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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 271

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Capítulo 271: Akiza izinski part 2 Yu gi oh

Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio

Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

No saben lo difícil que es lidiar con este personaje en particular ya que bueno son dos en un cuerpo y el lore es algo bastante raro así que solamente me fijaré en tn y la waifu ……….como de costumbre puede que haya suculencia

_______________________-

Te miré esperando ver lo mismo de siempre:

ese brillo sucio en los ojos,

esa respiración agitada,

esa devoción enferma

que todos sienten por mí.

La lujuria en cada respiración.

Pero tú…

solo me miraste como si fuera carne.

Como si fuera un obstáculo.

Como si mi belleza no significara nada.

¿Qué ocurre?

¿Acaso no sientes lujuria por mí?

¿Tu corazón no late con deseo?

Ámame…

o conviértete en algo que pueda amar.

Porque amar a Capella

es lo más natural del mundo.

Así debería ser.

Siempre ha sido así.

Mi pie roza tu mentón,

te obligo a mirarme desde el suelo,

desde esa postura que todos adoptan

cuando comprenden su lugar.

Pero en tus ojos

no hay deseo.

Solo hay sangre.

Crueldad.

Un pecado tan profundo

que ni siquiera mi belleza lo alcanza.

Y aun así…

mi corazón palpita.

Mi cuerpo te desea.

Qué absurdo.

Qué imposible.

Todos se enamoran de mí.

No al revés.

Pero…

supongo que está bien.

Si el monstruo no se arrodilla ante la rosa,

entonces la rosa

aprenderá a amar al monstruo.

___________________________________________________________________________

Durante algunas clases, Akiza comenzó a obsesionarse de una forma mucho más silenciosa con Tn. No era la obsesión explosiva que muchos temían de ella, sino algo más inquietante: una atención constante, meticulosa. Sus ojos lo seguían entre apuntes y pizarras holográficas, intentando entender por qué no podía leerlo mentalmente.

Cada vez que se concentraba, su poder psíquico se encontraba con… nada. Un muro informe, saturado, como si la mente de Tn estuviera llena de ruido inútil que amortiguaba cualquier intrusión.

—No tiene sentido… —murmuró Akiza para sí, apoyando el mentón en la mano mientras el profesor explicaba una simulación avanzada de duelos.

En su interior, la otra rió suavemente.

Eso es lo divertido. Un juguete que no se rompe. Un misterio que no se abre… aún….Me esta empezando a gustar.

Akiza apretó los dientes y volvió la vista al frente.

—Concéntrate —se dijo en voz baja—. Es solo otro duelista.

Las clases seguían su curso normal: prácticas de campo, teoría de mazos, análisis de desgaste y control del ritmo. La Academia había sido diseñada exactamente para eso. Se decía que duelistas psíquicos de todo el mundo se reunían allí para perfeccionar sus habilidades; el objetivo era claro: producir estudiantes de élite para servir al mundo de los Duelos. La mayoría se tomaba esas lecciones muy en serio.

Akiza no era la excepción. Junto a Sherry LeBlanc, era una de las duelistas con la calificación más alta de toda la Academia.

Tn, en cambio, estaba en un punto extraño.

—¿Entonces… si alargo la partida lo suficiente, gano por pura presión? —preguntó él, rascándose la mejilla durante una práctica táctica.

El instructor suspiró.

—Funciona, a veces. Pero tu pensamiento crítico es deficiente. Dependés demasiado de que el oponente cometa errores. Y por experiencia se sabe que pocos harian esa estrategia teniendo en cuenta las tarjetas especiales.

—Eh… pero casi siempre lo hacen —respondió Tn con una sonrisa despreocupada aunque sintio el ligero golpe en su frente cuando el instructor ke arrojo un lapiz.

Algunos estudiantes rieron. Akiza no.

Ella lo observaba con atención clínica. No era brillante en táctica ni especialmente creativo, pero tenía una resistencia mental absurda y una calma casi irritante. Y, sobre todo, no podía leerlo.

Deberías acercarte más, susurró la otra personalidad. Muy cerca.

Akiza se tensó… y aun así, cuando la clase terminó y los estudiantes comenzaron a levantarse, su cuerpo se movió casi por reflejo.

Tn sintió de pronto unos brazos rodeándolo por la espalda.

—¿Eh—? —se sobresaltó, casi dejando caer su cuaderno.

Una respiración tibia rozó su oreja.

—Te distraés fácil —dijo una voz suave, peligrosa—. Así no vas a durar mucho en esta Academia.

Tn se quedó rígido.

—A-Akiza…? ¿Qué haces?

Ella inclinó la cabeza, acercándose un poco más.

—Solo comprobando algo.

Entonces, de golpe, Akiza parpadeó. Su agarre se aflojó y dio un paso atrás, llevándose una mano a la sien.

—¿Q-Qué…? —murmuró—. ¿Cuándo…?

Tn se giró, claramente confundido.

—Hace medio segundo estabas… muy cerca —dijo, señalándose el cuello—. Y hablando raro.

Akiza abrió los ojos con alarma.

—¿Yo hice eso?

Cobarde, siseó la otra. Yo sí habría seguido.

—N-No es nada —respondió Akiza con rapidez, enderezándose—. Solo… me distraje.

Tn la miró unos segundos, ladeando la cabeza.

—Eres… extraña, ¿sabías?

Ella contuvo la respiración.

—¿Eso te molesta?

—Nah —respondió él encogiéndose de hombros—. En esta escuela, ser normal sería lo raro.

Vaya en toda la tarde, Akiza no supo qué decir. Mientras Tn se alejaba hacia la siguiente clase, ella lo siguió con la mirada, el corazón latiéndole con fuerza.

¿Ves? —susurró la otra personalidad, satisfecha—. No huye. No teme. Y no puedes leerlo.

Akiza apretó los puños.

—Cállate…

Pero, aun así, no apartó los ojos de él ni por un segundo.

Siguieron caminando por la academia hasta que perdio a Tn en medio de tantos estudiantes.

Ahora.

Por general la academia solia funcionar asi.

Los horarios escolares eran claros y estrictos: de lunes a viernes, iniciando alrededor de las 8:30–8:40 de la mañana y terminando cerca de las 15:30 o 16:00. Clases de 45 a 50 minutos, seguidas por la limpieza del aula —souji— durante media hora, y luego actividades extracurriculares obligatorias o clubes que podían extender la jornada hasta bien pasadas las cinco… incluso las seis.

Eso era lo normal.

Pero Tn no era precisamente un estudiante normal.

—¿Otra vez no vino a teoría avanzada? —murmuró un alumno mientras el profesor pasaba lista.

Akiza, sentada cerca de la ventana, alzó apenas la mirada. El asiento de Tn estaba vacío.

Se escapó, pensó de inmediato.

—Típico —susurró ella, sin saber por qué una parte de su pecho se sentía… irritada.

O interesante, corrigió la otra voz con un tono burlón. Rompe reglas. Desaparece. ¿No te da curiosidad saber adónde va?. Vamoooos~, tal vez este practicando duelos sin ti.

Sin nosotras.

—No —respondió Akiza en su mente, apretando el lápiz con fuerza—. Solo evita clases teóricas. Eso es todo.

La voz rió suavemente.

Eso dices… pero mírate. No puedes dejar de pensarlo. Apuesto que deseas que te derrote, que te tenga en el suelo y rompa tu uniforme~ *gemido* Ahhh~ que te tenga sujetada y tire tus cartas sobre tu cuerpo desnudo y entonces-

“!BASTA!”.

El rostro rojo de Akiza cobro vida al estar imaginando tal escena……Como rayos le estaab pasando esto ahora.

Usualmente, la segunda personalidad de Akiza solo aparecía durante los duelos. La Rosa Negra, la Bruja de la Rosa Negra: destructiva, sádica, enamorada de la violencia del combate y el sadismo. Akiza Izinski, en cambio, era amable, sensible… o al menos eso intentaba ser. Aquella división había nacido del trauma, de la manipulación, de la necesidad de sobrevivir.

Lo verdaderamente escalofriante era que la Bruja podía tomar el control del cuerpo, aunque solo por breves lapsos.

Pero que tan corto seria ese tiempo y cuantos problemas podria sacarle.

Y últimamente… eso pasaba cada vez que Tn estaba cerca.

—Esto no es normal… —murmuró Akiza, llevándose dos dedos a la sien mientras caminaba por el pasillo al final de la jornada.

¿O sí lo es? —susurró la Bruja—. Tal vez él te provoca. Tal vez quiere que salga.*

Akiza tragó saliva.

—Cállate.

.

.

Para Tn, todo tenía una explicación mucho más simple.

—Akiza es rara —comentó él esa tarde, caminando hacia los dormitorios con las manos en los bolsillos—. Tal vez bipolar o algo así.

No lo decía con malicia, más bien con una curiosidad despreocupada, le encantaba tener conocidos raros, de esa forma podia presumir de ser alguien cool que acepta a cualquier persona.

Las horas pasaron. La limpieza terminó, los clubes se disolvieron poco a poco y, finalmente, cada estudiante regresó a su dormitorio asignado. Hombres y mujeres estaban estrictamente separados. El cielo ya se había teñido de tonos anaranjados cuando Akiza llegó al suyo.

Abrió la puerta de su habitación y entró en silencio.

No era un lugar especialmente decorado. No había pósters ni adornos llamativos. Solo libros cuidadosamente ordenados, algunas cartas guardadas en una caja y una cama perfectamente hecha. Un espacio pulcro… casi frío.

Akiza dejó su bolso junto a la puerta y se sentó en la cama, soltando un suspiro largo.

—Por qué… —murmuró—. ¿Por qué justo él?

El reflejo del espejo frente a ella pareció observarla con demasiada atención.

—No es especial —se dijo—. No es brillante. No es táctico. Solo… es el.

El reflejo sonrió.

—Y eso es lo que lo hace delicioso —respondió la Bruja, con una voz suave que no provenía de la boca de Akiza—. No se rompe tan facil . No tiembla como un cobarde. No huye al primer momento de vernos.

Akiza se levantó de golpe.

—¡No! —exclamó—. No voy a perder el control otra vez.

Se apoyó contra la pared, respirando hondo.

—No cerca de él… no así.

La sonrisa en el espejo no desapareció.

—No te preocupes —susurró la Bruja—. Aún hay tiempo. Mañana… quizá me dejes salir un poco más.

Akiza cerró los ojos, abrazándose a sí misma, mientras su corazón latía con fuerza en la quietud de la habitación. Afuera, en algún lugar del campus, Tn seguramente estaba haciendo cualquier cosa menos seguir las reglas.

Y esa idea, sin que ella quisiera admitirlo, no la dejaba dormir.

.

Bueno es mi turno.

Mientras Akiza dormía, algo dentro de ella despertó.

No fue brusco. No fue violento.

Fue… natural.

La respiración de Akiza se volvió lenta, profunda, y en ese espacio silencioso la Bruja de la Rosa Negra tomó el lugar sin resistencia. Sus labios se curvaron en una sonrisa satisfecha.

—Por fin… —susurró al incorporarse—. Siempre tan terca.

No perdió tiempo. Se vistió con la pijama sin preocuparse demasiado por el orden, tomó una chaqueta ligera y salió del dormitorio femenino con pasos tranquilos, casi juguetones. Nadie la detuvo. Nadie se atrevía.

.

.

.

.

La habitación de Tn era simple, pero ordenada. Nada fuera de lugar. Su cama estaba medio deshecha y él yacía recostado, con una consola portátil entre las manos, la mirada algo cansada.

—Otro día más… —murmuró—. Ojalá graduarme pronto y largarme de aquí.

TOC. TOC.

Tn frunció el ceño.

—¿Eh…?

Pausó el juego y se levantó.

—¿Profesor? ¿O… otro idiota pidiendo prestado un cartucho? —murmuró mientras abría la puerta.

Parpadeó.

—…Akiza?

Antes de que pudiera reaccionar, ella pasó a su lado con total naturalidad y se sentó sobre su cama, cruzando una pierna con calma. Con un gesto lento, se llevó el cabello hacia atrás, cerrando un ojo de forma exageradamente divertida.

—¿Qué pasa? —dijo—. ¿No me esperabas~?

Tn tardó un segundo en procesarlo.

—No… definitivamente no —respondió—. ¿Qué haces en mi cuarto?

Ella ladeó la cabeza, fingiendo sorpresa.

—¿No puedo visitar a mi querido rival?

Tn suspiró y cerró la puerta con el pie.

—Para empezar, no somos rivales. No pienso actuar como estudiante cliché.

—Número dos, somos compañeros de estudio y de duelos.

—Y número tres… sigues sin responder mi pregunta.

La Bruja sonrió más.

Se reclinó sobre la cama, acostándose de lado y apoyando la cabeza en su mano. La tela suelta de la pijama dejaba asomar un poco de escote, sin pudor alguno.

—Qué cruel eres —murmuró—. Negarte a ser mi rival… hiere mis sentimientos.

Se limpio una lagrima falsa.

Tn desvió la mirada un instante, carraspeó y caminó hacia su escritorio.

—Ajá… claro. Muy triste todo eso.

Cuando volvió a mirarla, notó que su consola ya no estaba en la cama.

—Oye—

Akiza Bruja la tenía en las manos, observando la pantalla con curiosidad.

—¿Esto es lo que te entretiene tanto? —comentó—. Los chicos son tan aburridos… solo juegan estas cosas.

—¿Aburrido? —replicó Tn, frunciendo el ceño—. Jugar videojuegos es divertido. Relaja.Y me dan premios muy buenos.

Y sigo esperando una respuesta: ¿qué haces aquí?

Ella levantó la vista lentamente, sus ojos brillando con algo más intenso que lo habitual.

—No puedo dormir —dijo con voz suave—. Y tú… eres interesante cuando estás despierto.

Tn se quedó en silencio unos segundos.

—Eso no explica por qué entraste sin permiso a mi habitación a medianoche.

La Bruja se incorporó un poco, acercándose lo justo para invadir su espacio personal.

—Tal vez —susurró— quería ver si reaccionabas distinto sin un campo de duelo entre nosotros.

Tn dio medio paso atrás.

—Akiza… estás actuando raro. Más de lo normal.

Por un instante, la sonrisa de ella se tensó.

Un parpadeo.

Un leve temblor en sus dedos.

—…¿Raro? —repitió, con una voz que ya no sonaba tan segura.

Desde lo más profundo, Akiza real empujó.

—No —dijo de pronto, llevándose una mano a la cabeza—. No… ahora no…

Tn la miró con preocupación.

—¿Estás bien?

Ella respiró hondo, apretando los dientes. La expresión provocadora se quebró un poco.

—Tn… —murmuró, ahora con un tono más bajo—. Solo… no me eches, ¿sí?

Él dudó.

—…Solo si me dices la verdad.

Akiza alzó la mirada.

Y por primera vez esa noche, no parecía segura de tener el control.

Akiza siguio dudó.

El silencio pesó unos segundos demasiado largos, hasta que bajó la mirada y empezó a hablar en voz baja, casi como si las palabras le costaran salir.

—Yo… tengo una clase de particularidad —murmuró—. Normalmente me comporto de una forma, pero… a veces aparece otra personalidad. Es más intensa. Más impulsiva.

Tn parpadeó un par de veces, procesándolo.

—¿Eso tiene que ver con tus poderes mentales o algo así?

Akiza frunció un poco los ojos.

—No es tan simple —respondió—. No es solo “uso mis poderes y ya”. Es… más complicado.

Suspiró, resignada.

—Supongo que no tengo muchas opciones, ¿verdad?

Tn se rascó la nuca.

—Mira, ya es bastante tarde —dijo con naturalidad—. Mañana tenemos clases y necesito dormir, o voy a quedarme dormido en teoría.

Ella levantó la vista, sorprendida.

—Ah… claro…

Hubo un momento incómodo, hasta que Akiza miró la cama y luego a él.

—Entonces… ¿dónde se supone que…?

Antes de terminar la frase, simplemente se subió a la cama y se recostó del lado de la pared, dándole la espalda por un segundo. La cama no era muy grande, y cuando Tn se acostó también, ambos se movieron torpemente, chocando un poco.

—Oye—

—Perdón—

-!N-no toques ahi!.

-Pues muevete-.

Gruñeron casi al mismo tiempo mientras intentaban acomodarse. Tras un par de ajustes incómodos, Tn tomó la manta y los cubrió a ambos.

Akiza, con el rostro ligeramente rojo, murmuró—Esto… no es lo que esperaba que pasara hoy.

Dentro de su mente, la Bruja se reía, divagando con ideas que Akiza se apresuró a ignorar.

—Tú dijiste que no te echara —comentó Tn, mirando al techo—. Así que dormimos aquí. Pero a primera hora te levantas y vuelves a tu cuarto. Mejor que nadie sospeche nada raro.

Akiza giró un poco la cabeza para mirarlo.

—…Está bien —respondió—. Tampoco quiero que los demás estudiantes empiecen a hablar.

“Mojigata estupida, aprobecha y toquetealo o has algo, tantas cosas que al fin podriamos hacer, solo imaginalo, como crees que sea de largo y ancho, Ahhh~”.

Dios…….su ojo temblo ante mas diatribas que su doppelganger estaba diciendo.

El silencio regresó, esta vez más tranquilo. No había tensión, solo el sonido de sus respiraciones acompasándose poco a poco.

Akiza cerró los ojos, todavía consciente de que no estaba sola.

—Gracias… —susurró casi inaudible.

Tn no respondió de inmediato.

—Descansa —dijo finalmente—. Mañana será otro día largo.

Y así, en una habitación que no era la suya, Akiza se quedó dormida, mientras la Bruja, siguio y siguio fantaseando.

.

.

Tal y como lo había prometido, Tn fue el primero en despertarse.

Parpadeó un par de veces, aún algo somnoliento, y giró la cabeza hacia su lado. Akiza seguía dormida. Su respiración era tranquila, el ceño relajado, el cabello rosado(morado o rojo vino al chile no se) desordenado sobre la almohada.

Por un instante, Tn se quedó mirándola de más.

—… —se sonrojó levemente—. Vaya…

Si que era hermosa.

Tosió, incómodo consigo mismo, y estiró una mano para sacudirla con cuidado.

—Akiza… hey, despierta. Ya es mañana.

Ella respondió con un pequeño gemido, girándose apenas y aferrándose a la manta, claramente negándose a levantarse.

—Mmm… cinco minutos…Ahh~ —murmuró, medio dormida.

Tn suspiró.

—Genial. Tiene sueño pesado…

Justo entonces, Akiza se incorporó de golpe.

Pero algo estaba… mal.

La expresión en su rostro no era somnolienta. Sus ojos brillaban con una chispa viva, peligrosa. Miró alrededor del cuarto con curiosidad, como si fuera la primera vez que lo veía.

—Hm… —murmuró—. Así que este es tu territorio.

Tn frunció el ceño.

—…Ya despertaste tú, ¿verdad?

Ella sonrió lentamente.

—Buenos días~

Se estiró con total tranquilidad, ignorando por completo la incomodidad del momento.

—Oye —dijo Tn, sentándose—. Necesito que te vayas rápido antes de que alguien—

—¿Por qué tanto apuro? —lo interrumpió, inclinando la cabeza—. Awww~ ¿no quieres que me quede un rato más?

Tn parpadeó.

—…Ok. Jugaré a la ruleta del diablo.

—Tú no eres Akiza. Eres la Akiza alter.

La sonrisa de ella se congeló un segundo.

—¿“Alter”? —repitió, mirándolo raro—. ¿Y eso se supone que significa qué?

—Lo saqué de un videojuego —respondió él encogiéndose de hombros—. Me sirve para diferenciar entre la Akiza que conozco… y la que tengo justo enfrente.

Ella lo observó en silencio unos segundos. Luego, rió suavemente.

—Oh~ vaya. Así que sí te das cuenta.

Se acercó un paso.

—Bien, confirmado. Soy la otra.

Tn retrocedió apenas.

—Perfecto. Entonces, por favor, vete de mi cuarto.

No alcanzó a terminar la frase.

La Bruja se movió rápido, sujetándolo de la camisa y acercándolo sin darle tiempo a reaccionar. Antes de que Tn pudiera decir nada, sintió un beso breve y firme, más provocador que afectuoso.

Ella lo sujeto con fuerza profundizando el beso, tratando de meter su lengua dentro. Pero Tn trato de apartarla ante el repentino acto.

—¡O-oye—!

Ella ya se había separado.

—Eso es por echarme~ —dijo con una sonrisa satisfecha.

Caminó hacia la puerta, abriéndola con calma, y antes de salir se giró una última vez.

—Hasta luego, mi querido rival.

La puerta se cerró.

Tn se quedó inmóvil unos segundos, tocándose el cuello de la camisa.

—…

—Definitivamente… no estoy listo para graduarme de esta locura.

Del otro lado del pasillo, la Bruja sonreía para sí misma, mientras dentro de su mente Akiza empezaba a despertar, sin saber todavía qué había pasado… ni por qué su corazón latía tan rápido.

Al llegar a su habitación, la Bruja cerró la puerta con cuidado. Apoyó la espalda en ella y dejó caer la cabeza hacia adelante.

—Ah… —susurró, divertida—. Eso fue mucho más interesante de lo que esperaba.

Cerró los ojos.

Y, casi de inmediato, desapareció.

Akiza despertó de golpe, llevándose una mano al pecho. Parpadeó varias veces, desorientada.

—¿Eh…?

Miró a su alrededor. Su habitación. Su cama. Todo en orden.

—¿Cómo… llegué aquí? —murmuró.

Se incorporó lentamente y entonces frunció el ceño. Sus labios se sentían… raros. Ligeramente húmedos. Se los tocó con la yema de los dedos, confundida.

—Qué extraño…

Dentro de su mente, la risa de la Bruja resonó, clara y molesta.

Nada importante~ duerme tranquila.

Akiza se estremeció.

—Cállate… —susurró, ruborizándose sin saber por qué—. No quiero saberlo.

Decidió dejarlo de lado. No tenía sentido quedarse atrapada en esa sensación extraña. Se levantó, se puso el uniforme con movimientos mecánicos y salió rumbo a las clases, intentando convencerse de que había sido solo… un sueño raro.

.

.

El día avanzó con normalidad.

Clases prácticas. Teoría de duelos. Ejercicios tácticos.

Pero algo estaba… distinto.

Akiza notó que Tn estaba incómodo.

No la miraba directamente. Respondía con frases cortas. Incluso caminaba medio paso más rápido cuando iban por el mismo pasillo.

—¿Te pasa algo? —preguntó ella finalmente, durante un descanso.

Tn se tensó un poco.

—¿Eh? No. Todo bien.

Akiza inclinó la cabeza.

—Pareces nervioso.

—No es nada —respondió, rascándose la mejilla—. Supongo que es… confuso después de… ya sabes.

Ella se sonrojó de inmediato.

—A-ah… claro. Dormir juntos.

Eso tenía sentido. O al menos, eso creía.

—Si te incomoda —añadió rápido—, podemos fingir que no pasó.

—Sí —asintió él—. Eso estaría bien.

Akiza respiró un poco más tranquila.

Durante el resto del día, hizo algo distinto: dejó de intentar leerlo. No forzó su mente contra la de él. No trató de entenderlo desde dentro.

Simplemente… lo observó.

Tn bostezando en teoría.

Tn distraído durante prácticas.

Tn sonriendo levemente cuando ganaba un duelo largo y agotador.

Y, poco a poco, Akiza empezó a acostumbrarse a su forma de ser.

—Eres flojo—murmuró sin darse cuenta.

—Eso ya me lo dijeron —respondió él, sin mirarla.

Ella sonrió, suave, genuina.

Era agradable no pensar demasiado, su mente estaba tranquila.

Aunque, en el fondo, la Bruja seguía despierta…

esperando el momento justo para volver a jugar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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