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X: WARRIOR - Capítulo 6

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  3. Capítulo 6 - 6 TOMANDO DECISIONES PARTE DOS
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6: TOMANDO DECISIONES: PARTE DOS 6: TOMANDO DECISIONES: PARTE DOS TOMANDO DECISIONES: PARTE DOS  Kasui quedó atónito con lo que le dijo Hansel, y no podía creer que su hermano Dann hubiera decidido salir de Elba y aventurarse en el mundo.

Dann, quien siempre había sido reservado, ahora estaba mostrando una nueva faceta impropia de él y a Kasui todo esto le inquietaba, él más que nadie quería saber las razones de tales decisiones de su hermano.

Después de hablar con Hansel en la zona que usaba Kasui para entrenar, se dirigió sin ninguna demora a localizar a Dann.

– Dann…

Me alegra haberte encontrado.

Kasui, después de tanto buscar, logró hallar a su hermano, quien estaba en las plazas de mercado en el centro del pueblo, muy cerca a los muelles de la isla.

– ¿En serio dejarás Elba?

—Kasui se mostraba indeciso, no sabía cómo abordar el tema—.

Pensé que querías ser un Worker y quedarte aquí.

¿Es verdad que te irás con Hansel mañana?

Dann interrumpió lo que estaba diciendo Kasui poniendo su mano abierta a la altura de su cara y agitando su cabeza de manera leve, y después de hacer eso permaneció en silencio por un instante antes de seguir.

– Kasui.

Sí, así es, me uniré a la orden de los caballeros del gran continente.

Dijo esto mientras empezaba a caminar hacia la zona de los muelles junto a su hermano, al parecer sabía que la conversación iba a tomar un tiempo considerable, así que decidió que caminar un rato sería una buena decisión para tener esa plática con Kasui.

– Ya conversé con el señor Hansel y ahora tengo una recomendación.

– Vaya…

de pequeño siempre hablabas de ser un caballero, pero de un momento a otro solo querías permanecer en la isla y ser un Worker.

¿Qué te hizo… cambiar de opinión?

Parecías muy decidido a quedarte y no salir de aquí jamás.

Dann nada más permaneció en silencio, apartó su mirada de Kasui y mientras continuaba caminando hundió su vista en otro lugar.

Con su vista perdida en otras cosas, comenzó a repasar en su mente la conversación que había tenido con Hansel cuando estaba en la casa del alcalde.

– “Dann, ¿podemos hablar un momento?

Necesito tratar algo importante contigo.

Él se encontraba en un balcón muy amplio con vista al mar en la casa del alcalde.

Se hallaba mirando al horizonte perdido en sus pensamientos, tanto que no se percató de la presencia de Hansel, sino hasta que le habló.

– Señor Hansel.

—Dann giró de una forma un tanto brusca luego de ser sacado de sus pensamientos—.

Por supuesto —Hansel se acercó y se ubicó al lado de él.

– Escuché que queréis ser un Worker…

y que quedarte en esta isla es parte de vuestro plan.

¿Por qué?

Es fácil ver que tenéis un talento puro e innato, pero también se nota que lo ocultas.

¿Cuál podría ser la razón para hacer tal cosa?

Dann solo permaneció en silencio.

Lo sorprendió la pregunta tan directa de Hansel, y eso evocó una parte de una conversación que tuvo hace mucho tiempo con su abuelo Rizu.

“— Recuerda esto pequeño Dann…

—le dijo el abuelo—.

Tu personalidad tan bondadosa puede ser una carga si quieres ser alguien fuerte; en la vida te enfrentarás a situaciones donde tengas que sacrificar algo para proteger lo que sea más valioso para ti.

Tendrás que quitar del camino a personas que intentarán detenerte, pelearas y asesinarás a otras para proteger a los tuyos o para ver tus sueños convertirse en realidad, porque esa es la naturaleza de la existencia.

>>Tú no eres la única persona que tiene anhelos en esta vida.

Eternamente tendrás que enfrentar tus sueños con los de otros, y el que tiene la ideología más fuerte casi siempre vence sobre los demás.

Tendrías que reformar tus ideales, y si no cuentas con la osadía para hacer eso, incluso si eres el más apto de todos, no lograrás nada.

Por eso te digo que a veces, es mejor no ser nadie, ser del común y no sobresalir.

Aún si fueras fuerte y ningún ser se pudiera comparar contigo… vive como si fueses un ignorante y de esa manera serás más feliz.

Si no haces cosas peligrosas, no arriesgarás nada valioso, y no hablo solo de tu propia vida.

>>Es una manera cobarde de vivir, pero es lo más seguro que tenemos los humanos.

Somos una raza débil en comparación con otras, y también somos frágiles y a pesar del esfuerzo que hagamos no lograremos subir un peldaño, siempre estaremos en el último escalón y eso no podrá cambiar… Así que piensa muy bien lo que harás de ahora en adelante.

La vida que estás creando cada día es tuya y tú decides qué hacer con ella, pero escucha los consejos de este viejo que ya vivió lo que tenía que vivir y perdió todo lo que tenía por perder.

Tal vez te sirvan de guía en el futuro”.

Estas palabras lo marcaron mucho.

Él sabía que sería difícil cambiar su noble actitud.

Naturalmente, no le nacía ser prestigioso a costa de sacrificar a otros, así que decidió abandonar sus sueños, enterrarlos en lo más profundo de su ser y empezar a concebir una vida pacífica.

Acogió las enseñanzas de su abuelo, que permanecieron hasta el día de hoy.

Después de repasar todo lo que le dijo, Dann estuvo listo para dar una respuesta.

– Me aterra la idea de salir al mundo.

Dijo Dann de repente cuando terminó de rememorar las frases de su abuelo.

Hansel se sobresaltó un poco al oír la respuesta que dio después de ese silencio prolongado que él había dejado.

– Pensé que podía persuadir a Kasui de hacer lo mismo, convencerlo de no salir de la isla y hacer una vida buena y pacífica aquí en Elba.

Pero me equivoqué, yo solo no logré apaciguar su sed de poder.

Él no era muy hábil, pues su condición no se lo permitía, pero a pesar de eso, él siguió entrenando y haciéndose más fuerte.

Fortaleció su cuerpo y jamás se rindió, demostrando que podía hacerlo a quienes no creían en él y eso me impresionó mucho, ya que al verlo dedicarse de esa manera me hacía creer que mis ideas no tenían la seguridad ni la convicción suficiente para mantenerse.

>> Al mismo tiempo me sentía preocupado en una mayor magnitud, porque se estaba haciendo fuerte y el poder únicamente atrae problemas de una dimensión mayor; envidia, malas intenciones, odio o simplemente te pueden ver como una amenaza.

Consideré que, si lo convencía de abandonar sus sueños y que no saliera de esta isla, de alguna manera, lo estaría protegiendo.

No lo logré porque no pude ni explicarle mis razones.

—Dann apretó con mucha fuerza su puño—.

Si él se va, no podría quedarme de brazos cruzados…

Incluso si soy su hermano menor, mi deseo es protegerlo, pero no sé si tenga la fuerza suficiente si llegase el momento.

– Siendo así…

Hansel estaba estupefacto, pues la mirada que vio en los ojos de Dann era mucho más profunda de lo que se pudo haber imaginado y la forma en la que habló lo dejó en blanco por un momento.

Con un pequeño nudo en la garganta prosiguió.

– Lo único que podéis hacer es volveros más fuerte.

Ahí el talento solo no puede encargarse de todo, por muy grande que sea.

Es como el metal de la más alta calidad, si lo dejáis así no servirá para nada, tenéis que forjarlo y convertirlo en algo único.

– Me uniré los caballeros reales del gran continente, si puedes ayudarme con eso te estaría agradecido.

– P-por supuesto —de nuevo, Hansel estaba estupefacto—, personas con el potencial vuestro nos servirán mucho en las filas de los caballeros, incluyendo a tu hermano…

– No considero realista la idea de que Kasui entre a los caballeros reales, seguro se convertirá en Guerrero o en mago, desafiando las leyes de lo que se considera racional.

—dijo Dann con una risa leve—.

Ya es mejor que cualquiera con la espada, tiene mucha fluidez, si él pudiese encontrar una manera de solucionar su condición sería estupendo, pero eso mismo provocó que no se conformase solo con una, ahora lo que más quiere es potenciar sus demás habilidades, y lo seguirá haciendo.

Él considera que, actuando así, de alguna manera, podrá encontrar la forma de manifestar su poder en un arma o en un artefacto mágico.

– Procura que eso no ocurra.

Si continúa de ese modo y encuentra la manera de exteriorizar su poder, y este se manifiesta en todas sus habilidades, eventualmente se sobrecargará y su propio poder lo consumirá.

– Lo intentaré, pero…

presiento que no será fácil”.

– ¡Dann!

—Kasui interrumpió los recuerdos de Dann con un grito.

Dann se giró a mirarlo directo a los ojos.

– Alégrate —sonrió—, ¡¿no era esto lo que querías?!

– Pero…

Tú…  – No tienes que decir nada más, estaba intentando convencerme a mí de que podíamos vivir en paz, y tratar de convencerte a ti también, tal como quería el abuelo…

pero, nuestra familia no es normal.

Siempre nos persiguen los problemas.

– No habías mencionado al abuelo desde que—  – Te dije que dejaras el tema.

Empaca lo que vas a llevar, aunque no es que sea mucho.

Y, además, ¿no te despedirás de Yumiko?

– Yu-Yumiko…

¿Por qué debería?

Si quiere, que venga ella a hacerlo.

– No puede ser, ¿cuánto tiempo seguirás ocultándoselo, o acaso es Chiara quien te gusta más ahora?

– Basta.

Me sigues molestando porque dije que me parecían asombrosas por todo el poder que poseen y, además, eso fue hace años.

– ¿Estás seguro?

No las volveremos a ver en mucho tiempo.

Kasui permaneció en silencio, volviendo el momento mucho más incómodo de lo que ya estaba.

– ¿Quieres que te acompañe?

—preguntó Dann.

– …  ***  – Hola, buenas tardes, ¿se encuentra Yumiko?

– Oh, Hola Kasui.

No, ella salió temprano hoy con Chiara y no han regresado.

Pensé que estaban con ustedes.

– No las he visto desde ayer por la mañana.

V-Venía a despedirme de ellas.

Cuando regresen, les podría decir que estuve aquí y que zarpo mañana temprano.

– Por supuesto, pero ¿a dónde vas?

– Me voy al Gran continente.

Este será mi último día aquí en la isla.

– Claro que sí, Kasui, yo les diré tan pronto regresen, no te preocupes.

Kasui se dispuso a irse de ahí junto a Dann que lo estaba esperando a unos metros.

Al costado de la casa de Yumiko había un pequeño callejón, y Kasui no se percató de ninguna presencia, pero Dann sí, se dio cuenta de que en ese pasadizo estaban Yumiko y Chiara escuchándolo todo, pero supuso que debían tener sus razones para no salir, así que no dijo nada al respecto y se marchó de ahí.

– D-debimos haber salido, ¿no lo crees?

– No, quedarnos fue lo mejor, no me gustan las despedidas, además, yo también me iré de aquí, no quiero esperar hasta el examen de cambio de Cristal.

– Pero qué estás diciendo, Yumiko, solo faltan unos meses para que eso ocurra.

– Y en ese tiempo me podría hacer más fuerte, ¿sabes?

No me puedo quedar de brazos cruzados mientras todos a mi alrededor me dejan atrás, alguna vez me llamaron genio.

– ¡Aún lo eres!

—le replicó Chiara.

– No siento que sea así.

—Yumiko se tomó un tiempo antes de soltarle una pregunta a Chiara que la dejaría boquiabierta—.

¿Te quieres escapar conmigo?

– ¡¿Q-qué?!

No puedes estar hablando en serio.

– Lo estoy diciendo de verdad.

Iré a empacar mis cosas, mañana me infiltraré en un barco que se dirija a Neos.

Chiara no supo qué decir, se limitó a mirar a Yumiko mientras ella entraba a la casa por una ventana.

Cayó la noche y Chiara no había tomado una decisión para entonces, Yumiko se encontraba lista para irse de la isla en la mañana, con o sin Chiara, estaba decidida a hacerlo.

Mientras ella hacía eso, en otra parte Dann y Kasui preparaban lo que les faltaba para el largo y desconocido viaje que se les había presentado de un momento a otro, después se fueron a dormir y la noche pasó tranquila y sin ninguna anomalía.

***  Llegada la mañana, cuando estaban próximos al muelle, el ambiente entre los dos se puso tenso, no podían creer lo que ocurría en sus vidas en ese momento.

Estaban a punto de irse de la isla, dejando atrás sus estudios en la academia Liorna, a sus compañeros de clase, sin poder despedirse de Yumiko y Chiara, todo había pasado muy rápido y eso los hacía sentir extraños.

Dann quiso romper el silencio hablando con Kasui, pero antes de poder hacer eso.

– ¡Oe!

¡Kasui, Dann, por aquí!

—Marco los llamó alzando el brazo y agitándolo para que lo vieran.

– ¡Marco!

Dann lo vio y en respuesta también alzó el brazo.

Kasui hizo lo mismo, pero con más entusiasmo.

Dann sintió un pequeño alivio.

Cuando se juntaron con Marco, Kasui dejó salir un grito repleto de emoción.

– ¡Bien, estamos listos!

– ¿Dónde están los demás?

—preguntó Dann al darse cuenta de que solo estaba Marco al lado de varios equipajes y unas cuantas cajas.

– Están comprando unas cosas para el viaje.

Ellos no demoran en regresar, mientras tanto, podemos ir subiendo al barco.

– Oh, ya veo.

– Bien, abordemos el barco.

¿Me podrían ayudar a subir estas cajas?

Zarparemos pronto.

– Por supuesto, pero ¿cuál es el barco?

– Cierto, como pude olvidar decirles eso.

Es esa fragata de allá —Marco señaló su medio de transporte de entre muchos otros barcos que estaban al final del muelle.

– Bien, ven y ayúdanos Kasui… ¿Kasui?

—Dann giró para ver qué hacía su hermano.

Él estaba echándole un vistazo al pueblo, y se miraba nostálgico y alegre al mismo tiempo—.

Hermano.

– Extrañaré este pequeño pueblo, esta isla, a nuestros amigos y al viejo.

—Kasui cerró los ojos y tomó aire—.

¡Bien!

Es una nueva etapa ahora, hay que mirar adelante —dijo mientras se giraba en dirección hacia el barco.

Su rostro brillaba de felicidad a pesar del emotivo momento.

– Me alegra que te lo tomes así.

– Mmm.

Pensé que el barco sería más grande —se pronunció Kasui con un tono desalentado.

– Pues te agradará saber que ese no es el barco en el que viajaremos —respondió con una sonrisa en el rostro.

– ¿No?, ¿a qué te refieres?

Acabas de decir que subiéramos el equipaje a ese barco.

– Así es, pero ese barco solo nos sacará del muelle.

El barco en el que viajaremos es tan grandioso que no cabe en este puerto —les dijo Marco, con una sonrisa aún más grande.

– ¿Eh?

Estás bromeando, ¿cierto?

– Marco no está mintiendo, todo lo que dijo es verdad.

Dijo Hansel, quien acababa de llegar junto a Lucy.

Ambos traían unas bolsas negras llenas, las cuales no se lograban distinguir bien qué transportaban dentro.

Parecían provisiones o algunos ingredientes para cocinar.

– ¡Señor Hansel!

—dijeron Dann y Kasui al mismo tiempo.

– Viajaremos en uno de los barcos insignia de la armada de los Caballeros reales, será todo un lujo —ambos quedaron boquiabiertos al escuchar esto.

– G-genial…  – Verán a gente muy poderosa allí.

En ese tipo de barcos suelen haber equipos especializados para luchar congtra Kaijins también.

Kasui, del asombro, nada más pudo decir eso y enseguida se puso a llevar el equipaje al barco a toda prisa.

Tanta era la emoción reflejada en su rostro que conmovió a los demás a su alrededor.

– Esa sí es una manera única para motivar a las personas —agregó Lucy.

Al tiempo que miraba a Kasui cargar con varias cajas en su hombro.

No se demoran mucho en subir todo el equipaje y la carga que traían al barco, en un abrir y cerrar de ojos ya estaban a bordo y listos para zarpar.

– ¡Ya es hora!

—dijo Kasui con todas sus fuerzas.

El barco por fin bajó sus velas y partió.

La emoción no cabía en Dann y Kasui que observaban asombrados a todos lados.

Parecían niños en un festival.

– Genial…

¿Eh?

¿Esos son?

Ambos miraron al borde de un acantilado algo alto, justo donde se encontraba la casa del alcalde.

Allí, en ese momento, estaban reunidos varios de sus amigos y conocidos.

– ¡Hasta pronto chicos!

¡Que tengan un buen viaje!

Gritó el alcalde, quien estaba en medio de todos los que habían venido a despedirse.

Agitando el brazo muy veloz y con una sonrisa un poco triste.

– ¡Cuídense!

¡Buen viaje y vuelvan pronto!

—dijeron varios de los amigos de ellos, mientras los demás se despedían con la mano en alto.

– ¡Oe, Kasui, más te vale que les demuestres a todos de lo que estamos hechos los de la isla Elba!

Y…

¡Dann, no dejes que Kasui se meta en problemas!

—dijo Kasuki, quien también se encontraba ahí.

– ¡Claro que lo haré!

– ¡Chicos!

—Kasui se despedía con el brazo—.

No veo a Yumiko…

ni a Chiara.

Al final no vinieron.

Pensó mientras bajaba la mano.

Solo dejó salir una mirada desilusionada hacia donde estaban los demás.

Dann, con sus finos instintos pudo notar ese pequeño detalle en el comportamiento de su hermano.

– Kasui…  – No pasa nada —le respondió de inmediato.

– Tranquilo, no se casará con nadie hasta que regreses por ella —diciendo esto, Dann trató de cambiar el ambiente.

– ¿Q-qué?

Oe, Dann, ¿de qué estás hablando?

Oye, ven aquí, ¿a dónde vas?

Dann salió a correr por toda la cubierta del barco.

Kasui partió tras él corriendo sin parar.

Dann sujetó una soga que se topó a medio camino mientras corría y subió por ella a toda velocidad hasta el observador del barco, en el mástil más alto de la fragata.

– Oe, Dann, ¿qué haces?

Baja de ahí.

– Ay —Lucy suspiró al verlos—, son unos niños muy alegres, ¿no lo creen?

—Hansel y Marco solo se reían al ver tal escena.

– Eso es bueno —dijo Marco—, demuestra que son muy unidos y que se harán muy fuertes, apoyándose el uno al otro y cubriendo sus flaquezas a la vez que se motivan.

Kasui subió al mirador por la misma soga, pero le tomó un poco más de tiempo hacerlo.

Dann lo había hecho parecer fácil, así que Kasui se puso a trepar también sin recapacitar.

– Logré subir apenas.

¿Cómo lo hiciste tan rápido?

– No volveremos en mucho tiempo…

—dijo Dann mientras veía como se alejaban de la isla.

– Je, Je, Je.

Así que sí te inquieta.

– Oye, ¿qué dices?

– No te preocupes, volveremos aquí algún día.

– Pero cuando regresemos, seremos más fuertes…

Los podremos proteger a todos.

– Juntos —todavía con la mirada puesta en la isla, chocaron el costado de sus puños.

– ¡Oe!

Kasui, Dann, bajen un momento.

– Vamos, nos llama el señor Hansel.

Ambos se lanzaron del mirador y cayeron delante de Hansel.

Él les habló tan pronto, que no les dio tiempo de contemplar por más tiempo el panorama que se divisaba desde allá arriba.

– Mirad hacia allá.

Hansel señaló a la parte delantera de la fragata.

Ambos se giraron siguiendo la dirección en la que apuntaba Hansel.

En el horizonte se lograba divisar un navío que se veía pequeño por la distancia, pero en realidad era un barco enorme.

– ¿Eso es?

Una, ¿ballena?

—preguntó Kasui.

– Es un barco, tonto.

Ese debe de ser el navío en el que viajaremos.

– Así es.

Están viendo al Neerlandés Errante, uno de los barcos insignia de la armada de los caballeros —dijo Marco, sin apartar la mirada del Neerlandés.

El Neerlandés Errante es el barco insignia más viejo de toda la flota con la que cuenta la armada, pero, a pesar de su vejez, es uno de los barcos más legendarios de los que han existido jamás.

Ha resistido incontables guerras e incontables ataques de poderosos Kaijins en alta mar a lo largo de la historia, y es de los únicos barcos que aún está hecho de madera, los demás barcos insignia están fabricados en metal en su mayoría.

Si no es que todos.

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