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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 282

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Capítulo 282: Penny polendina part 13 Rwby

Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio

Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores. Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

_________________________________________________________________

Meses pasaron. Podría decirse que casi dos años.

Dos años desde la caída de Beacon. Dos años desde que los reinos reforzaron fronteras, murallas y academias. Atlas fue señalado como el principal responsable: los droides fuera de control, la filtración de datos, los informes sobre esclavitud encubierta y experimentación ilegal. El prestigio del reino quedó hecho pedazos, y con él, la confianza del mundo.

Los sobrevivientes de Beacon encontraron refugio en Vacuo, dentro de la Academia Shade. No era un lugar amable, pero sí uno que forjaba a los fuertes.

.

.

.

Pyrrha entrenaba casi sin descanso. El metal de su lanza silbaba en el aire bajo el sol abrasador del desierto.

—Otra vez —murmuró para sí misma, limpiándose el sudor—. No es suficiente.

Cada combate, cada caída de Beacon, cada nombre perdido… todo lo transformaba en disciplina. Tenia que reforzar la ilusion de la campeona invencible.

Ruby, en cambio, pasaba la mayor parte del tiempo en el taller. Entre chispas y piezas de metal, trabajaba junto a Ciel Soliel, cuya memoria había sido reiniciada para borrar por completo el virus que la había corrompido. Fue bastante único el como la joven rose pareció adaptarse al problema.

—¡Mira, mira! —dijo Ruby levantando una pieza—. Si ajustamos esto, puedes cambiar de modo defensivo a ofensivo en menos de un segundo.-Una cuchilla de dust de luz se proyecto.-No te parece increíble? aunque claro, tendría que ajustarla un poco.

Ciel inclinó la cabeza, analizando.

—Procesando… —respondió con voz neutra—. Mejora aceptada. Gracias, Ruby Rose.

Seh, ese problema no se pudo arreglar, nadie en la academia Shade sabía nada sobre el procedimiento que los científicos en Atlas hicieron con Ciel, asi que lo mas cercano a eso era la propia Ruby y sus conocimientos en armas.

Ruby sonrió, orgullosa… aunque no todos compartían esa confianza.

Desde la puerta, Yang su hermana mayor cruzó los brazos.

—No me gusta —gruñó—. Puede decir “gracias” todo lo que quiera, pero sigue siendo una marioneta creada por Atlas.

Mas que resentimiento ante la cosa que casi habia matado a su hermana en el pasado, fue saber toda la mierda que el reino habia hecho, quien sabe que porqueria tenia Ciel en su cabeza.

Ciel giró apenas el rostro hacia ella.

—Registro: desconfianza persistente. No se detecta hostilidad activa.

—¿Ves? —Yang chasqueó la lengua—. Eso es exactamente lo que no me gusta.

Ruby suspiró.

—*suspirar* Yang… ya no es la misma de antes. Ya lo habiamos discutido, prometiste que serias buena con ella.

—Eso decían también antes y mira-su dedo apunto a la chica morena- No hay nadie en toda la academia que relamente pueda asegurar qu no nos matara.—respondió ella, dándose la vuelta.

Ruby suspiro casi con frustracion, habia madurado un poco en su fasceta alegre, pero aun tenia una vision positiva sobre las cosas.

.

.

.

Blake se había vuelto más callada. Leía y releía los archivos filtrados, una y otra vez. Cada página hablaba de abusos, de faunos usados como recursos desechables. Aparte de propagar mas los elementos por medio de streams en secreto.

Weiss la observaba desde la distancia.

—Blake… —intentó decir algo.

—…..Lo siento tengo que hacer—respondió ella sin mirarla—. No es personal.

Pero Weiss sabía que sí lo era. Y también sabía que Winter cargaba con un peso aún mayor.

Winter Schnee estaba distinta.

Más estricta. Más fría. Más cerrada.

Había pasado meses en algo cercano a la depresión: sin Atlas, sin respuestas sobre su familia, sin saber si el uniforme que una vez vistió con orgullo significaba algo más que culpa. La desaparición de Five había sido el golpe final.

Ahora entrenaba a los estudiantes con dureza casi implacable.

—¡Otra vez! —ordenó—. En un combate real no hay segundas oportunidades a si que mas les vale mejorar o yo misma los ejecutare para ahorrarles a sus padres buscar sus pateticos cadaveres.

Gracias a ser la ex agente especial de Ironwood se le permitio ser una instructora. Aunque todos le tenian miedo.

Cuando todos se dispersaron, Weiss se acercó.

—Winter… —dijo con cuidado—. No tienes que cargar con todo sola.

Winter no la miró de inmediato.

—Si bajo la guardia —respondió finalmente—, alguien más paga el precio.

Weiss dio un paso más cerca.

—Yo estoy aquí. No importa lo que Atlas haya sido… tú sigues siendo mi hermana.

Por un segundo, la expresión de Winter tembló. Solo un segundo.

—No te distraigas —dijo al final, retomando su postura rígida—. Entrena tu tambien no tolerare que seas debil.

.

.

.

Glynda, por su parte, se había convertido en una figura casi equivalente a una directora. Su voz imponía orden, su semblanza mantenía la disciplina, y su mirada dejaba claro que no permitiría otro Beacon.

—Sobrevivimos —dijo en una reunión—. Eso nos da una responsabilidad. No repetir los mismos errores.

Nora apoyó los codos en la mesa y sonrió.

—¡Entonces salvaremos el mundo otra vez!

Ren asintió con calma.

—Paso a paso.

Ya no eran un equipo de 4 integrantes, todo sobreviviente de beacon conformaba un escuadron.

.

.

.

Nadie hablaba mucho del pasado.

Nadie mencionaba a Penny.

Ni a Tn.

Ni a la vida que desapareció entre el caos.

Pero todos, de una forma u otra, sentían lo mismo:

Beacon había caído…

y el mundo ya no volvería a ser el mismo.

.

.

.

.

—Dios… qué molesto fue perseguirlos uno por uno —murmuró Five Hargreeves mientras recargaba su arma con un clic seco.Pateo algunos casquillos de bala dle suelo manchado de carmesi.

Frente a él, Junior Xiong apenas podía mantenerse en pie. El traje elegante estaba rasgado, la barba empapada de sudor y sangre seca. El bar clandestino que había construido durante años era ahora un cementerio silencioso. Las gemelas Malachite yacían muertas —o peor—el maldito mosntruo no se toco el corazon cuando las elimino, y cada uno de sus hombres había caído sin siquiera entender cómo.

Junior alzó la vista, respirando con dificultad.

—No… no eres un chico —gruñó—. !Eres un maldito monstruo!.

Bingo~.

Five ladeó la cabeza, casi divertido, mientras se desabrochaba un poco la corbata manchada.

—¿Sabes cuántas veces he escuchado eso? —respondió con fastidio—. Pierde impacto después de la onceaba masacre.

La daga que había usado momentos antes se deformó en su mano, el metal blando como arcilla. En segundos, tomó la forma de un arma de fuego compacta. Junior tragó saliva al verlo.

—Dos años —continuó Five, caminando despacio entre mesas destrozadas—. Dos putos años siguiendo cabos sueltos desde Beacon. Con Atlas desacreditado, con Winter fuera del tablero… —sonrió sin humor— tenía carta blanca para trabajar a mi manera y vaya que me la pusieron dificil.

Se detuvo frente a Junior y levantó el arma, apoyándola justo debajo de su mentón.

—Última vez que lo pregunto —dijo con voz baja—. ¿Dónde está Emerald Sustrai?

Junior soltó una risa rota.

—¿Así que es verdad…? —escupió—. Solo estás cazando a todos los involucrados en el incidente Beacon.

—Exactamente —respondió Five sin titubear.

Junior cerró los ojos un segundo.

—Cinder nunca salió de esas aguas termales… ¿verdad?

—No —admitió Five—. Fue… poético.

“El como ella se relajo un poco ante el agua caliente dejando que sus pechos descanzaran en el agua, Five se habia acercado lentamente desde atras, en un solo gulp *salto* la hbaia tomaod del cuello y puesto bajo el agua, sintiendo como se retorcia y sus manos intentando usar su semlbanza.”

Le hubiera sacado informacion, pero la mal nacida se habia dado un lujo luego de enaltecerse el haber matado a Ozpin hace meses atras.

—¿Y Mercury?

—Ni siquiera escuchó el disparo.

Aun podia mirar la cabeza del bastardo detras de la mira de un rifle yig, el pobre jamas tuvo oportunidad ante esa arma.

Junior respiró hondo, derrotado.

—Emerald… es lista. Siempre lo fue. No se quedó en Vale ni en Vacuo. Cambió de nombre, de cara… —rió con amargura—. Ironía, ¿no? La chica de las ilusiones desapareciendo de verdad.

Five apretó un poco más el arma.

—Ubicación.

—Mistral —dijo al fin Junior—. Bajo mundo, rutas falsas, identidades robadas. Si alguien podía esconderse ahí… era ella.

Five lo observó en silencio durante un largo segundo. Luego bajó el arma.

—Gracias por su coperacion—dijo con cortesía casi educada.

Junior abrió los ojos, sorprendido.

—¿Me… me dejarás vivir?

Five ya estaba dándose la vuelta.

—No te necesito muerto —respondió—. Tu castigo es recordar que yo pasé por aquí.

Un destello azul envolvió su figura y desapareció.

El bar quedó en silencio otra vez.

Y en algún lugar de Mistral, sin saberlo todavía, Emerald Sustrai acababa de convertirse en el último nombre de la lista.

Five salió del bar sin prestar atencion a los guardias con las gargantas abiertas que habia dejado al princpio. Al alzar la vista, notó cómo varios Grimm comenzaban a acechar la zona, atraídos por la muerte y la negatividad que aún flotaban en el aire.

No les prestó atención. Caminó entre ellos con calma mientras anudaba su corbata; las bestias oscuras se abalanzaron sobre los pocos sobrevivientes que quedaban dentro.

Gritos fue lo ultimo del lugar.

—Bueno… adiós, Junior —murmuró Five sacando su viejo Nokia.

La pantalla se iluminó con una lista larga, demasiado larga, de llamadas perdidas. Todas del mismo nombre.

Winter Schnee.

Five suspiró por la nariz.

—Dos años —pensó—. Dos años rogando que siguiera vivo…

Apreciaba la constancia. De verdad. Aunque también había asumido que, con el tiempo, Winter encontraría a otro… alguien normal. Alguien que no desapareciera durante tiempos sin avisar y fuera as atento. Pero no. Ella había seguido ahí, terca como siempre.

—Genial… —murmuró—. Supongo que toca ser buen novio por una vez.

Guardó el teléfono.

—Visita rápida… y luego termino la cacería.

En un parpadeo, salto espacial. El mundo se plegó sobre sí mismo y Five desapareció.

.

.

.

Reapareció cerca de la Academia Shade. Infiltrarse fue trivial: cámaras, patrullas, protocolos… todo demasiado lento para él. Se movió por los pasillos hasta dar con la habitación correcta.

—Por favor que esté aquí —susurró.

Ventana. Silencio. Interior.

Apenas puso un pie dentro, un clink metálico cortó el aire. El filo de una espada se apoyó con precisión quirúrgica contra su cuello.

—Di tu nombre —ordenó una voz fría—. Y reza para que sea una buena razón para no atravesarte ahora mismo.

Five levantó las manos despacio.

—Vamos, Schnee… así no se recibe a—

—¿Quién se atre—? —Winter se detuvo en seco.

Sus palabras murieron cuando sus ojos se encontraron con los de él.

El tiempo pareció detenerse.

—…Five?

Él tragó saliva.

—Hola, Winter.

Una lágrima silenciosa resbaló por el costado de su rostro. Winter reaccionó de inmediato: retiró la espada y la arrojó lejos con un golpe seco. En el siguiente segundo, lo abofeteó con toda la fuerza contenida de dos años.

—¿DÓNDE CARAJOS ESTABAS? —le gritó, la voz quebrándose.

Five giró el rostro por el impacto sus ojos se abrieron ante eso. Sonrió apenas.

—Veo que sigues teniendo la mano algo pesada.

—¡NO HAGAS BROMAS! —Winter lo empujó por el pecho—. ¡Te creí muerto! ¡Atlas cayó, Beacon cayó, el mundo se vino abajo y tú… tú simplemente desapareciste!

—Lo sé —dijo él, bajando las manos—. Y lo siento.

Eso la detuvo.

—¿Lo… sientes? —repitió, incrédula—. ¿Dos años de silencio y eso es todo?

—Dos años arreglando un desastre —respondió Five con calma cansada—. Limpiando lo que empezó en Beacon. A gente que no iba a detenerse sola.

Winter apretó los puños.

—Pudiste haber llamado.

—Sí.

—Pudiste haber vuelto.

—También.

—¡Pudiste haber confiado en mí!

Five alzó la mirada, serio ahora.

—Si volvía antes… te habría puesto en peligro y no soy omnipresente para estar en todos lados.

El silencio cayó pesado entre ambos.

Winter respiraba agitadamente.

—Eres un imbécil —dijo al fin, con la voz rota—. Un maldito imbécil egoísta.

—Siempre lo he sido —admitió él—. Pero sigo aquí.

Ella lo miró largo rato. Luego, sin aviso, lo abrazó con fuerza, enterrando el rostro en su hombro.

—No vuelvas a desaparecer —murmuró—. Ni aunque el mundo esté ardiendo.

Five cerró los ojos un segundo y apoyó la frente en su cabello.

—No prometo ser fácil —susurró—. Pero… prometo volver.

Ella parecio no estar de acurdo.

La pasión nació sin pedir permiso.

No fue delicada ni romántica; fue hambre, pura y cruda, acumulada durante dos años de ausencia, de silencio, de creerlo muerto. Winter lo besó con una mezcla de furia y alivio, como si necesitara comprobar que era real. Five, sorprendido, cerró los ojos un instante, exhalando con cansancio… pero no se apartó.

—Eres imposible… —murmuró, más cansado que molesto.

Winter cerró la puerta de una patada, como si el mundo exterior ya no importara. El resto quedó en silencio. No hacían falta palabras; todo lo que no se dijo durante años pesaba demasiado. Lo demás quedó fuera de la vista, solo dos personas recuperando algo que el tiempo les había robado.

.

.

.

.

(SUCULENCIAAAAAA)

.

.

Ella le arrancó la ropa a Five mientras ella misma se quitaba la chaqueta y desabrochaba su sostén dejando libres sus pechos.

Siguió besándolo con hambre.

Toc toc.

-Winter estas ahi?.

En el momento en que escuchó la voz de Weiss al otro lado de la puerta, Winter se apresuró a reaccionar.

Con un rápido movimiento de la mano, casi por reflejo, creó un pequeño glifo. No había usado hace en años; no había sido necesario, pero aun así logró dibujar un glifo de gravedad junto a la puerta, justo a su lado. El símbolo brilló un instante antes de activarse, haciendo que la madera se cerrara de golpe, ocultando su estado indecente.

Su cama estaba justo al lado.

Tan pronto como la puerta terminó de cerrarse, Weiss se quedo afuera, era normal que su hermana mayor se encerrara y no le quisiera abrir.

-¿Estás aquí?- preguntó, examinando tranquilamente aprendiendo a darle su espacio.

Winter, todavía acostada en la cama, apretó los labios y contuvo la respiración, esperando, rogando en silencio que Weiss no notara nada más y simplemente se fuera.

Weiss se acercó a la puerta y extendió la mano para moverla.

Aunque Winter no podía verla directamente, el ruido de la mano proyectada sobre la madera fue suficiente para hacerle helar la sangre.

—¡No lo abras! —gritó, sus palabras saliendo en voz alta, con claros destellos de pánico en su tono.

El movimiento de Weiss se detuvo inmediatamente y su mano se retiró abruptamente.

Al darse cuenta de su error, Winter se apresuró a corregirse. «No abras la puerta…», se corrigió, esta vez forzando un tono más natural, fingiendo una calma que apenas podía mantener.

Al otro lado de la puerta, Weiss ladeó la cabeza, claramente desconfiada del repentino cambio. -¿Por qué…?-

Una gota de sudor resbaló por la frente de Winter. Dudó un instante, girando ligeramente la cara para mirar a au amante, quien comenzaba a quitarse el resto de la ropa con total calma, revelando un cuerpo tonificado y firme, sin una sola imperfección visible.

-Eh… Estoy en medio de un ejercicio. No estoy presentable. No me gustaría que me vieran así-. Técnicamente, no mentía. No quería que Weiss la viera en su estado actual, vulnerable y expuesta.

A Weiss le pareció extraño, pero no lo cuestionó. Se encogió de hombros, aunque no se fue. Se quedó al otro lado de la puerta, a solo unos pasos de Winter.

A Winter eso no le gustó en absoluto.

Estaba a punto de decirle que se fuera, que insistiera, cuando las palabras se le atascaron en la garganta al sentir que la cama adquiría un nuevo peso y que la superficie se hundía ligeramente.

Five se subía, deslizándose con naturalidad entre sus piernas. Sus manos comenzaron a acariciar sus muslos, subiendo lentamente mientras se acomodaba entre ellos. El contacto le provocó pequeños temblores involuntarios, una reacción que no prometía nada bueno.

El pánico la invadió con fuerza. -¿Qué haces?-, susurró con brusquedad, aunque su voz salió más fuerte de lo que pretendía.

Lo suficientemente alto para que Weiss lo oyera.

—Yo, yo… —Weiss dudó al otro lado—. Quería disculparme por lo que pasó antes…Se que debo entrenar mas.

En otras circunstancias, Winter se habría sorprendido por la vulnerabilidad que mostraba Weiss y reconocido que tal vez fue bastante brusca con ella, pero en ese momento su atención estaba completamente centrada en Five que se estaba desabrochando los pantalones.

La tela cedió, liberando su enorme pene, duro e imposible de pasar por alto. Pero eso no fue lo único que llamó su atención.

¿Es esto algún tipo de castigo divino?

No pudo evitar preguntarse mientras lo observaba moverse con calma, su cuerpo inclinándose hacia adelante lo suficiente para que la longitud de su polla, caliente y dura, terminara presionando contra la entrada de su vagina.

Él empezó a moverse lentamente, arriba y abajo, frotándose contra ella sin penetrarla. El solo contacto fue suficiente para provocar una reacción inmediata. Winter tuvo que contener un gemido, mordiéndose el labio al sentirlo rozar su sensible entrada, ya húmeda, y sus propios fluidos hacían la fricción peligrosamente placentera.

-Ahhhh F-five me va a follar… Five me va a follar con Weiss a solo unos metros de distancia…-

La idea cruzó por su mente y no pudo evitar pensar que era karma. Quizás un castigo por no haber hecho más por ayudar a su hermana o era Five desquitandose por la bofetada. Aunque, siendo honesta consigo misma, no parecía un castigo tan terrible.

El gemido se le escapó bajo, apenas audible, mientras intentaba ignorar la sensación de su polla contra su coño. Intentó concentrarse en la voz de Weiss al otro lado de la puerta, aferrándose a ella como a un salvavidas, pero fracasó estrepitosamente al sentir el persistente cosquilleo en su coño.

Weiss suspiró, respirando hondo. -No… no debería haberte hablado así. Sé que todo esto tampoco debió ser fácil para ti…-

Las palabras se desvanecieron para Winter cuando la situación se agravó rápidamente. FIve dejó de frotar y colocó la punta de su pene justo en su entrada. La cabeza presionó contra sus labios, separándolos ligeramente, dejando claro que era más grueso de lo que estaba acostumbrada.

La voz nerviosa de Weiss llegó a través de la puerta, todavía convencida de que Winter le estaba hablando a ella.

-Pero…- La respuesta salió automáticamente, tensa. -Pero me encantaría que pudieras abrirte un poco y ser mas considerada…Ya han pasado meses asi-

Mientras Weiss hablaba con evidente esperanza, el cuerpo de five se inclinó un poco más, cerniéndose sobre Winter. Su boca se acercó a su oído; ella podía oír su respiración pesada y cálida mezclándose con la suya.

-Vamos, respóndele~~- le susurró al oído.

Al mismo tiempo, empezó a empujar. Muy despacio. Lo justo para que comenzara la penetración, estirándola con una presión constante que la hacía temblar.

El gemido salió sin filtro. Las manos de Winter se clavaron en la espalda de Five por puro instinto, aferrándose a él.

-Más despacio…- preguntó en un susurro tembloroso.

La respuesta fue inmediata.

Él la penetró más profundamente. -Entonces respóndele…-

Winter reunió todo el autocontrol que tenía, tragando saliva con dificultad, obligándose a pensar con claridad mientras el cuerpo del Hargreeves seguía avanzando centímetro a centímetro.

-Me encantaría poder ser mjor hermanaahhh— ¡OH!~-

En cuanto ella habló, él se enfundó por completo en una sola embestida, haciéndola gemir. La llenó hasta los huesos, sus paredes se tensaron y se retorcieron al ajustarse a su tamaño. La boca de Winter se abrió en una enorme O, dejándola completamente sin palabras.

Ese sonido no pasó desapercibido.

-¿Está todo bien?-, preguntó Weiss, genuinamente preocupada.

Vash se retiró lentamente hasta que solo la punta quedó dentro de Winter, haciéndola estremecer.

-E-espera…- intentó detenerlo.

Él volvió a penetrarla, esta vez mucho más rápido. Su cabeza se estrelló contra su punto más profundo en una embestida poderosa que hizo que sus grandes pechos rebotaran violentamente, mientras la camilla de masaje crujía y se movía bajo ellos.

-Respóndele…- ordenó en otro susurro, su tono no dejaba lugar a negociación.

Abrumada por el placer, Winter dejó caer la cabeza ligeramente hacia atrás, su cuello se tensó mientras lo sentía retroceder una vez más dentro de ella.

—¡Todo bien! —dijo, alzando la voz lo justo—. Solo fue un tirón, el entrenamiento está siendo un poco brusco !Kggguuuu! no tuve en cuenta lo cansado que estoy.

Se mordió el labio con fuerza mientras él embestía de nuevo, enterrándose por completo en ella una vez más antes de salir. El movimiento se repetía, lento y constante, formando un ciclo deliberado y placentero que era imposible de ignorar.

Winter no pudo evitar mover sus caderas, tratando de sincronizarse con sus embestidas, respondiendo a ellas instintivamente sin siquiera darse cuenta.

Los gemidos salieron bajos, contenidos, deseando con todo su ser que Weiss no estuviera allí para poder follar correctamente, sin restricciones ni silencio forzado.

-Tal vez sería una buena idea si hablamos más tarde~~~- dijo Winter, sonando más como una orden que como una sugerencia.

-¿De acuerdo…?-, respondió Weiss, confundida por el extraño comportamiento de su hermana, aunque no lo cuestionó demasiado. -De acuerdo. Eh Ruby debería llegar pronto… Espero que salgas a recibirla menciono que tenia una idea para tus espadas…-

Con esas palabras, ella se dio la vuelta.

Mientras se alejaba, no pudo evitar preguntarse de dónde venía ese sonido húmedo y rítmico que resonaba amortiguado en la habitación.

Relájate… relájate… relájate…

Sin darse cuenta de que, al otro lado de la puerta, Winter arañaba las sábanas con desesperación, agarrándolas con fuerza mientras luchaba por no perder el control.

No tuvo que contenerse por mucho tiempo.

En cuanto escucho a Weiss irse, Winter se movió contra Five con un movimiento rápido y decidido, girándolo con fuerza hasta estrellarlo contra la cama. Cambió de posición en un instante, ahora a horcajadas sobre él, hundiéndose profunda y bruscamente, con su polla presionando sus puntos más sensibles, justo como a ella le gustaba.

—Creo que has olvidado Ahhhhh ahhhh Quien dominaba en esta relación y tu te vas a quedar debajo por haberme hecho llorar por dos años… —gruñó con autoridad.

Ella levantó sus anchas caderas y las dejó caer con fuerza.

-¡Mmm!-, gimió sonriendo. -Te voy a enseñar bien-.

PLATTTTTTTT PLAAAAAAAAATTTTTTTTTTTT PLAAAAAAATTTTTTTTTTTTT PLAAAAAAATTTTTTTTTTTTTTT.

Ella se rió mientras levantaba sus caderas nuevamente y las golpeaba hacia abajo, cubriéndolo con más fervor, repitiendo el movimiento una y otra vez.

¡Relájate ahhhhhhhhh,ahhhhh relájate, ahhhh relájate!

Ella lo cabalgó con fuerza, su apretado coño adorando su gruesa polla, sus paredes cerrándose a su alrededor con cada movimiento. Sus grandes pechos rebotaban salvajemente con cada impacto.

—¡Sí, sí, sí! —gritó Winter, intentando afirmar su dominio, disfrutando del poder, de la sensación de tenerlo todo bajo control.

Pero no fue lo que ella esperaba.

Él estaba allí, observándola. Examinando su cuerpo, especialmente sus pechos, pero sin la reacción que ella esperaba. No había timidez, ningún placer abrumador. Tenía las manos detrás de la cabeza, sonriendo con una calma que casi resultaba insultante.

Ella no estaba sacudiendo su mundo. Eso golpeó fuerte su ego, pero claro, el enano desgraciado tenia esa tendencia.

Winter endureció su mirada y se inclinó hacia él, presionando sus grandes pechos contra su pecho. Sus pezones se clavaron en su piel mientras sus caderas seguían moviéndose, ahora con embestidas más cortas, igual de potentes.

-Ahhhhh No te hagas el ahhhhh duro…- gruñó ella contra su cuello.

Ella sacó la lengua, lamiendo su piel, buscando insistentemente los puntos sensibles.

-Creo que me subestimas querida~

Sus manos recorrieron su cuerpo bien entrenado, acariciando su abdomen, su pecho, subiendo hasta su rostro. Pero nada parecía afectarlo. Ninguna de sus caricias provocó la reacción que buscaba.

La frustración empezó a florecer, al menos hasta que habló.

-Vamos… puedes hacerlo mejor.-

Él se rió y, en un movimiento rápido, sus manos golpearon su trasero.

Cada palma golpeaba con fuerza sus mejillas, agarrándolas sin ninguna delicadeza, sus dedos hundiéndose en su suave piel.

El movimiento de sus caderas se detuvo instantáneamente cuando sintió el impacto.

– OohoHH ~~- no pudo evitar gemir.

Era algo que nadie le había hecho antes. La bofetada provocó una reacción inmediata en su cuerpo; el interior de su coño se apretó con fuerza alrededor de él, como si hubiera respondido antes de que su mente pudiera procesarlo.

-Eso está mejor-, se rió.

Con un firme agarre en su trasero, comenzó a hacerla moverse arriba y abajo, guiándola y marcando el ritmo a su antojo.

-Mhhh… pero te falta velocidad.-

Forzó sus caderas contra su gruesa polla, marcando un ritmo más rápido y exigente.

-¡¡Ahhh… ahhhhhh… ahhhhhh… ahhhhhhh!!-

Winter no pudo evitar gemir, el trato rudo la sacudió por completo.

-¡E-espera, espera!- repitió, sintiendo que estaba peligrosamente cerca de correrse.

comentario

Por supuesto, no escuchó.

La velocidad aumentó. Sus caderas chocaron violentamente, los sonidos húmedos se hicieron más fuertes a medida que los fluidos de Winter se derramaban libremente. Su rostro se retorció de placer, apretando los dientes, con los ojos casi en blanco.

Ella estaba justo al borde.

-¡¡Voy a venir, voy a venir!!- gritaba una y otra vez, enterrando su cara en el cuello del Hargreeves.

Y con una embestida especialmente potente, se hundió por completo en ella. Las paredes de Winter se cerraron con una fuerza brutal mientras sus fluidos fluían sin control, y al mismo tiempo, el Hargreeves liberó una espesa descarga de semen en lo más profundo de su coño.

Caliente. Mucho. Directo a su vientre.

El cuerpo de Winter se tensó al correrse, sintiendo el calor del semen vertido en su vientre. Cuando las sensaciones del orgasmo comenzaron a desvanecerse, su cuerpo cayó pesadamente sobre Five

-Eso estuvo bien… taaannnn llennaaaahhhh~-, susurró, satisfecha, aún sintiendo los temblores persistentes del orgasmo. Su gruesa polla, aún palpitando dentro de ella, la hacía querer quedarse así un rato más, disfrutando del aturdimiento post-sexo… algo que no sucedió.

Ella se sobresaltó cuando sintió que él la levantaba sin esfuerzo y la giraba sobre la mesa de masajes, dejándola boca abajo con el trasero levantado.

-No puedes hablar en serio…- se quejó.

-No te preocupes, Winter. Te prometo que seré gentil-, se rió mientras reposicionaba su polla contra la entrada de su coño.

El grito se le escapó cuando sintió el golpe, su trasero rebotó antes de que él volviera a entrar en ella con un movimiento brusco.

¡¡¡LENTO LENTO LENTO LENTO CARAJOOOOHHHHHHH!!!

El sonido de sus embestidas se mezclaba con los fuertes golpes de sus manos en su trasero. Winter se sintió humillada, derrotada y, de una forma que no quería admitir, completamente satisfecha.

-Mhhm ahhhhh Al diablo siiiii siiiiii… sí… ¡no pares!- suplicó.

Ella intentó levantar la cabeza, pero se detuvo cuando la mano de Five bajó sobre ella, presionando su rostro firmemente contra la cama en un agarre fuerte y dominante.

Sus gemidos quedaron amortiguados por la superficie.

Ella gritó mientras él seguía golpeándola, la polla del Hargreeves entrando y saliendo de su coño con movimientos rápidos, rudos y despiadados.

Ella gimió cuando él la levantó por el torso, colocándola en una posición más erguida, con la espalda pegada a su pecho. Con una mano, agarró uno de sus grandes pechos, apretándolo y amasándolo con fuerza, mientras que con la otra se dirigió directamente a su clítoris, moviéndose rápido y estimulándolo sin descanso.

Winter giró ligeramente el rostro, encontrando la mirada del Hargreeves. Sin poder evitarlo, separó los labios. Él respondió tal como ella esperaba, inclinándose para acortar la distancia en un beso profundo.

Sus lenguas se encontraron, enredándose en un baile lascivo, caliente e íntimo.

Winter se dejó llevar por las sensaciones.

Ella estaba siendo penetrada sin piedad, una de las manos de Five firme sobre su pecho, apretándolo, mientras la otra se movía entre sus piernas, directo a su clítoris, presionando con insistencia.

Lo único en lo que podía concentrarse era en el sonido de sus cuerpos chocando y sus fluidos mezclándose. El ritmo húmedo la mantenía atrapada, con la respiración entrecortada. Sabía que no aguantaría mucho más; lo sentía en la tensión de su vientre, en el temblor creciente de sus muslos.

Sólo necesitaba un poco más.

Su lengua se movió más intensamente contra la del Hargreeves mientras se sentía al borde del clímax, su cuerpo preparándose para el orgasmo.

comentario

– Solo un poco más… ahhhhh~ – pensó con impaciencia, justo al borde, lista para su merecida liberación.

El sonido de la puerta al abrirse de golpe destrozó el momento.

-!KYAaaaaaaaahhhhhhhh!.

El grito de Weiss la pilló completamente desprevenida. Winter se apartó de Five de inmediato, cayendo de espaldas sobre la cama, con el cuerpo aún temblando. Weiss, que había regresado porque se le había olvidado decirle algo a su hermana, se quedó paralizada al ver la escena.

Su mirada se fijó en el Hargreeves, el mismo chico que los había ayudado antes. Por un instante, podría haberlo confundido, de no ser por que esa maldita cara de bastardo seguia ahi.

-¡AAH!- gritó Five apenas intentando ser dramático. -Mi dignidad…nah mentira hola Weiss-

En cualquier otra situacion ella le abria saludado……

Se levanto con un suspiro, agarró su ropa y se cubrió antes de casi salir de la habitación.

Weiss no lo detuvo. Toda su atención estaba fija en Winter, quien intentaba ponerse de pie mientras el semen aún goteaba entre sus piernas.

-¿Estabas follando con alguien………… mientras hablabas conmigo?-Su ojo azul con cicatriz estaba temblando.

Winter tuvo al menos la decencia de parecer avergonzada y se envolvió en una manta.

-Weiss, puedo explicarlo…-

Weiss la detuvo con un gesto brusco, levantando la mano. -¡No quiero saber nada de tus perversiones con el personal de la ACADEMIA!-

Sin querer escuchar excusas, Weiss se dio la vuelta y salió de la habitación sin mirar atrás.

—WEISS, ME SEDUCIÓ, ¡NO ES MI CULPA! LLEVABA DOS AÑOS SIN VERLO—gritó Winter.

Weiss hizo oídos sordos mientras corría furiosa por los pasillos. Había abierto su corazón, se había disculpado y tratado de entender a su hermana con todo los problemas… todo mientras su hermana se acostaba con un desgraciado que habia desaparecido.

.

.

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Muy lejos de allí, en Mistral, una chica de piel morena se escabullía entre callejones mal iluminados. Emerald Sustrai respiraba con dificultad, el corazón golpeándole las costillas.

—Maldito… loco… —susurró.

Cinder estaba muerta aun podia verla flotar en ese estanque. Mercury también con medio rostro deformado. Roman había caído escupiendo espuma y sangre luego de beber un trago.

Y aun así, él seguía viniendo.

Emerald apretó un pequeño boleto arrugado entre los dedos. Menagerie. Si lograba llegar allí, quizá podría desaparecer. Quizá el monstruo que cazaba a todos los involucrados en Beacon no la encontraría.

Quizá.

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En contraste absoluto, el bosque respiraba paz.

La pequeña Grace gateaba torpemente entre tablones de madera pulida, riéndose sin dientes, ajena a cualquier concepto de muerte o venganza. Afuera, la cabaña se alzaba firme, construida con restos de una aeronave desmantelada y árboles del entorno, convertidos en hogar.

Penny estaba sentada cerca de la ventana, una mano apoyada sobre su vientre ya notoriamente crecido. Sonreía con una serenidad casi irreal.

—Se mueve mucho hoy… —dijo en voz baja.

Tn, que removía una olla improvisada sobre el fuego, alzó la mirada.

—Eso es buena señal —respondió—. Significa que está fuerte.

Penny miró a Grace, luego a él. Dos años. Dos años de aislamiento, de adaptación, de aprender a vivir sin reinos, sin academias, sin nadie al rededor.

—¿Crees que algún día nos encuentren? —preguntó, sin miedo, solo curiosidad.

Tn negó lentamente.

—No si no queremos ser encontrados.

Tantas noches proyectando toda clase de promesas de dolor hicieron que Tn adquiriera un rasgo distintivo.

Si se escapaba, Penny no seria amable si lo atrapaba.

Y siendo honesto disfrutaba de su libertad y del sexo a su paso lento y suave.

No como el sexo duro y aspero de Penny que simplemente se negaba a toda posicion que no fuera de misionero.

Grace rió, como si aprobara la respuesta.

Penny cerró los ojos un momento, respirando hondo.

Había nacido en acero y combate… y aun así, había encontrado algo más fuerte que cualquier arma.

Una familia.

Que mas podria querer.

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.

Al amanecer, Winter dormía junto a Five por primera vez en años sin pesadillas. Su respiración era tranquila, casi frágil, como si el cuerpo por fin se permitiera descansar.

Aun con el problema de anoche logro hacer que Five volviera solo para dormir.

Five observó el techo unos segundos, contando grietas invisibles, hasta que el murmullo del pasillo lo devolvió al presente.

No había pasado mucho tiempo antes de que Weiss los descubriera en plena sesión de sexo el día anterior. La reacción había sido inmediata: una mirada helada, una media vuelta impecable y una puerta cerrándose con indignación aristocrática.

Winter, para su crédito, había hecho lo correcto.

Ahora, horas después, estaba de pie junto a él en una sala improvisada de reuniones, con Weiss a un lado, seria, y Blake en silencio, apoyada contra la pared. El ambiente era tenso.

—Disculpo la… falta de formalidad de ayer —dijo Winter con voz firme—. Weiss, este es Five. Five Hargreeves.

Five levantó una mano en un gesto vago.

—Encantado Weiss. Aunque preferiría no estar bajo interrogatorio tan temprano.

Antes de que alguien respondiera, Glynda Goodwitch golpeó la mesa con el mango de su fusta.

—Entonces empieza a hablar —ordenó—. Ahora.

El silencio se tensó.

Five suspiró y se acomodó la corbata, como si estuviera a punto de dar una clase incómoda.

—Como bien saben, Ozpin tenía enemigos. Y su mayor enemiga era Salem —dijo sin rodeos—. Salem no actuaba sola. Tenía aliados. Personas, organizaciones, agentes encubiertos quienes jodieron todo en el festival.

Weiss frunció el ceño.

—¿Estás diciendo que la caída de la Academia Beacon fue… planeada desde dentro?

—Desde muchos lugares —corrigió Five—. Beacon fue el primer dominó. Atlas cayó después. No militarmente… éticamente. Los archivos filtrados lo dejaron claro y Dios si que fue un desastre.

Glynda apretó los labios.

—¿Y tú?

—Yo pasé dos años limpiando sus problemas—respondió sin orgullo—. Uno por uno. Los problemáticos. Los que no podían volver a mover los hilos y tienen suerte que uno se me haya escapado aunque es la mas debil.

Blake alzó la mirada.

—¿Y ahora qué?

—Ahora —dijo Five—, pueden reconstruir. Yo ya hice mi parte.

Glynda lo observó largo rato. Había desconfianza, sí… pero también algo más.

—No apruebo tus métodos —admitió—. Pero… gracias.

Winter bajó la mirada un segundo.

—Con razón nunca respondiste mis llamadas… —murmuró.

No eso fue por otra cosa, pero no iba a decirle.

Five no respondió.

El silencio volvió a caer, hasta que Blake habló de nuevo, con cautela.

—Aún falta saber qué pasó con Penny y Tn, sus cuerpos no fueron encontrados aun.

Five alzó la vista.

—Murieron.

Todas las miradas se clavaron en él.

—¿Qué? —exclamó Weiss.

Five mantuvo el rostro inexpresivo.

—Penny intentó proteger a Tn. Huyeron en una aeronave. Grimm aéreos los derribaron antes de salir del territorio.

Era una mentira.

Una mentira piadosa.

La verdad era distinta: Five los había encontrado. Había visto a Penny sonreír de una forma que jamás había visto antes a una cosa no humana. Había visto a Tn trabajando la tierra. Había visto… niños.

Y había entendido algo peligroso.

Si el mundo descubría que una bioandroide había logrado formar una familia, no los dejarían en paz jamás.

Sabia bien lo que le harian a los chiquillos y a la propia Penny.

Así que Five guardó ese secreto en el rincón más profundo de su mente.

Donde ni siquiera el fin del mundo pudiera tocarlo.

—Lo siento —dijo finalmente.

Nadie habló después de eso.

.

.

.

.

Meses despues.

En el bosque, Penny estaba sentada sobre una manta tejida a mano, tarareando una melodía suave y casi mecánica que había ido modificando con el tiempo, haciéndola más humana, más cálida. Grace dormía en sus brazos, envuelta en una manta clara, respirando con ese ritmo irregular que solo tienen los infantes. Cada pequeño movimiento era registrado, almacenado, protegido.

Tn estaba a su lado, recostado contra el tronco de un árbol. Sus ojos estaban cerrados, el pecho subía y bajaba con lentitud. Descansaba. Algo que, durante mucho tiempo, no había sabido hacer.

Penny observó la escena y, por primera vez en mucho tiempo, no sintió la necesidad de analizar amenazas cercanas.

Había relajado sus tendencias recelosas. No porque hubiera bajado la guardia… sino porque no había nadie más cerca. Nadie que pudiera reclamar lo que ella había construido.

Además, su cuerpo ya no era el mismo.

Había reemplazado la mayoría de sus piezas por órganos humanos sintetizados. Pulmones que se expandían de verdad. Un corazón que latía sin simulación. Piel que reaccionaba al frío y al calor.

Solo su cerebro —y partes de sus extremidades— delataban su origen artificial.

Y aun así… eso no la hacía menos madre.

Miró a Grace con detenimiento, sus sensores trabajando en silencio. Analizó su flujo de aura, débil pero presente, como una chispa diminuta esperando crecer.

—Tienes aura… —susurró Penny, con una sonrisa temblorosa—. De verdad la tienes.

Su corazón dio un pequeño salto.

—Con suerte… podrías desarrollar una semblanza —añadió, casi como si le contara un secreto—. ¿Te imaginas?

Grace se movió un poco, arrugó el rostro y abrió los ojos apenas un segundo. No entendía las palabras, pero reconocía la voz. Sonrió. Una sonrisa sin dientes, torpe y perfecta.

Penny sintió algo apretarle el pecho.

—¿Cómo serás cuando crezcas? —preguntó en voz baja—. ¿Serás curiosa como yo… o tranquila como él?

Miró de reojo a Tn.

—Quizá un poco de ambos —dijo para sí.

El pensamiento siguiente fue más difícil. Más lejano.

¿La dejaría ir al mundo exterior algún día?

—No quiero encerrarte… —murmuró—. Quiero que elijas. Que conozcas el mundo. Que encuentres algo… o a alguien… como yo lo hice.

Un amor tan unico.Que dolia.

Sus dedos acariciaron el cabello suave de la bebé.

—Y si decides volver… siempre habrá un hogar.

Tn abrió un ojo, medio dormido.

—Estás pensando demasiado otra vez —dijo con voz ronca.

Penny se sobresaltó apenas y luego rió, suave.

—Es inevitable —respondió—. He calculado… muchos futuros.

—¿Y todos terminan bien?

Ojala que si, no queria verla enojada.

Penny lo miró. Luego volvió la vista a Grace.

—No lo sé —admitió—. Pero quiero intentarlo.

Tn se incorporó un poco y apoyó la cabeza contra el hombro de Penny.

—Con que estemos juntos… eso ya es suficiente….Sabes….llegue a odiarte, las primeras semanas-El pudo sentirla a su lado, su mano pareciendo moverse.-Pero ya no importa….no tengo vida aparte de la que me ofreciste.

Miro a Grace, ver su reflejo en el iris de esos ojos.

-Pero no pienso desquitarme con criaturas inocentes.

-Me parece bien~ *reir* descuida cuando recueste a Grace en su cuna extraire tu semen con mi boca y te relajaras.

Ella inclinó la cabeza, apoyando la mejilla contra la suya.

Tn no se esforzo en decirle algo, Penny habia liberado buena parte de sus curiosidades en almacenar su semilla para segun ella tener todo controlado.

—He pensado… —dijo Penny, dudosa—. Tal vez… una familia grande.

Tn soltó una pequeña risa cansada.

—¿Qué tan grande?

—Diez —respondió con total seriedad—. Quizá mas. Dependerá del estado del mundo.No quiero tener que tomar medidas.

Tn negó con la cabeza, sonriendo.

—Eres imposible.

—Soy feliz —corrigió Penny.

Guardó silencio un momento, abrazando a Grace con más fuerza, como si quisiera proteger ese instante del tiempo mismo. Sus ojos grababan cada detalle: la luz entre las hojas, el olor de la tierra, el sonido del viento, la respiración de su hija.

Tenía cientos de terabytes de recuerdos. Videos. Fotografías. Momentos congelados.

Pero aun así… este instante era distinto.

—Soy realmente feliz —murmuró.

Inclinó el rostro y besó la frente de Grace. Luego, con un gesto lento y sincero, besó la frente de Tn.

El bosque respondió con silencio.

Un silencio escalofriante.

Como si el mundo, por una vez, hubiera decidido dejarlos en paz.

Realmente feliz.

Happy

Heureux

Glücklich

Felice

快乐的 (Kuàilè de) o 幸福 (Xìngfú)

J幸せ (Shiawase – estado general) / 嬉しい (Ureshii )

행복한 (Haengbokhan)

Счастливый (Schastlivyy)

سَعِيد (Sa’eed)

Mutlu

Gelukkig

Lycklig

Glad

Onnellinen

Šťastný

Sretan

Szczęśliwy

Fericit

Hạnh phúc

ซึ่งมีความสุข (Sụ̀ng mī khwām s̄uk̄h)

Injabulo

La palabra feliz apareció una y otra vez.

En idiomas que ya no se hablaban.

En símbolos que no pertenecían a ningún alfabeto humano de Remnant.

En fórmulas matemáticas que no medían nada… salvo la permanencia.

Las páginas se movían solas, como empujadas por un viento inexistente. El sonido era suave, constante, casi hipnótico, hasta que finalmente una sola palabra ocupó el centro del papel.

FIN.

.

.

—Ooooh… —murmuró Howard, cerrando el libro con cuidado—. Eso me gustaría decir.

La tapa, recubierta de un verde apagado y antiguo, mostraba un autorretrato de Penny. No uno idealizado, sino uno íntimo: una sonrisa pequeña, verdadera, lejos de la manipulación y la sangre.

Howard pasó el pulgar por el borde, luego firmó el reverso con tinta oscura.

Hp Lovecraft.

Colocó el libro en la estantería. Por un segundo, tuvo la absurda sensación de que el retrato le devolvía la mirada. Howard sonrió apenas.

—Tal vez este sea el final… —dijo en voz baja—. O tal vez no.

Se giró, caminando despacio frente a la interminable fila de libros.

—Yo existo para mantener la página abierta —continuó—. Para que las historias no mueran. Para que ninguna lo haga.

Su mano recorrió los lomos mientras pronunciaba nombres como si fueran viejos conjuros, viejos amigos.

—Frank… Bloch… Derleth… Smith… Wandrei… Howard coen… Price…

Su voz se fue apagando.

—Tantos a los que fallé —susurró—. Y aun así… sigo siendo yo.

Una voz suave rompió el silencio.

—Howard… ven aquí. ¿Por qué te fuiste de la cama?

Él se detuvo.

—Perdóname —respondió sin girarse—. No era mi intención.

Cuando volteó, allí estaba Olga Marie. Vestía apenas una camisa de botones que claramente le pertenecía a él. El cabello largo y blanco caía libre sobre sus hombros, y sus ojos ámbar dorado lo observaban con una mezcla de ternura y cansancio.

Ella se acercó sin prisa, lo rodeó con los brazos y apoyó la frente contra su pecho.

—Profesor… —murmuró—. Por favor. Sabes que tienes que descansar vuelve~.

Howard apoyó una mano en su espalda. Por un instante, su mente quiso volver a las estanterías, a las historias inconclusas, a los finales abiertos.

Pero no lo hizo.

—Está bien —dijo finalmente, con una leve sonrisa—. Volvamos a dormir.-La sujeto del mento- Pero luego retomaremos nuestras lecciones~.

Olga sonrió, satisfecha, y lo tomó de la mano.

Mientras se alejaban, la biblioteca quedó en silencio.

El libro verde permaneció en su lugar.

Cerrado… pero no olvidado.

Porque mientras alguien recuerde una historia,

mientras alguien la lea,

mientras alguien la ame…

La página nunca termina de cerrarse.

________________________________________

Creo que este fue el final para Penny damas y caballeros (se abre un portal)

-Y quien lo decidio?-. El baston toco el suelo.

yo;……ostias 0_o

Howard: Asi es soy yo el autor y digo que esta historia no a acabado porque este libro que tengo me dice que la pagina aun seguira para especiales de halloween y navidad en familia 7w7.

yo;……ya weeehhhh ya dejame dormir.

Nah pero enserio fue agradable, penny fue de las primeras waifus yandere que hice y si bien fue mas suculencia que cosas sangrientas creo que las yanderes tienen ese estigma de siempre matar por deporte sin consecuencia o torturar a su amado…..cosa que poco sentido tiene porque si lo aman de verdad jamas le harian tanto daño como para sodomizarlo. y bueno hasta aqui doy…….fue lindo, seguira neopolitan con suerte.

Bueno ya luego tocara Neo con nuestro querido bioandroide Tn………el desmadre que haran esos dos. Y bueno como pocos realmente se leen los anuncios al principio o final dejenme decirles que estaba pensando en una trama especial para riko amanai, ya se ya se, que tiene riko que le pueda ser util…..nada de hecho simplemente la enviaria a un isekai para ver como le va aunque aun siento nostalgia por el rwby tales y la pyrrha en grecia que tengo que actualizar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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