se esfumaron. Los cielos y el viento se calmaron, pero la sonrisa perduró en su rostro.

— Finalmente…

Pesados jadeos escapaban de su cuerpo mientras se dejaba caer en la arena; sus brazos y piernas temblaban de cansancio; algo que el entrenamiento matutino no conseguía; toda su energía se había escapado de su cuerpo. En solo dos semanas había desbloqueado su segundo meridiano, era lento, pero era un paso más cerca de la etapa de Reunión.

— Reunión y Refinación de Qi, Formación y luego nutrición del núcleo. Ha… El camino es demasiado largo.

Un pesado suspiro de decepción se escapó desde el fondo de su alma. Aunque el proceso era algo por lo que ya había pasado anteriormente, eso no quita que el camino que tenía que recorrer era demasiado largo; cuando sintió que la fuerza en su brazo había regresado lo suficiente como para moverlo, acercó su mano a su cuello y luego a su boca, dejando una pequeña planta azul en la misma para masticarla, lo que le permitió recuperar su energía en unos minutos.

— Creo que puedo seguir ahora, aunque desearía…

— ¿Desearías?

Mientras pensaba en como quisiera tener en sus manos algo de sangre de unicornio, una voz interrumpió su línea de pensamiento, causando que saltara internamente; su cuerpo no se había recuperado lo suficiente como para reaccionar y antes de que se mostrará la sorpresa en su rostro, cerró los ojos y se calmó.

— ¿Me estabas espiando?

— No, no. Vine a entrenar cuando te vi.

— Comprendo.

Aunque no le importaba que alguien le viera entrenar, Edmond no quería pensar en alguna excusa para explicarse por lo que se sintió aliviado de que no le vieran. Mientras observaba el delicado rostro de su contrario, un sentimiento de familiaridad surgió.

— Por casualidad… ¿Te conozco?

No era un rostro que había visto en los últimos días y tampoco era uno que recordará de su anterior vida ¿Quizá era alguien que llegó a conocer por un corto tiempo? No estaba seguro y, por más que pensara, no conseguía llegar a alguna conclusión.

— No pensé que te encontraría acá, aunque es extraño — una sonrisa se mostró en su rostro al inclinar su cabeza. — Lo que más me sorprende es que seas un segundo rango. Pensé que serías ya un cuarto o quinto rango.

— ¿A qué te refieres? ¿De dónde me conoces?

— ¿No te acuerdas? Me cambiaste el suero por esa piedra extraña.

— Ah, eres el niño de la piedra elemental.

— ¡No soy un niño!

— Sí, sí, lo que digas.

Edmond llevó su mano a la cabeza del chico, acariciándola con un poco de dificultad. En respuesta, este retrocedió dos pasos.

— ¿Y bien?

— ¿Bien… Qué?

— ¿Cómo es posible que solo seas un segundo grado?

— Ah, eso… Digamos que mi deidad es de “baja categoría”.

— ¿En serio? ¡Entonces podré devolverte el favor!

La felicidad en los ojos del chico era clara, su cuerpo también se movía de acuerdo a sus emociones, apretando su puño; Edmond solo rio confuso.

— ¿De qué favor hablas?

— El ayudarme a despertar. Si no fuera por el suero que me diste, jamás sería un despertado.

— ¿Es así?

— ¡Sí! Debido al precio de los sueros, es imposible que alguien como yo lo pueda pagar, pero como me lo regalaste…

— ¿Si sabes que resultaste perdiendo no?

Edmond le interrumpió, haciendo una señal de “Alto” con su palma derecha, la emoción del chico se desbordaba.

— En realidad no. Un momento… ¿A ti no te quitaron las cosas?

— ¿Quitar qué?

— ¿Entonces te dieron un trato especial? Qué injusto.

— Explícate, me estás confundiendo.

— ¡Claro! Lo que sucede es que cuando esa mazmorra se cerró, le “compraron”, a todos, lo que obtuvieron por algunos billetes. — El chico hizo una pausa y bajó su tono — Aunque considero que es una especie de robo. En mi caso me quitaron algunos materiales que no llegué a guardar en mi inventario y luego me reclutaron al notar que era un despertado.

— Es la primera vez que escucho sobre eso.

Edmond hizo memoria del momento en que salió de aquella grieta. Quizá era porque la perla en su poder no era detectable por las máquinas modernas, o también pudo deberse a que era amigo de Ethan, pero, aunque le preguntaron si consiguió algo en la mazmorra, nunca le ofrecieron comprárselo. Una ligera sonrisa se formó en su rostro al notar su suerte.

— Creo que es porque no conseguí nada en la mazmorra.

— ¿Y la piedra?

— La utilicé antes de salir.

— Eso explica todo. Pero ¿Para qué servía?

— Nada en especial. Por cierto, ¿Por qué pensaste que era un cuarto grado?

— Bueno, pensé que mi benefactor debería de haber llegado a ese nivel como para regalar un suero como si nada. Aunque si te pones a pensar, sería más normal que fueras un séptimo u octavo grado para regalarlo.

— Ya ves que no — Respondió entre risas.

— ¡Aunque es triste, podré devolverte el favor protegiéndote!

— ¿Protegiéndome? Ahora que lo pienso… ¿Qué rango eres?

Edmond no había visto a aquel chico en su grupo de entrenamiento, tampoco en el grupo de despertados de tercer rango, por lo que asumió que sería un despertado de cuarto rango si afirmaba poder protegerlo. Teniendo en cuenta que solo había pasado menos de dos años desde que se conocieron, que sea un cuarto rango sería un talento notorio. Debido a ese pensamiento, sus ojos se abrieron como platos ante la respuesta del chico, quien sacó su tarjeta de identificación para confirmar sus palabras.

— Quinto grado. Y en las siguientes pruebas seré oficialmente un sexto rango.

— ¿Me estás jodiendo?

Aunque existen centenas de despertados de séptimo y sexto rango, la mayoría tenía al menos tres años desde que despertaron. Solo aquellos que despertaron naturalmente como Ethan, Vi y Rosa tuvieron un crecimiento exponencial en sus capacidades y, aun así, eran casos raros, mientras que los que despertaron a través de sueros no pasaban actualmente del cuarto grado, pero aquel chico ya había llegado al sexto rango. Edmond no pudo evitar preguntarse qué deidad le había elegido mientras se cuestionaba si su elección había sido la correcta.

— Eres realmente un talento.

Sacudió su cabeza dos veces antes de alabar al chico. Los efectos de la planta habían terminado de surtir efecto y su energía estaba recargada; por desgracia, la luna ya había abandonado la cima y solo pudo soltar un suspiro ante su situación antes de devolver la mirada al chico, quien mantenía una sonrisa orgullosa en su rostro.

— Supongo que ya me voy retirando, espero nos volvamos a ver.

— ¿Tan rápido?

— Se supone que no debería estar acá. Tampoco tengo más que hacer.

— Ya veo… Entonces al menos pásame tu número.

— ¿Mi número?

— Exacto, así podremos estar en contacto.

— ¿No te rendirás con lo de devolverme el favor, no?

El chico sacudió la cabeza en negación y Edmond sacó su teléfono con una pequeña sonrisa. No le viene mal tener contacto con tal talento, además, no tenía ningún motivo por el cual negarse, así que aceptó la petición. En ese momento se dio cuenta que ninguno sabía el nombre del otro, por lo que se presentó. El chico solo le dijo que lo anotara como «Weiß» y a Edmond realmente no le importaba, por lo que no le cuestionó. Tras hablar un rato más, se despidieron; Weiß se quedó en aquella zona y Edmond regresó a los cuarteles rápidamente.

A la mañana siguiente, todos los despertados se levantaron momentos antes de la salida del sol, emocionados por qué el fin de semana había llegado. Eran solo dos días, pero podrían salir de aquel lugar y divertirse, o descansar a gusto, siempre y cuando no hayan cometido algún error en la semana. Para aquellos que eran castigados, comenzaba su labor más pesada: construir las estructuras que luego usarían.

Debido a la mano de obra escasa, esa fue la medida que tomaron los altos mandos.

— ¿Están listos?

— Sí.

— Obviamente.

— Entonces vamos.

Con el sol levantándose tras los muros, el grupo se encontró en la aún persistente sombra. Ya que era una exploración no autorizada, necesitaban reunirse durante el cambio de guardia y salir durante el minuto en el que nadie estaba viendo.

— Si los superiores nos descubren, no será solo un regaño.

Tras salir, Ethan explicó lo que descubrió aquel día. Aunque no había explorado la tumba misma, limpió el camino para hacerlo más seguro, así descubrió que si activaba a cierto nivel sus habilidades, instintivamente las bestias se alejarían. Tampoco debían preocuparse por bestias mágicas, el propio camino de árboles destrozados demostraba que Ethan había luchado con ellas y ganado, pero Edmond no pudo evitar reír amargamente mientras observaba las indistinguibles plantas y hierbas destrozadas en el suelo.

Tras unas horas, llegaron al lugar.

— Por suerte estaba cerca.

— Agradezco eso, sería vergonzoso que Ethan me cargara todo el camino.

Ethan y Rosa rieron ante el comentario. Para el trío fue fácil llegar, pero a Edmond le costó pesadas gotas de esfuerzo. Si no fuera por las hierbas mágicas que había reunido, no hubiera resistido la mitad del recorrido.

«Y eso que fueron “lento”, maldita sea»

Edmond era capaz de escuchar el quejido de sus músculos tras haber sido sometidos a la constante presión. Aunque también lo considero una buena forma de entrenamiento, de manera sarcástica.

— ¿Entonces esta es la tumba antigua que decías?

— Correcto.

— Aunque más que una tumba, diría que es una ruina… aunque solo veamos el pasadizo. ¿No crees Vi?

— Yo diría que es más un pasadizo o túnel cuadrado.

— Ruina, tumba, pasadizo, ¿Qué importa? — Ethan rio mientras sacudía su mano derecha cerca a su rostro — Entonces ¿Entramos?

— Eres un acelerado… Pero vamos.

Vi soltó un suspiro y comenzaron a caminar.

La entrada era una especie de cráter ante sus ojos, un agujero en la tierra de tres metros de profundidad. Al bajar, notaron el enorme pasadizo, justo como Ethan describió en su reunión: un espacio simétricamente cuadrado; paredes hechas de aparente metal, con pequeñas líneas que daban la sensación de ser ladrillos y, a excepción del primer metro desde la entrada, una limpieza extrema, al punto que da miedo el imaginar cómo se mantuvo en ese estado.

— Un adicto a la limpieza encontraría su paraíso entre estas paredes — Mencionó Rosa entre perplejas risas.

El camino parecía corto, unos diez u once metros antes de encontrarse con una división, pero aunque ya llevaban caminando más de diez minutos, no parecían acercarse. Vi se extrañó al no llegar, pensando que podían haber caído en un bucle espacial – Ella tenía experiencia en eso – pero, al voltear, la entrada apenas era visible a lo lejos.

— Parecía cerca, pero ya vamos caminando más de un kilómetro.

Una sensación de incomodidad recorrió su cuerpo, sintió que dos ojos penetraban su nuca desde el techo, a lo que volteo rápidamente, encontrándose con la mano de Ethan a centímetros de su rostro, sosteniendo una flecha. Era una trampa, no había duda, pero la sorpresa y el sentimiento de que la estaban desnudando con los ojos hizo imposible su rápida reacción.

Alertado por el objeto que acababa de volar hacia su amiga desde la nada, Ethan pegó un grito que alarmó a Rosa. Su reacción ante la flecha fue de todo menos lenta. Hilos verdes salieron de sus dedos al suelo, encerrando al grupo dentro de un círculo que rápidamente se volvió una gruesa cúpula de tierra que los cubrió.

— ¿Estás bien?

— Si… Pero me siento sucia, algo me estaba observando.

— ¿Tú también?

— ¿Lo sentiste?

— Sí. Pero no me atreví a decir nada por qué pensé podría ser mi paranoia.

Edmond mentía sin problema alguno, su rostro indicaba un claro miedo y vergüenza, digna de un despertado que no llevaba mucho tiempo en el segundo rango, que no ha experimentado la sensación de estar frente a la muerte. Para el trío, el joven que los acompañaba no era más que un inexperto al cuidado de un veterano; aunque tenía registros de haber entrado a grietas catalogadas como peligrosas, su trabajo fue ser la mula de carga, libre de peligro.

Edmond no se imaginaba la visión que tenían sobre él y que lo menospreciaran era algo que le resbalaba, pero en ese preciso momento, sintió que se lo merecía.

Cuando era un despertado, fue arrastrado de un lugar a otro por Ethan para limpiar grietas y recolectar colisionadores, dejándole solo un par de semanas al año para pasarla con su madre; ahora que no era más que un bajo rango, su carga era menor y podía pasar más tiempo en familia, descubriendo cosas que antes no hubiera podido.

— pak, pak, clack.

Pesados sonidos de golpes y engranajes sonaban. En un inicio fueron solo de flechas clavándose en la cúpula de tierra, pero con el paso de los minutos el metálico sonido de las puntas chocando entre sí se sumó. Si el trío lo quisiera, podría avanzar sin la protección de la cúpula, solo la habían activado por la sorpresa, pero debido a que la lluvia parecía no tener fin, decidieron mantenerla. No querían que Edmond saliera herido.

— ¿Cuándo crees que se detendrá?

— No estoy seguro, pero veo que ya estamos cerca.

— ¿En serio? Ya vamos como veinte minutos caminando. No puedo seguir cargando esto.

Aunque Rosa es una despertada de Noveno grado, es una usuaria de aura, no maga, por lo que no debería ser capaz de utilizar magia, pero, gracias a su divinidad, es capaz de simularla, aunque a cambio consume diez veces más aura de lo que un mago requeriría. Debido a esto, Rosa no solo tuvo que cargar el enorme peso de la cúpula, también debía sufrir el rápido desgaste de su aura para mantener la forma de la misma.

— Resiste, resiste.

Edmond se sumó a alentarla junto a Ethan. Por dentro se lamentó el no decir nada y le molestó su posición, pero era consciente de que no tenía forma de explicarse. Decir cosas de más podría hacer que Vi desconfiara de él y no dar explicaciones solo los retrasaría, perjudicando a Rosa.

Edmond sacudió su cabeza dos veces antes de continuar animando. Aunque no poseía los [Ojos del sol] de Ethan, recordaba vagamente cuánto se demoró la primera vez que cruzó una entrada como esa, sumando el recorrido ya hecho, solo necesitaba tantear lo faltante.

Tras otros diez minutos, los golpeteos dejaron de escucharse y la cúpula se deshizo.

— ¡Por fin llegamos! — Rosa soltó un pequeño grito de alegría — ¿No necesitamos un integrante más? Uno de doble afinidad sería perfecto.

— Ya lo había pensado, pero los superiores dicen que nuestro grupo solo puede estar compuesto por «La elite».

— Seguro pronto tendremos un integrante más. Hay muchos talentos de séptimo grado.

— No creo poder confiar en tu intuición Ethan…

— Eso es cruel.

— No te preocupes por eso Rosa, en un par de meses a lo mucho ya habrá un despertado de octavo rango más. Hay un par de reclutas que he estado viendo.

— ¿Vi está buscando pareja? Eso no me lo esperaba~

— Sabes que no es eso. Además, nadie tiene las cualificaciones necesarias.

— Pff

«Si tan solo supieras» pensó Edmond cuando su risa se filtró por entre sus labios. No podía decirle que sus estándares serían destruidos en un futuro. ¿Quién creería que la actual general de acero tendría un corazón de doncella más grande que la mayoría? Ni Edmond mismo se lo creería si no fuera porque lo experimentó de primera mano.

— ¿De qué te burlas?

— Solo recordé algo. Lo lamento.

Ante las gélidas palabras de Vi, Edmond se disculpó entre pequeñas risas.

Aunque Vi muestra su actitud amable frente a él, esto solo se debe a que Rosa y Ethan se encuentran cerca, no porque se sienta cómoda con su presencia. Era un hecho que quedó claro al poco tiempo de conocerse: para ella, Edmond no era más que un desperdicio aprovechado, llegando a llamarlo hasta sanguijuela en sus propios pensamientos, pero para Edmond era todo lo contrario. Años de amistad que ahora no eran nada y la agradable escena de compañerismo que muestra el trío revivía sus lejanos recuerdos; hasta llegó a dudar sobre si su decisión fue la correcta al no usar el suero para sí mismo. Era claro que le causaría problemas en un futuro, pero, tras recordar los sucesos posteriores, sus dudas se dispersaban y su convicción aumentaba.

Tras darle tiempo suficiente a Rosa para que recupere parte de su aura, el trío continuó avanzando.

Ahora que eran conscientes de las trampas, su camino fue más tranquilo, al punto que se tomaron la libertad de molestarse entre sí, teniendo como víctima y acosador principal a Vi y Rosa respectivamente, haciéndole constantes preguntas sobre qué vio en esos despertados que había mencionado; cuando los invitaría a cenar y que tan enamorada estaba; entre otras, a lo que Vi alegaba repetitivamente no tener interés alguno.

— Ya estamos cerca.

Con un “Bang” de fondo, la tierra cubrió como un anillo las paredes y el techo frente a ellos. Ethan retrajo su estirado puño, que apuntaba hacia el frente, para limpiar el polvo que quedaba tras destruir la enorme piedra rodante que se les acercó a gran velocidad. La mayoría de trampas fueron inutilizadas por él: tras la trampa de flechas, varios maniquíes de metal aparecieron, pero con un golpe al aire, una ola de calor los derritió en segundos; en la siguiente trampa, el techo que trató de aplastarlos fue derretido y, posteriormente, cortado en pedazos por la espada de dos manos que sacó de su inventario y, ahora, la segunda piedra rodante había sido pulverizada por su puño.

«Sigue siendo demasiado» pensó Edmond mientras avanzaba.

Ver el nivel de poder en el que se encontraba Ethan era fascinante y atemorizante a la vez. Si hubiera seguido el camino de un despertado, su poder no sería menor a la mitad que el de Ethan, pero actualmente se encontraban a una distancia que le obligaba a apretar los dientes y aceptar que su venganza no podía ser llevado por sus propias manos.

— ¿Qué es eso?

— ¿Un ataúd?

— ¿Una «grieta de almacenamiento»?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el trío que observaba un cajón a cinco metros de distancia. Despegando su mirada del suelo, una sonrisa se formó en el rostro de Edmond, pero rápidamente fue transformada en un desconcierto con tono de decepción.

— ¿Está abierta?

— No hay nada aquí adentro… Pero parece haber sido abierto recientemente.

— ¿Entonces alguien lo descubrió antes que nosotros?

— ¿Acabamos de gastar medio día por nada?

— ¡Qué mala suerte! ¡Pudimos haber ido de compras si hubiéramos sabido que no encontraríamos nada! ¿No crees, Vi?

— Me preocupaba el hecho de que nadie lo hubiera reportado.

— Yo quería algo desafiante.

Debido al propio talento de Ethan, las misiones que se le entregaban no eran un desafío. El mayor desafío que tuvo fue contra los jabalíes tatuados que enfrentó en los días anteriores, los cuales no hicieron más que dejarle heridas superficiales. Tras soltar un pesado suspiro de decepción, Ethan se alejó del ataúd; su esperanza fue aplastada, por lo que sintió que carecía de sentido estar más tiempo ahí, una emoción contraria a la que recorrió el cuerpo de Edmond.

«Agradezco que el esqueleto no esté, pero ¿Dónde está?»

Pasando sus ojos por cada rincón de la cámara, Edmond encontró varias diferencias al compararlo con sus recuerdos, la más resaltante: las piezas de oro que debían rodear el ataúd, hasta tres pies de altura, no estaban.

«Alguien se los debió haber llevado»

Esa era una de las dos posibilidades; la segunda era que aún no era momento de que aquellas cosas aparecieran, pero no tenía sentido «¿Por qué alguien dejaría cosas tan valiosas en ese lugar?» En primera instancia, era poco probable debido al origen de los esqueletos.

«Es imposible, el esqueleto se completa tras cientos de años y solo unos pocos pueden encontrarlos. Pero…»

Mientras Edmond trataba de ordenar sus ideas, y el grupo avanzaba para retirarse, la tierra retumbó. Un temblor ligero; extremadamente ligero; al punto que no podía clasificarse como un movimiento sísmico, causó que el rostro de Edmond se pusiera pálido como un cadáver. Ethan fue el primero en notarlo:

— ¿Te encuentras bien? ¿Qué pasa, Ed?

Edmond no respondió.

«No puede ser, pero si aún faltan tres años, aún no es hora… No, no puede ser. Debe ser un error»

Solo su cerebro reaccionaba; su boca comenzó a temblar y sus músculos se tensaron. Ethan tuvo un mal presentimiento al verlo. Pensando que pudo haber caído en una ilusión, abrió su inventario y comenzó a buscar una forma de liberarlo. Vi y Rosa notaron sus intenciones sin que hablara, a ese punto de comprenderse habían llegado.

Con solo hacer una “w” con su mano derecha, Ethan les comunicó que se fijaran si guardaban algún objeto para romper la ilusión, pero, antes de que lo encontraran, Edmond rugió.

— ¡Hay que irnos! ¡Es una orden!

El trío sintió una extraña presión en sus cuerpos. Para Vi era un sentimiento que nunca antes había sentido, solo pudiendo compararlo con su Authority debido a la forma en la que se expresó, pero Ethan y Rosa sabían que no era lo mismo.

— ¡Sí!

Inconscientemente, el trío asintió con la cabeza, pero Edmond ya se había alejado, dejando una fuerte ráfaga en su posición. No era una distancia que no pudieran recorrer en pocos segundos, pero sí era una velocidad superior a la de un segundo rango promedio. El primer pensamiento que cruzó por sus mentes fue que Edmond había obtenido una habilidad de tipo velocidad, pero no podían estar más alejados de la realidad.

Mientras Edmond corría sin mirar atrás, su mano derecha se acercó a su boca; mordió la yema de su dedo, abriendo una pequeña herida y luego pasó su mano por su cuello, tomando la pequeña botella de cristal entre sus dedos. De un trago, consumió el dorado líquido semi-translúcido y arrojó el envase, vació uno de los numerosos árboles que se cruzaban en su camino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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