X: WARRIOR - Capítulo 15
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15: CAMBIO DE PLANES 15: CAMBIO DE PLANES CAMBIO DE PLANES Kasui enfrentó a Misuru en un duelo de entrenamiento, tal y como quería el capitán William Cormac.
El capitán se extrañó cuando le mencionaron que Kasui tenía lienzo de Maná, catalogada como una enfermedad, pero que en realidad se trataba de una poderosa maldición, lo cual lo llevó a tomar esta drástica e inexplicable decisión.
Al principio, el capitán no tomó esto muy en serio, pues él conocía lo que implicaba en realidad el tener lienzo de Maná, y pensó que tal vez lo habían malentendido, pero cuando estrechó su mano con Kasui pudo sentir una energía muy extraña y tenue que lo alarmó.
De inmediato lo lanzó a los pies de Misuru para comprobar qué era esta extraña energía.
Tras la pelea solo quedaron revelaciones en el aire y más dudas sin resolver.
El caótico caso de Kasui parecía empeorar a medida que sabían la verdad sobre él.
Se sentía inhumano el sufrimiento por el que estaba atravesando, todo a causa de una maldición que parecía haber sido creada por los mismísimos dioses como castigo a una ofensa imperdonable.
– ¡¿Ma-mago?!
—preguntó Kasui extrañado—.
No puede ser, solo puedo usar magia gracias a esta runa.
– Todavía no lo comprendéis, ¿cierto?
—insinuó Hansel—.
Habéis producido un hechizo poderoso y lo habéis podido introducir dentro de un orbe, eso solo lo puede lograr un puñado de magos muy diestros.
– Además de eso —agregó Morgan—, el nivel de tu magia es superior a lo que uno pensaría que puedes lograr con tu nivel actual.
– Aunque pueda emplear magia, no creo que tenga la destreza, pero, todo este tiempo pude hacer eso sin ayuda de la runa y hasta ahora lo vengo a descifrar, en serio soy un completo tonto.
– Al ser una magia muy particular, lo más probable es que entendiste que era por obra de la runa —expresó Morgan.
– Exactamente, eso creí —respondió Kasui—, la magia oscura no aparece en ningún libro de magia, al menos no en los tradicionales que enseñan las cosas básicas sobre el maná y su uso en la magia, por esa razón no pude conseguir información que me ayudara a descifrar la naturaleza de esta runa.
– Pero es un alivio, ¿no?
—opinó Lucy—.
Si vas a la academia de magos, es muy seguro que puedas explotar esa capacidad mágica que has de ocultar, Kasui, así mismo podrás usar tus reservas de Magículas en la magia y no estarán alimentando y dándole fuerza a la maldición por más tiempo.
El director Severus podrá enseñarte a forzar la salida de Magículas al exterior de alguna manera, estoy muy convencida de eso.
Kasui apretó el puño y puso una cara de molestia, había algo que no estaba considerando en la conversación que lo inquietó cuando se percató de ello.
– Dann no lo sabía —dijo—, y ahora no sé lo que él pueda decir o hacer, pero, no quiero que él venga conmigo, lo que tengo claro es que cada vez estoy más cerca del momento final de la maldición y si no hago algo al respecto seré consumido por ella, y me llevaré conmigo a todo el que esté a mi lado si no tengo cuidado.
No quiero que, cuando eso pase, él se encuentre cerca.
– Dann se puede ir con Hansel a Neos, él puede entrar a la academia de caballeros con la recomendación de Hansel, ¿no?
—indicó Morgan al momento de mirar a Hansel.
– P-Por supuesto —dijo un poco nervioso—, aunque tendré que verle la cara a mi padre.
No importa, no será ningún inconveniente, con eso podrás estar tranquilo sobre su seguridad.
Será entrenado por los mejores caballeros de la órden, mientras tú viajas a la frontera de Neos y el continente élfico.
– ¿Por qué allí?
—preguntó Kasui.
– Porque ahí se encuentra la academia de magos de Merlín.
—respondió el capitán William—.
Esa fue la primera escuela en la que se impartió, y se sigue impartiendo clases a diferentes razas, según el tratado de paz entre las naciones que se firmó hace casi un siglo.
Gracias a ese tratado se permitió que las razas estudiaran no solo magia, sino también que entraran a las academias de caballeros de otras naciones y se pudieran registrar en sus gremios de aventureros sin importar la tierra de procedencia.
– Tal vez no lo sepas, pero —dijo Morgan—, la relación entre los países ha estado progresando bastante bien.
En antaño solo vivían peleando entre sí y no concebían la idea de llevarse bien, nunca, pero ahora todo es diferente.
– Aunque se les permita a personas de distintas razas estudiar y entrenarse en academias de otras naciones, la verdad es que entrar a las filas de las órdenes de caballeros y a los trabajos e investigaciones de los magos es un cuento aparte —expuso William.
– El tema militar es algo que todavía se considera de extrema delicadeza entre las razas que habitan este mundo —agregó Kiyota—, a pesar de los tratados y las buenas intenciones, es imposible ver a alguien de otra raza entre las filas militares de una nación que no sea la propia.
– Asombroso —dijo Kasui con alegría—, eso quiere decir que estaré estudiando con personas de otras razas.
– Es bueno que te emocionéis —señaló Hansel—, mejor tener la mente centrada en algo en este caso, que estar consumido por la desesperación.
Admiro eso de ti, Kasui.
– G-Gracias, Hansel.
—dijo Kasui—.
Pero, hay algo que me inquieta, ¿Qué pasa con los guerreros?
¿Por qué no los mencionan a ellos?
– Oh, verás —se pronunció Kiyota—, ellos… con ellos no funcionan las leyes.
Según ellos mismos.
– La verdad es que —adicionó William—, los duros guerreros siempre han tenido una idea más clara de lo que en realidad debería ser el mundo; un lugar sin fronteras ni diferencias entre ninguna raza.
Desde tiempos antiguos ellos han acogido a personas de cualquier raza, a ellos solo les importa que tengas una determinación fuerte y ganas de luchar.
– ¡Genial!
—dijo Kasui con emoción—.
¡Justo eso es lo que quiero, unirme a los guerreros!
Pero, dadas las circunstancias y habiendo descubierto que mi capacidad para desarrollar mi magia es más viable para controlar mis Magículas, no creo que sea posible hacer eso.
– No tienes por qué desanimarte, Kasui —le dijo Morgan—, si logras controlar tus reservas de Magículas y usarlas en tu magia, estoy segura de que no solo terminarás con la maldición, también te convertirás en un mago de renombre muy poderoso y te conocerán en todo el mundo.
– Claro que —interrumpió Kiyota—, los guerreros han estado muy ocupados en los últimos meses.
– ¿A qué te refieres, Kiyota?
— le preguntó Kasui.
– Los guerreros han luchado en contra de la raza orca por generaciones, y casi parecía que el derecho de pelear contra ellos era exclusivo de los guerreros, los caballeros rara vez se involucran en temas relacionados con eso.
– Eso es cierto —dijo Kasui—, los guerreros ganaron mucha fama por repeler las hordas de la raza orca en más de una ocasión.
Cada vez que ellos intentaban asediar el territorio de los semielfos, los guerreros estaban ahí para detenerlos.
Lo leí más de una vez en un viejo libro de historia en la biblioteca de la academia Liorna.
– Así es —dijo Kiyota—, los guerreros no solo ganaron fama, sino también respeto.
Después de eso, muchos enanos y un centenar de elfos y semielfos se unieron a sus filas para repeler a la tercera raza más grande del mundo, desde entonces ha habido innumerables batallas.
– Se podría pensar —agregó William—, que el linaje con el que más han tenido conflictos los humanos es la raza elfa debido a su cercanía territorial, pero, a decir verdad, es la raza orca con la que más hemos derramado sangre… En ambos lados.
Kasui pasó saliva, el ambiente se puso sombrío de repente.
Kasui no quería preguntar de forma directa si ellos habían tenido participación en alguno de esos conflictos, pero por las expresiones de sus caras era muy probable que la respuesta fuera afirmativa.
– Todavía están luchando contra la raza orca, ¿no?
—dijo Kasui.
– Ellos.
—dijo Kiyota dejando una pequeña pausa—.
La raza orca y los guerreros… Se están preparando para una guerra.
– ¿U-Una guerra?
No puede ser —dijo Kasui con una expresión de asombro en su rostro—, creí que habían firmado un tratado de paz no hace mucho tiempo.
¡¿Por qué decidirían entrar en una guerra tan de repente?!
– Después de diez años de cese al fuego entre ambos lados, se llegó a un acuerdo mayor —dijo Morgan—, en donde la raza orca detendría toda intención hostil ante las demás razas, dejaría de expandir su territorio y se uniría al tratado internacional de paz de las demás naciones.
– Pero —agregó Kiyota—, uno de sus líderes fue asesinado de forma brutal, y los orcos rompieron las negociaciones, y culpan a los guerreros por eso.
Ahora se preparan para la guerra más grande que el mundo haya visto, o eso dicen las personas que han analizado la situación a fondo.
– Se está ejecutando una movilización de orcos al campo de batalla nunca antes vista en la historia.
—dijo Hansel—.
Si ganan en la primera línea de defensa, es muy probable que sigan avanzando hasta Neos, cruzando por el “estrecho de Versalles”, tomando los territorios de la costa noroeste del territorio élfico hasta llegar a la frontera con Neos.
– Esto es lo que más me preocupa —señaló Morgan—, si te involucraras con los guerreros, justo ahora, lo más probable es que no sobrevivas en el campo de batalla, por eso para mí es un alivio que demuestres este potencial con la magia.
– Pero ¿cómo pueden decir que tengo potencial con la magia y no como guerrero?
Me vieron luchar hace un rato, ¿no?
—dijo Kasui—.
Me desenvuelvo muy bien con los martillos de guerra.
– La cosa es que —expuso Kiyota—, cualquier persona puede usar magia, el maná está en el entorno de manera natural, cada raza tiene la capacidad de manipular esa energía natural, unas más que otras, como los elfos, que están bendecidos por el Maná.
Y las Magículas son el otro lado de la moneda, se podría diferir que es la energía propia de cada persona, que no proviene del entorno, sino del interior de cada quien.
Existen personas que poseen una gran energía propia, y otras que manipulan una gran energía natural como si fueran parte de ella.
– En resumen —dijo Morgan—, eso quiere decir que, aunque tú no puedas manifestar tu energía interior, posees un vínculo muy fuerte con la energía natural del exterior, o Maná.
– Para ser sincero —expresó Misuru—, esa conexión es comparable o incluso superior a la de un elfo.
– Creo que he recibido demasiada información en un periodo muy corto de tiempo — declaró Kasui—, siento que mi cabeza va a reventar.
– No tienes que complicarte tanto, Kasui —dijo Kiyota—, puedes imaginar el Maná como una flama, todos la pueden sostener, pero el tamaño destaca en unos cuantos, ahí es cuando nos damos cuenta de que una persona tiene afinidad para la magia.
– ¿Q-Qué?
Creo que ahora si me perdí.
– Pero no te emociones solo porque el maná te está dando su bendición —mencionó Misuru—, si no consigues usar Magículas no podrás potenciar el Maná que puedes manejar.
El cuerpo es limitado en cuanto a la energía natural que puede manipular, es como un gran brasero, si no tienes la suficiente leña para alimentarlo, se apagará con el tiempo.
– N-No entiendo nada de lo que dicen.
– Nunca ha ocurrido —dijo Marco—, pero puede que te corrompas y… te conviertas en un Kaijin… Solo digo, no lo sé.
– Oye, Marco, tus chistes son cada vez peores.
– Él nunca ha tenido bromas buenas —susurró Lucy.
– ¡Escuché eso!
—bramó Marco.
– Bueno, ¿qué piensas al respecto, joven Kasui?
—le preguntó William.
– A decir verdad, todo esto es más complejo de lo que creí, pero, si asistir a la escuela de magos es la mejor opción en estos momentos, la voy a tomar.
– Me alegra que digas eso —expresó Morgan—, yo misma te llevaré hasta allí en el Neerlandés, no tendrás que preocuparte por eso.
Kasui comenzó a meditar de repente, había algo que lo estaba inquietando, y era la posible reacción que tendría su hermano Dann al oír toda la noticia, y Kasui estaba seguro de que la mejor opción sería contárselo él mismo.
– Hay algo que debo hacer justo ahora —indicó Kasui.
– Irás a hablar con tu hermano, ¿no es así?
—dijo Morgan un poco preocupada.
– Sí, debo ser yo la persona que le delinee toda la situación.
Sería un completo cobarde si no lo hago.
Kasui se desplazó muy rápido en dirección a la casa, pero como no sabía de manera exacta la ubicación de su hermano, se detuvo al lado de Kiyota para preguntar.
– ¿Dónde quedó mi hermano?
– Él está en la última habitación del pasillo de la segunda planta, si lo llamas con fuerza de seguro se despertará.
Kasui asintió con su cabeza, y sin perder más tiempo siguió su marcha hacia la casa a toda prisa.
– «Debo apresurarme, no tengo tiempo que perder.
Una vez que le diga eso, me prepararé para partir a la escuela de magos», pensó Kasui.
Al tiempo que analizaba su situación, su ritmo desaceleraba.
La idea de separarse de su hermano, con el que había estado compartiendo todo el tiempo desde que eran solo unos bebes, lo hacía estremecer.
Kasui apretó su puño con fuerza mientras la idea rebotaba en su cabeza.
– No es tiempo para pensar en eso —se dijo.
Kasui abrió sus palmas y se golpeó con ambas en su rostro.
– Esto es algo que se debe hacer.
Kasui fijó su mirada en las escaleras para subir a la segunda planta que ya se encontraban a la vista.
Paró de repente antes de poner un pie en el primer escalón, meditó y luego tomó una gran cantidad de aire antes de continuar.
Kasui subió las escaleras con cautela, ya no se veía tan afanado como antes, estaba cuidando de no hacer mucho ruido con sus pisadas, puesto que la casa se miraba algo antigua y el piso de madera rechinaba de vez en vez con cada paso.
Luego de atravesar todo el pasillo, Kasui pudo encontrarse con la entrada a la habitación en la que se hallaba su hermano en ese momento.
Kasui pasó saliva, estaba algo nervioso en ese instante, no pensó que le tomaría mucho coraje el confesarle a su hermano que ya sabía sobre la maldición desde hacía ya mucho tiempo.
Kasui sacó valor desde lo más profundo y se decidió a abrir la puerta, esta vez no le importó hacer ruido, pues su objetivo era despertarlo.
Kasui entró sin mucho reparo, observó a su hermano tendido en la cama del cuarto y se preguntó: — «¿Se despertará si lo llamo?».
—enseguida pronunció su nombre repetidas veces, pero no funcionó, Dann seguía por completo dormido.
O, mejor dicho, noqueado—.
«¿Qué tan duro lo golpeó Kiyota?», se preguntó.
Kasui retiró la almohada en la que se apoyaba la cabeza de Dann, pero incluso con esto no hubo reacción.
– Vaya, sí que tienes un sueño pesado, hombre —dijo.
Con una cara que no mostraba ninguna expresión, se quedó observándolo un momento, y sin previo aviso, le propinó un par de almohadazos en el estómago.
– ¡Ugh!
Dann hizo un ruido sordo después de que el aire que tenía en sus pulmones fuera expulsado de manera brusca.
Cuando Dann quiso reaccionar, Kasui le habló de repente: – Eso fue por todas las que me debías.
Dann no tardó mucho en darse cuenta de que su hermano estaba parado a un lado de la cama, con una expresión rígida en su rostro.
Dann se sentó al borde de la colcha de una manera muy suave.
– ¿Pasa algo?
—preguntó Dann—.
Te ves… Dann realizó en ese momento lo que había sucedido, la noticia de la maldición volvió a su memoria, sus ojos se abrieron de par en par y comenzaron a sacudirse descontrolados.
– Kasui… ¡Kasui, tú…!
– Detente —lo interrumpió.
El ambiente se puso tenso de un momento a otro.
Kasui estaba mirando directo a los ojos de su hermano sin decir nada, creando una especie de suspenso antes de continuar.
– Lo siento.
Dann abrió mucho sus ojos y un sudor frío comenzó a formarse en su frente.
– ¿Por qué?
—preguntó muy extrañado—.
Tú… no tienes nada de lo que disculparte conmigo.
– Sí, claro que tengo razones para hacerlo, creí que ocultándote la verdad te estaba protegiendo o algo así, pero creo que me equivoqué, lo único que hice fue retrasar lo inevitable.
– No comprendo… – Hablo de la maldición del lienzo de maná.
Dann desvió la mirada y puso una expresión rígida.
– No debí dejar que te enteraras de esta manera, de verdad… – Si vuelves a decir que lo sientes, te pondré mi puño en tu rostro, Kasui.
– Pensé que podría arreglar todo con trabajo duro, pero la verdad es que no puedo hacer nada solo.
Justo ahora hay muchas personas que están queriendo ayudarme y— – Eso es porque eres una persona que atrae a otros a su lado.
Quieras o no.
Dann miró de manera breve a Kasui antes de ponerse de pie y echar un vistazo a través de la ventana.
El clima afuera estaba comenzando a tornarse un poco oscuro de manera paulatina.
– Bien, ¿ahora qué debemos hacer?
—preguntó Dann.
– Iremos a la academia de magos de Merlín, zarpamos mañana al amanecer.
– Entonces iré a preparar mi maleta— – La cosa es que… no vendrás con nosotros —dijo Kasui sin mirar a Dann—, tú obtendrás una recomendación para entrar a la academia de caballeros Napoleón y— – ¡Estás bromeando!
Kasui levantó su cabeza, quedó sorprendido con la reacción de su hermano Dann.
De todos los posibles escenarios que se imaginó antes de hablar con él, este era el que él más temía.
Kasui calmó sus nervios y prosiguió.
– Escucha, Dann— – No escucharé nada de lo que tengas que decir.
Iré contigo, eso no está abierto a discusión.
Siempre te he apoyado, en todo momento, si es por tu bien, ¿por qué razón no querrías que yo estuviera ahí?— – ¡Podrías morir!
—gritó Kasui.
Dann giró a verlo sin reparar en lo brusco que se vieron sus movimientos.
Sus ojos estaban temblando mientras contenía la respiración.
Ante tal momento, tan colmado de tensión, solo pudo pasar saliva y recobrar el aliento de a poco.
– El abuelo Rizu me dijo algo una vez: “todos y cada uno de los que alguna vez tuvieron la misma maldición tenían quince años cuando esta se activó”, si eso es verdad, no quedan más de unos cuantos meses antes de que… Dann arrugó su expresión.
Luego de dirigir una breve mirada a Kasui, caminó hacia la salida de la habitación, muy lento.
Cuando alcanzó el umbral se detuvo y le dijo a Kasui: – Iré a prepararme para el viaje, hablaré con Hansel, quiero partir esta noche.
– D-Dann— Kasui trató de decir algo, pero muy rápido retractó sus palabras ya formadas y se aguantó.
– Entrenaré hasta que falte un mes para tu cambio de cristal, cuando llegué ese día iré a la academia de magos a verte y… espero que hayas logrado solucionarlo.
– Lo haré, no te preocupes por eso.
– Me volveré más fuerte, lo prometo, de esa manera no tendrás que preocuparte por mi bienestar, nunca más.
La mirada sombría de Dann no se encontró con Kasui en ningún momento al decir esto.
Cuando terminó de hablar salió de la habitación y desapareció doblando el pasillo.
Kasui sintió una especie de amargura dentro de sí mismo, pues no imaginó en ningún momento este desenlace.
Para tratar de despejar su mente, Kasui salió de la casa.
Después de unas horas, Kasui, quien había estado dando vueltas por los lugares aledaños a la vivienda, decidió volver; en la entrada de la casa estaban todos reunidos, desde el capitán William y sus hijos hasta el trío de Hansel.
Dann ya estaba listo para partir junto a Hansel, Lucy y Marco, quienes se encargarían de llevarlo hasta la academia Napoleón.
– Ey, Kasui —dijo Marco—, parece que ya es hora.
– Oh, sí.
Lo lamento, creo que es mi culpa que tengan que irse ahora mismo.
– No tienes que disculparte por nada —interrumpió Lucy—, nosotros nos encargaremos de llevar a Dann hasta la academia para que entrene, tú no tienes que preocuparte por nada más.
Kasui asintió y después Lucy le dio un abrazo para despedirse.
Marco le dio un fuerte apretón de manos y se despidió con un leve movimiento que hizo con la cabeza sin pronunciar una palabra.
Ambos agarraron su equipaje y se dieron vuelta, siguieron adelante hasta llegar al lado de Dann, quien no dijo nada en absoluto, ni tampoco miró a Kasui.
Hansel, después de despedirse de los otros que estaban a la espalda de Kasui, se acercó a él, por un lado, y dijo: – Puede que sea difícil para vosotros dos separarse en este momento, pero, sois demasiado grandes y no podéis estar a la sombra del otro por siempre.
Ambos tienen la capacidad para crecer y alcanzar alturas mayores por separado, no dejéis que eso nuble vuestras metas, ahora lo que debéis hacer es enfocarte en tus objetivos.
Kasui asintió muy enérgico con su cabeza, giró en la dirección de Hansel y con un fuerte apretón de manos, se despidió de él sin decir nada.
Él permaneció parado al frente de la casa viendo cómo se alejaban por un rato, incluso después de desaparecer en la distancia, él continuó ahí.
Se encontraba cayendo la tarde y el cielo parecía lamentarse por los acontecimientos que estaban ocurriendo.
Con cierta pausa, una suave tanda de gotas empezó a empapar el suelo de la isla de Gibraltar.
– Está comenzando a llover… – ¡Kasui, entra, si no lo haces, te vas a resfriar!
—le gritó Morgan.
Kasui asintió muy lento.
Sin prisa giró su cuerpo y comenzó a caminar en dirección a la casa con la cabeza agachada.
Cuando entró, Morgan lo recibió con una manta para que se secara, lo cubrió desde los hombros y le dio un abrazo leve.
– Todo va a estar bien —le dijo.
Una fuerte corriente azotó la casa e hizo que las puertas y ventanas se sacudieran muy brusco.
Esa era la misma brisa que estaba siendo acaparada por las velas del barco en el que estaba Dann a bordo, zarpando rumbo a Neos.
Casi como si lo hubieran planeado, Dann también se encontraba en la cubierta mientras la lluvia empapaba sus ropas.
Con la mirada posada en la cada vez más alejada isla de Gibraltar, Dann sonreía.
– Oye —dijo Marco—, si no quieres comenzar tu entrenamiento en la academia con una gripe, será mejor que entres ya.
Marco se hizo a un lado de Dann con un paraguas, con el cual cubrió a Dann de la lluvia mientras le hablaba.
– Vamos, entra, ya casi es hora de la cena.
Seguro debes tener hambre, ni siquiera almorzaste.
Dann se cubrió los ojos cuando sintió que Marco se le acercaba por un costado, y sin terminar con la leve sonrisa que tenía en su rostro, le respondió a Marco: – Sí, ya voy a entrar, dame solo un momento.
Marco sacó un pequeño paraguas plegable de uno de sus bolsillos y se lo extendió a Dann.
– Ábrelo, voy a entrar.
Te esperamos dentro, si te demoras mucho Lucy se va a preocupar más.
Marco trató de bromear un poco para ver si Dann reaccionaba de alguna manera, pero no fue así, no hubo respuesta en lo absoluto.
Sin decir más nada, Marco se marchó, y a su espalda quedó Dann, abriendo el paraguas sin las más mínimas ganas de entrar.
Gracias a la fuerte brisa, la pequeña fragata de pasajeros que se dirigía hacia el continente Neos se estaba alejando de Gibraltar a una alta velocidad.
La marea alterada causaba que el barco se sacudiera mucho, pero parecía importarle poco a Dann, él no tenía intenciones de dejar la cubierta.
Mientras continuaba aferrándose muy fuerte con una de sus manos a la baranda, se dijo: – «Serán siete meses muy largos, pero, lo voy a lograr.
Me haré tan fuerte que no tendrás que preocuparte por mí otra vez.
Sé que tú no solo te desharás de la maldición, también te harás más poderoso y, anhelo con todas mis fuerzas, llegar a ver tu progreso», pensó Dann.