X: WARRIOR - Capítulo 16
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16: EL NAVÍO INSIGNIA DE SÁLFAR DEL NORTE 16: EL NAVÍO INSIGNIA DE SÁLFAR DEL NORTE EL NAVÍO INSIGNIA DE SÁLFAR DEL NORTE Estaba haciendo una media mañana melodiosa.
Las gaviotas volaban en lo alto a la par con el barco, las olas convivían calmas con el navío y el viento estaba en armonía con las velas del Neerlandés Errante.
El sol también amenizaba el día, brillando de manera fervorosa muy en lo alto.
No parecía existir ningún inconveniente con el viaje rumbo a la academia de magos de Merlín, ni siquiera los Kaijins habían atacado el barco en su travesía de varios días a la parte norte del continente Neos.
En este punto, casi parecía que estaban en un océano sin presencia de Kaijins en lo absoluto, incluso el clima había estado muy agradable luego de la tormenta que ocurrió la noche antes de que Kasui se marchara de la isla.
Kasui estaba paseando por la cubierta del barco mirando a todas partes, a pesar de haber estado en el navío por casi una semana desde que partió de Gibraltar, no se lograba acostumbrar a la magnitud del barco.
Siempre quedaba asombrado con la manera tan organizada en la que los marineros trabajaban para tener todo en orden en la nave.
Después de mucho tiempo, por fin se lograba divisar de forma clara tierra firme a lo lejos.
Una extensión enorme que casi ocupaba todo a la vista en el horizonte lejano.
Siempre la había contemplado desde Elba, pero esta vez era mucho más nítida que antes.
La extensa línea que lucía de un color azul más oscuro que el tono del mar llamó demasiado la atención de Kasui, y mientras caminaba muy lento de la proa a la popa miraba de vez en vez en dirección al continente.
Él se encontró de frente a la capitana Morgan mientras deambulaba por la cubierta, en la popa del barco, a un lado del timón que dirigía el colosal navío, el cual sostenía su hermano, el vicecapitán Jasón.
Ambos encontraron sus ojos con los de Kasui, quien a pesar de estar muy emocionado se miraba triste.
Kasui devolvió una dulce y cálida sonrisa que le dirigió Morgan.
Sin demora se paró a su lado y contempló la formidable extensión de tierra a lo lejos una vez más, y sin darse cuenta, soltó un enorme suspiro que llamó la atención de Morgan.
– ¿No estás emocionado?
—le preguntó—.
Creí que venir a Neos te causaba ilusión.
– Eso era hace mucho tiempo, pero, no sé por qué razón, no me siento igual de emocionado que antes.
– Mira todo eso, Kasui.
—señaló Jasón—.
Es uno de los continentes más grandes que existen, comparado con la isla donde solías vivir de seguro es muy impresionante.
Kasui giró de nuevo su cabeza y posó sus ojos en Neos.
– Incluso así me parece pequeño —dijo en voz baja.
Morgan lo miró asombrada y con los ojos muy abiertos, por un momento se le fue la respiración a causa de la desinteresada expresión que puso Kasui en su rostro al decir esto.
El continente de hecho era enorme, su territorio fue una pieza clave en el desarrollo de la raza humana, sin su gran extensión no se podría decir qué sería de la raza humana hoy en día.
– En una hora estaremos aproximándonos al “Estrecho de Varmillion”.
Una vez lo alcancemos nos adentraremos entre el continente humano y el continente elfo hasta el territorio libre de la academia.
– ¿A qué te refieres con “libre”?
– La academia de magos está en un pequeño espacio independiente de ambos continentes.
No pertenece a la jurisdicción de ninguna raza en particular.
Prácticamente, es una nación diminuta.
Esa es una de las muchas razones por la cual es muy respetada y temida en el mundo.
– ¿No hace parte de Neos?
– Mmm.
Mucha gente cree que la academia está en el territorio de Neos, otros dicen que hace parte de “Sálfar”, el continente de los elfos.
Las opiniones están divididas respecto a ese tema desde hace siglos, por esa razón la academia usó toda su influencia para reclamar el territorio que estaba usando.
Conforme al deseo de la mayoría de los magos egresados y estudiantes de esta, por crear un entorno autónomo e independiente de las dos naciones, tanto militar como políticamente hablando, se llegó hasta este punto.
– Entonces, no exageraban al decir que el director de la academia era una persona sumamente importante en el mundo.
– Al ser la máxima autoridad reconocida de ese territorio independiente, tiene la docilidad de todas las demás naciones, por supuesto, pero, el “Consejo de Magos” es el responsable de las decisiones más trascendentales.
Ellos son los que nombran al director de la academia, pero casi no se conoce sobre sus movimientos.
– Han de ser precavidos con su intimidad.
– No creo que sea solo eso —agregó Jasón—, si ocupan ese cargo, lo más seguro es que sean personajes más que poderosos, y no hablo solo de poder destructivo, hablo también de influencias tan fuertes que mueven los hilos del mundo sin ningún problema.
Las decisiones que toma el consejo de magos pueden cambiar el rumbo de todo el mundo, un secreto a voces, algo que la mayoría asume, pero que nadie sabe con certeza.
Kasui miró emocionado.
Los ojos le brillaban llenos de ilusión, y después de mucho tiempo de encontrarse en un momento repleto de amargura, por fin se sintió feliz por un instante.
Con voz osada y motivada dijo: – Será una estadía mucho más interesante de lo que imaginé.
Daré todo lo mejor.
– Procura no meterte en problemas —le dijo Morgan—, lo más probable es que entres a un grupo de estudio normal en la academia, mientras el director te ayuda a encontrar una solución al problema.
– Eso podría ser provechoso para ti —expuso Jasón—, podrás conocer muchas personas de todas partes del mundo y hacer camaradas en los que puedas confiar en un futuro cuando decidas aventurarte en este mundo.
– Y, si no te llevas bien con los demás, siéntete libre de pedirme que te saque del grupo para que te instruya un Archimago de manera privada.
– Claro que —interrumpió Jasón—, solo lo harán si ven que tienes talento.
– Por supuesto que lo tiene —le replicó Morgan—, lo viste con tus propios ojos.
– Sí, lo vi, pero me asombró más el atributo de tu magia, Kasui, que la habilidad en sí misma.
Procura no mostrar tu magia a cualquiera, siempre y cuando consigas hacerlo, no sabemos qué ojos maliciosos puedan estar al acecho en la penumbra.
– Sonaste muy macabro, Jasón, ten un poco más de consideración con Kasui.
– Pronto será un joven adulto, va siendo hora de adaptarse a la vida.
– Eso no lo decides tú.
– ¡Mira!
—gritó Jasón interrumpiendo a Morgan—.
¡Ahí!
¡Es un navío!
Cuando Jasón anunció esto, Morgan y Kasui se dieron vuelta y miraron a lo lejos para ver el barco que había anunciado.
A pesar de que el navío estaba bastante lejos y desviado un poco a la derecha de la trayectoria del Neerlandés, no tardaron mucho tiempo en notarlo.
El navío se miraba imponente a lo lejos.
Kasui asumió de inmediato que se trataba de otro barco insignia, pues el tamaño tan descomunal que este tenía solo podría ser si se trataba de uno.
Jasón giró el timón y se dirigió hacia el navío a toda vela.
Al igual que el Neerlandés, el otro navío también giró en dirección al Neerlandés y en cuestión de minutos ya estaban al alcance.
Jasón emitió la orden para que plegaran las velas del navío, y el ancla también fue soltada después de la orden del vicecapitán.
Jasón soltó el timón y se dirigió a estribor junto a la capitana, por donde se estaba aproximando el navío.
Kasui los siguió por instinto, sin apartar la vista del otro barco, y sin darse cuenta soltó una palabra en un tono alto.
– ¡Enorme!
Ambos navíos se detuvieron casi al tiempo y lo primero que se notó fue que el otro navío era un poco más largo y una o dos cubiertas más alto que el Neerlandés, pero ambos tenían el mismo color en el revestimiento y el mismo color de velas, a excepción de la bandera; era diferente a la del Neerlandés.
Un puente fue puesto entre ambos navíos una vez que se emparejaron y del otro lado cruzó un elfo muy alto con una armadura completa de color negro y una espada larga que adornaba su cintura.
El cabello blanco que cubría toda su espalda y bajaba casi hasta la cintura contrastaba con la armadura.
Detrás del elfo venían dos escoltas con armadura completa del mismo tono de negro, portaban espadas largas al igual que él, pero ellos tenían puesto un yelmo que impedía ver sus rostros.
Una vez puso un pie en el Neerlandés, dio un cuarto de giro y caminó hacia el timón, donde estaban parados Jasón y Morgan.
Cuando por fin alcanzó el lugar en el cual se encontraban, se detuvo.
Allí guardó unos segundos de silencio mientras observaba con cuidado a los dos hermanos que yacían parados frente a él, y entonces desvió su mirada en un paso fugaz hacia Kasui y se encontró con sus ojos por un instante.
Kasui contuvo la respiración y pasó saliva, estaba tan nervioso que por un momento sintió hundirse en el suelo.
El rostro serio del elfo desapareció detrás de una cálida y muy amplia sonrisa.
– ¡Morgan!
¡Jasón!
—el elfo habló con alegría—.
Cuánto tiempo.
– ¡Lothar!
—exclamó Jasón—.
Sigues igual de greñudo.
Córtate ese cabello, casi pareces una dama.
– ¿Acaso te pone a dudar mi apariencia?
Ambos soltaron una carcajada y se saludaron con un fuerte apretón de manos y un medio abrazo.
Después de saludar a Jasón, el elfo se giró en dirección a Morgan.
– Morgan, estás más hermosa que la última vez que te vi.
– Esos son halagos que suelen usar los marineros de la raza humana.
Se nota que pasas mucho tiempo por fuera del palacio.
Lothar abrazó con fuerza a Morgan, pero tuvo que agacharse un poco por la diferencia de estatura.
Kasui, que estaba detrás viendo todo, soltó un suspiro enorme, pensó que sería una situación más tensa, pero al ver que todo estaba bien pudo respirar tranquilo.
– ¿Qué tal?
Kasui estaba tan sumergido en sus pensamientos que no notó que Lothar se le acercó, cuando se percató de esto tenía su mano en la cabeza agitándole el cabello.
Kasui solo sonrió, por un momento le recordó a su abuelo Rizu, él solía hacer mucho eso con él y con Dann.
– Kasui, él es el príncipe del continente de “Kálfar”.
– ¡¿Pr-Príncipe?!
– Así es, primero en la línea de sucesión al trono y, además, capitán de esta hermosa nave.
Lothar se giró un poco y señaló el navío en el que había llegado hace un momento.
– “El cautivo”, ese es el nombre de este impresionante navío.
– Es un nombre bastante llamativo.
Lothar se echó a reír por el comentario tan directo e inesperado de Kasui.
– Sí, puede que así sea.
Lo bauticé de esa manera como un guiño a la condición que ha acontecido en nuestra nación por siglos; un aislamiento total del mundo exterior.
Lothar se puso pensativo, agachó su mirada un poco y se perdió en sus pensamientos.
– Pero eso está cambiando, ¿no es así?
—inquirió Morgan.
– ¿Ah?
Sí, así es.
Me he esforzado lo suficiente para que mi padre reconozca mis capacidades como líder y me dé la autorización, y gracias a mi cargo oficial como embajador de buena voluntad de Kálfar he podido abrir de a poco las puertas de nuestro territorio al mundo entero.
Lo mismo para nuestra gente, que se acostumbren a tratar con las demás razas es una tarea difícil, pero estoy seguro de que lo podemos lograr.
– Para ello tendrás que unificar de nuevo el territorio de Sálfar y “Sálfar del norte” en uno solo, como en antaño.
—comentó Jasón—.
¿Cómo va eso?
– Ah.
Verás, no todo es color de rosas.
Lothar se rascó la cabeza y se carcajeó de manera nerviosa.
– Los conflictos internos están tomando cada vez más fuerza, y debido a esto, una gran parte de la población está negándose de manera rotunda a hacer eso.
– Si no fuera por el apoyo que han tenido de Sálfar, seguro que… – Sí, tienes razón.
Mi padre inició la idea hace más de veinte años, él sentó las bases para que yo pudiera cumplir con su sueño de ver unidas las dos naciones como una sola, tal y como solía ser hace siglos.
– Escuché que la princesa de Sálfar es tu prometida.
Lothar se rio muy nervioso.
Y volviéndose a rascar la cabeza, respondió: – ¿Puedes creer que aún no la conozco?
Morgan y Jasón soltaron una risa.
Las miradas de compasión llovieron por doquier.
– No estés nervioso por eso, seguro que en otros veinte años lograrás tu meta —dijo Jasón.
– Eso fue demasiado cruel.
Por cierto, ¿cómo le va a mi pequeño hermano?
– Misuru sigue entrenando con nuestro padre en Gibraltar.
Antes de partir le preguntamos si quería venir con nosotros, pero dijo que debía entrenar un poco más —le respondió Morgan.
– ¡¿Misuru?!
—se preguntó Kasui extrañado—.
No me digan que… – Sí, Misuru es el segundo hijo del Rey de Kálfar.
– Eso quiere decir que también es un príncipe, ¿cierto?
– Así es, Kasui.
Kasui dejó caer su mandíbula, sus ojos se pusieron blancos y quedó en shock ahí mismo.
Estaba teniendo serios problemas para tratar de asimilar todo lo que había sucedido en la isla de Gibraltar.
– «Golpeé a un príncipe.
¿Qué pasa si quiere vengarse de mí después?
Seguro contratará a mercenarios muy poderosos para que me den una paliza por lo que le hice a él», pensaba Kasui.
– ¿Conoces a mi hermano Misuru?
—le preguntó Lothar.
– Sí, hace unos días, estuvimos con Kasui y su hermano menor en Gibraltar, y allí se conocieron —respondió Morgan.
– Y creo que se conocieron muy bien.
—agregó Jasón—.
Apenas se encontraron, empezaron un duelo.
– ¿U-Un duelo?
¿Él se enfrentó a Misuru?
Kasui volvió en sí una vez que escuchó decir esto.
Estaba tan nervioso que retrocedió cinco pasos de un golpe sin dejarle tiempo a él mismo de reaccionar de manera adecuada.
– Misuru usó su estilo a dos espadas con su magia de agua.
– ¿En serio lo empleó?
Él solo lo hace cuando va en serio… – Aplicó su magia al mismo tiempo que utilizaba las espadas.
– N-No puede ser… – Y, ¿quieres saber cómo terminó?
—le preguntó Jasón a Lothar con una mirada muy seria.
– ¿C-Cómo terminó el duelo?
– Terminó… En empate.
– ¡¿Empate?!
—gritó Lothar—.
¡No lo puedo creer!
¡Rayos!
Kasui se volvió a poner en blanco después de escuchar el grito de Lothar.
Con rapidez volvió a retroceder de forma instintiva al sentirse en medio de un peligro extremo.
– «Llegó más rápido de lo que imaginé; el castigo por faltarle el respeto a un príncipe viene a azotarme hasta la muerte», se decía Kasui a sí mismo.
– Jah, ja, ja, ja.
Lograste lo imposible, chico —dijo Lothar, riéndose a carcajadas—, quedar a la par con un prodigio como Misuru es un acontecimiento digno de un reconocimiento, déjame regalarte algo como premio, dime, ¿cuál facción es tu fuerte?
– Pues… creo que soy un Mago.
– Eso es asombroso.
Te enviaré algunos libros de magia muy interesantes que tengo en casa, y si gustas, puedo conseguirte grimorios ultrasecretos de mi nación para que estudies.
A Kasui le brillaron los ojos cuando lo escuchó decir eso.
Con sus puños apretados con mucha fuerza, dijo: – ¡Eso suena asombroso!
– Ya sabes que los magos más destacados pertenecen a la raza de los elfos, cualquier cosa que quieras preguntar solo dímelo, si necesitas un consejo no dudes en pedírmelo.
– Lo tendré en cuenta.
– Oye, Lothar —dijo Jasón—, ¿por qué no le presentas a tu hermana?
Ambos tienen la misma edad, seguro… se llevarán bien.
La mirada pícara que tenía Jasón en ese momento irritó un poco a Lothar, pero con solo sacudir su cabeza pudo ordenar sus pensamientos impulsivos y responder con serenidad.
– Sé lo que estás insinuando Jasón, pero no, papá es el que tiene la última palabra de con quién se casará Dánae… aunque, si le comento lo que él pudo lograr enfrentando a Misuru, puede que hasta lo considere.
Dánae será la más interesada al escuchar que Kasui consiguió empatar en un encuentro con Misuru, y no descansará hasta que logre enfrentarlo en un duelo.
Ambos voltearon a mirar a Kasui con una expresión pícara, y con sus sonrisas intimidaron un tanto a Kasui.
– Yo jamás he dicho que quiero conocer a nadie, dejen sus bromas para ustedes mismos.
– Para nada, Kasui —aseguró Lothar—, hablamos muy en serio.
Si te la pudieras llevar a vivir a tu tierra sería mucho mejor, de seguro que eso le encantaría a ella.
Ellos trataron de aguantar una carcajada, pero Jasón y Lothar no pudieron más y se echaron a reír sin control al ver todas las reacciones de Kasui.
– Ya, déjenlo en paz —expresó Morgan—, si siguen así los voy a aventar al mar de un golpe, dejen de ser tan inmaduros.
Dánae es una chica muy atractiva y, además, su fuerza es incomparable.
Lothar, que pudo recuperar el aliento después de reír, le dijo en voz baja: – Si Kasui se hace su pretendiente, seguro le va a tocar pelear contra ella, lo sabes.
Dánae jamás dejaría que alguien más débil que ella sea su prometido, y, ¿recuerdas cómo han terminado todos los chicos que se han enamorado de ella a lo largo de los años y se le declararon?
Morgan recordó la fuerza abrumadora con la que Dánae aplastaba a sus pretendientes, ninguno pudo resistir un duelo frente a ella, todos terminaron heridos de gravedad, sin excepción.
Morgan despejó su mente y se alejó de Lothar, caminó hasta donde se encontraba Kasui y le dijo en un tono colmado de angustia: – Buena suerte, Kasui.
– ¿Q-Qué?