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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 160

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Capítulo 160: Capítulo 160: Verdades que dividen

El aire dentro del reino cambió de golpe.

No fue algo violento… pero sí claro.

Una presión distinta.

Más definida.

Más… conocida.

Eiden fue el primero en tensarse, pero esta vez no habló. Solo cerró los ojos un instante, concentrándose más en el Sensire.

La presencia ya no era lejana.

Estaba cerca.

Muy cerca.

Karl también lo sintió, al igual que Azerion y Lujius. Pero antes de que alguno dijera algo, alguien más reaccionó.

—…esperen —dijo Varka de pronto, levantando ligeramente la cabeza.

Teneb, Selanne y Drosk lo miraron.

Varka entrecerró los ojos, enfocándose más.

La primera fase ya estaba clara: la presencia.

La segunda… empezó a revelarse.

El tipo de energía.

Y en cuanto lo sintió completamente, su expresión cambió.

—Esperen un momento… —repitió, esta vez más segura—. Esa energía…

Hubo un breve silencio.

Y entonces lo dijo.

—Es Suli.

Todo el grupo reaccionó.

Selanne abrió ligeramente los ojos. Drosk giró la cabeza de inmediato hacia la entrada del reino. Incluso Teneb, que normalmente mantenía la calma, mostró una leve sorpresa en su expresión.

—…No puede ser —murmuró Drosk.

Pero sí lo era.

Porque ahora todos lo sentían.

Esa presencia firme. Esa energía controlada. Ese poder que no necesitaba demostrarse.

Era inconfundible.

Eiden dio un paso al frente.

—Entonces ya terminó su entrenamiento… —dijo, más para sí mismo que para los demás—. Y está volviendo.

Karl cruzó los brazos, mirando hacia la entrada.

—Sí… pero no viene sola.

Eso también era evidente.

Ahora que el Sensire avanzaba, podían notar más.

Tres presencias más.

Diferentes.

Desconocidas.

Y fuertes.

Azerion frunció el ceño.

—No reconozco las otras energías…

Lujius tampoco apartaba la mirada.

—Pero no son débiles.

No hizo falta decir más.

El ambiente volvió a tensarse, pero no por amenaza… sino por expectativa.

Todos comenzaron a dirigir su atención hacia la entrada del reino.

El viento sopló entre las estructuras, moviendo telas, levantando levemente el polvo del suelo.

Pasaron unos segundos.

Largos.

Pesados.

Y entonces…

Aparecieron.

Cuatro figuras descendieron frente a la entrada.

Primero Suli.

Su presencia era exactamente como la recordaban… pero más pulida, más firme, más completa.

No había dudas.

Había mejorado.

Detrás de ella, Roger, con una energía densa y dominante, que no se ocultaba del todo aunque él no dijera nada. A su lado, Selindra, más serena pero igual de peligrosa en su control. Y un poco más atrás, Yercal, cuya presencia era más difícil de leer… irregular, pero claramente poderosa.

Se detuvieron.

El silencio se instaló entre ambos grupos.

Nadie habló de inmediato.

Pero todos lo sintieron.

El Sensire ya había completado su proceso.

Presencia.

Energía.

Poder.

Y ahora lo entendían todo.

No eran simples visitantes.

Eran guerreros.

Eiden dio un paso al frente, sin perderlos de vista.

Teneb también avanzó ligeramente, posicionándose al lado, sin apartar los ojos de Suli.

El resto se mantuvo atento.

Preparado.

No para atacar…

Sino para entender.

Porque algo había cambiado.

Y ese momento lo dejaba claro.

Dos caminos distintos…

acababan de cruzarse.

—

Las cuatro figuras terminaron de descender frente a la entrada del reino.

El silencio no fue casual.

Fue pesado.

Denso.

Como si algo estuviera a punto de romperse.

Suli dio un paso al frente, firme… y saludo a todos, pero no fue la primera en reaccionar.

Selindra.

Sus ojos recorrieron al grupo… hasta detenerse.

Eiden.

Karl.

Y entonces lo entendió.

—…Estos chicos… —murmuró apenas.

Los reconocía.

Eran ellos.

Los mismos a los que había engañado.

Los que había llevado directamente a una prisión… creyendo que no durarían.

Los que deberían estar muertos.

Pero no lo estaban.

Eiden la reconoció en ese mismo instante.

Su expresión cambió por completo.

—Tú… —dijo, dando un paso al frente.

Karl también reaccionó, con el ceño fruncido.

—…¿Qué hace ella aquí?

La tensión subió de golpe.

Azerion y Lujius observaron en silencio, sin intervenir aún.

Teneb entrecerró los ojos.

—¿La conocen?

Eiden no apartó la mirada de Selindra.

—Sí.

Antes de que alguien más hablara…

otra voz intervino.

—Y nosotros también.

Yon dio un paso al frente, seguido por Marc, Richeld y Warquer.

Su expresión era seria.

Directa.

—Ella es la que nos llevo a la prision de Senner a pudrir nos ahí .

Silencio.

Suli giró levemente la cabeza.

—¿Prision?

Yon continuó.

—Engañaba a la gente. Les prometía cosas… misiones, recompensas… lo que fuera necesario.

Sus ojos se endurecieron.

—Y luego los entregaba. Para espectáculos. Para torturas. Para que otros se divirtieran.

El ambiente se volvió más pesado todavía.

—Uno de esos lugares… era el de Senner —añadió Richeld—. El peor de todos.

Warquer apretó la mandíbula.

—Ahí es donde terminamos nosotros.

Suli no dijo nada por unos segundos.

Solo miró a Selindra.

Directamente.

Sin emoción visible… pero con una tensión clara.

—…¿Es cierto? —preguntó finalmente.

Selindra no respondió.

No negó.

No explicó.

Eso fue suficiente.

Suli dio un paso atrás.

Y luego otro.

Separándose del grupo de Roger.

—Entonces ustedes… —dijo, mirando ahora a los cuatro— …¿hacían todo eso?

El silencio del grupo fue incómodo.

Roger no respondió.

Selindra tampoco.

Yercal permaneció callado.

No dieron explicaciones.

No en ese momento.

—No hemos venido a hablar de eso —dijo Roger finalmente, con tono firme.

Pero no convencía.

Suli no respondió.

Solo se mantuvo apartada.

Marc chasqueó la lengua.

—Claro… ahora no.

El ambiente estaba al límite.

Pero entonces…

Roger entrecerró los ojos.

Algo cambió.

Su atención se desvió ligeramente.

No hacia lo que se decía…

sino hacia lo que sentía.

Sensire.

Había estado ahí desde antes.

Pero ahora lo enfocó mejor.

Tres presencias.

Tres energías.

Fuertes.

Muy fuertes.

Las había sentido desde que se acercaban… pero ahora, frente a frente…

algo no encajaba.

Miró al grupo.

Eiden.

Karl.

…

Su expresión cambió.

—…Espera.

Todos lo miraron.

Roger dio un paso adelante, analizando.

—Había tres.

Silencio.

—Tres energías fuertes.

Sus ojos recorrieron el lugar.

—Pero ahora…

Se detuvo.

—…solo hay dos.

Eiden frunció el ceño.

Karl también.

Roger entrecerró los ojos.

Pensando.

Recordando.

—Nos dijeron que había unos chicos… —murmuró—. De otro universo.

Levantó la mirada.

Fijándola en Eiden y Karl.

—Que eran fuertes.

Una pausa.

Y entonces…

Liam.

Detrás de Karl.

Callado.

Inseguro.

Su energía… baja.

Oculta.

Roger lo notó.

Y su expresión cambió por completo.

—…No puede ser.

Dio otro paso.

Mirándolo mejor.

—¿Ellos son?

Silencio.

Nadie respondió.

Pero no hacía falta.

Roger soltó una pequeña risa… incrédula.

—¿Vinimos hasta aquí… por esto?

Karl apretó los puños.

—Ten cuidado.

Pero Roger siguió.

—Tres presencias fuertes… —continuó—. Y ahora una desaparece.

Miró directamente a Liam.

—¿Qué pasa? ¿Se escondió?

Liam no dijo nada.

Pero retrocedió apenas.

Roger lo interpretó al instante.

—…Tiene miedo.

Eso fue suficiente.

Eiden dio un paso al frente.

—Ya es suficiente.

Pero Roger no se detuvo.

—¿De verdad estos son los que van a ayudar? —dijo, ahora claramente molesto—. No parecen la gran cosa.

Su mirada volvió a Liam.

—Uno ni siquiera puede mantener su energía.

Karl avanzó otro paso.

—Te estás pasando.

La tensión explotó otra vez.

Pero—

—Suficiente.

Suli habló.

Y todo se detuvo.

Su mirada era firme.

Más que antes.

—No vamos a resolver nada así.

Miró a Roger.

—Y tú tampoco ayudas provocando.

Roger chasqueó la lengua, pero no respondió.

Suli giró la mirada hacia Eiden y Karl.

Luego, hacia Liam, aunque no dijo nada directamente.

—Si están aquí… es por algo.

Luego volvió a mirar a ambos grupos.

—Y si todos llegaron hasta este punto… no es casualidad.

Silencio.

Pesado.

Incómodo.

Real.

Teneb dio un paso al frente.

—Esto no es confianza.

Miró a Roger.

—Es necesidad.

Roger sostuvo la mirada.

—Me sirve.

Karl soltó una pequeña risa seca.

—A mí no.

Eiden respiró hondo.

Sin bajar la guardia.

—Pero no tenemos opción.

Azerion habló por primera vez en ese momento.

—Entonces empiecen a hablar.

Lujius asintió levemente.

—Porque si vamos a pelear juntos… necesitamos saber contra qué.

Roger desvió la mirada un segundo.

Molesto.

Orgulloso.

Pero sabía que no podía evitarlo.

—…Es un mago —dijo finalmente.

Breve.

Seco.

—Y si no lo detenemos…

Volvió a mirar al grupo.

—Esto va a ser mucho peor que cualquier prisión.

El silencio volvió a caer.

Pero esta vez…

no era solo tensión.

Era el inicio de algo más grande.

—

El silencio se mantuvo unos segundos más después de que Roger terminara de hablar.

Nadie parecía completamente convencido.

Pero tampoco podían ignorarlo.

El ambiente seguía cargado… hasta que Eiden dio un paso al frente.

—Hay algo más —dijo, mirando directamente a Roger—. Esa prisión…

Su mirada se endureció.

—¿Qué pasó con Senner… y Cael?

El nombre cayó como una piedra.

Selindra levantó apenas la mirada.

Roger no respondió de inmediato.

Pero antes de que lo hiciera—

—Murieron.

La voz fue firme.

Teneb.

Todos giraron hacia él.

—Los dos —añadió, sin rodeos.

El silencio volvió.

Más pesado.

Roger entrecerró los ojos.

—…¿Estuviste ahí?

Teneb asintió levemente.

—Sí.

Una pausa.

—Fuimos a rescatar a alguien.

Y entonces…

Giró la cabeza.

Mirando directamente hacia atrás de Karl.

—A él.

Todas las miradas se dirigieron al mismo punto.

Liam.

Detrás.

Callado.

Tenso.

Roger lo observó con más atención ahora.

Ya no con burla.

Sino con interés.

—¿Ese chico…?

Teneb continuó.

—Cuando llegamos… ya era tarde para muchos.

Su tono no cambió.

Pero el peso de sus palabras sí.

—La prisión cayó. Senner murió ahí mismo.

Una breve pausa.

—Y Cael fue el primero, ese si lo tuvimos que detener nosotros porque era un peligro.

Eiden apretó los puños.

Karl desvió la mirada un segundo.

Liam bajó ligeramente la cabeza.

El recuerdo seguía fresco.

Pero lo que vino después…

lo cambió todo.

—No fuimos nosotros.

Todos miraron a Teneb.

—Hubo alguien más.

Silencio.

—Un mago.

Las miradas cambiaron.

Roger se tensó apenas.

—…Entonces lo vieron.

Teneb asintió.

—Sí.

Lujius habló en voz baja.

—Ese mismo…

Roger no dijo nada.

Pero su expresión lo confirmaba.

Era el mismo.

El ambiente cambió otra vez.

Más serio.

Más real.

Suli observaba todo en silencio.

Atando piezas.

—Entonces no es solo un problema de ustedes —dijo finalmente—. Ya nos alcanzó.

Nadie lo negó.

Pero en medio de todo eso…

había algo más.

Selindra dio un paso al frente.

Dudó.

Por primera vez desde que llegó.

Miró a Eiden.

Luego a Karl.

Y por último… a Liam.

—Yo…

Pero no terminó la frase.

Karl la miró con dureza.

—¿Ahora sí quieres hablar?

Selindra apretó ligeramente los labios.

—No…

Bajó la mirada un instante.

—No lo voy a justificar.

Silencio.

—Pero tampoco fue tan simple.

Eiden no respondió.

Pero no apartó la mirada.

Había enojo.

Pero también dudas.

Antes de que la tensión volviera a subir—

Teneb avanzó un paso.

—Ya está.

Todos lo miraron.

Su tono era firme.

Decidido.

—No vamos a resolver esto ahora.

Miró a ambos grupos.

—Tenemos algo peor encima.

Nadie discutió eso.

Teneb cruzó los brazos.

—Así que esto es lo que va a pasar.

Ahora sí.

Tomaba el control.

—Nos organizamos.

Miró a Roger.

—Compartes lo que sabes.

Luego a los chicos.

—Ustedes entrenan.

Y finalmente, a todos.

—Y dejamos esto claro desde ya.

Una pausa.

—No confío en ustedes.

Miró directamente a Roger y Selindra.

—Pero tampoco voy a perder el tiempo peleando.

Roger sostuvo la mirada.

Sin problema.

—Perfecto.

Karl chasqueó la lengua.

—Genial… un equipo sin confianza.

Lujius intervino con calma.

—Los peores equipos… a veces son los que más crecen.

Azerion asintió levemente.

Eiden respiró hondo.

Y finalmente…

Liam.

Seguía en silencio.

Pero esta vez…

no estaba escondiéndose igual.

Había escuchado todo.

La prisión.

El mago.

Las expectativas.

Las dudas.

Apretó ligeramente los puños.

Sin que nadie lo notara demasiado.

Pero Teneb sí.

Y no dijo nada.

Solo lo observó.

Porque sabía algo.

Esto…

recién empezaba.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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