Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

X: WARRIOR - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. X: WARRIOR
  3. Capítulo 4 - 4 EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ PARTE DOS
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ: PARTE DOS 4: EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ: PARTE DOS EL DÍA QUE MI VIDA CAMBIÓ: PARTE DOS  Kasui no podía evitar el desarrollo de su situación, aunque pudo librar la muerte, por el momento, aún corría un grave peligro.

A punto de ser secuestrado y llevado a quién sabe qué lugar, un extraño ser se acercaba a una velocidad increíble, podría ser un Kaijin furioso con el simple deseo de atacarlos a todos sin importar quién sea, o un aliado en camino a su rescate.

– ¡Ya está aquí!

—dijo Rinju a la vez que se preparaba para recibir al inoportuno intruso.

De repente, apareció por fin de entre los árboles y los arbustos alguien montado a caballo a toda velocidad.

Su inconfundible armadura lo describía muy bien, sobre todo el sello que llevaba grabado en la parte delantera de la pechera; el escudo de armas de la fuerza armada oficial de caballeros de Neos.

Un caballero montado en su fiero caballo marrón llegó a aquel recóndito lugar.

– ¡Los encontré!

Dijo el Caballero.

Una vez salió de entre el bosque y sin darle tiempo al Bandido que tenía a Kasui en su poder, se dirigió hacia él a toda prisa, aún montado en su caballo.

Cuando alcanzó una distancia corta de Fúen se lanzó en su dirección y con una patada enérgica en el rostro lo arrojó lejos, no sin antes asegurar a Kasui en sus manos y recuperarlo de Fúen.

Se veía seguro, confiado, pero, sobre todo, se veía fuerte e imponente, se notaba la experiencia que tenía ese caballero.

Con Kasui sentado en el suelo a su lado y su cabeza apoyada en su brazo, lo miró y dijo mientras sonreía:  – No os preocupéis; hemos venido a rescataros.

Nada os pasará, tenéis mi palabra.

– E-Es un caballero.

¡¿Qué hace aquí?!

¡¿Cómo nos encontró?!

—preguntó Sasai muy preocupado.

Kasui, en un breve momento de lucidez, se percató de lo que acontecía en frente de él.

– «U-un Caballero, uno de verdad.

Jamás había visto a ninguno.

Muy rara vez vienen a la isla.

Y cada vez que venían, algo ocurría y no podía verlos», pensaba mientras el caballero lo dejaba recostado en un árbol.

«Puedo ver su reluciente armadura, tan brillante como el sol, y también ¡su espada!», Kasui no pudo evitar emocionarse al ver a tal personaje.

«La empuñadura es de Oro, eso quiere decir que es…», pensó mientras abría un poco más los ojos.

– E-es un Caballero de Rango Oro.

¿Qué hace en esta isla?

Y, ¿por qué?

Antes de poder terminar lo que estaba diciendo, Sasai recibió una patada del caballero en el vientre, tan fuerte que provocó que soltara a Dann.

– «Qué rápido.

Hace un momento estaba aquí a mi lado y en un instante ya se encontraba allá.

No pude seguir sus movimientos, por un instante desapareció de mi vista.

Es… Asombroso», pensó Kasui mientras ponía mucha atención, no quería perderse de nada.

El Caballero rescató a Dann de una manera muy impresionante e impecable, en ningún momento vaciló.

Sin sospecha alguna era una persona formidable.

Rinju se encontraba a pocos metros de ahí, y sin dudarlo por un momento tampoco, planeaba lanzarse hacia él, pues de entre los tres bandidos, ella era la más fuerte y podría rivalizar con aquel caballero y enfrentarlo en un uno a uno sin la ayuda de nadie.

Al momento en el que el caballero se dirigió hacia Kasui con Dann en sus brazos, generó una apertura; le dio la espalda a Rinju, pero a pesar de eso no lucía preocupado por lo que pudiera hacer ella en ese instante, y la mujer lo notó.

Sin detenerse a pensarlo un poco, se decidió a atacar al caballero por la espalda.

Se lanzó solo para ser detenida en la mitad de su trayecto por un flechazo.

Gracias a los finos reflejos que tenía pudo detenerse a tiempo y la flecha solo rozó un poco su máscara.

Rinju una vez que se detuvo miró al lugar de donde provino el disparo, buscando descubrir quién se la había lanzado, y pudo ver a un par de personas más que estaban de pie al borde del claro.

Un caballero sin armadura completa, con una capa mediana que le cubría un hombro, característico de los magos que se unen a las órdenes de caballería, y una joven que apuntaba a Rinju con un arco que sostenía.

– ¡No te muevas!

— «¡Joder!

Casi no lo alcanzamos.

Su caballo es igual de enérgico que él», pensó mientras trataba de recuperar el aliento — ¡Oye, Hansel, ¿qué pretendías dejándonos atrás a Marco y a mí?!

– Oh, lo siento, Lucy.

No deseaba hacer eso, pero sentí que debía apresurarme o lo lamentaría después.

Marco encárgate de los niños, ponlos a salvo.

– Entendido —respondió Marco antes de coger a Chiara y acercarla a Dann y a Kasui.

– «Son tres.

Debo estar soñando.

¡Es tan genial!

El que llegó primero tiene una espada con una empuñadura de oro, está por encima del nivel trescientos.

Ella tiene un arco de madera recubierto en plata, su nivel sobrepasa el doscientos.

Y él es un mago con un brazalete hecho por completo de plata», pensó, al mismo tiempo que Marco los envolvía a los tres en ramas curativas.

«Su nivel también sobrepasa el doscientos, seguro es un mago muy diestro», pensó muy asombrado.

– ¡Ya os llegó la hora bandidos, de esta no os vais a librar!

– ¿Qué hacemos?

—preguntó Fúen, que apenas estaba recuperándose del golpe que le dio Hansel.

– No podemos hacer nada.

Debemos irnos, hay que informar a la organización sobre esto.

– No los dejaremos ir —dijo Lucy mientras tensaba más su arco y les apuntaba.

– Pertenecéis a Dand, ¿no es así?

Hace un buen tiempo estamos tras vuestro rastro y por fin nos topamos con algunos de vosotros.

No os permitiremos escapar —expresó Hansel.

– Así es, hacemos parte de Dand, pero no está en nuestros planes dejarnos atrapar, así que no te ilusiones.

– Ya lo veremos.

Hansel blandió su espada contra Rinju, pero en eso apareció un muro de cristal que le bloqueó el camino al tajo que dibujó con el ataque rápido que intentó ejecutar.

El brillo dorado de la espada del caballero fue lo último que el miedo alcanzó a reflejar antes de disolverse en el aire.

– Ya te dije que no tenemos planeado permitir que nos capturen.

El cristal se extendió hacia los bandidos sin detenerse.

Fúen, Sasai y Rinju quedaron envueltos por una capa gruesa de aquel cristal que ella misma había hecho con su magia.

– No nos enfrentaremos esta vez, pero seguro no será la última vez que nos veamos.

Ya nos podremos batir en duelo en otra ocasión —dijo.

Justo después se rompió el cristal en diminutas piezas que salieron volando por los aires con la ayuda del viento y los bandidos desaparecieron.

– ¡¿Qué?!

¡Maldición!

Oe, Marco, ¡¿podéis rastrearlos?!

No pudieron haber ido muy lejos.

– Me temo que no puedo hacer eso, el hechizo que acaban de usar es magia de transportación de Cristal.

Es de tipo espacial, pudieron aparecer en cualquier parte que hayan logrado marcar con anterioridad, y además…

es un tipo de magia muy raro.

— «Demasiado, pocos magos poseen hechizos de magia espacial.

No pude ver si fue ella quien lanzó el hechizo, o tenía una runa.

Sin duda aquella mujer no es cualquier Mago, pero…», Marco recordó que el brazalete que Rinju llevaba puesto estaba fabricado en Cobre.

«¿Cómo es posible que una maga de ese nivel pueda hacer algo así?

Aquí hay algo más grande de lo que imaginamos», pensó para él mismo.

– Entiendo.

Siendo así, debemos ocuparnos de estos niños.

Hay que llevarlos a un lugar seguro para que se recuperen.

– Está bien, mientras tanto les seguiré dando primeros auxilios, sus heridas son un poco graves, pero nada que no pueda solucionar.

– Podéis hacerlo Marco, sois muy talentoso.

– «Ahora estoy a salvo… creo que podré… dormir tranquilo», pensó Kasui segundos antes de desvanecerse por completo en sí mismo.

***  Mientras tanto, en algún lugar desconocido, aparecieron los bandidos al interior de un castillo enorme y oscuro dentro de los cristales en los que se habían metido para huir minutos antes.

El castillo olía a piedra caliente y secretos antiguos; las columnas susurraban un idioma que ya no existía.

Rinju deshizo un poderoso hechizo de ilusión que tenía activado sobre ella misma y la forma de su brazalete cambió.

El brazalete de su mano estaba empañado de un aura carmesí, y las joyas que de pronto aparecieron dejaron claro el rango en el que se encontraba; Rubí.

– Iré a darle el informe de la situación al señor Aquior, ustedes encuentren a Zeeva, y díganle que venga aquí de inmediato.

– ¡Entendido!

– ¡Entendido!

Una vez que Sasai y Fúen dejaron el lugar, Rinju se dispuso también a dejarlo y a dirigirse al gran salón del castillo.

Un sitio imponente y poco iluminado, adornado con largos estandartes que colgaban directo del techo hasta el suelo.

Todos estos conformaban juntos un pequeño mensaje en una antigua lengua que se perdió en la historia, hace eones.

No se sabe con certeza qué dice, pero se cree que cuenta la llegada de un mal que recaerá sobre todas las razas en el mundo.

Entre los estandartes había columnas que formaban, junto con estos, un pasillo directo al trono del castillo, un asiento gigante de piedra, pero que siempre lucía de un color rojo brillante, como si la roca estuviera a una alta temperatura, como si fuera a derretirse o más bien, como si hubiese sido fabricado de lava pura.

En aquella descomunal estructura yacía acostado un hombre, alto y fornido, de cabello plateado y de piel algo morena, que a pesar de su estatura no ocupaba una décima parte de aquel trono.

– Rinju, has regresado ya.

¿Han encontrado algo que merezca la pena?

– No, mi señor, nada sobre lo que buscábamos…

Pero sí un chico bastante interesante.

No usa magia de luz, se podría decir que es todo lo contrario a lo que en un principio usted buscaba.

—Rinju meditó y escogió las palabras adecuadas para decirle a su señor—.

Usó una magia muy rara, magia de sombras, tal y como la menciona el libro sagrado.

Aquior se sentó asombrado, con una cara de preocupación, felicidad y miedo combinados, y por un momento imaginó que la piel se le había congelado de la sorpresa que le produjo semejante noticia.

– ¿Magia oscura?

—preguntó con un tono de maravilla—.

Tan o incluso más poderosa que la magia de Luz, un tipo de magia que ninguna raza en este mundo posee, solo los Dioses tienen magia sagrada, magia de Luz, y solo los mismísimos demonios poseen esa otra magia maldita, Magia oscura.

Aquior se levantó del trono y mirando fijamente a Rinju dejó salir una risa maliciosa llena de satisfacción.

La felicidad y la emoción brotaban sin control por su cuerpo entero, pero, sobre todo, a través de su ferviente mirada.

– Tenemos mucho trabajo que hacer.

Se vienen tiempos oscuros para este mundo y nosotros, no nos dejaremos consumir por la oscuridad.

Seremos los que sirvan de guía en este nuevo mundo que se levantará después del caos.

Dejó salir una risa tan siniestra y atronadora que no hubo rincón en aquel castillo en el que no se haya podido escuchar tal demostración de felicidad desquiciada.

***  Dos mañanas después de todo lo que sucedió, en la isla de Elba.

– ¡Ahhhh!

Ahhhh ¿Ahhh?

¿D-Dónde estoy?

¡Ay!

Siento entumecido el cuerpo…

¿Eh?

¿Dónde está Dann?

¡Y Chiara!

Ayer vinieron tres caballeros.

¿Todo era un sueño?

Pues se sintió muy real.

A todas estas, ¿dónde estoy?

– Habéis despertado ya, joven.

—dijo Hansel cuando ingresó a la habitación—.

Estuvisteis inconsciente por más de un día, vuestro hermano despertó ayer, y eso que fue él quien resultó más herido.

Kasui lo miró muy asombrado, pero enseguida bajó la cabeza y dijo:  – Dann… Desearía que solo hubiera sido un mal sueño, pensé que íbamos a morir…  – Vuestro hermano se encuentra bien-  – ¡¿Dónde está ella?!

¡Chiara!

¡¿Ella se encuentra bien?!

– Ella está bien-  – ¡Despertaste, Kasui!

—dijo Chiara al momento en el que entró en la habitación.

– «Pero dejadme hablar», se dijo Hansel a sí mismo.

– Dann se encuentra afuera, pero está algo débil, aún no está recuperado por completo.

Le dije que no se levantara de la cama, pero no me hizo caso.

– Me alegro de que estén bien —le dijo Kasui mientras la miraba con una expresión de alivio—.

Por cierto, ¿dónde estamos?

Y, ¿quién es él?

– Estamos en la casa del alcalde y él es…

—Chiara se quedó mirando a Hansel, como esperando que él mismo se presentara.

– Oh.

Cierto, no me he presentado de manera formal.

Mi nombre es Hansel Magno, soy un Caballero de la orden de caballeros de Neos de la sección del Norte, nivel trescientos setenta y ocho.

Soy un caballero clasificación D.

– Asombroso, Así que nada de eso fue un sueño, de verdad pude ver a un caballero real en acción, pero ¿qué hace aquí?

– Mis compañeros y yo estamos tras la pista de una organización de bandidos muy peligrosa que ha estado creando estragos por toda la región sur del gran continente.

Seguimos el rastro de esos tres hasta esta isla.

– Ya veo —Kasui asintió con la cabeza.

– ¡Por favor, aceptad mis más sinceras disculpas, los dos…!

¡De haber actuado más rápido no hubierais pasado por esto!

—dijo Hansel en un tono muy enérgico mientras bajaba un poco su cabeza.

– N-No es necesario que se disculpe.

No pasó algo peor gracias a ustedes y, además, pudimos salir vivos de eso porque llegaron a rescatarnos —le respondió Kasui.

– Es verdad, en esta isla la mayoría es de rango Cobre, hasta ver a alguien que tenga una clasificación como la de Plata es una rareza, y que venga un grupo de Caballeros es todavía más increíble.

– ¡De verdad lo siento!

—insistió Hansel.

– Kasui siempre ha anhelado entrar a alguna gran orden —comentó Chiara de repente.

– Chiara no-  – ¿En serio?

Os podéis unir a los caballeros —dijo Hansel sin demora alguna después de escuchar eso—.

Dime, ¿tenéis destreza con la espada?

Si es así, puedes unirte a la Orden oficial de Caballeros del gran continente, allí te acogerán y te entrenarán bien.

Casi es temporada de reclutamiento, puedo hablar con un General para que te instruya en persona-  – N-No hace falta, agradezco su buena disposición, pero en realidad…

Quien sí desearía entrar a la Orden de los Caballeros es mi hermano Dann, de pequeño siempre hablaba de eso.

Pero ahora dice que quiere quedarse en el pueblo y ser un Worker.

– Dann… —dijo Hansel al momento en el que se le vino a la mente un recuerdo del día en que rescató a Kasui, a Chiara y a Dann.

***  – Entiendo, siendo así, debemos ocuparnos de estos niños.

Hay que llevarlos a un lugar seguro.

– Antes de eso terminaré de darles primeros auxilios para que sea sensato moverlos.

No queremos que sus heridas empeoren.

– Hay algo…

especial en estos niños.

No sé con exactitud cuánto tiempo pasó antes de que nosotros llegáramos aquí, pero se nota que les dieron trabajo a los tipos de hace un rato.

Solo mira lo malheridos que están.

Pusieron todo sobre la línea para sobrevivir.

– Tienes razón, percibo mucha fuerza en ambos, rebosan de energía…

—dijo Marco al mismo tiempo que miraba a Dann.

Por su mente no pasó lo que vendría después.

Dann de repente se despertó y se levantó para ponerse en guardia en ese preciso instante.

– ¿Q-quiénes son ustedes?, ¿dónde están los tipos de antes?

—preguntó muy confundido.

Apenas podía mantenerse en pie.

– ¿Cómo puede estar de pie?

No he sanado sus heridas por completo y además… hasta hace un momento estaba inconsciente.

– Cálmate por favor.

En tu condición no es recomendable que hagas eso, debes descansar, hemos venido a ayudar, los bandidos ya se fueron, somos caballeros, así que no tienes nada por lo cual preocuparte…  – Caballeros, eh…

—Dann se desmayó y empezó a caer.

Hansel lo recibió antes de que sus rodillas pudieran tocar siquiera el suelo.

– Increíble.

Me he asustado por un momento, pero creo que ya es seguro moverlos a un lugar para que descansen, vamos, — «Este chico…», pensó mientras se dibujaba una sonrisa en su rostro.

***  De vuelta en la actualidad, Hansel estaba pensativo, perdido en los recuerdos de ese día.

Regresó al presente de manera abrupta al momento en el que Kasui dijo:  – La verdad es que he entrenado mucho con la espada, me he vuelto algo bueno usándola, así que empecé a practicar con martillos y a tratar de lanzar pequeños hechizos.

A decir verdad, amaría entrar a la facción de Caballeros, tanto como quiero ingresar a un colegio de Magos, o unirme a un ejército de Guerreros.

Así que he estado entrenando muy duro para dominar todos los artes—  – Imposible —dijo Hansel, interrumpiendo lo que estaba diciendo Kasui.

– Pero…

– Eso es imposible…

No porque alguien diga que es así, o por qué no seas capaz de realizarlo, simplemente no se puede hacer.

Una persona normal soportaría el poder que cultiva durante toda su vida perfeccionándose en solo un arte.

Solo grandes Héroes y Leyendas han demostrado poder dominar un arte y manifestar un poco de poder en algún otro campo.

Héroes Guerreros, diestros con un martillo de guerra, capaces de lanzar hechizos de un nivel avanzado, o grandes Magos de rango Leyenda con hechizos de capacidades destructivas inimaginables que usan habilidades de espada como si fueran Caballeros natos, y Héroes caballeros que empuñan espadas y martillos como si fueran Híbridos de Caballero y Guerrero.

Estás hablando de obtener poder absoluto que sea capaz de vencer a cualquiera.

– Eso no es lo que busco —respondió Kasui con un tono apagado.

Kasui sintió que las palabras de Hansel pesaban más que una armadura completa.

Soñar era su única forma de no hundirse, y aun así, ahora esos sueños le parecían una condena.

– Lo sé, tal vez no tengáis malas intenciones, pero otro punto a tener en cuenta es que cuando se te sea otorgado un cristal verdadero, este solo tomará la forma de lo que tu corazón más anhela.

Se convertirá en el instrumento que sea uno contigo y tu arma, artefacto mágico o herramienta que sea más compatible contigo, y no podrás progresar en los demás artes, por mucho que intentes no habrá avance alguno.

No me refiero a que no podáis lanzar hechizos o a que no podáis blandir una espada o levantar un martillo, estoy hablando de activar las habilidades de las armas, como coger un martillo y hacer un cráter del tamaño de una ciudad si eres un Mago, o abrirle un agujero en el pecho a un titán con un hechizo si eres un caballero que se especializa en el arte de blandir espadas, o partir montañas en dos con tu espada si lo que de verdad eres es un Guerrero que solo ha logrado usar martillos.

– Eso no puede ser verdad —expresó Kasui.

En su cara se veía una expresión de frustración.

– Creedme, esto es cierto y está demostrado.

No penséis que sois el primero que intenta lograr lo que vos queréis.

En el pasado muchos lo han probado y no han conseguido tener dominio de más de dos artes debido a su nivel, y aquellos con el nivel suficiente han sucumbido ante el poder abrumador, no existe cuerpo humano que lo resista.

Por supuesto que puedes usar otra cosa, por ejemplo, si llegáis a ser un mago, podéis usar una espada, pero solo te servirá para pelar manzanas si te enfrentáis a un caballero que se desarrolló en el arte de la espada, ¿qué haríais si carga de poder su espada y arremete contra ti?

Lo más lógico sería crear una barrera con vuestro poder mágico que es donde reside todo vuestro potencial, porque si ponéis tu espada sería como poner una pequeña rama, al no poder fusionar tu cristal con dicha espada no vais a poder dirigir vuestro poder a la espada y será solo un pedazo de metal vacío, lo mismo pasa si sois un guerrero y tu arma ideal es un martillo o un hacha de guerra, solo podríais parar dicho ataque con esa arma, no con un hechizo de barrera que se rompería más fácil que una tela.

Entendéis a qué me refiero ahora ¿no?

– El gran Dios lo logró…

– Habláis de aquel Dios de los cuentos de hadas.

Eso es solo eso, una fábula, y si fuese real, eso pasó hace más de mil años.

– Algún otro Dios debió lograrlo antes —insistió Kasui.

– Si es así, entonces deberíais llegar al nivel de un Dios para conseguirlo, pero estoy al tanto de tu rara condición.

Además, no se conoce otro Dios que lo haya alcanzado antes o después, y el último que consiguió ese rango desapareció hace ya más de cien años.

Desde entonces nadie ha pasado de ser grado Leyenda.

Deberías unirte a la Orden de los Caballeros, podrías convencer a tu hermano Dann de ir contigo también, y más adelante puede que…

con un nivel mayor…

aprendas otro arte.

– Entiendo.

Soy un tonto de verdad.

Me motivé por un simple cuento de hadas, comparado con otros, que me da derecho a ser más fuerte.

Soy tan idiota.

– Vuestra fuente de motivación es bastante válida, un sueño es un sueño, siempre os motiváis a superaros gracias a los sueños, no importa que tan imposible o irracional parezcan, llevan a superarse a uno mismo.

Si la humanidad no soñara, no estaría donde está ahora.

– No le des tantas vueltas al asunto, has entrenado bastante, bien podrías ser un guerrero o un caballero, tu fuerza no se puede comparar con la de nadie más —agregó Chiara.

– Pero…

– Ya no digas más…

Ya casi está el desayuno.

No te impacientes por eso, tienes que descansar y recuperarte pronto.

Vale —Kasui permaneció en silencio.

– «Kasui… Un joven muy interesante», opinó Hansel mientras abandonaba el cuarto.

– «Bien, dejaré de soñar tanto y me pondré serio.

Santo cielo, ¿en qué estaba pensando?

Si no puedo desarrollarme en nada, ¿cómo me atrevo a fantasear de este modo?», repasó Kasui mientras estaba mirando hacia la ventana y apretaba muy fuerte los puños.

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo