Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

X: WARRIOR - Capítulo 18

  1. Inicio
  2. X: WARRIOR
  3. Capítulo 18 - 18 CIUDAD ACADÉMICA
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

18: CIUDAD ACADÉMICA 18: CIUDAD ACADÉMICA CIUDAD ACADÉMICA  La cara pálida de Kasui se camuflaba con el cielo que hacía en ese momento.

Mientras a su alrededor, los elfos estaban cargando provisiones al navío, el cautivo, del capitán y heredero al trono del reino de Kálfar, Lothar Ajhsot.

La imaginación de Kasui estaba inmersa en diversos pensamientos y emociones muy estremecedoras, demasiado para una mente joven como la suya.

Si no le hubieran avisado a Kasui sobre cómo luce ciudad académica antes de arribar, lo más seguro es que hubiera creído que tuvieron un viaje al futuro.

Ciudad académica no lucía para nada como las demás capitales de ningún reino, en esta imponente ciudad-nación independiente estaban muy por encima del resto del mundo en cuanto a desarrollo.

Se notaba que los extraordinarios conocimientos de los magos estaban siendo aplicados en este lugar de una manera que sobrepasaba el entendimiento de muchos.

Elba, su pueblo e isla natal, estaba acorde al estilo de las grandes ciudades del mundo entero, lo único que difería era el método de fabricación de raza a raza, pero los materiales que se utilizaban para la construcción de los hogares y edificaciones eran, en su mayoría, los mismos.

No importaba a donde se fuera; en los pequeños pueblos, casas hechas de madera, bien tallada, por supuesto, pero comparada con la madera que se usaba para construir las casas de los Workers en los barrios comunes de las grandes ciudades, no había demasiado por destacar.

La modesta mansión en la que habitaba el alcalde Grivo era una de las pocas edificaciones en Elba que estaban fabricadas en piedra.

No es que fuera difícil, costoso o una cuestión de clases el tener una casa de madera en lugar de construir una de rocas, después de todo, una vivienda con unos buenos cimientos de piedra y unos muros macizos era mucho más estable y duradera que una construida de madera o materiales livianos.

La razón era muy obvia y no se discutía; el calor era insoportable en las zonas costeras o a nivel del mar, y casi todo el territorio de Neos tenía esta característica.

Dentro de las casas fabricadas por completo en piedra se recogía el calor durante el día y se hacía muy difícil permanecer dentro sin algún hechizo que mantuviera la temperatura estable.

Muy al contrario del caso en el territorio enano, el cual era un terreno que se elevaba miles de metros sobre el nivel del mar, provocando que la temperatura descendiera a causa de los fuertes vientos, unos cuantos grados por debajo de lo normal.

Allí sí es más que conveniente construir en piedra.

Los enanos también son conocidos por su habilidad con la fragua, la facilidad para manejar el metal y hacer obras maestras con este material.

Su talento era impecable, irrefutable y admirable, desde las armas hasta las piezas de ingeniería más diminutas, todo lo relacionado con el metal tiene por defecto un origen en Liftah, el continente enano, o en la fragua de algún enano en alguna otra parte del mundo.

Por otro lado, los territorios que estaban al norte, noroccidente y al occidente de Neos eran muy poco parejos, había cordilleras muy altas y mesetas muy extensas, así que el material que usaban en sus edificaciones variaba demasiado de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad, debido a las costumbres que se fueron formando a lo largo de las generaciones.

Las ciudades más importantes, grandes, influyentes y habitadas de todo el mundo estaban ubicadas en zonas altas, donde no se vieran afectadas por esto.

No es conveniente en ningún sentido que el centro más valioso de una nación, como lo es la capital, sea frágil, cualquiera pensaría eso.

Entonces, ¿Qué tan valiosa es la ciudad académica como para estar así de avanzada?

Kasui no comprendió de inmediato lo que eran muchos de los artefactos que vio posados a lo largo de la bahía, detrás de donde atracaron, parecían altas torres fabricadas de un solo bloque de piedra caliza, aunque eran demasiado blancos y cristalinos.

Más bien eran de mármol, pero sería difícil creer que se hizo de algún bloque entero natural, mucho menos por la cantidad de estas.

– «De seguro usaron magia para compactar piedra caliza en cantidades descomunales», consideró Kasui.

Estas torres tenían una forma cilíndrica y estaban posadas en paralelo a la bahía, sobre un gran muro de concreto que sobresalía en el mar, de un lado a otro en el estrecho.

En el centro de dicho muro existía una entrada, una separación para que los navíos que visitaban la ciudad académica pudieran pasar.

En lo alto, al borde de cada lado del enorme paso, había dos estatuas formidables que estremecían a todos los viajeros que pasaban por debajo del umbral que formaban sus antebrazos chocando, como si se estuvieran saludando.

Una de las estatuas, que tenía una túnica en su diseño, sostenía algo en la mano que estaba al lado que daba a la ciudad.

En su mano izquierda, una vara muy larga que al parecer le faltaba una parte se dejó detallar, así que Kasui asumió que se trataba de algún tridente o algo similar, pues el grosor de la vara era demasiado pequeño como para ser un martillo de guerra.

A las estatuas les faltaban varios trozos; en el torso, la cara, los brazos y piernas, no parecía haber ni un solo lugar intacto y su tono era verdoso, estaban cubiertas de moho en casi toda su superficie y en grandes cantidades.

En las grietas y las partes donde faltaban pedazos era donde más se concentraba el moho, y esto demostraba que su estadía ahí seguro ha sido larga.

Pero la que más llamó la atención de Kasui fue la otra estatua, que estaba con el pecho descubierto y le faltaba la cabeza.

En su espalda sobresalía un ala enorme, como la de un pájaro, extendida hacia atrás.

También tenía otra justo a su lado, pero estaba rota y Kasui solo pudo ver la base del ala destrozada cuando pasó cerca, al igual que el brazo izquierdo que, asumiendo que sería similar al de la otra estatua, seguro sostenía un arma.

Kasui giró en sí mismo y posó su atención en lo que había delante del barco.

Colosales muelles hechos de una combinación de concreto y metales de diversas clases.

Todo con el fin de recibir al enorme flujo de gente que llegaba y para soportar los golpes de gran magnitud de navíos gigantes como el cautivo o el Neerlandés en días donde la marea y el clima se ponen de acuerdo para fastidiar a los marineros y a los ocupantes de los barcos.

Ciudad académica, además de ser un emporio de poder mundial, o al menos eso estableció Kasui, también era un centro turístico para cualquier raza.

Al ser independiente, podía recibir a cualquiera que quisiera visitarla, pero solo eso, vivir allí era un tema por completo diferente, ya que era considerado, por mucho, un privilegio mayor.

Personas importantes, de verdad significativas, y con contribuciones para el desarrollo de la humanidad que hayan sido destacables.

Además de que su influencia sea muy superior a la de cualquiera que sea de la nobleza o de una familia influyente en cualquier región, podían ser aceptadas para residir.

El simple hecho de ser hijo de un rey o un señor feudal no era mérito suficiente para ser merecedor de vivir dentro del territorio que comprendía ciudad académica.

Para ello tenías que ser alguien con mucho talento y un sentido de progreso natural, que ayudara de manera ferviente a hacer realidad los deseos de la ciudad académica, su política y que pusiera primero el perfeccionamiento colectivo antes que sus propios deseos.

Y si aquel que cumple con estos parámetros tiene una familia, puede llevarlos a vivir a su lado, pero con una que otra restricción.

Esto solo se aplicaba a los extranjeros que querían vivir allí, pues la calidad de vida y los beneficios que conlleva eso son muchos.

Y los estudiantes de la academia, por el hecho de cursar en ese lugar, ya tenían el derecho de residir allí.

No mientras se cursaba, pues su residencia sería dentro de la academia, sino en el futuro, cuando ya hubiesen culminado toda su debida instrucción.

Existían muchas cualidades que eran evaluadas a las personas que tenían como meta entrar a la academia de magos de Merlín.

Tales como la valentía, astucia, liderazgo, audacia, justicia, ambición, entre muchas otras condiciones, que se debían cumplir antes para tener el simple derecho de pisar el suelo de la academia de magos más prestigiosa del mundo.

Aquellos jóvenes talentosos que poseían la confianza y la determinación suficiente como para intentar hacerse con una plaza para asistir a dicha academia, ya eran considerados jóvenes promesas.

Incluso si no llegaban a pasar el examen de admisión, cuyo nivel de dificultad no era un tema para subestimar.

Los candidatos que fueran descalificados podrían ser muy reconocidos después, cuando quisieran ingresar en cualquier otra academia de magos en el mundo.

Aunque el prestigio no sería ni por poco cercano al que consiguen los que pasan, ya era toda una proeza tomar los exámenes, o, por el contrario, toda una estupidez si no posees la comprensión suficiente para saber a los peligros que te enfrentarás.

Pero nada de eso lo sabía Kasui.

Ignorante de su destino al decidir entrar en la academia de magos de Merlín, se aventuró sin siquiera preguntar.

No conocía la historia de la academia ni los métodos que se usaban para entrar.

Las pruebas que se realizaban dentro de los terrenos de ciudad académica eran bien conocidas en todo el mundo debido a la alta dificultad de estas y los diversos criterios que también se tomaban en cuenta para poder aprobarlas.

Aunque difíciles, no suponían perder la vida intentando pasar alguno de los exámenes.

No siempre.

Feliz de la vida, Kasui llegó a la ciudad creyendo que entraría a la academia más prestigiosa solo con una recomendación.

Puede que el director se interese en el caso y decida ayudar a Kasui, pero de eso a dejarlo asistir sin presentar las pruebas, era un tema diferente.

– Oye, Lothar, ¿Cuánto tiempo tardará en llegar el Neerlandés hasta aquí?

Le preguntó Kasui al príncipe elfo.

No parecía que tuviera prisa por desembarcar, después de todo, el cautivo se quedaría aquí hasta que el neerlandés arribara, así que se lo tomó con calma.

– No lo sé, por lo menos, unos cuatro días, tal vez cinco.

Difiere mucho de la fuerza del viento.

Lothar estaba viendo un pequeño panfleto con el timón a su derecha y una vista amplia a la ciudad enfrente.

Estaba respondiendo sin dejar de mirar el pedazo de papel.

– Así que tengo cuatro días para conocer la ciudad, ¿no es así?

– En efecto, si no lo haces ahora será muy difícil salir una vez que entres a la academia.

Por lo extenso de las clases y todo eso.

Además, los estudiantes terminan muy exhaustos al final del día, dudo mucho que, aunque tengan tiempo libre por las tardes les apetezca salir.

– Seguro entrenan mucho y de manera feroz.

– Así es, la academia más prestigiosa prepara a los más sagaces en el arte de la magia.

Tiene los más efectivos métodos para adiestrar a los magos, ninguna otra academia en el mundo se le compara.

– ¿Ninguna otra?

– Sí.

Sabías que hay más academias, ¿no es así?

De la misma manera en la que, la academia para caballeros Napoleón de la raza humana, ubicada en la capital de Neos, no es la única que entrena a los caballeros de cualquier raza, hay otras academias para caballeros en los demás continentes.

– Sí, lo sabía, me lo dijeron un tiempo atrás.

– Y gracias a los tratados de paz entre naciones y los acuerdos que promueven el libre desarrollo entre las diferentes razas, es posible entrar a cualquiera de las academias para caballeros que más te llame la atención.

– Creo que oí hablar un poco de ese tema cuando estábamos en la isla de Gibraltar.

– Claro que, no es el caso con la academia a la que estás próximo a presentar los exámenes de admisión, al ser un territorio libre desde hace ya muchos siglos, no han tenido ningún inconveniente en recibir a magos de cualquier lugar del mundo.

Eso ya lo han venido haciendo desde tiempos inmemoriales.

– ¿Presentaré exámenes de admisión?

Pensé que entraría de una vez a estudiar en la academia.

Lothar dejó de mirar el panfleto y posó sus ojos en Kasui.

Asombro fue lo que se pudo ver en sus ojos.

Como tratando de calmarse, dejó salir un soplido leve y le preguntó a Kasui de manera retórica:  – ¿No te dijeron que tenías que presentar el examen al igual que los demás?

Ya veo, por eso estabas tan confiado.

Ya decía yo que tanta indiferencia era extraña.

Kasui pasó saliva, un escalofrío tenue recorrió su espina dorsal.

Lothar lo notó y trató de calmar sus nervios de inmediato.

– Pero no es algo por lo que alarmarse.

Tienes con qué lograrlo, enfrentaste a Misuru en un duelo y quedaste a la par, eso demuestra que tu capacidad de lucha está muy bien.

Al menos no morirás en el intento.

– Esa no es la manera correcta de darme alientos, deberías decir que lo lograré, aunque sea una mentira.

– Cálmate, hazlo con la misma confianza con la que enfrentaste a mi pequeño hermano y lo lograrás.

– ¿De qué estás hablando?

—irrumpió Thina—.

Ni siquiera Misuru se atrevió a tomar los exámenes de ingreso.

Tanto Lothar como Kasui pusieron caras pálidas.

Kasui por la impresión y Lothar por el hecho de haber sido descubierto.

En todo el viaje no hubo problema en tener una buena charla con ella, pero su expresión jamás cambió.

Siempre se mostraba reservada, con una mirada neutra e inmutable en su rostro y un tanto distante, no es como si estuviera molesta todo el tiempo, es solo que su personalidad y su manera de actuar es así.

Thina prosiguió:  – La única razón por la que existen los exámenes de ingreso y son tan complicados de pasar es por la increíble cantidad de magos que quieren tomar clases aquí.

– La academia se hizo famosa desde sus inicios.

—agregó Lothar—.

Hubo un mago que estaba estudiando aquí, creo que pertenecía a la primera generación, pero aun así pudo hacer frente a un titán.

El silencio dominó el ambiente.

Kasui sabía la magnitud de esa hazaña, pues un titán no era cualquier cosa, incluso los tan temidos Kaijins huían despavoridos si se topaban con alguno, o permanecían al margen y evitaban el contacto para no ser afectados.

– Ese evento —Lothar terminó con el silencio—, hizo que la academia se catapultara a la fama.

Ya se conocía la academia por lo que había logrado: hacer un territorio independiente como este y fundar una academia de magia y una ciudad al mismo tiempo.

Pero, lo que logró uno de sus estudiantes fue un incidente inesperado para todos.

– Miles de magos de todo el mundo se enteraron de las leyes libres de ciudad académica y decidieron aventurarse desde tierras muy lejanas hasta aquí, solo para tratar de conseguir una de las tan limitadas plazas que brinda la academia año tras año.

– A los que no logran ingresar aquí no les ocurre nada, siempre tienen la oportunidad de entrar a cualquiera de las demás academias.

– Pero al ser esta la mejor academia de todas es mejor probar tus habilidades y demostrar que mereces estar aquí.

Ya, como dice el capitán, si no lo logras, puedes intentar con cualquier otra.

– No es mucha diferencia, a decir verdad.

– ¿Las demás no tienen exámenes de admisión?

—preguntó Kasui.

– Por supuesto, pero es casi todo teórico.

Debes tener conocimientos básicos de cómo usar tu poder de la forma adecuada y sin ningún problema —le respondió Thina.

– Contando que apruebes la fase preliminar, que es algo obvio.

Las pruebas siguientes parecerán hechas para niños que apenas entraron a la escuela: tendrás que mostrar tus habilidades usando magia, no es complicado, solo lanzas unos cuantos hechizos.

Los profesores los ven y te evalúan, nada del otro mundo, eso lo hacen todo el tiempo en preparatoria como simple práctica.

Kasui no pudo evitar quedar un poco decepcionado, pero al mismo tiempo sintió alivio.

Estaba muy cerca de la academia de magos de Merlín, casi podía sentir que podría lograrlo, que lo iba a conseguir sin mayor problema.

El corazón se le aceleró al pensar en ello, con una mano se agarró el pecho y comenzó a respirar de manera acelerada, en sus ojos se vio un brillo y en su rostro se dibujó una sonrisa muy amplia.

– Ya veo —expresó Lothar—, no vacilarás.

– Admirable —comentó Thina.

– Entonces basta de perder el tiempo.

—dijo Lothar de repente—.

Ve y disfruta de tu estadía en la ciudad, lo lamentarás después, ya te lo dijeron, ¿no?

– Sí, iré a dar un paseo por la ciudad.

¡Nos vemos luego!

Dijo mientras se alejaba.

Bajó del barco tan rápido que cuando Lothar se percató, Kasui estaba llegando al final del muelle y entrando a la zona comercial y turística de la parte más costera de la ciudad.

Se perdió de vista entre tanta gente que había.

– ¿No deberías acompañarlo?

—le preguntó Thina a Lothar—.

Seguro se extraviará si lo dejas ir por ahí solo.

– Déjalo, lo encontraremos al rato.

– La ciudad es muy grande, de verdad podría perderse.

– ¿Acaso siento preocupación en tu tono de voz?

– No, para nada.

Últimamente, te estás imaginando muchas cosas.

– Um-hum.

Sí, mi nariz no falla cuando se trata de rastrear los sentimientos de una persona.

– Ya cállate.

Thina desvió su mirada de Lothar y se centró en el tumulto de gente que había en el muelle, desembarcando de muchos barcos que estaban atracados a los costados del inmenso puerto, y sin notarlo soltó un suspiro.

Lothar, quien estaba entreteniendo su mirada de nuevo con el panfleto, la miró por el rabillo del ojo.

Dejó que una leve sonrisa apareciera y en voz baja dijo:  – Incluso si posees el mejor sentido, a veces no puedes identificar lo que sientes tú misma.

***  – Estas calles no parecen reales.

Solo pasaron unos escasos minutos después de haber dejado el navío, pero ya se encontraba bastante adentrado en la ciudad.

Había pasado las zonas más concurridas en un abrir y cerrar de ojos.

– Las ciudades costeras siempre van a ser más transitadas cuanto más cerca al mar se encuentre uno.

Sus ojos pasaban de un lado a otro.

En un momento estaba mirando la amplia calle, compuesta de adoquines que armaban una especie de arcos en el suelo, recubiertos de una capa transparente de algo que se asemejaba al acrílico.

En otro momento estaba mirando los diferentes tipos de edificaciones que había; unas altas, otras bajas, lotes vacíos o edificios de muchas plantas, tantas que no podía contarlas con una sola mirada.

Madera, hormigón, roca, vidrios, metales, las mil y una maneras en las que se usaban los materiales en la ciudad académica era impresionante.

Muy por encima de la arquitectura de otros lugares, donde la construcción era estable y bien hecha, pero no muy estética, pues no les importaba mucho como se viera si cumplía bien con su función, después de todo, los diseños sencillos no quedaban tan mal.

Las edificaciones cambiaban en estilos en ciudad académica.

Casas de dos plantas con hermosos antejardines muy verdes al lado de enormes edificios.

Los acabados impecables contrastaban con simples edificios recubiertos por vidrios de gran tamaño.

Aceras pulcras y bien conservadas, adornadas con cocoteros y otros tipos de árboles muy llamativos.

Las tiendas que se encontraba cada tanto le llamaban mucho más la atención por los productos que podía ver a través de los ventanales.

En otro sitio hubieras tenido que entrar a la tienda si querías ver de qué se trataba, y esto lo fascinó de una manera casi ridícula.

Ahora sabía a qué tiendas entraría y a qué tiendas no.

El clima en la ciudad era perfecto, no hacía demasiado calor, ni demasiado frío, a pesar de estar al nivel del mar, donde el calor se siente mucho más, la temperatura le agradó a Kasui de inmediato.

– ¡Cómo me gustaría vivir aquí!

Kasui siguió, no parecía cansado en lo absoluto.

En todo su recorrido encontró muchas tiendas de artículos mágicos; bastones, varitas, brazales, brazaletes, anillos, así como tiendas donde vendían runas, orbes y grimorios.

Por unos segundos se sintió tentado a entrar a alguna de estas tiendas y preguntar si sabían algo de la runa que él traía amarrada al collar que colgaba en su cuello.

La idea rebotó en su mente, pero la desechó después de pensarlo con calma.

Si tenía suerte, podría hallar las respuestas a muchas de las preguntas que rondaban por su mente, desde hace mucho tiempo atrás, en la academia.

La tentación de entrar fue grande, pero Kasui recordaba las miradas que incurrieron cuando mostró su collar; mejor guardar la pregunta para alguien que supiera ser discreto y fuera de confianza—se dijo—, no para un tendero curioso.

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo