Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 9
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
9: CUANDO LA TIERRA NO RESPONDE 9: CUANDO LA TIERRA NO RESPONDE El bosque no había cambiado.
Pero el grupo sí.
Nadie lo decía.
Nadie lo mencionaba.
Pero estaba ahí.
En la distancia entre pasos.
En las miradas evitadas.
En los silencios que antes no existían.
Caminaban más separados ahora.
RUSELF al frente.
CLAY un poco más atrás, pero ya no tan cerca de él.
TALIA entre ambos, observando todo con atención, como si intentara compensar algo que no podía ver.
Cali… Cali ya no caminaba junto a Vilus.
Y Vilus… Iba último.
No por costumbre.
No esta vez.
El aire era más frío de lo habitual.
El viento pasaba entre los árboles con un sonido irregular.
Como si algo lo interrumpiera constantemente.
—No me gusta esto… —murmuró TALIA.
RUSELF levantó la mano.
—Deténganse.
Todos obedecieron.
Silencio.
CLAY miró a su alrededor.
—Otra vez… Cali frunció el ceño.
—No hay animales.
TALIA sostuvo su frasco.
El líquido vibraba.
—Algo se está formando… Vilus observó el suelo.
No dijo nada.
Pero lo sintió.
Más profundo que antes.
Más… inestable.
—Nos movemos —ordenó RUSELF—.
No nos quedamos aquí.
Pero no avanzaron.
Porque el suelo crujió.
Un sonido seco.
Profundo.
Y entonces… Se abrió.
Una grieta.
Más grande que cualquiera anterior.
Más irregular.
Más violenta.
—¡Atrás!
—gritó CLAY.
Pero esta vez… No fueron sombras las primeras en salir.
Fue algo más.
Una forma incompleta.
Arrastrándose.
Forzando su salida.
TALIA retrocedió.
—No… no es como las otras… La criatura emergió.
Más grande.
Más densa.
Su forma parecía romperse y reconstruirse constantemente.
Vilus dio un paso adelante.
—Es diferente… La criatura giró.
Y lo miró.
Directamente.
Cali lo notó.
—¡Vilus, no!
Pero ya era tarde.
La criatura atacó.
Rápida.
Brutal.
Vilus levantó la pala.
Bloqueó.
El impacto lo empujó hacia atrás.
El suelo bajo sus pies se hundió.
CLAY reaccionó.
—¡Ahora!
Atacó por el flanco.
RUSELF lo siguió.
Pero no funcionó.
Sus ataques apenas alteraban la forma de la criatura.
—¡No responde!
—gritó CLAY.
TALIA intentó intervenir.
—¡No puedo estabilizarla!
Cali gritó: —¡Sepárense!
Pero la criatura no atacaba a todos.
Solo a uno.
Vilus.
Otro golpe.
Más fuerte.
Vilus retrocedió.
Pero no cayó.
Apretó la pala.
—No es como las otras… La levantó.
Golpeó el suelo.
Nada.
No hubo reacción.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
—…no funciona… La criatura atacó otra vez.
Más rápido.
Vilus apenas logró esquivar.
CLAY gritó: —¡¿Qué haces?!
¡Conténla!
Pero Vilus no respondía.
Estaba intentando entender.
Intentando repetir.
Intentando hacer lo mismo.
Pero el suelo… No respondía.
La pala no reaccionaba.
Nada encajaba.
—¡VILUS!
—gritó Cali.
La criatura se lanzó.
Y esta vez… No falló.
El impacto lo envió contra un árbol.
El golpe resonó.
Silencio.
—¡VILUS!
—Cali corrió hacia él.
CLAY apretó los dientes.
—¡Maldición!
RUSELF gritó: —¡Mantengan la formación!
Pero la formación ya no existía.
La criatura avanzó.
No hacia todos.
Hacia Cali.
TALIA lo vio.
—¡Cali!
Demasiado tarde.
La criatura atacó.
Cali intentó moverse.
Pero no fue suficiente.
El impacto la lanzó al suelo.
El aire salió de sus pulmones.
No se levantó.
Silencio.
CLAY se congeló.
—No… RUSELF reaccionó.
—¡CLAY!
Pero él ya estaba corriendo.
Rabia.
Impulso.
Error.
Atacó directamente.
La criatura lo golpeó.
Lo lanzó hacia atrás.
TALIA gritó: —¡Detente!
Pero nadie se detenía.
El caos se había roto.
Y Vilus… Seguía en el suelo.
Sus ojos abiertos.
Su respiración… irregular.
Miró hacia adelante.
Cali.
Inmóvil.
Algo dentro de él… Se quebró.
No entendía.
No sabía por qué.
Pero algo estaba mal.
Se levantó.
Lento.
Inestable.
Apretó la pala.
—No… La criatura se movía.
El grupo… estaba perdiendo.
—No otra vez… Dio un paso.
El suelo crujió.
No por la criatura.
Por él.
Levantó la pala.
Pero no atacó.
La enterró.
Con fuerza.
Más profundo.
Más que antes.
El suelo respondió.
Violento.
Una grieta se abrió.
No como antes.
Más grande.
Más inestable.
La criatura se detuvo.
Por primera vez… Retrocedió.
—¿…?
El suelo comenzó a absorber.
No solo a la criatura.
A todo.
CLAY gritó: —¡¿Qué está haciendo?!
TALIA retrocedió.
—¡Es demasiado!
RUSELF gritó: —¡VILUS, DETENTE!
Pero Vilus no escuchaba.
No pensaba.
Solo… Actuaba.
La criatura fue arrastrada.
Desapareció.
Pero la grieta no se cerró.
Seguía creciendo.
—¡VILUS!
—Cali… apenas consciente.
Ese sonido.
Lo detuvo.
Sus ojos se enfocaron.
Miró a su alrededor.
El daño.
El grupo.
La grieta.
Tiró de la pala.
Con fuerza.
El suelo tembló.
Y finalmente… Se cerró.
Silencio.
Completo.
Nadie habló.
CLAY respiraba con dificultad.
TALIA temblaba.
RUSELF no bajaba la guardia.
Cali… apenas se movía.
Vilus se quedó de pie.
Inmóvil.
Mirando.
—No funcionó… —murmuró.
Nadie respondió.
Porque todos sabían… No era eso lo importante.
CLAY fue el primero en hablar.
—No llegaste a tiempo.
Silencio.
Vilus no respondió.
—¡Se suponía que tú podías detenerlas!
—gritó.
RUSELF intervino: —CLAY.
—¡No!
—respondió—.
¡Es la verdad!
Señaló a Cali.
—¡Mírala!
Silencio.
Vilus bajó la mirada.
No dijo nada.
Porque no tenía nada que decir.
Y esta vez… No era suficiente.
El bosque volvió a moverse.
Pero ya no era el mismo.
Y el grupo… Tampoco.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com