Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

X: WARRIOR - Capítulo 3

  1. Inicio
  2. X: WARRIOR
  3. Capítulo 3 - 3 EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

3: EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ 3: EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ  Con la situación en contra, Kasui y su hermano Dann intentaban hallar la manera de salir del grave problema en el que se encontraban.

Kasui corrió hacia donde estaba Chiara para sacarla a ella de allí, pero…  – ¡¿Por qué no reacciona?!…

Un momento, puede ser que…

Kasui se percató de inmediato.

Algo no se encontraba bien con Chiara, su mirada estaba en blanco y no reaccionaba a lo que Kasui le decía.

No era un simple desmayo.

– «Puede ser que sea magia.

Magia ilusoria de un nivel alto, si es así, debe de haber alguien más escondido por aquí», pensó mientras dirigía sus ojos hacia todos lados en busca del responsable.

Miró al bandido que estaba encarando a Dann y se preguntó: «¿Fue él quien hizo esto?

No, no puede ser, es un mago de clase sanador, no creo que haya podido.

Estoy seguro de que ese tipo tiene compañía», dedujo — ¡Quien sea que esté escondido, salga!

—gritó, esperando que su intuición estuviera en lo correcto.

– ¡¿Mmm?!

Ya perdió la cabeza, ¿por qué no está huyendo ese mocoso?

– ¡Oye, Kasui, no es tiempo para esto, ¿qué crees que…?!

– Vaya, aunque seas débil, usas ese cerebro tuyo para algo más que solo un adorno.

Expresó alguien cuya voz resonaba de todas direcciones, como si fueran muchas personas hablando al mismo tiempo, pero con la misma voz.

– ¡¿Hay más?!

—preguntó Dann.

Dejó ver en su rostro una clara expresión de preocupación.

– ¿Acaso pensaste que un bandido andaba solo?

Es el peor error que puedes cometer.

A medida que hablaba, aparecieron en la rama de un árbol dos siluetas a un costado de Dann y del bandido, un hombre y una mujer; ambos vestían túnicas negras que les llegaban hasta la mitad de las piernas, y también portaban máscaras blancas, sencillas, sin ningún rasgo en particular.

– ¡¿Q-Qué hacen aquí?!

¡¿Fúen, Rinju?!

Les había dicho que esperaran en el pueblo —preguntó el bandido que peleaba con Dann, con la voz un tanto temblorosa.

– Sasai, te dije que consiguieras información y, en cambio, te pones a jugar con unos niños.

Siempre haces caso omiso a las órdenes que te dan, ¿y aún preguntas qué carajos hago aquí?

De verdad que no tienes remedio…

Pero al ver estos chicos tan interesantes no podría decir que has perdido el tiempo…

Sobre todo por ese de ahí —al decir esto señaló a Dann con su mano, pero sin alejarla demasiado de su cuerpo—, podríamos reclutarlo, si se pone rudo, lo venderemos como esclavo, y a buen precio.

Por el contrario, de los otros dos, no sé si den algo por ellos, pero no importa, ya encontraremos qué hacer.

Un esclavo siempre es mercancía valiosa después de todo.

Desaprovechar la oportunidad de llevarnos a estos niños desafortunados en medio de un bosque desolado sería, una clara ofensa a nuestros principios.

– ¡Pues no se las pondremos fácil!

—dijo Dann mientras se ponía en guardia.

– ¡Oye, maldito!

¡¿Qué le hiciste a Chiara?!

Gritó Kasui de pronto.

Con la ira irradiada en sus ojos, apretaba con fuerza sus dientes y mantenía una mirada desafiante adherida al bandido que acababa de salir de entre las sombrías entrañas del bosque.

– «Estamos en aprietos.

Si únicamente fuera uno podría haber ganado algo de tiempo para poder escapar, pero son tres y seguro están al mismo nivel.

¡Joder!

La situación ahora mismo está fuera de control, no podemos hacer nada», pensó Dann.

Kasui se acercó a Chiara y la sujetó de los hombros con fuerza.

– Chiara, reacciona, ¡Chiara!

Tenemos que irnos de aquí, ¡rápido!

— «Por más que lo intente no pasa nada.

Para deshacer esto necesito magia que esté a su nivel», se lamentó.

—Kasui se puso de pie bastante frustrado después de no haber podido despertar a Chiara en su último intento—.

¡Oye, Dann, vamos a darle una paliza a estos tipos!

– ¡¿Qué estás diciendo?!

No podemos hacerles frente, ¡debemos huir!

– ¡¿Huir?!

Kya, ja, ja, ja.

¿Acaso crees que pueden escapar de nosotros?

—dijo Fúen—.

No me hagas reír, por desgracia no tienen escapatoria… Pero si quieres pelear…

El bandido se lanzó del árbol.

Una vez cayó al lado de su compañero, se quitó la máscara.

Varias cicatrices se alcanzaron a notar primero, junto a una sonrisa maliciosa y unos ojos sombríos, con los que lanzó una mirada feroz llena de intenciones asesinas hacia Dann y le preguntó.

– ¿Empezamos?

Al escuchar esto, Dann se estremeció, y una ola de horror recorrió todo su cuerpo en cuestión de segundos.

Sabía que tenía a la muerte en frente suyo.

– ¡K-Kasui!, ¡llévate a Chiara ahora!— ¡Ugh!

Fúen, en un parpadeo se acercó a Dann, lo cogió del cuello y lo alzó.

Se quedó mirándolo por unos segundos, justo después, lo estrelló tan fuerte contra el suelo, que creó una pequeña hendidura en él.

Fúen no pareció esforzarse en lo más mínimo, solo sonrió de manera maliciosa mientras lo hacía.

– ¡Dann!

Kasui, sin pensarlo dos veces, arremetió con todas sus fuerzas hacia Fúen, pero de nuevo, Sasai se interpuso en su camino.

– ¿A dónde crees que vas, mocoso?

Sasai, sin darle tiempo a Kasui de reaccionar, le descargó una patada en el antebrazo que lo mandó a un costado y lo estampó contra una gran roca.

– H-Huyan, K-Kasui… —dijo Dann, quien yacía en el suelo con la mano de Fúen apretando su cuello, incapaz de moverse.

– «¡Mierda, mierda, mierda!

¿Cómo pasó esto?, ¿por qué a nosotros?, ¿por qué ahora?

Dann, no…

Tanto que entrené, tanto esfuerzo, ¿para qué?

No puedo salvar a nadie que esté en peligro en frente de mí, Dann».

Se lamentó Kasui desde lo más profundo de su ser mientras yacía recostado contra la roca.

Con su brazo dislocado, su hemorragia interna había empeorado y ahora se encontraba sangrando por su nariz y boca sin parar, todo esto mientras sentía que la conciencia le fallaba.

Casi pensó que había llegado a su límite en serio.

– Ese mocoso se creyó héroe y consideró que podía rescatar a su amigo, pero mira cómo terminó… Sasai, debiste contenerte, en su condición no nos servirá para nada.

Míralo, debe estar sufriendo justo ahora.

Le haré un favor y le daré el golpe de gracia.

Fúen sacó una espada corta con empuñadura de plata y se dirigió hacia Kasui decidido a acabar con él, no parecía apresurado para hacerlo, se acercó muy lento hacia donde estaba él.

– ¿A dónde vas, maldito?

Todavía no hemos acabado…  Dijo Dann aún en el suelo, tratando de ponerse de pie.

Rodó con dolor para quedar boca abajo y poder apoyar sus manos en la tierra y levantarse, pero solo logró apuntalar un pie y una rodilla.

Sus fuerzas se habían ido por completo, y ahora se movía gracias al impulso de adrenalina que se había desatado por todo su cuerpo.

– Fúen, yo me encargo de este—  – No, está bien, fue irrespetuoso de mi parte dejarlo así, se merece un trato especial.

Con un solo golpe lo noquearé.

Por aquel no hay que preocuparse, ya perdió la voluntad para pelear.

Fúen miró a Kasui antes de guardar su espada y dar media vuelta para marchar de nuevo hacia Dann, y mientras iba, levantó su mano a la altura de su pecho, con la palma apuntando hacia Dann empezó a preparar un hechizo mientras le dijo:  – Te venderemos muy caro, pagarás por todos los problemas que nos has causado.

Quién diría que aguantarías tanto.

De verdad que serás una mercancía valiosa.

– ¡Detente!

¡Maldito!…

No te atrevas a ponerle un dedo encima a mi hermano…  Kasui logró ponerse en pie y gritarles a los bandidos.

A pesar de estar herido de gravedad, no demostraba dolor en su rostro.

Con la mirada fija en Fúen, dejaba en evidencia que se hallaba un poco consumido por la ira y la desesperación.

– Tch.

Ya me estás empezando a molestar, deberías esperar tranquilo a que llegue tu momento de morir, no te esfuerces, pronto podrás descansar.

Kasui, ante los enemigos a los que se enfrentaba, las graves heridas y el hecho de estar de frente a su propia muerte, pudo levantarse y volver a retar a sus rivales, aunque no parecía como el mismo de antes; la luz que siempre estaba presente en sus ojos se había ido, y ahora solo quedaba una profunda oscuridad, una oscuridad que lo devoraba todo y a todos, pero sobre todo, a Kasui.

– ‘¿Eh?

Todo está oscuro.

¿Dónde estoy ahora?

¿Qué es esta oscuridad que me rodea?

¿Me morí?

Dann, ¿qué pasó con Dann—?’  – ‘Qué gracioso, ¿no te parece?’  – ‘¿Quién dijo eso?’  Preguntó Kasui, dirigiendo su mirada hacia todos los lados, pero sin resultado alguno, no pudo encontrar a ninguna persona, solo había una profunda oscuridad que lo cubría todo.

– ‘¿Quién?

¿Preguntas en serio?

… Tú lo sabes muy bien, no me ignores, ¡mírame!’  – ‘¿Cómo quieres que haga eso?’  Kasui quedó helado, justo ahí, en ese mismo instante lo pudo ver.

Estaba frente a él, a escasos metros de donde se encontraba, de un momento a otro lo logró detallar claramente, como si se hubiera materializado sin previo aviso, pero había estado allí desde siempre.

– ‘¡¿Pero qué…?!

Te pareces a mí.’  – ‘Je.

No solo me parezco… Soy tú… O al menos una parte.’  – ‘Debo estar soñando, nada de esto es real, ¿verdad?’  – ‘Por supuesto que no.

Estás hablando contigo mismo en un espacio vacío, nada de eso tiene sentido, ¿cierto?’  La impotencia que sentía en ese momento lo carcomía por dentro, lo partía en miles de partes.

No poder hacer frente a su situación lo condujo a perder la conciencia allí donde estaba, parado en frente de Dann y los bandidos, y a entrar a un estado que solo se lograría mediante la meditación por varias decenas de años: “La pacificación total”, pero Kasui desconocía por completo este hecho.

– ‘Cierto, una vez salga de este sueño, todo será normal, como siempre ha sido, despertaré en mi habitación, tendré que ir a Liorna y después iré al bosque a entrenar solo… ¿Cierto?’  – ‘No, me temo que no es así, te encuentras inconsciente allá afuera… Justo ahora estás a punto de morir.

Si no haces algo, todo se acabará…’  Kasui se quedó perplejo, tratando de asimilar lo que estaba pasando.

Para él, todo lo que decía la persona que tenía enfrente era demasiado irreal como para creerle de buenas a primeras.

– ‘Eh… Si esto es real, ¿dónde estoy y quién carajos eres tú?, ¿por qué te pareces a mí?, ¿por qué me encuentro en un lugar como este?, ¿qué se supone que debo hacer ahora?, ¿cómo salgo de aquí?’  – ‘Oye, espera, son demasiadas preguntas.

Primero, estás en un lugar muy profundo de tu conciencia —le empezó a responder—, llegar a este punto es un logro; segundo, soy una manifestación de ti mismo, de tus anhelos, sueños, deseos, tus motivaciones, todo eso me dio forma, por eso me parezco a ti; tercero, estás en este lugar porque te estás enfrentando a una situación que te supera, a ti y a tus capacidades, estás aquí porque quieres poder, un poder como ningún otro, que te ayude a deshacerte de todos los males que te están persiguiendo en este momento y lo que tienes que hacer ahora para salir de aquí, es dejar que yo me encargue del resto allá afuera—’  – ‘Detén lo que estás diciendo, no me agrada esto.’  – ‘¿A qué te refieres?’ —preguntó muy extrañado.

– ‘Puede que te parezcas a mí, hables igual a mí, incluso que huelas como yo, sin embargo… Tú no eres yo.

Lo sé por la mirada asesina que tienes en este momento.

Puedo sentir tu sed de sangre, si te dejo hacer lo que te plazca, no sé qué pueda pasar, y que sonrías de una manera tan siniestra mientras tienes mi rostro no me agrada para nada.’  – ‘¿Jeh?

Tus sentidos son agudos, pero ya lo sabía.

Ja, ja, ja.

Expresó el otro Kasui mientras se reía de una manera tan perversa y desquiciada, que estaba empezando a inquietar a Kasui de una forma irracional.

– Después de todo, no mentía al decir que soy “tú”, pero ya es muy tarde, no puedes hacer nada para detenerme, estás demasiado débil justo ahora para lograr algo por ti solo, necesitas poder… Me necesitas a mí… —el “otro” comenzó a acercarse muy despacio.’  – ‘¿Qué haces?

Quédate ahí, no te muevas, ¿eh?

¿Qué pasa?

¿Qué es esto?’  Kasui, sin saber cómo, tenía sus pies cubiertos por aquella capa oscura y sombría que recubría todo el lugar en el que se encontraban.

Con cada paso que daba el “otro” la negrura lo envolvía más y más, hasta cubrirlo casi por completo, para cuando el “otro” lo alcanzó, solo quedaba la cabeza de Kasui libre.

– ‘Te lo dije antes, eres débil, no puedes hacer nada contra mí, soy tu versión más fuerte.

Ahora deja que me haga cargo.’  Dicho esto, acercó su mano a la cabeza de Kasui y la oscuridad continuaba cubriéndolo, y para cuando su palma alcanzó el rostro de Kasui, la oscuridad ya lo había cubierto por completo.

– ‘Descansa, lo hiciste bien.

Ahora me toca a mí.’  Todo lo que pasó en la conciencia de Kasui no tomó más de unos cuantos segundos.

Afuera apenas se habían percatado de la actitud de Kasui, vacía, como si su cuerpo no albergara más su alma.

– Oh, Kasui, ¿cómo permitiste que le pasara esto a tu cuerpo?

Eres muy descuidado.

—dijo el “otro”, quien ahora tenía el control del cuerpo de Kasui—.

Debemos enseñarles a estos vejestorios a no meterse con nosotros, ¿no te parece, Kasui?

– Pero qué está diciendo.

—dijo Fúen, quien se encontraba de frente a Kasui—.

¿Qué le pasó?

Acaso perdió la cordura.

– Bien, bien, comencemos con la masacre —el “otro” giró su cabeza sobre su hombro izquierdo y sonrió—.

Je, je.

Con el control del cuerpo de Kasui, aquella persona que parecía ser él, se puso serio, afinó sus sentidos al máximo, clavó su mirada en los enemigos que estaban en frente de él y emitió una fuerte sed de sangre por todo el lugar, dejando a los bandidos atónitos ante tal presencia.

Habiendo intimidado a Fúen y a Sasai un poco, el “otro” extendió los brazos y de estos se empezó a destilar una sustancia negra, igual de oscura que el sitio donde antes se hallaba Kasui.

Esta esencia se esparció alrededor de su cuerpo y formó una túnica que lo cubrió, el resto siguió escurriéndose hacia el suelo formando un círculo perfecto, con el “otro” en el centro de este.

La temperatura del aire alrededor bajó y ahora el ambiente se sentía lúgubre y aterrador.

Fúen y Sasai pensaron que estaban viendo a la encarnación de la muerte en persona.

– ¿Q-Qué es esta presión?

Me siento sofocado —expresó Sasai, que se hallaba más atrás mientras se agarraba el pecho con fuerza.

Poco a poco comenzó a sentir como una fuerza invisible le aprisionaba los pulmones y lo dejaba sin aliento.

– ¡¿Quién es este mocoso?!

¡¿Cómo puede emanar semejante presión tan ominosa?!

– Los voy a destruir, tendrán muertes tan dolorosas que hasta sus almas lo sentirán.

– K-Kasui… No, no puede ser él, Kasui no actuaría de esa manera —se dijo Dann a sí mismo.

Aquel círculo negro en el suelo se deformó y volvió a formarse una y otra vez.

Dentro de este, bultos descontrolados fluctúan como si fueran a reventar y a expulsar más de esa materia espesa que cubría el suelo.

Al cabo de unos segundos, la sombra empezó a escurrirse hacia Fúen y Sasai.

Aunque era evidente que ellos tenían una gran ventaja sobre Kasui en cuanto a nivel, en ese momento se sintieron abrumados por él, y el “otro” lo sabía muy bien, pues la sonrisa desquiciada que tenía en ese momento lo delataba.

Pronto comenzó a ganar confianza, y a medida que empezaba a tomar mayor control sobre su cuerpo, su poder aumentaba.

Se creyó invencible en ese instante, pero no consideró el hecho de que había alguien más.

Desde un principio no le puso importancia.

Los bandidos tenían una compañera, Rinju, y ella no tenía planeado dejar que nada de esto pasara.

En un parpadeo se puso a la espalda de él sin que se percatara, sacó un par de cadenas de sus mangas y se las lanzó por detrás atándolo del cuello y del torso.

El “otro” aún no había ganado el control suficiente para reaccionar a tiempo al ataque de Rinju y no pudo impedir que lo sacara del centro del círculo, el cual era su principal objetivo.

Una vez que lo tuvo fuera, rompió un par de runas con rapidez para desatar un hechizo de sellado y uno de parálisis que albergaban estas.

El sello se esparció por todo el cuerpo de Kasui, disipando el manto negro que lo cubría y el círculo del suelo se desvaneció, como si fuera agua regada en la tierra.

Mientras que el hechizo de parálisis se esparció por la cabeza, provocándole un choque con el fin de dejarlo inconsciente, rompiéndose así el control que el “otro” tenía sobre el cuerpo de Kasui en ese instante.

– «Je, je.

Fueron solo unos segundos, pero… se sintió bien.

Ver el terror en sus caras fue grandioso.

No me pueden mentir, sé perfectamente cómo huele el miedo.

La próxima vez seguro que me quedaré con el control de este cuerpo, lo puedo asegurar», fue lo último que pensó el “otro Kasui” antes de desvanecerse por completo en sí mismo.

– «¿Qué pasó, y por qué de repente me siento tan cansado?

¡¿Eh?!

¡¿Me estoy cayendo?!

¿Por qué mi cuerpo no reacciona?».

Pensaba Kasui mientras se precipitaba, desconcertado, sin saber lo que recién había pasado allí en ese mismo lugar.

– «Por un momento percibí una energía rara emanar desde mi interior, pero no sé qué era, recorría todo mi cuerpo y se sentía…

familiar.

¿Qué pasó con el tipo de hace un momento?

Parecía un sueño, pero lo que ocurrió fue muy real.

Aún me parece escuchar su voz en mi cabeza… Mátalos», pensó antes de caer semiinconsciente en el suelo.

– ¡Joder!

Menudo susto me he pegado.

¿Qué fue eso de ahora?

…

Oe, Rinju, ¿por qué lo noqueaste tan de repente?

Quería ver qué hacía el mocoso.

– Cállate.

—le replicó con desdén—.

Seguro hubieras muerto, además no hay tiempo para eso, porque viene alguien hacia nosotros.

Coge a los niños y llévatelos.

– ¡¿Qué?!

Eso es imposible, ¿no pusiste una barrera?

– Sí, lo hice, pero aun así saben que estamos aquí, se acerca muy rápido, date prisa y llévatelos.

Resultaron ser interesantes, haz que valga la pena.

– Está bien —Fúen levantó el cuerpo de Kasui que yacía inconsciente en el suelo al pie de Rinju.

– ¡Apúrate!

—gritó Rinju.

– Bájalo maldito, no te lo…

puedes llevar.

Expresó Dann, pero apenas y se le pudo escuchar, se encontraba sin nada de fuerzas en su cuerpo.

Por dentro estaba rogándose a sí mismo, a su cuerpo por un poco más de fuerzas.

– Ya cállate —dijo Sasai al momento que le asestó un golpe en la parte trasera del cuello a Dann con la fuerza suficiente para dejarlo inconsciente.

– ¿Qué hacemos con la chica?

Nos puede servir de algo, ¿no lo crees?

—preguntó Fúen.

– No, déjenla, no hay tiempo y nos retrasará.

– Yo me la llevaré —dijo Sasai.

– ¿Qué estás haciendo?

Debemos irnos.

A unos trescientos metros de donde se encontraban ellos, algo se acercaba a una gran velocidad.

No se distinguía muy bien qué era por culpa de la rapidez tan elevada a la que se desplazaba.

Medía poco más de dos metros y parecía tener cuatro patas.

Era muy grande para ser humano y demasiado veloz para ser un Kaijin común de la región.

¿Qué era eso, y por qué se dirigía hacia ellos?

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo