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X: WARRIOR - Capítulo 7

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7: CONOCIENDO A MORGAN 7: CONOCIENDO A MORGAN CONOCIENDO A MORGAN  Después de haber abordado la fragata y de haberse despedido de sus amistades, Dann y Kasui lograron ver al colosal navío que los transportaría a Neos, el Neerlandés Errante.

Aquel barco legendario de la flota de caballeros conocido por todos los sucesos por los que ha pasado a lo largo de su historia de servicio.

La fragata en la que salieron del puerto se acercaba al Neerlandés, y a medida que lo hacía, la emoción crecía a un ritmo desenfrenado en los hermanos que, hasta ese día, nunca habían visto un navío de semejante magnitud.

El Neerlandés se mostraba imponente desde el primer momento que lo vieron en el horizonte.

Con sus enormes velas posadas en cuatro robustos mástiles, un poco más de cien cañones puestos en cinco cubiertas que se podían ver por uno de sus costados, el navío de un tono rojizo y negro resaltaba en aquel vasto océano color cian.

Para cuando llegaron al lado del navío, la fragata apenas y alcanzaba la primera cubierta.

Algo que resaltaba en el Neerlandés era una serie de sogas amarradas unas a otras que hacían una especie de red que bajaba hasta el nivel del mar.

La fragata se posicionó en paralelo al Neerlandés para poder embarcar a todos.

– ¿Y se supone que vamos a subir volando hasta allá arriba?

—dijo Kasui al no haber notado la red.

– ¿Eres bueno trepando?

—le preguntó Marco.

– Por supuesto, entrené mucho tiempo colgado de las ramas de los árboles.

Claro que sé escalar.

– Me alegra oír eso, porque la única manera de subir es por esa red de allí.

—dijo Marco al momento de señalarle a Kasui la red que estaba al costado del barco—.

Vamos, entre más pronto empieces a subir, más rápido llegarás arriba.

– Oye, Marco.

Algo trató de decir Lucy, pero Marco le hizo una seña de hacer silencio de inmediato, a lo cual Lucy no dijo ni una sola palabra.

Dann se percató del gesto y entendió la situación al instante.

– Y qué hay de ustedes, ¿no van a subir?

– Por supuesto, pero primero tenemos que ir por nuestro equipaje.

Tú te puedes ir adelantando Kasui.

– Está bien, ¿vamos?

—le preguntó a Dann.

– No, dejé mis cosas en la cubierta de abajo.

– Pero tu equipaje está aquí al lado del mío.

– Oh, sí, qué tonto… No me refería a eso, quise decir que ayudaría a Marco a traer su equipaje.

Está bastante pesado, sabes, seguro necesita ayuda.

Kasui únicamente soltó un suspiro, se dirigió al pie de la red y miró hacia arriba.

– Rayos, esto se ve muy alto, seguro es un barco enorme.

Sin pensarlo dos veces empezó a escalar por la red.

Estando de espaldas a la fragata no se dio cuenta de que estaba bajando un pequeño ascensor que permanecía sujeto a una descomunal grúa ubicada delante del mástil Mayor del Neerlandés y que servía para subir la carga pesada al Navío.

Dann y los demás subieron muy aprisa la carga que traían en la fragata al ascensor.

Ellos también se montaron y empezaron el ascenso luego de tener todo sobre la plataforma.

Pasaron por detrás de Kasui, quien no se percató tampoco de eso.

– Oh, bien, ya casi llego, la marea hace que el barco se mueva tanto que no puedo subir bien, estoy empezando a marearme.

A Kasui le estaba tomando más tiempo del que había supuesto el trepar por el costado del navío a la parte superior.

– Creo que… estoy mareado.

—Kasui miró hacia abajo y se dio cuenta de que el otro barco ya no estaba debajo de él—.

¿Eh?, ¿a dónde fue la fragata?, ¿y los demás dónde están?

El descomunal navío comenzó a sacudirse mucho y Kasui se empezó a sentir más y más mareado.

A duras penas consiguió alcanzar la cubierta superior.

El Neerlandés Errante crujía bajo el peso del viento como si un gigante invisible respirara dentro de su casco.

– ¡Ahhh!

Joder, lo logré, pude subir.

– ¿Pero qué hacéis?

¿Por qué habéis escalado por esa vieja red?

—preguntó Hansel.

– ¿H-Hansel?, ¿cómo llegaste aquí?

¿Acaso puedes volar?

—le preguntó Kasui que yacía tendido en el suelo mirando hacia el cielo.

– He subido en eso —le señaló el ascensor.

En ese momento pudo ver a Marco y a Dann a un lado riéndose de manera desmedida.

– Ya entiendo —Kasui se puso de pie—, me han jugado una broma.

Ahora se las van a ver—  Él estaba tan mareado que no aguantó las ganas de lanzar afuera lo que tenía en su estómago.

Como pudo sacó su cabeza por el borde del navío y lo soltó todo de una sola bocanada al mar.

– Rayos —dijo mientras se limpiaba la boca.

– Creo que nos libramos por ahora de su ira —le dijo Marco a Dann.

– Bien, no hay tiempo para perder, Morgan os quiere ver —dijo Hansel.

– ¿Quién es Morgan?

—preguntó Dann.

– Es la persona más importante en este Navío —le respondió Marco.

– ¡Un capitán!

—a Kasui le brillaban los ojos de nada más imaginarse que estaba a punto de conocer al capitán del imponente Neerlandés Errante—.

Seguro es alto, y tiene un garfio de oro y una pata de palo, debe ser musculoso y lleno de tatuajes por todos lados —se le pasó el mareo casi de inmediato al escuchar que Morgan los quería conocer.

– Esos son estereotipos.

Que sea un capitán de un navío no quiere decir que sea así tal cual te lo imaginas.

Expresó Dann mientras seguía a Hansel hacia el alojamiento de Morgan.

Como Kasui quedó de último en la fila, todos entraron al camarote primero que él.

Cuando él alcanzó el umbral se quedó inmóvil al darse cuenta de algo.

– ¿U-una mujer?

Dejó salir de su boca sin medir las consecuencias, y al momento de terminar de decir eso un cuchillo muy afilado, que destelló al pasar a su lado, quedó ensartado en la pared del lado izquierdo, a escasos centímetros de él.

– ¡Ahhh!

¡¿Q-qué fue eso?!

¡Casi me da en la cara!

– ¡¿Algún problema con que sea mujer?!

—le preguntó la capitana Morgan.

Morgan se encontraba sentada en una silla muy amplia, con un sombrero negro, adornado con un par de plumas blancas.

Su inmutable mirada estaba centrada en Kasui mientras sostenía y jugueteaba con unos cuantos cuchillos entre los dedos de sus manos.

– N-Ningún problema, es solo que esperaba que fuera un hombre.

La capitana Morgan le lanzó otro cuchillo que esta vez quedó ensartado aún más cerca de su cara, justo en el marco de la puerta, y lo hizo tan rápido que para cuando Kasui se percató, el cuchillo ya estaba ensartado a un lado suyo.

Kasui alcanzó a dejar salir un grito ahogado.

– ¡Ahhh!

– ¡¿Esperabas que fuera un hombre?!

¿No prefieres que sea una mujer?

En vez de un malhablado, harapiento, ebrio y maloliente capitán.

– N-No es que lo prefiera así, es solamente que creí que era hombre.

La cara de Kasui reflejaba terror, no sabía qué hacer o decir para remediar lo que estaba sucediendo.

– ¡Ahhh!

¡Ja, ja, ja!

¡Era broma, era broma!

¡Debiste ver tu cara!

Pensé que te harías encima —dijo la capitana Morgan sin parar de reír.

Kasui solo soltó una risa nerviosa.

No sabía cómo reaccionar en ese instante.

– Esta vieja está loca —susurró.

– ¿Acaso me llamaste… vieja?

—Morgan le lanzó una docena de cuchillos—.

¡Ahora sí te mataré mocoso!

– ¡Ahhhh!

– P-por favor perdone a mi hermano, él no sabe comportarse —intervino Dann en la conversación.

– Maldita vieja.

– ¿Qué?

¡¿Qué acabas de decir?!

De la capitana Morgan se sentía venir una presión abrumadora y llena de sed de sangre, casi parecía que quería devorar a Kasui con su feroz mirada.

– Je, je, je.

—se carcajeó nervioso Dann mientras cogía a Kasui y lo golpeaba en la cabeza—.

Por favor, yo me encargo.

– Bueno, ya no importa.

—Morgan dejó salir un suspiro—.

Al fin los puedo conocer.

El capitán Hansel me habló sobre ustedes en un mensaje que me envió en un águila mensajera hace un día, es por eso por lo que me entró la curiosidad por saber quiénes eran ese par de hermanos que se metieron en semejante lío.

– ¡¿Capitán?!

—dijo Kasui con una expresión de asombro en su cara.

– Oh, es verdad, no os había comentado sobre mi rango de mando dentro de los caballeros.

Así es, soy capitán de la brigada siete de cierta región en Neos.

Pero no me confundáis con un capitán de un navío, como por ejemplo la capitana Morgan.

Es un título un tanto diferente y no tiene nada que ver con el rango que manejamos los caballeros para referirnos a los superiores en la línea de mando.

– ¡Asombroso!

Es todavía más increíble que un capitán haya venido hasta nuestra isla él mismo —dijo Dann al enterarse de eso.

– La verdad es que esto era una misión extraoficial, estaba guiándome por meras especulaciones y de mi instinto, y resultó que no me equivoqué.

Mi instinto es a veces muy asertivo.

Pero no os puedo dar más detalles.

Por ahora.

– ¿Cómo que no nos puedes dar más detalles?

– Es información confidencial.

No obstante, de alguna manera, siento que debo contarles a los dos al respecto.

– Debe ser su instinto, hazle caso y cuéntanos —dijo Kasui tratando de convencer a Hansel.

– Claro, os contaré, sin embargo, no ahora, es muy pronto para hacerlo.

Ni siquiera estoy por completo seguro de esto.

Primero debo confirmarlo una vez que lleguemos a Neos.

– Bien, entiendo, tómese su tiempo “capitán” —expresó Kasui en un tono sarcástico.

– Bueno, aparte de eso, hay ciertas cosas que debéis saber antes de llegar al Gran Continente que os puedo decir ya.

Hansel sacó un mapamundi y lo situó encima de la mesa que estaba en el centro de la habitación.

Todos se acercaron y se pararon alrededor del mueble.

– Cómo pueden ver, zarpamos del puerto de la isla, es un viaje de dos semanas antes de llegar al Gran Continente, y tenemos que arribar a esta otra isla por provisiones.

También representa la mitad de nuestro viaje, más o menos.

Llegaremos por la tarde y zarpamos al día siguiente por la mañana.

Una vez allí pueden ir a la ciudad como les plazca.

– Me gustaría presentarles a alguien bien lleguemos a esa isla —agregó Morgan.

– ¿A quién?

—preguntó Dann.

– Es un viejo capitán que sirvió a la orden de caballeros del Gran Continente, y también fue mi capitán alguna vez…

—Kasui miró asombrado a Morgan—.

¿Acaso eso no era lo que querías?

Conocer a un capitán, con un garfio de oro y una pata de palo, musculoso y alto.

– ¡¿E-es en serio?!

– Pues no del todo, el garfio no es de oro, es de hierro.

Aunque, claro, seguro es más óxido que otra cosa.

– ¡Asombroso!

– Bueno, siguiendo con lo que les estaba contando, este es un mapa de los archipiélagos de la zona sudeste del Gran Continente, aquí podéis ver toda la isla a la que nos dirigimos justo ahora.

– No sabía que había tantas islas por esta zona.

Solo conocíamos la nuestra.

– A este lado se encuentra la isla de vosotros, y aquí debemos atracar en una semana, y esto que ven al norte del mapa es la costa de Barbos, una región del Gran Continente, nada más es una pequeña parte de lo que en verdad es Neos.

– ¡¿Q-qué tan enorme es el Gran Continente?!

—preguntó Kasui—.

He visto los mapas, pero no sé cuán grande sea eso en realidad.

– Eso sería difícil de explicárselo a ustedes dos, que nunca habían salido de esa pequeña isla.

Neos es la segunda extensión de tierra más grande, después del territorio élfico —dijo Morgan.

– Cuando sean grandes Héroes o Leyendas, de seguro que tendrán historias que lleguen a todos los rincones de Neos, Incluso puede que sus relatos atraviesen los océanos y alcancen a los demás continentes —dijo Lucy con muchos ánimos y una enorme sonrisa en su rostro.

– ¡Sí, sí, justo eso es lo que quiero!

—dijo Kasui todavía más animado.

– No le alimentes la imaginación, Lucy, después no hay quien lo pueda parar.

– Oh, por cierto, capitana Morgan ¿Cómo se llama tu capitán?

El que nos vas a presentar.

– Capitán, capitán William Cormac, asegúrense de decirle capitán antes de llamarlo por su nombre.

– ¡¿Qué?!

¡El legendario capitán que surcó los catorce mares!

—expresó Dann.

– ¡El que también luchó cara a cara con el Capitán Pirata Jack Rackham, y que logró arrancarle un tentáculo al Kraken con sus propias manos!

– Ese mismo —le respondió Morgan.

– Si se esfuerzan lo suficiente, pueden llegar a ser tan famosos como él —dijo Lucy con un tono optimista.

– Es un tipo rudo, sin duda.

Podría aprender a luchar con piratas si recibo entrenamiento del capitán William.

– Ni siquiera eres un navegante —dijo Dann.

– No sabes cuándo me podría enfrentar a un pirata, es mejor estar preparado para dar unas cuantas palizas al que se atreva a ponerse en mi camino.

– No cambias en nada, Kasui.

– Pero puedo aprender algo de eso, ¿no lo crees?

El conocimiento jamás es inútil.

– En serio no te entiendo —Dann se palmeó el rostro al decir esto—, tal vez esa sea la razón por la que no logras subir de nivel.

– Ja, ja, ja.

Esa es la actitud, Kasui.

Siempre hay que estar preparado para todo, y no está de más aprender un estilo nuevo, entre más te instruyas mejor, de seguro alguno os servirá y podrás manifestar tu poder en él, pero asegúrate de centrarte en ese cuando lo encuentres.

– Je, je, je.

¿Si ves Dann?

Hansel apoya mi idea.

No puedo esperar a conocer al capitán William.

Cuando Kasui terminó de hablar, un estruendoso golpe sacudió todo el navío.

Fue tan fuerte que Marco, Lucy, Dann y Kasui cayeron sentados al suelo.

El barco se ladeó bastante, causando que la mesa donde estaba el mapa y varios muebles más se movieran de su sitio unos cuantos metros.

– ¡¿Qué fue eso?!

—preguntó Marco mientras intentaba ponerse en pie.

– ¡¿Qué está pasando?!

—gritó la Capitana Morgan.

– ¡Vamos a morir!

—gritó Kasui muy asustado.

– ¡Una ballena!

Un marinero, tripulante del Neerlandés, entró en la habitación para informar de la situación que estaba aconteciendo afuera a la capitana Morgan.

– Es una ballena, capitana.

Acabamos de recibir el aviso de las cofas, es una ballena.

– ¡¿Una ballena?!

—preguntó Dann de inmediato.

– Ohhh, como las del libro de biología del abuelo —dijo Kasui.

– ¿Y a ti desde cuando te gusta leer?

—le preguntó Dann.

– Je, je, je.

No leía, solo miraba los dibujos —le respondió Kasui mientras se frotaba la nariz.

– Me lo sospeché, tú no eres del tipo de persona que leería un libro por interés.

– Espera, primero debemos estar seguros de que sea una ballena, un golpe que sea capaz de ladear este enorme barco, no creo que haya sido producido por una simple ballena, debió haberse tratado de algo más.

Otro golpe más fuerte sacudió al barco en ese instante.

Varios muebles y sillas esta vez se cayeron.

Marco, que ya estaba de pie, se volvió a caer por culpa del golpe.

Hansel y Morgan, quienes no se habían inmutado por el primer golpe, esta vez sí cayeron.

– ¡U-un Kaijin!

¡Capitana Morgan!, ¡es un Kaijin!, ¡y está luchando con una ballena!

– ¡¿Un Kaijin?!

Esto se puso peor de lo que pude haber imaginado.

– ¡Espera Kasui, no salgas!

—gritó Dann.

– ¡Un Kaijin!—  Kasui, al escuchar esto no lo dudó, salió a correr hacia afuera del camarote en dirección a la cubierta para ver de primera mano la escena.

– ¡Acabamos de zarpar de Elba y ya tenemos acción!

¡Esto no podría ser más asombroso!—  Kasui alcanzó a salir a la cubierta y lo primero que vio fue a la enorme ballena.

«G-genial», pensó.

En eso emergió una criatura extraña a la superficie del mar.

El Kaijin que estaba luchando con ella era el mismo que reportaron antes.

– ¡¿Q-qué carajos es eso?!

Era la primera vez que Kasui divisaba a un Kaijin de mar.

Antes había visto uno o dos Kaijins de tierra, pero estos no se pueden asemejar al tamaño que alcanzan los Kaijins de mar, sería como comparar un águila con un colibrí.

– Oye, Kasui, te dije que esperaras…

Wow.

Un Kaijin.

Dann quedó asombrado.

Tenía grandes expectativas porque estaba a punto de ver una ballena por primera vez, pero esto quedó irrelevante al momento de observar aquella enorme criatura que estaba luchando con la ballena.

– Oye, Dann, dime.

¿Qué es un Kaijin?

—preguntó Kasui sin apartar la mirada de la feroz batalla que estaba sucediendo a unos trescientos metros del barco.

– ¡¿Qué?!

No prestaste atención en clases, ¿cierto?

—Dann tampoco desvió su mirada de la escena.

– Sí, pero no entendí nada de lo que dijeron.

– Son criaturas muy peligrosas que habitan todo el mundo, no solo el mar, también hay Kaijins de tierra y aire.

– Y, ¿de dónde vienen?

– Surgen de lugares con alta concentración de Maná, —respondió la capitana Morgan, que acababa de salir del camarote—, el mismo que usan los magos.

El Maná es capaz de alterar la naturaleza de las cosas, por esa razón es que los elementos se dejan manipular por aquellos que tienen vínculos con el maná, o sea los magos.

Por eso son tan respetados, y temidos también.

– ¡¿O sea que los Kaijins pueden utilizar magia?!

Preguntó Kasui.

Se mostró bastante interesado por esa información, mucho más ahora que estaba viendo a un Kaijin tratando de devorar a una ballena.

– No precisamente.

Aunque surgen por causa de la magia, la mayoría casi siempre se inclinan por el camino de la fuerza bruta; las zonas de magia cuantiosa cambian a las formas de vida que permanecen cerca a ese tipo de áreas, animales exclusivamente.

No se ha escuchado del primer caso de algún humano siendo transformado por estar en una zona de magia cuantiosa, todos son animales que mutan.

» El exceso de magia en sus cuerpos estimula la alta presencia de Magículas, por ello la fuerza descomunal de los Kaijins es tan temida.

Bueno, esa es la información que ha resultado de las investigaciones de la academia de magos de Merlín.

– Algún día tendré la fuerza suficiente para enfrentarme a estos monstruos.

¡Ya verán!

—dijo Kasui.

– Podrías hacerlo justo ahora, no al que tenemos enfrente, claro, pero sí a otros, de una categoría menor.

– ¿Categoría menor?

¿A qué te refieres?

– Los Kaijins se clasifican en categorías, del uno al diez, siendo uno el más bajo y el diez el más alto, pero la última clase es solo teórica, por el momento.

No he escuchado sobre el primero de categoría diez desde que tengo memorias.

El que tenemos enfrente es como mínimo de categoría cuatro, o incluso mayor, puesto que tiene un gran tamaño.

– ¿Y eso es muy fuerte?

—preguntó Dann.

– Un Kaijin de categoría cuatro podría rivalizar con el poder que posee una persona que está en el rango Plata, sobre el nivel doscientos o muy cerca por debajo de ese nivel.

Pero hasta ahí, porque si sube a la categoría cinco o seis, sería necesario alguien que esté al menos en rango Oro.

Claro que, esto es con Kaijins terrestres, los Kaijins marítimos o de agua en general son más complicados de contener.

El agua no es terreno para humanos, así que eso lo hace mucho más difícil.

– Sorprendente, es simplemente sorprendente.

O sea que este Kaijin podría vencer a Hansel muy fácil —dejó salir Kasui sin reparo.

– He escuchado eso —respondió—, y, a decir verdad —Hansel miró con cuidado al Kaijin—, no podría vencer a esa cosa en mi mejor forma.

Debemos preocuparnos en cómo vamos a deshacernos de ese bicho lo antes posible —en su rostro se alcanzaban a ver rastros de ansiedad.

– Tranquilo, en este barco siempre estamos preparados para enfrentar situaciones como esta.

No ocurren muy a menudo, pero tenemos las contramedidas siempre listas —dijo la capitana Morgan.

– ¡¿P-pueden combatir con esa cosa?!

Al momento en el que Dann hizo esta pregunta, alguien bajó agarrado de una soga hasta donde estaban todos ellos reunidos.

– Capitana, ya tenemos todo listo.

Los cañones, mi grupo y yo estamos preparados para enfrentar al Kaijin, solo falta que dé la orden y empezaremos.

– Bien, empiecen, desháganse del Kaijin —dijo la capitana con tono autoritario.

– «¿Quién será este tipo?

Se ve muy poderoso», Kasui se preguntó a sí mismo.

El mar olía a sal, hierro y magia; una mezcla tan densa que parecía viva.

Estaban a punto de presenciar un evento sin precedentes, todo un equipo enfrentándose a un Kaijin de mar.

No solamente era la primera vez que veían a un Kaijin de mar tan poderoso, sino que también sería la primera vez en ver caer derrotado a uno.

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