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X: WARRIOR - Capítulo 17

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  3. Capítulo 17 - 17 EL NAVÍO INSIGNIA DE SÁLFAR DEL NORTE PARTE DOS
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17: EL NAVÍO INSIGNIA DE SÁLFAR DEL NORTE: PARTE DOS 17: EL NAVÍO INSIGNIA DE SÁLFAR DEL NORTE: PARTE DOS EL NAVÍO INSIGNIA DE SÁLFAR DEL NORTE: PARTE DOS  – ¿A qué te refieres con “buena suerte”?

– ¡Ya sé!

—gritó Lothar—.

Una derrota, una derrota será el regalo de bodas perfecto.

Kasui inclinó su cabeza, no lograba comprender lo que estaba diciendo Lothar, ni porque lo tenía delante.

Ponerse a pensar en eso solo provocó que un frío indescriptible recorriera su espalda y lo estremeciera.

– «Tengo un mal presentimiento, un presagio de muerte.

Creo que mejor me alejo de estos sujetos ahora que puedo», consideró Kasui.

Como si Lothar y Jasón supieran lo que estaba pensando Kasui en ese momento, se giraron en torno a él y comenzaron a mirarlo con una picardía inundando sus ojos.

Kasui frenó en seco, al sentirse descubierto solo pudo contener la respiración y permanecer en silencio sin mover un solo músculo.

– ¿A dónde crees que vas, Kasui?

No hemos terminado contigo todavía.

– Ya, déjenlo en paz —alegó Morgan—, la broma se fue demasiado lejos, ¿no creen?

– Pero si nos estamos divirtiendo —razonó Lothar—, ¿no es así Kasui?

¿Eh?

¿Dónde está Kasui?

Kasui aprovechó esa brecha que le abrió Morgan para escapar de los dos sin que se dieran cuenta.

Corrió lejos de ahí lo más rápido que pudo.

Cuando se encontró en la popa pudo respirar aliviado.

Miró atrás un instante para asegurarse que no lo estaban siguiendo, y al comprobar esto, fijó su mirada en el continente que estaba a su izquierda y muy a lo lejos trató de encontrar el continente de los elfos, Sálfar.

Ya sabía de antemano que el estrecho estaba entre ambos continentes y que al final se encontraría el pequeño territorio de la academia de magos más prestigiosa de todo el mundo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un estruendoso ruido que provino del navío insignia que estaba anclado al costado del Neerlandés Errante.

– ¡Woah!

Expresó Kasui después de volverse a mirar al otro barco.

Su vista se clavó en el navío, pero hubo algo que lo dejó boquiabierto.

Una hermosa mujer de raza elfa estaba volando por los aires, casi parecía que se encontraba suspendida ahí donde la vio.

La mujer al parecer estaba enfrentándose a uno de sus compañeros elfos en un duelo, cosa que era muy habitual en el navío.

Al ser ella la vicecapitana del cautivo, era desafiada de manera regular, pero era muy probable que en el fondo solo lo hicieran por la emoción de ser golpeados por tan hermosa mujer, puesto que todos siempre terminaban derrotados de forma contundente.

– Quiero ir a ver —dijo Kasui.

A duras penas pudo encontrar el origen del estruendo en el enorme barco contiguo al que estaba él.

Se apresuró a ir al pie de uno de los mástiles para treparse y así tener una mejor vista de lo que ocurría.

A medio camino fue detenido por el repentino y vigoroso llamado de Lothar.

– ¡Oye, Kasui!

Kasui volteó en su dirección y respondió:  – ¿Qué pasa?

Lothar no habló, en cambio, le indicó con sus manos la rampa por la que había cruzado con anterioridad desde su navío, al mismo tiempo en el que bajaba un poco su cabeza, afirmando su intención de dejarlo subir al cautivo.

Kasui abrió sus ojos de par en par, y siguiendo sus impulsos, dejó que sus pies lo llevaran al barco.

Corrió por toda la rampa en cuestión de segundos.

Se detuvo al final, cuando ya había alcanzado el borde del navío de los elfos, y una multitud de caballeros elfos vistiendo armaduras enteras de color negro lo recibió de espaldas cuando llegó, y no pudo evitar sentirse un poco intimidado por la gran presencia que ejercían muchos de los elfos.

La primera vez que veía tantos elfos reunidos en un solo lugar, y además de eso, todos y cada uno de ellos eran caballeros de muy alto rango.

El poder parecía que se salía de sus cuerpos, filtrándose por los poros y las uniones de sus armaduras hacia el exterior, inundando todo a su alrededor e intimidando a los más débiles.

Había un casi perfecto círculo formado por elfos de élite, que estaba rodeando la zona donde se encontraba la vicecapitana del navío, enfrentando a uno de sus subordinados.

Kasui arribó justo cuando ella dio el golpe final a su contrincante, arrojándolo al extremo del círculo de elfos.

El tripulante frenó justo al pie de sus compañeros, quienes no lo ayudaron a ponerse en pie, y aunque no mostraban signos de burla o desprecio por su camarada caído, tampoco manifestaban compasión en sus rostros.

– «Cuánta frialdad», pensó Kasui.

Kasui tenía su mirada puesta en el contrincante caído y en varios de sus compañeros cerca, cuando giró su cabeza en dirección a la vicecapitana, notó que ella tenía su mirada fijada en él.

Los ojos de Kasui temblaron al encontrarse con los insensibles y desafiantes ojos de la vicecapitana.

Los demás elfos también notaron la presencia de Kasui y cada uno dirigió su vista a él, y por un momento, esto lo hizo sentir como si el suelo se lo estuviera tragando.

Pasó saliva y una sonrisa nerviosa se dibujó en su rígido rostro.

– «No me pondrán a luchar contra ella, ¿o sí?», reflexionó Kasui con notorio horror.

Kasui sintió un pequeño golpecito en su espalda, y cuando volteó a mirar, Lothar lo estaba observando a un costado de él con una expresión comprensiva.

– Tranquilo, nadie te pondrá a pelear contra ella.

Kasui se sorprendió.

¿Tan fuerte y notoria fue la reacción que tuvo como para que se dieran cuenta de sus pensamientos?

– Solo, observa.

Dijo Jasón cuando pasó, en ningún momento se detuvo, tampoco miró a Kasui cuando le habló.

Su mirada estaba fija en una persona, en Thina Vineen, la vicecapitana del navío de los elfos.

– ¿Qué va a hacer?

– Espera un momento y lo verás —afirmó Morgan.

– ¿M-Morgan?

Si estás aquí, ¿quién quedó a cargo del navío?

– El primer oficial a bordo, nuestro Comandante mejor preparado —respondió con una sonrisa—, está tan emocionado que hace su trabajo de manera remarcable.

Kasui volteó de manera leve para mirar a Kiyota, quien estaba sujetando el timón del Neerlandés con una enorme sonrisa en su rostro y haciendo movimientos de baile ligeros, como si estuviera escuchando una canción alegre en su mente.

Cierta gracia le causó la escena.

Su preocupación pronto desapareció.

Kasui giró a ver el centro del duelo y se dio cuenta de que los elfos se estaban alejando un poco, abriendo más la zona del centro para dar espacio suficiente a los contrincantes que estaban a punto de enfrentarse.

Jasón pasó por en medio de una apertura que le abrieron los elfos de la rotonda, caminando con calma y sin dejar de observar a Thina en ningún instante.

Ella devolvió la mirada provocadora que tenía Jasón.

Mientras él era un experimentado caballero con una técnica de espada impecable, ella era una sagaz bruja que usaba magia de fuego de un nivel colosal.

Thina retiró la enorme capa que cubría todo su cuerpo, dejando al descubierto su liviana vestimenta, ideal para el combate rápido y a larga distancia.

Esto no le convenía para nada a Jasón, ya que su especialidad era el combate cercano, y por ese simple hecho siempre había perdido los duelos en contra de ella.

– ¡Refuercen la cubierta!

—ordenó Lothar antes de que comenzaran el combate.

Cada enfrentamiento que habían tenido antes había terminado con graves daños al navío.

– Esto es como una tradición, los vicecapitanes enfrentándose en duelo.

– ¿Hay una razón para hacer eso?

Preguntó Kasui de manera sagaz, a lo cual Lothar dudó en responder, no quiso darle una respuesta de inmediato porque seguro quedaría mal visto.

Después de meditarlo un poco, procedió.

– Eso es porque…  – Por diversión.

—interrumpió Morgan—.

Vamos, Lothar, no trates de ocultarlo.

Al sentirse descubierto solo dejó que una leve risa nerviosa e incómoda saliera mientras se rascaba la parte de atrás de la cabeza, como siempre hace en una situación incómoda.

Kasui estaba serio, parecía algo decepcionado con eso.

– Creí que lo hacían por algo más significativo.

—dijo en tono neutro—.

¿Cómo les puede gustar tanto molerse a golpes con otra persona?

Los elfos eran bien conocidos por ser de carácter fuerte e inexpresivo, pero no era del todo cierto.

Lo que sí es indiscutible es que los elfos tienen una capacidad increíble para descifrar el comportamiento y las intenciones de los demás, comparados con las otras razas.

Lothar miró a Kasui por un momento, estaba dudando sobre si decir algo sería buena idea o era mejor permanecer en silencio.

Morgan, al ver que Lothar estaba teniendo problemas, decidió intervenir.

– No tienes por qué ser tan rudo con eso, Kasui.

La humanidad, después de incontables guerras, descubrió que para entender mejor a los demás, el intercambio de golpes puede ser un medio muy fuerte para crear lazos con otras personas.

Gracias a Morgan, Lothar consiguió algo de valor para hablar.

– Nosotros habíamos estado aislados del resto del mundo por mucho tiempo debido a las constantes guerras con las demás razas, una gran parte de los elfos decidió excluirse para dejar de sufrir por culpa del actuar de otros; cerrar las puertas al mundo fue una elección para proteger a nuestra raza, pero, eso también podría destruirla.

Al aislarnos, se comenzó a esparcir cierto aire de superioridad por parte de los elfos hacia otras razas, y la creencia de que los demás solo son seres malvados que les gusta destruir tomó mucha fuerza.

– Eso ocurrió no hace mucho tiempo —agregó Morgan—, cuando se dio a conocer la intención de Lothar por abrir Kálfar al mundo y unirse con Sálfar como una sola nación una vez más.

– Los elfos tenemos un sentido un poco más pulido comparado a otras razas, podemos percibir un poco de las emociones que emanan otros, incluso con una acción que se podría considerar tan hostil como una batalla, se puede descubrir mucho sobre la naturaleza de una persona.

Incluso luchando, una persona no mostrará discordia en contra de su contrincante por el simple hecho de ser de otra raza.

– Nada como una buena pelea para hacer un amigo.

A Kasui le pareció muy extraño esto que estaban diciendo, todavía no comprendía bien cómo era posible que eso ocurriera.

– Eso quiere decir que, si le partes la madre a otro, se volverá tu mejor amigo y te respetará por el resto de su vida, ¿no?

Morgan y Lothar no aguantaron y se rieron de lo que había dicho Kasui con tanta seriedad.

– Esencialmente, sí.

Durante una pelea creas lazos con otro que pueden durar por siempre, en algunos casos.

– ¿Acaso no notaste eso cuando luchabas con Misuru?

Él desvió su mirada y comenzó a recordar su encuentro con Misuru cuando se lo mencionaron tan de repente.

En medio de su acalorada pelea contra él, sentía que cada vez que intercambiaban golpes podía sentir cómo una emoción extraña emanaba de su interior.

La sincronización con los ataques y movimientos de Misuru se agudizaba con el transcurso de la pelea.

Con pena de admitirlo, giró su cuerpo y puso su atención en el encuentro que recién había comenzado.

– ¿Qué pasa?

¿Por qué no respondes?

– No sé de qué me hablas, viejo.

– Jeh.

Con que no aceptas los hechos, ya veo.

El duelo había empezado sin demora mientras ellos conversaban a las afueras del círculo.

Mientras Jasón trataba de manera ferviente y activa acercarse a Thina, ella lo mantenía a raya con sus constantes hechizos de fuego, uno tras otro salía de las palmas de sus manos, bolas de fuego.

Aunque de un tamaño moderado, como el de una pelota, al impactar con la cubierta generaban pilares de fuego enormes que impedían el paso.

Jasón ondulaba su espada de lado a lado, cortando los pilares de uno en uno, pero cada vez que lo hacía, otro aparecía en frente suyo y le detenía de nuevo.

Jasón chasqueó su lengua del disgusto.

Mientras el calor que provocaba la magia de Thina estaba aumentando de manera gradual, él, con su armadura puesta, sentía que se estaba asando a fuego lento.

– «Hace mucho calor.

¿Por qué no me quité estos pedazos de metal si sabía que esto iba a pasar?».

Se lamentó.

Jasón agitó de nuevo su espada para disipar el pilar de fuego más cercano a él.

Cuando se hizo una apertura en medio del pilar, apareció un rostro al otro lado.

Y no era otra que la cara de Thina, quien se había lanzado hacia Jasón, cubriéndose con el pilar de fuego que había creado.

Jasón ya había atravesado el pilar con su espada de lado a lado y Thina ya se encontraba demasiado cerca como para darle tiempo de devolver su espada y bloquear la embestida.

– «Y-Ya recordé», se lamentó Jasón.

Thina, con la mano derecha cubierta por una capa de fuego que ondeaba descomedida, asestó de lleno un fiero golpe en el pecho de Jasón.

La armadura se abolló donde fue golpeada y Jasón salió a volar lejos por el impacto.

De no ser por la armadura, Jasón habría terminado con todos los huesos del pecho rotos.

– ¿Q-Qué?

Kasui estaba concentrado en la pelea y como él se encontraba a un costado, pudo ver todo el panorama a detalle incluso con los elfos de gran estatura en medio.

Era la primera vez que veía una bruja enfrentándose a un caballero, y esto lo emocionaba un poco.

La oportunidad de aprender de esta pelea no la dejaría pasar por nada.

Thina usó su magia de fuego para impulsarse, la localizó en la planta de los pies y creó un pequeño estallido que la lanzó con fuerza contra Jasón.

La sincronización que tuvo fue milimétrica.

En la dirección en la que fue lanzado Jasón no se encontraba ni un alma, los elfos conocían muy bien la intensidad de los ataques de Thina, así que abrieron un espacio a la espalda de Jasón por si algo así llegaba a ocurrir.

Terminado el duelo, Lothar dio el veredicto.

– ¡La ganadora es Thina, Jasón ya no puede continuar!

– Con estos son quince victorias para Thina y cero para Jasón —reveló Morgan.

– ¡¿Quince?!

Kasui quedó en blanco con el anuncio, no podía creer que Jasón ya había sido derrotado quince veces hasta ese día.

Incluso con la victoria, el rostro de Thina no cambió mucho.

Uno de los elfos le entregó la túnica que se había quitado antes y se la puso de nuevo.

Sin decir nada, caminó por la cubierta con los ojos cerrados en dirección a la popa del navío.

Como no sintió a nadie moverse, dijo en voz baja:  – ¿Qué hacen?

Vuelvan a trabajar, el capitán está a bordo de nuevo.

Ese tono helado con el que habló llegó como un torrente a los espinazos de todos y el miedo los arrió por un segundo.

Todos se movieron conforme a la orden y retomaron sus puestos.

– La vicecapitana más fría que podrás encontrar en los catorce mares.

Ella es Thina Vineen, una Maga inigualable.

—expuso Lothar con orgullo—.

Me alegra que esté de mi lado.

– Duele… ¿Eh?

¡¿M-me quemo?!

¡Me quemo!

Jasón se puso en pie, pero de inmediato notó que su pecho estaba prendido en llamas, y se alarmó tanto que empezó a correr por la cubierta.

– ¡Agua!

¡Agua!

¡Necesito agua!

– Ay, otra vez me va a avergonzar delante de todos —se lamentó Morgan cubriéndose el rostro.

– Relájate, eso anima a todos en este barco.

De alguna manera.

– ¡Toma!

Un elfo que estaba cerca usó magia de agua sobre Jasón para apagar las llamas.

El agua recorrió la armadura; Jasón jadeó, empapado y sonrojado.

No hubo burlas, solo miradas preocupadas, lo que le hizo comprender que había sufrido una derrota aplastante en cualquier sentido.

– Gra-Gracias.

– Muy bien, es hora de partir —se escuchó decir a Lothar de repente.

– Entonces debemos volver al barco.

– No es necesario, Kasui, llegarás en el cautivo junto a Lothar a “Ciudad Académica”, allí te alcanzaremos Jasón y yo.

– ¿Por qué?

—Kasui se hallaba enredado en este punto.

– Ellos emplearán la vela alta —informó Jasón—, llegarás más rápido con ellos, pero ten en cuenta que solo te reunirás con Severus después de unos días, casi para cuando te hayamos alcanzado.

– Si de todas maneras va a tardar tanto, entonces cuál es el motivo para irme primero con ellos.

– Es para que tengas tiempo para descubrir todo lo que hay en ciudad académica, una vez que entres a la academia, no habrá tiempo para hacer tal cosa.

– Créenos, te arrepentirás de no hacernos caso —le dijo Jasón.

Kasui tragó saliva: la promesa de llegar antes a Ciudad Académica y la inexplicable confianza en Lothar pudieron más que su vergüenza.

Subiría —por ahora— para ver con sus propios ojos.

Jasón y Morgan se despidieron de Kasui y se devolvieron al navío, dejando a un confundido Kasui atrás.

La confianza que le inspiró Lothar ayudó a aliviar un poco el asombro que le causó encontrarse ahora en un navío de otra raza.

Así como su curiosidad por conocer nuevas cosas que de ser de otra manera no podría.

Ambos navíos levaron anclas y desplegaron las velas, no tuvieron demora para partir.

El cautivo dio media vuelta por detrás del neerlandés y una vez estuvo a la par, soltaron la vela alta, y con una velocidad muy increíble, se alejaron hasta casi perderse de vista.

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