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Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 10

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10: DONDE NACEN LAS GRIETAS 10: DONDE NACEN LAS GRIETAS La cabaña estaba en silencio.

No era un silencio tranquilo.

Era tenso.

Pesado.

Como si el aire mismo evitara moverse.

Cali respiraba con dificultad.

Acostada.

Inmóvil.

TALIA estaba a su lado, trabajando con cuidado.

Sus frascos abiertos.

El líquido en su interior brillando tenuemente.

—No es una herida normal… —murmuró.

RUSELF estaba de pie, observando.

—¿Puede recuperarse?

TALIA no respondió de inmediato.

—Sí… pero tomará tiempo.

Pausa.

—Y descanso.

CLAY estaba apoyado contra la pared.

Con los brazos cruzados.

Mirando al suelo.

—Descanso… —repitió en voz baja.

Nadie dijo nada.

Vilus estaba afuera.

No había entrado desde que llegaron.

No porque no pudiera.

Sino porque sabía… Que no debía.

El viento soplaba suavemente.

Pero no traía calma.

Vilus observaba el bosque.

—No funcionó… Sus manos apretaban la pala.

—No fue suficiente… Cerró los ojos.

La imagen volvía.

El ataque.

Cali cayendo.

El impacto.

Silencio.

—Fallé.

No había duda.

No había excusa.

Solo un hecho.

La puerta se abrió.

CLAY salió.

Se detuvo al verlo.

Silencio.

—…está viva —dijo finalmente.

Vilus no respondió.

—Pero fue por poco.

El viento pasó entre ellos.

CLAY lo miró.

—¿Sabes qué es lo peor?

Pausa.

—Que confiamos en ti.

Las palabras no fueron gritadas.

Fueron peores.

Fueron directas.

—Pensamos que podías controlarlo.

Vilus bajó la mirada.

—Yo también.

CLAY se quedó en silencio un segundo.

No esperaba esa respuesta.

—Entonces aprende —dijo—.

Porque la próxima vez… No terminó la frase.

No hacía falta.

Regresó dentro.

Silencio.

Vilus se quedó solo otra vez.

Pero esta vez… No era lo mismo.

Dentro de la cabaña… Cali abrió los ojos.

Lentamente.

Su respiración era débil.

TALIA lo notó.

—Cali… RUSELF se acercó.

—¿Puedes moverte?

Cali no respondió de inmediato.

Miró el techo.

Luego… Giró la cabeza.

—¿…Vilus?

Silencio.

TALIA dudó.

—Está afuera.

Cali cerró los ojos un segundo.

—…está bien.

Pero su voz no sonó convencida.

RUSELF habló.

—Descansa.

Pero Cali negó levemente.

—No… escuchen.

Todos se acercaron.

—Esa cosa… Su voz era débil.

Pero firme.

—No nos atacaba.

CLAY frunció el ceño.

—¿Qué?

—Atacaba a Vilus.

Silencio.

—Siempre.

TALIA asintió lentamente.

—Es cierto… RUSELF cruzó los brazos.

—Lo noté.

CLAY miró hacia la puerta.

—Entonces no es casualidad.

El ambiente cambió.

Cali continuó: —Y cuando no pudo alcanzarlo… Pausa.

—Me atacó a mí.

Silencio.

—Como si… Dudó.

—Como si quisiera obligarlo a reaccionar.

Nadie habló.

Pero todos pensaron lo mismo.

RUSELF finalmente dijo: —Entonces Vilus es el objetivo.

CLAY soltó una risa sin humor.

—Perfecto.

TALIA miró a Cali.

—¿Por qué?

Cali cerró los ojos.

—No lo sé.

Pausa.

—Pero no es coincidencia.

Silencio.

RUSELF caminó hacia la puerta.

—Entonces tenemos que encontrar respuestas.

CLAY lo miró.

—¿Cómo?

RUSELF abrió la puerta.

—Yendo al origen.

El viento entró.

Frío.

—Las grietas.

Pausa.

—Todo empieza ahí.

TALIA dudó.

—Eso es peligroso… —Quedarnos también lo es —respondió.

Silencio.

CLAY suspiró.

—…tiene sentido.

Miró a Cali.

—¿Puedes moverte?

Cali negó.

—No aún.

Pausa.

—Pero ustedes sí.

TALIA la miró.

—No vamos a dejarte.

—No —respondió Cali—.

No voy a frenarlos.

Silencio.

RUSELF habló: —No iremos lejos.

—Solo lo suficiente para entender.

CLAY asintió.

—Y volver.

Afuera… Vilus escuchó la puerta.

RUSELF salió.

Se detuvo frente a él.

—Vamos a movernos.

Vilus levantó la mirada.

—¿A dónde?

—Al origen.

Silencio.

—Las grietas.

Vilus no respondió.

Pero su mirada cambió.

—Tiene sentido —dijo finalmente.

RUSELF lo observó.

—¿Puedes hacerlo?

Pausa.

—¿Controlarlo?

Silencio.

Vilus miró la pala.

Luego el suelo.

Luego a RUSELF.

—No.

Respuesta directa.

—Pero puedo intentarlo.

RUSELF asintió.

—Entonces eso es suficiente.

CLAY salió.

—Nos movemos en diez minutos.

Miró a Vilus.

—No vuelvas a fallar.

Entró de nuevo.

Silencio.

Vilus se quedó quieto.

Mirando el bosque.

—No volverá a pasar… Pero esta vez… No estaba seguro.

El viento sopló.

Y en lo profundo del bosque… Una grieta se abrió.

Silenciosa.

Lenta.

Y desde ella… Una mirada.

Observando.

Esperando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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