X-Colonus:Semillas de la Rebelión - Capítulo 59
- Inicio
- X-Colonus:Semillas de la Rebelión
- Capítulo 59 - Capítulo 59: La fuerza de la selva
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 59: La fuerza de la selva
Perfecto, esta vez mantengo todas tus palabras, sin eliminar contenido, solo corrigiendo ortografía, puntuación, claridad mínima y organizando en párrafos de ~4 líneas con diálogos entre comillas:
La nave nodriza cubría el cielo como una bestia inmóvil, bloqueando la luz de la luna y sumiendo todo en una penumbra pesada. El aire vibraba con un sonido grave, constante, como si algo enorme estuviera a punto de caer sobre ellos.
Vandal no apartó la mirada.
“Vinieron ellos…” dijo en voz baja.
Anya, a su lado, dejó que su Kor recorriera sus brazos lentamente, sus venas brillantes listas para estallar.
Sombra tensó el cuerpo, sus ojos clavados en las figuras que descendían.
Cincuenta soldados.
Desde su posición, Vandal analizaba lo que veía.
“Armaduras reforzadas con placas de Necrium, lograron incorporarlas”, pensó.
Y al fondo, de frente…
Zack y Dax.
“Qué escena tan hermosa…” dijo Zack, observando el campo lleno de cuerpos.
“Una selva que cree que puede pelear, tuvieron mucho tiempo sin nosotros, es hora de reclamar lo que nos pertenece”.
Dax rió, dando un paso al frente.
“Y el traidor en el centro, desde la última vez que nos humillaste juré que te ganaría, escoria”.
Vandal no respondió.
Solo avanzó.
El choque fue inmediato.
Los Krahgar rugieron con furia, golpeando el suelo mientras cargaban.
Los Theryns se movieron y reagruparon muy rápido, buscando flanquear.
Pero el régimen no se movía como un grupo normal.
Se organizaban.
Y disparaban.
Las balas de Necrium atravesaron cuerpos con facilidad brutal.
Un solo disparo cruzaba dos, tres cuerpos antes de detenerse.
Las explosiones de energía sacudían la tierra, lanzando guerreros por los aires.
En segundos…
La ventaja era del régimen.
Sombra desapareció entre la oscuridad de la maleza.
Aparecía detrás de soldados sin armadura, rompiendo cuellos, esquivando disparos imposibles, atacando con precisión salvaje.
Era un depredador puro. Pero uno de los soldados intenta atacar a Sombra.
Cuando, con un bastón eléctrico, intenta atacarlo, Sombra corre y da un salto cayendo encima de él.
Mirándolo fijamente, mostrando sus colmillos, ataca comiéndole la cara.
Anya se movía como un destello verde, en el campo de batalla.
Sus manos cortaban armaduras en puntos débiles, atravesando uniones, eliminando enemigos antes de que pudieran reaccionar.
Pero incluso así…
No era suficiente.
Vandal caminaba.
Directo hacia Zack con una fuerte determinación, teniendo a su alrededor lleno de balas, rayos de energía y explosiones.
Zack sonrió.
“Sabía que vendrías a mí”.
Todos los engranajes de su cuerpo cambiaban de posición.
Vandal hizo lo mismo, pero en vez de preparar una armadura tecnológica, empezaba a mostrar el poder de su Kor.
Sus venas formando líneas en forma de coraza.
Ambos corrieron directamente en medio del ataque.
Y chocaron.
El golpe fue brutal.
El aire explotó.
El suelo se quebró, Krahgar y Theryns junto con algunos soldados de bajo rango salieron disparados en el aire.
Zack lanzó un puñetazo directo al rostro de Vandal, haciéndolo retroceder varios metros.
Vandal respondió con un golpe de frente en la cabeza, pero Zack puso primero su brazo cubriéndose.
La armadura se llevó la fuerza del golpe.
Pero no era una pelea cualquiera.
Era una pelea de Exterminadores.
En otro punto del campo… muy cerca y al mismo tiempo.
Dax avanzó hacia Anya.
“Veamos si estás al nivel…”
Su armadura cambió.
Modo Berserk.
Las placas se expandieron, su cuerpo creció ligeramente y su energía aumentó de forma violenta.
Atacó.
Anya apenas logró esquivar el primer golpe, sintiendo el aire romperse a su lado.
“Interesante…” murmuró, activando más su Kor.
La batalla se inclinaba.
Los soldados con Necrium avanzaban.
Krahgar caían.
Theryns eran atravesados en el aire.
El caos aumentaba.
Entonces…
El rey Krahgar avanzó.
Herido.
Sangrando.
Pero imparable.
Golpeó a un soldado, aplastándolo contra el suelo.
Arrancó a otro por la mitad.
Rugió, avanzando sin miedo, recibiendo disparos que atravesaban su carne.
Era pura resistencia.
Pura voluntad, guiaba de forma estoica su tribu y su raza, mientras Vandal peleaba con Zack muy cerca al rey Krahgar.
El rey decide hacerse a ayudar, pero ve como Vandal sale disparado por una fuerza de energía fuera del campo de batalla.
Ahí, el rey toma una roca tirándola con fuerza hacia Zack.
El golpe llegó y aunque lo aturdió un poco, con su sensor óptico la computadora de la armadura señala la amenaza.
“Raza desconocida, son antropomorfos bastante parecidos a los humanos”, señala la voz de la armadura.
Los propulsores de la armadura hicieron explotar el lugar.
Y en un solo momento…
Zack apareció frente al rey Krahgar.
El brazo de Zack atravesó su pecho.
El rugido del rey se apagó lentamente.
El cuerpo cayó.
“Débil”, dijo Zack.
Dax rió desde la distancia.
“Como el otro, estos seres son una basura jaja”.
Vandal se detuvo mientras corría, volviendo de haber sido disparado por Zack.
“¿El otro…?” preguntó.
Zack lo miró, divertido.
“El rey de los lagartos… también gritó”.
Algo de ira se encendió dentro de Vandal.
Pero no explotó.
Se volvió más frío, su mente en milisegundos veía su alrededor pensando.
Entonces lo vio.
Drones haciendo una limpieza de área, llevándose cadáveres y heridos.
Krahgar vivos siendo arrastrados.
Hacia la nave.
El tiempo pareció detenerse.
Vandal da un salto cerca al combate de Anya y Dax.
“Oye, necesito que veas la nave nodriza donde encierran las criaturas”.
Ella lo miró.
“Si liberas a esas criaturas…”
No terminó la frase.
Anya sonrió.
“Lo sé, yo sé lo que quieres, déjame acabo con este loco y lo intento”.
“Tranquila, yo te ayudo”.
Vandal toma una roca y la arroja hacia Dax.
Pero cuando Dax la destruye con un disparo, Vandal llega con un golpe al pecho.
Haciendo que Dax salga contra los árboles cercanos.
Y desapareció Anya.
Zack reaccionó al instante.
“¿A dónde crees que vas?”
Y la siguió con sus propulsores.
Anya atravesó el campo de batalla.
Esquivó disparos.
Cortó soldados.
Saltó entre cuerpos.
Nada la detenía.
Zack cayó frente a ella.
Bloqueando su camino.
“Por aquí no, tú no vas a pasar”.
Anya respiró.
Su Kor se intensificó.
“Entonces muévete”.
Chocaron.
Velocidad contra fuerza.
Precisión contra brutalidad.
Pero Anya no peleaba para ganar.
Peleaba para pasar, aunque prefiere acabar todo rápido.
Tomó su mano en forma de navaja y la enterró dentro de una parte muy iluminada de la armadura.
Asumió que tenía o concentraba energía.
Y tenía razón.
La armadura explotó.
Enviándolos a diferentes direcciones.
Pero Anya salió disparada cerca a la nave nodriza.
Y al ver una parte libre, entró.
Dentro de la nave… absoluta
oscuridad y frío.
Justo al entrar, algunos soldados, los cuales los venció.
Uno de ellos arrastrándose la tomó del pie.
Lo arrojó a una pared y pregunta:
“Oye, rata, dime dónde están los animales”.
El soldado señaló.
Ella corrió para la dirección.
Y luego…
Jaulas.
En las cuales se veía:
Brontax.
Encadenados.
Respirando con furia.
Voltyrax, con cables que guardan y frenan las descargas eléctricas que ellos provocan.
Contenidas también.
Vespamantiz.
Golpeando los campos de energía.
Rukhars.
Inmóviles.
Pero vivos.
Y más.
Muchos más.
Anya avanzó lentamente.
Sus ojos se endurecieron.
“Así que esto era, tranquilos, los liberaré…”
Todos ellos rugían y se quejaban.
No soportaban estar ahí.
Encerrados, encadenados y condenados.
¿El régimen podrá llevarse lo que quiere?
¿Y con qué objetivo quiere tener animales de los puntos muertos?
Todo esto lo sabremos en la conclusión de la saga del despertar del Kor de Vandal.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com