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Vestigios de un viejo mundo: Los dos lados de una moneda - Capítulo 8

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8: Capítulo 8 8: Capítulo 8 — ¡Tenemos que apurarnos!

— Una ansiosa voz se alzó junto al seco golpe contra la pared.

— Relájate, aunque hagamos de todo, no cambiaremos nada.

Tratando de relajar a Ethan, la mano de Rosa se posó sobre su hombro.; bajo ellos, un enorme monitor, similar a una mesa, mostraba el mapa peruano en su pantalla.

Pasando el dedo índice, Rosa presionó el punto rojo que se ubicaba en Lima y varias ventanas se desplegaron.

— El [Lanzón Monolítico] que apareció en la EMCH se llevó un total de 20 personas como sabemos.

— Explicó Rosa.

— Eso lo sé, pero ya han pasado cuatro días y nada.

— No sé de qué te preocupas, tú estuviste casi un mes en una mazmorra y estás ileso.

Usando una camisa con solo un par de botones abrochados en la boca de su estómago para cubrir su piel y un par de pantalones azules, una joven entró a la habitación tras abrir la puerta sin aviso alguno.

— No es lo mismo.

— ¿En qué se diferencia?

Sin encontrar respuesta, Ethan se quedó en silencio.

Rosa, tras escuchar aquella delicada voz, giró rápidamente su cabeza y con clara curiosidad preguntó.

— ¿Qué más tenemos?

— No mucho en verdad… — Soltando un suspiro, la chica se acercó y coloco los papeles que traía consigo sobre la pantalla en medio de la habitación.

— El colisionador [Lanzón monolítico] sigue cambiando constantemente entre Amenaza y Almacenamiento.

Dejando caer sus hombros, la chica no podía evitar expresar en su rostro el estrés de llevar tres días sin dormir y teniendo que desplazarse de un lugar a otro.

Rosa rápidamente se abalanzó sobre ella y comenzó a masajear sus hombros.

— Y por ese motivo no debo preocuparme — El sarcasmo era notorio en la voz de Ethan.

— Entonces ve y lánzate dentro de la mazmorra.

Así perderemos a nuestro símbolo, otr…  Interrumpiéndose a sí misma, la chica desvió su mirada de la pantalla, sin querer había tocado una fibra que no solo le pertenecía a Ethan, sino que a todos los que se encontraban actualmente en esa habitación.

El silencio se apoderó de la habitación, Ethan apretó los dientes, Rosa detuvo los movimientos de sus dedos y la chica no pudo evitar torcer sus labios en una temblorosa mueca.

Aunque ninguna palabra era pronunciada y sus ojos apuntaban a diferentes direcciones, todos veían la misma escena pasar frente a ellos.

La frustración llenó el cuerpo de Ethan, causando que apretara el puño y se preparase para golpear la pared sobre la que se apoyaba, cuando Rosa quebró el silencio.

— ¿Entonces nos presentarás a tu amigo cuando salga?

Siendo la primera en recomponerse; si a encerrar el dolor en el fondo de su pecho se le puede llamar recomponerse; Rosa cambió el tema a uno qué tiempo atrás había abarcado varias de sus conversaciones.

— ¡Obviamente!

Les aseguro que fácilmente nos alcanzará en menos de un año.

Con un brillo en sus ojos, una sonrisa se formó en el rostro de Ethan.

Desde que se había vuelto un despertado, no dejaba de hablar como su mayor objetivo era que su mejor amigo obtuviera visión y, tras haberlo conseguido, no podía dejar de mencionar cómo lo consiguió, que estaba seguro de que funcionaria y que era el mayor logro para su patria.

— Si me dieran una moneda cada vez que has hablado de tu amigo, sería millonaria.

— Pero ya lo eres — Aclaró Rosa — Eso comprueba mi punto — Añadió la chica entre pequeñas risas.

Ethan dejó caer su cabeza mientras reía en señal de derrota.

El ambiente se había relajado, por lo que la chica decidió retomar la charla tras fingir toser un par de veces.

— Volviendo al tema, aunque no tenemos una visión clara de a qué se debe el dualismo del colisionador, los astrólogos lograron ubicar la desaparición de la grieta que será en tres días.

— ¿Nada más?

— Por ahora no.

— Ha… — Los tres suspiraron a la vez.

Desde que se empezaron a organizar a los despertados, los problemas relacionados a los colisionadores disminuyeron, teniendo como protagonista la reducción de víctimas atrapadas por la aparición de los mismos.

La sociedad de astrólogos tuvo un papel muy importante en este logro, ya que sus miembros poseen habilidades relacionadas a la predicción del futuro.

Al principio se creía que una sola persona con habilidades de predicción era suficiente para evitar los desastres pero la realidad demostró que no era tan fácil.

Si bien eran capaces de saber lo que sucedería antes de que ocurra, la información que conocían era muy limitada en comparación a la fallecida Amanda.

Se reunieron a decenas de despertados con estas capacidades para cubrir el problema y a varios intérpretes para que se encargaran de juntar la información y darle sentido.

Esto trajo consigo la creación del organismo conocido como “Unión de astrología”.

Con la Unión de Astrología creada, la información se volvió mucho más precisa de lo que esperaban, al punto que parecía un futuro escrito en piedra, pero, a pesar de eso, era la primera vez que les tomó decenas de horas el conseguir un resultado tan ambiguo.

«Entonces no sabemos si será limpiada o si una “ruptura” se originará.» Ethan y Rosa pensaron lo mismo mientras se miraban a los ojos con una ligera ansiedad.

La palabra “desaparición” era tan exacta para ellos como preguntarle al dueño de una carnicería si tenía carne; aunque parezca obvio, uno no podría evitar preguntarse por el tipo de carne al que se refiere.

En este caso, el que desaparezca la griera podía significar dos cosas:  Que las personas dentro de la mazmorra lograron limpiarla, lo que conlleva a la aparición de, por lo menos, un nuevo despertado.Que resultara ser un tipo amenaza y el colisionador se rompa, causando así una invasión similar a la que ocurrió en África o Grecia en el pasado.

Una era mejor opción que la otra pero, con la información que tenían, la segunda opción era la más probable.

Aunque no sabían el motivo exacto, era de conocimiento público que las personas que podían despertar sin ayuda del suero ya lo habían hecho para este punto.

— Por cierto ¿Y esos papeles?

Rosa, quien recientemente había regresado a masajear los hombros de la chica, posó sus mirada en los papeles que se habían desparramado ligeramente sobre la mesa.

Con una irónica sonrisa, la chica no dudó en contestar a la pregunta.

Tres días después, al mediodía, los tres jóvenes se encontraban frente a la grieta, acompañados de decenas de despertados de Sexto y Séptimo Rango a sus espaldas.

Debido a la carencia de información, todos guardaban una distancia de por lo menos veinte metros de la grieta.

— Que fastidioso… ¿Hasta cuándo tenemos que esperar?

— Mirando a la chica a su derecha, Rosa se quejó.

— No lo sabemos.

Sé paciente.

— Hay que serlo.

Aunque Ethan afirmaba las palabras de la chica, su pierna derecha mostraba que el más ansioso era él; subiendo y bajando el talón sin cesar.

La interpretación más precisa que obtuvieron de la Unión de Astrología fue: «Desde que el sol se encuentra en la cúspide, la grieta desaparecerá» Por desgracia, no estaban seguros de la hora exacta, por lo que el grupo tuvo que esperar desde media hora antes como precaución.

Las horas pasaron como una eternidad para la más de media centena de despertados que se encontraban esperando de pie.

Si no fuera por las palabras de la chica, los mismos ya se hubieran dispersado y comenzado a vagar del aburrimiento; no podía evitarlo, ese grupo no estaba acostumbrado a esperar como soldados, menos bajo el radiante sol.

— Digno de la “Vulgar comandante”.

— Ethan dejó escapar una pequeña risa junto a sus palabras.

Los despertados de menor rango al suyo tuvieron solo dos descansos, siendo uno de ellos para que pudieran comer.

Observando por el rabillo del ojo, una ligera sonrisa mostraba la lástima que sentía por aquellos que no habían terminado de comer por estar hablando y que tuvieron que dejar se desperdiciara la comida.

La comida desparramada en las calles y autopista era debido a una de las habilidades de la chica.

Su habilidad no es “desperdiciar la comida” pero con solo una orden, todos los despertados detuvieron sus movimientos, dejando caer sus loncheras al suelo antes de ponerse de pie y formarse de la misma manera en la que se encontraban anteriormente.

Ethan, quien había experimentado el mismo sufrimiento de no poder terminar su almuerzo, no podía hacer otra cosa más que agitar la cabeza en señal de pena.

— ¿Puedes quitar la parte de «vulgar»?

— Replicó la chica.

— Cuando seas más recatada.

— Soy la persona más recatada del mundo.

— Pfff  Aunque no era la primera vez escuchando esas palabras, Ethan no pudo evitar soltar un resoplido.

Para cualquiera que la escuchara por primera vez, sus palabras solo podrían sonar como sarcasmo, pero ella en realidad se consideraba una persona recatada, a pesar de que parte de su pecho y abdomen estaban expuestos a la vista de todos.

— Basta, Ethan, deja a nuestra pobre Comandante de Acero (Vulgar) en paz.

— ¿Tú también Rosa?

Soltando una pequeña risa, Rosa se acercó a abrazar a la chica por la espalda, rodeando su cuello con ambos brazos.

— Perdón Vi~ No pude dejar pasar la oportunidad.

— ¿Comandante de Acero (Vulgar)?

Creo que suena mejor “Comandante Vulgar (de Acero)  Aunque el tono era serio y había llevado su mano a su mentón para simular un pensamiento profundo, Ethan no pudo aguantar más de tres segundos antes de soltar una pequeña risa.

Vi, quien pensaba responder a la burla con otra, se vio interrumpida antes de siquiera separar los labios.

— ¡Atentos!

— Gritó.

Frente al trío y los demás despertados, la grieta comenzó a fluctuar, deformando el espacio en su interior.

«Es una ruptura, está por invadir esta tierra» pasó por la mente de varios despertados, haciendo que se preparan más que antes; se podía ver como algunos parcialmente habían transformado sus cuerpos en animales o elementos, mientras que otros habían tomado en manos sus armas, aunque no fueron capaces de utilizarlas.

Mientras la grieta fluctuaba, un fuerte viento salió desde su interior, haciendo que todos los despertados de séptimo rango retrocedieran por lo menos un paso, mientras que los de sexto rango cayeron al suelo en su mayoría.

Confusos por la repentina brisa, el trío dejó ver su parcialmente relajada actitud y se preparó.

Los cabellos de Ethan se encendieron en llamas, los de Rosa se levantaron con un pequeño brillo verde en las puntas y la gabardina azul que cubría la espalda de Vi despedía una tenue luz azur por sus bordes.

—.

.

.

Aunque estaban atentos a cualquier cambio, nada sucedió.

Los segundos pasaron en silencio, la tensión se hacía mayor, al punto que más de uno se preocupó por la aparición de alguna criatura fuera de sus expectativas; lo siguiente que sucedió, si bien estaba fuera de sus expectativas, no era una criatura que suponía un peligro, por el contrario, era lo que ellos estaban esperando por un largo tiempo: Las personas que habían sido secuestrados por el colisionador, aparecieron frente a ellos.

Incrédulos, no pudieron evitar parpadear repetidas veces en respuesta a lo que tenían frente a sus ojos.

Es cierto que esperaban que las personas salieran de la grieta, pero no esperaban que todos fueran expulsados de la mazmorra simultáneamente.

— No es la primera vez, pero… ¿Qué sucedió?

Sin comprender lo sucedido, Rosa preguntó en voz alta.

Como dijo, no era la primera vez que las personas eran expulsadas de una grieta, pero sí era la segunda vez que sucedía.

Aparte de ellos, solo el primer grupo de la IAA había pasado por esa experiencia; un evento que todos habían presenciado gracias a Amanda pero que nunca más se repitió.

— ¡Ed!

— ¡Hey, Ethan!

— reaccionó Rosa.

— ¡No se queden parados y ayuden a los civiles!

¡No sabemos si alguno está herido!

Aunque Vi intentó detener a Ethan, este ya se había alejado, por lo que se quedó atrás, usando su habilidad en los aturdidos despertados para qué actuarán.

— ¿Te encuentras bien?

— ¿Ethan?

¿En qué mome…?

— Soltando un pequeño “Keugh” Edmond no pudo terminar sus palabras.

— ¿Ed?

¿Estás herido?

— Estoy bien, solo me mordí la lengua.

Con una sonrisa, Edmond evitó llevarse la mano al tórax y apretó los dientes para mantener controlado el dolor; Ethan se acercó preocupado y trató de ayudarle pero fue rápidamente rechazado por la mano de su amigo.

— No te preocupes, en serio estoy bien.

— Edmond levantó su cabeza con una despreocupada sonrisa.

— Está bien, pero igual tenemos que revisarte — Respondió Ethan mientras le pedía que le acompañara para una rápida revisión.

Cuando la verificación terminó, Edmond se sentó dentro de uno de los camiones, traídos para recoger a los civiles, en espera a que la verificación del resto terminase.

Durante una hora, las personas que vio en la entrada de la pagoda fueron entrando al camión y acomodándose según llegaban.

Una vez lleno, el camión empezó a partir pero, momentos antes de ponerse en marcha, Ethan lo detuvo, acercándose al chofer y luego dándole indicaciones a Edmond para que bajara.

— ¿Qué sucede?

¿Hay algo mal?

— preguntó Edmond con una voz desconcertada.

— No es nada, solo quería presentarte a unos amigos.

Ethan giró su cabeza a un lado tras hablar, observando cómo el camión se iba alejando.

Edmond también giró su mirada, notando las dos figuras fácilmente distinguibles: Rosa y Vi estaban a solo algunos metros, a la altura donde la cabina del conductor se encontraba antes de partir.

— ¿Tu amigo también mantiene una sonrisa como tú todo el tiempo?

— Mencionó Vi mientras se acercaba.

— ¿Así que este es el famoso amigo del que tanto hablabas?

— preguntó Rosa.

— Ja, ja.

Es él.

— respondió Ethan apenado.

— Ed, ellas son Rosa y Vi, las chicas de las que te hable.

— Un placer, soy Edmond, pero pueden decirme Ed.

La sonrisa en el rostro de Edmond se mantuvo a lo largo de sus palabras, no se había dado cuenta en lo más mínimo pero una mueca nostálgica se manifestó en su rostro al ver al par de chicas.

Sus ojos se centraron en Vi, más precisamente, en los pendientes en forma de diamante que colgaban de sus orejas.

— Mi nombre es Rosa y ella es Vi.

Con un tono entusiasta, la chica de cabellos castaños tomó la mano que Edmond le habría ofrecido, dándole así un apretón.

Vi por su lado, mantuvo la distancia, pasando sus ojos de pies a cabeza.

En respuesta, Edmond rasco su cabeza con su mano izquierda, sabía que estaba siendo analizado.

— “No parece que vaya a hacer mucho” eso dice tu rostro.

Ante las apenadas palabras de Edmond, Vi no pudo evitar parpadear un par de veces, pensando en cómo pudo adivinar exactamente lo que iba a decir.

¿Quizá era su habilidad?

La respuesta era no, Edmond simplemente repitió las palabras que la misma Vi le dio en su anterior vida.

— ¡No es verdad!

Está claro que Ed podrá llegar lejos.

Con entusiasmo exagerado, Ethan replicó a las palabras de su amigo.

La confianza se notaba en su rostro y Edmond, en respuesta, asintió ligeramente con la cabeza, aunque en su interior solo podía repetir la palabra “Hipócrita” constantemente.

— Por cierto Ed ¿Tú limpiaste la mazmorra?

Ante la pregunta de su amigo, Edmond lo dudó un poco, pero tras meditarlo rápidamente, negó con la cabeza.

— No estoy seguro, solo sé que fue una semana difícil para muchos.

— ¿Entonces no usaste el suero?

— Claro que lo usé, si no lo hubiera hecho no estaría acá.

— ¿En serio?

¿Eso significa que nuestro detector no funciona?

Al escuchar las palabras de Edmond, Vi se le quedó mirando directamente.

Debido a que Ethan se centró en su amigo y en ayudar a los heridos, no se había tomado tiempo en revisar los resultados de las pruebas de despertar de las personas, por lo que no se había enterado de que en el grupo no había ningún despertado.

Con esta incongruencia en frente, Vi no pudo evitar mirar fijamente a Edmond en búsqueda de una respuesta.

— La verdad… — Con un tono dudoso entre sí hablar o no, Edmond lo estuvo dudando.

Cuando se decidió, dio un suspiro.

— Aún soy un “Semi-despertado”, no me decido por qué deidad, aunque ya he recibido una habilidad pasiva que me permite ocultar mi estado de despertado.

— ¿Joo?

— Con un claro interés, Rosa inclinó su cabeza mientras le observaba.

— ¿Eso es cierto?

¡Es una rara habilidad!

— Es inútil y hasta causará problemas — Expresó Vi severamente.

— Lo sé, pero… No puedo hacer nada hasta estar “afín” a una deidad.

Con esas palabras, Vi demostró confiar en Edmond.

Aunque era algo simple, era un término que solo los despertados entendían por completo.

Lo que es “estar afín” era lo que se conoce mundialmente como “ser un Décimo Rango”, algo que hasta ahora nadie había logrado, por lo que no existía necesidad real de revelarse, mejor dicho, había.

Ahora que los países se volvieron tierras aisladas, autosuficientes, que las personas sepan, lo que conlleva ser “afín” a una deidad era lo mismo que poner a los despertados bajo esa misma deidad en desventaja ante cualquier conflicto humano.

— Rosa, silencio.

— ¡Vi!

¡No puedes usar tu habilidad así!

Vi, quien había notado las intenciones de Rosa, soltó una orden que la mantuvo en silencio durante unos pocos segundos.

En venganza, Rosa se lanzó a los brazos de Vi, quien parecía recibirla pero, sorteando sus recién abiertos brazos, se deslizó hasta su espalda, quitándole la gabardina militar que colgaba de sus hombros y colocándola sobre los propios.

— ¡Admirad a la comandante Rosa!

Con un saludo al estilo militar, la gabardina usada normalmente en ceremonias de gala ondeaba sobre su espalda, dándole una extraña aura de liderazgo que rápidamente era opacada por la blusa roja y falda negra que conformaba su vestimenta.

Unos segundos después, Rosa se encontraba corriendo alrededor mientras una molesta Vi le perseguía con fervor, utilizando sin cuidado sus habilidades para detenerla.

Sin poder evitarlo, los dos jóvenes soltaron varias risas ante la cómica escena del gato y el ratón.

“Ha pasado mucho tiempo, realmente mucho tiempo” pensó Edmond mientras reía.

Aquella cómica escena era algo que ya había visto cientos de veces en el pasado, pero que no dejaba de causarle gracia.

Si fuera antes, las mezcladas emociones que se ocultaban detrás de cada risa serían muy obvias.

Edmond agradecía que no fuera así.

— Son justo como me contaste.

— ¿Verdad?

— Ethan soltó una orgullosa sonrisa.

— Por cierto, ¿Crees que me puedas ayudar?

— Obviamente.

— Aunque no lo dije, todavía tengo 3 misiones como un semi-despertado que completar… Edmond le explicó a Ethan lo que necesitaba y tras una pequeña charla, este ya había pensado en cómo cumplirlo en el menor tiempo posible.

Para ese momento, el dúo de chicas había regresado, con Rosa frotando su cabeza y Vi observando su antebrazo derecho rojo.

Tras escuchar la petición por parte de Ethan, ambas lo meditaron en profundidad, no era algo fácil de cumplir, pero Ethan ya les había puesto en compromiso, por lo que, con una complicada expresión, solo pudieron aceptarlo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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