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X: WARRIOR - Capítulo 9

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  3. Capítulo 9 - 9 LIBRANDO EL PASO
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9: LIBRANDO EL PASO 9: LIBRANDO EL PASO LIBRANDO EL PASO  – Debemos deshacernos de ese Kaijin.

Dijo el vicecapitán del Neerlandés.

Estaba muy apurado con la situación, cansado, con bajas reservas de Magículas y herido en múltiples partes de su cuerpo.

– Esto se complicó más de lo esperado.

—expresó uno de los caballeros espadachines—.

El Kaijin pulpo ahora está atacando directo al barco.

– ¡Está bien!

—gritó el vicecapitán.

– La capitana Morgan de seguro entrará en movimiento.

Tenían al Kaijin pulpo detrás de ellos, amarrando muy fuerte al navío con sus enormes tentáculos.

– ¡Es nuestro error no haber impedido a tiempo que esto ocurriera, ahora debemos enfocarnos en acabar con este caracol!

—señaló al Kaijin que tenía en frente suyo, en dirección contraria al barco.

– S-Señor… Eso es un cangrejo —opinó de manera muy humilde uno de los magos.

– Entonces, ¿por qué tiene caparazón?

– Porque hay ciertos tipos de cangrejos que usan algún tipo de caparazón…  – Bueno, da igual, solo tenemos que deshacernos de esa cosa.

¡Prepárense para atacar!

—todos asintieron y se prepararon para acabar con el otro Kaijin—.

Tomen medidas preventivas para las represalias que tomará la capitana con nosotros después.

Todos dejaron ver un rostro de pánico, nadie mejor que ellos para conocer qué tan temible puede llegar a ser Morgan cuando se pone seria o se enfurece.

– ¡Andando!

Al son de la orden del vicecapitán empezaron a actuar.

Todos corrieron en dirección al Kaijin cangrejo por encima de la plataforma de espuma que estaba sobre el mar, mantenían una posición estratégica, apartados unos de otros a una distancia prudente para evitar bajas durante el ataque.

Debían apurarse, o todos se quedarían sin poder para atacar.

– ¡Sitiaré al Kaijin primero!

—expresó uno de los magos.

El mago que podía usar magia de cristal se preparó, y en respuesta, el otro mago que usaba magia de espuma le dijo que lo apoyaría.

Creó una superficie por debajo del Kaijin que provocó que saliera por completo del mar y no pudiera escapar de los ataques sumergiéndose de improviso.

De esta manera se estaba asegurando de que iba a recibir el primer golpe del mago de cristal— ¡Listo!

—realizó su magia de cristal y atrapó al Kaijin entre numerosas estacas apuntadas al centro de su cuerpo.

– ¡Sostenlo!

—los espadachines se abalanzaron encima del Kaijin con sus espadas dispuestas a cortar.

– ¡Hay que hacerlo de una sola vez!

– ¡Hagámoslo al mismo tiempo!

—todos recargaron sus armas de Magículas para arrojar un ataque sincronizado al Kaijin.

– ¡Apunten a su caparazón!

—gritó el vicecapitán—.

¡Preparen!

¡A mi señal!

Todos se hallaban a punto de recargar sus espadas y arcos de Magículas a lo más que podían hacerlo teniendo en cuenta lo heridos que estaban y el tiempo que habían permanecido luchando contra los Kaijins— ¡Ahora!

Al son de la ordenanza desataron su ferocidad y se olvidaron del dolor por unos instantes.

En ese momento, lo único que tenían en mente era el caparazón del Kaijin.

Lo iban a romper a como diera lugar, no había espacio para un error más.

Nadie vaciló, todos tenían claro que debían acabarlo o de lo contrario los problemas se agravarían aún más.

Los espadachines junto al capitán lanzaron un ataque directo; estocadas, un ataque característico de los caballeros espadachines que les permitía desplazarse cierta distancia hacia su objetivo, y a una velocidad sobrehumana.

Los arqueros, por su parte, se detuvieron a la distancia para lanzar sus flechas cargadas de Magículas.

Y los magos atacaron con magia y brindaron apoyo y soporte al mismo tiempo.

Impactaron al caparazón con su ataque, el Kaijin intentó refugiarse al interior de este por puro instinto, habría de estar muy confiado en la dureza de su defensa.

Pero, el caparazón comenzó a agrietarse, no soportó el ataque conjunto de los caballeros y acabó sucumbiendo.

No solo atravesaron la defensa del Kaijin, lo hicieron cenizas, no quedó ni una parte entera del caparazón o del cuerpo principal.

– ¡Vaya, eso sí que fue fantástico, chicos!

—gritó uno de los espadachines en son de celebración.

Todos se alegraron por eso.

Después de una larga batalla ya estaban cansados, sus Magículas estaban casi en cero y querían regresar al barco.

– No celebren tan rápido —los interrumpió el vicecapitán, que tenía su mirada fija en el barco.

– No hay rastro del Kaijin pulpo —dijo una de las arqueras—, seguro la capitana Morgan se encargó del Kaijin.

– Tenlo por seguro, pero eso significa que ahora nos espera… Una Morgan muy furiosa —todos rieron, se sintieron un poco aliviados después de eso.

– Vamos, regresemos al navío —al momento en que el vicecapitán dijo esto se escuchó una estruendosa explosión proveniente del lado contrario del barco al que ellos se encontraban.

– ¡¿Qué fue eso?!

—una nube de agua fue lo primero que lograron ver alzarse al otro lado del Neerlandés.

– Una explosión, estoy seguro de que fue la estocada de la capitana Morgan… Cuánto poder tiene.

– Ahora sí, con eso debió haber acabado con ese Kaijin colosal… Estamos fritos.

Los caballeros se relajaron, daban por sentado que la capitana había rematado todo lo que faltaba, que se había hecho cargo del Kaijin colosal y que estaban fuera de peligro ahora.

Con eso en mente comenzaron su marcha en dirección al barco con calma.

– No te desanimes, después de todo es mejor enfrentar la ira de la capitana que enfrentar a un Kaijin.

– Tal vez tengas razón, pero, cuando la capitana se enoja es menos racional que un Kaijin, así que no sé con certeza si eso sea mejor.

– ¡Esperen!

—gritó el vicecapitán—.

¡Aún siento la presencia del Kaijin!

– ¡Eso es imposible!, ¡la capitana usó su estocada final, un Kaijin colosal no podría resistir eso!

– ¡Prepárense!, ¡debemos llegar al lugar en el que se encuentra la capitana Morgan!

– Bien.

—uno de los magos ya tenía claro qué podía hacer para llegar rápido al otro lado del barco—.

¡Nos lanzaré al otro lado!

¡Sámuel, abre un agujero en la espuma y deja que utilice el agua del mar!

– ¡Entendido!

—Sámuel quitó su magia de espuma en una parte para dejar el mar al descubierto.

– ¡Todos!, ¡pónganse de pie alrededor del agujero!

—sin demorarse, empleó su magia de agua para crear lazos—.

¡Alcen sus brazos!

Los lazos de agua sujetaron a todos por la cintura.

Una vez asegurados con varias vueltas, el lazo los elevó a todos en el aire y con una sola agitada los lanzó por los aires a una gran altura.

– ¡Preparen sus armas!

—gritó el vicecapitán.

No entendía muy bien lo que estaba pasando al otro lado del barco, pero, sabía que debían actuar ahora.

– ¡Allí!

—señaló Sámuel—.

¡Es la capitana Morgan!

– ¡¿Q-qué es esa cosa?!

– ¡Mierda!

¡Mierda!

El vicecapitán quedó pasmado.

El escenario se agravó demasiado, la capitana Morgan ahora estaba en manos del enemigo— ¡Tenemos que recuperar a la capitana!

—Les dijo a sus compañeros.

– «Poseemos buena trayectoria, y nuestra altura está casi por fuera de su rango de visión.

Podemos llegar allí de una manera furtiva y recuperar a Morgan… El problema será acabar con esa cosa.

Tenemos que huir, en nuestra condición actual no nos podemos arriesgar», pensó y meditó Jasón sobre todas las opciones posibles que tenían en ese momento.

– ¡Nos aproximamos al objetivo!

– ¡Estén listos, muchachos!

Para mala fortuna de todos, el Kaijin que tenía a la capitana Morgan estaba al tanto de la situación sobre su cabeza.

– ¡Empezamos a descender!

Confiados de su maniobra, se percataron que el Kaijin los estaba mirando de reojo.

– ¿N-Nos vio?

– ¡No se acobarden!

¡Sigan adelante, aunque les cueste la vida!

¡Tenemos que rescatar a la capitana y salir de aquí ahora!

¡Es nuestro deber como fuerza élite del Neerlandés Errante!

El temor, así mismo como apareció, se esfumó de sus cuerpos, tenían un deber que cumplir y era permitir que todos los tripulantes y la capitana del Neerlandés Errante salieran salvos de ahí.

No importaba a que se enfrentarán, enfocados lo podían lograr.

– ¡Traten de dispersarse!

El vicecapitán giró su cabeza a ambos lados para mirar el despliegue del resto, en ese momento fue cuando el Kaijin decidió librarse de la capitana y, con una patada, la arrojó derecho en dirección al vicecapitán— ¡M-Mierda!

La capitana Morgan, después de golpear al vicecapitán en el aire, consiguió una trayectoria desviada aún más hacia arriba, mientras que el vicecapitán fue disparado al mar.

El resto del equipo élite fue interceptado en el aire por el Kaijin, y todos fueron arrojados al mar con heridas graves.

La capitana Morgan ahora estaba pasando por encima del barco, pero se encontraba fuera de combate y no podía reaccionar.

Para el momento en el que pasó por ese punto fue recibida por Hansel, y al poco tiempo se escuchó la señal de retirada que provenía del Neerlandés.

Cuando el vicecapitán y los demás salieron a flote, el Kaijin se encontraba sobre uno de los colosales tentáculos del otro Kaijin.

– ¡¿Qué hacemos ahora, señor?!

—le preguntó uno de los espadachines que se hallaba más cerca.

– ¡Prepárense para cubrir la retirada del barco!

—le respondió.

No perdió de perspectiva al Kaijin en ningún momento.

En todo el rato no pestañeó, pensaba que, si lo hacía, el Kaijin desaparecería de su vista y eso podría ser un problema.

– ¡Hagan una plataforma para apoyarnos y ayuden a los demás tripulantes que cayeron al mar!

¡Rápido!

– ¡Entendido, señor!

Las campanas de alarma del barco no dejaron de sonar, lo hacían además de un modo brioso.

– ¡Señor Hansel, ¿qué debemos hacer ahora?

La capitana Morgan, al no encontrarse en las condiciones adecuadas para dirigir este barco, y el vicecapitán al no estar a bordo, nos deja a usted como máximo rango de caballero en este barco.

¡Tiene toda la autoridad para dirigirlo!

Dijo uno de los oficiales del barco.

Con un saludo militar característico de los caballeros prosiguió:  – ¡¿Cómo procederemos, señor?!

– ¿Cómo dejasteis que esto pasara?

Morgan.

—la mirada de Hansel estaba fija en ella—.

Tú no eres así.

—dijo en voz baja, después tomó un suspiro hondo y prosiguió a impartir órdenes—.

¡Subid a todos los que cayeron al mar, los que estén más heridos llevadlos a los camarotes inferiores de inmediato y atendedlos con máxima prioridad!

¡Bajad las velas y fijad rumbo a cuarenta grados a babor!

– ¡Pero eso nos alejará de nuestro destino!

—le replicó Marco extrañado.

– Está bien, tomaremos un pequeño desvío.

El viento es más fuerte en esa dirección, si tomamos una corriente de aire fuerte, saldremos de aquí más rápido con la vela alta.

Es muy probable que el Kaijin no nos pueda seguir.

– Bromeas, ¡es un tiburón!

¡Considerados los mejores nadadores de los mares!

—le volvió a replicar Marco, esta vez se veía muy claro el temor en su cara.

– El Kaijin no parece tener interés en perseguirnos, pero tienes razón… Es mejor no confiarnos demasiado con esa posibilidad.

El barco se hallaba tomando el rumbo que Hansel había pedido con anterioridad, muy lento.

Las velas estaban comenzando a atrapar todo el viento que iba en esa dirección e iba ganando cada vez más velocidad.

El equipo de élite aún se encontraba en el mar.

Jasón, mientras se dirigía al barco, vigilaba al Kaijin que estaba dejando atrás, quien no paraba de reírse de una manera desquiciada.

Hansel se encontraba en la popa del barco.

Él también tenía toda su atención puesta sobre aquel Kaijin tiburón, de categoría seis y con forma humanoide, que los miraba de vuelta a lo lejos.

– «Maldición, ¡maldición!», pensó impotente al ver la escena.

Hansel se veía frustrado, estaban huyendo de un enemigo, pero más que eso, estaban huyendo del enemigo que había dejado inconsciente a su compañera Morgan y había herido de gravedad a muchos tripulantes.

– ¡Hansel!

—dijo Jasón.

El equipo de élite estaba completo en el barco, todos habían terminado de abordar y ya no se encontraba nadie del resto de la tripulación en el mar—.

Ya estamos todos a bordo.

Le dijo el vicecapitán, pero Hansel no respondió.

Su mirada la tenía perdida en el horizonte, y él se hallaba teniendo un conflicto interno en ese momento.

La ira estaba a punto de exteriorizarse en todo su ser.

– No podemos dejar que esto termine así.

Hansel mandó su mano a su cintura y desenfundó su espada, caminó al borde del barco a paso firme.

Para ese momento el barco tenía al Kaijin casi en dirección de la popa y se veía más pequeño.

Para entonces ya habían alcanzado una velocidad muy alta, y Hansel no demoró mucho tiempo en tener una gran cantidad de Magículas cargadas en su espada.

– ¡¿Qué planeas hacer Hansel?!

¡Nos estamos retirando!

¡Detente ahora mismo!

El vicecapitán intentó detenerlo, pero no logró persuadirlo.

De inmediato, Hansel prosiguió a lanzar el ataque que tenía colmado en su espada.

– ¡¿H-Hansel?!

Kasui estaba abrumado, estaba viendo de cerca una cantidad inusual de Magículas, y hasta ahora esa era la más grande concentración de poder que había visto jamás.

Era tan abrumador que sintió que se le hacía un nudo en la garganta por la presión y no lo dejaba respirar.

Cada segundo que pasaba le recordaba la presión en su pecho cuando ‘el otro’ quería salir, aunque él no llegara a captar el preligro real que eso significaba.

Por un instante, su mano buscó de manera instintiva sujetar algo que colgaba en su pecho debajo de su ropa.

– Acabaré con esa cosa —Hansel se posicionó de lado, con la espada en su mano derecha se agachó un poco.

– ¡Hansel, detente!

¡No me obligues a usar la fuerza!

—le dijo el vicecapitán.

– ¡Tú menos que nadie tiene derecho a detenerme, Jasón!

—le respondió Hansel en un tono muy fuerte y autoritario—.

¡Deberíais estar a mi lado preparando un ataque en contra de esa cosa!

—dijo sin apartar la vista del Kaijin.

– ¡Si lo atacas, lo más probable es que nos siga y no permitiré que nos pongas en riesgo a todos, así que detente!—  Jasón puso la mano sobre el mango de su arma por puro instinto.

Estaba listo para chocar espadas con Hansel en cualquier instante.

– ¡Entonces, hacedlo!

—Hansel lo miró de reojo por un breve momento.

Hansel atravesó su brazo delante de él, y la punta de la espada quedó apuntando a su lado izquierdo.

Y con un agitar de su arma en dirección contraria se dispuso a lanzar su feroz ataque.

– ¡No!—  Jasón desenfundó su espada lo más rápido que le permitió su destreza y su estado actual, y apuntó directo a la espada de Hansel, todo con la intención de frenar o por lo menos desviar el ataque y que no diera en el blanco.

Jasón se desplazó muy rápido, y aunque logró impactar la espada de Hansel, el haz de Magículas ya estaba siendo lanzado, por lo que no logró desviar el ataque lo suficiente.

– ¡¿Qué carajo habéis hecho, Jasón?!

Hansel clavó su mirada llena de ira en Jasón.

El ataque se dirigía a toda velocidad hacia el Kaijin, pero estaba desviado.

Aunque caería muy cerca, no impactaría al objetivo.

– ¡Acabáis de defender a esa cosa!

—le replicó Hansel a Jasón.

– No… Acabo de salvarnos a todos.

El ataque impactó el mar a unos metros del Kaijin y el estallido que provocó fue de mayor magnitud comparada con la explosión que había incitado la estocada de Morgan cuando arremetió contra el Kaijin colosal.

La nube de agua que se había creado tenía también un mayor tamaño.

La onda expansiva alcanzó al barco unos instantes después del impacto, provocando que todo el barco se sacudiera de una manera un tanto brusca.

– ¡Ahora sí vamos a morir!

—gritó Kasui colgando de una red.

– ¡Todos!

¡Vigilen la zona de impacto!

¡No pierdan de vista al Kaijin!

—ordenó Jasón.

De inmediato se giró en la dirección de Hansel y le dijo: Esto requerirá acciones disciplinarias, Hansel.

Tendré que enviar un reporte sobre lo sucedido a la central, los altos mandos se enteraran de esto, Hansel.

¡¿Entiendes lo que acabas de hacer?!

¡Nos estamos retirando de la pelea contra un enemigo que excede nuestras capacidades!

¡Y con tu imprudente ataque nos ha puesto a todos en riesgo!

– ¡Casi asesina a tu hermana y esta es vuestra reacción!

—Hansel estaba alterado por completo.

Miró a Jasón con cuidado antes de decir algo—.

¡Haced lo que queráis!

– ¡Señor!

—gritó un oficial—.

¡Kaijin a la vista!

Después de que la niebla se disipó lo lograron ver de nuevo, seguía allí, sobre el tentáculo del Kaijin colosal, pero ya no se hallaba en cuclillas, estaba de pie, con el cuerpo en dirección al barco y la cabeza girada a su lado izquierdo.

Se encontraba mirando la zona de impacto, donde había acabado de caer el haz de Magículas que había lanzado Hansel.

– ¡No se mueve!

El Kaijin estaba serio, ya no tenía esa macabra sonrisa que permanecía en su rostro segundos antes, de hecho, parecía asombrado.

Comenzó a girar su cabeza muy lento para mirar en dirección al barco.

Una vez centró su cabeza, sus dientes volvieron a hacerse presentes, y su sonrisa no tardó en abarcar gran parte de su rostro.

Esta vez entrecerró sus ojos, parecía extasiado.

El placer no cabía en su cuerpo.

A pesar de todo eso, el Kaijin no mostró interés por perseguir al navío.

Permaneció allí parado sin presentar señales de hostilidad, pero en el barco la tensión no desapareció, la angustia los consumía de a poco, todos tenían la mirada puesta en el Kaijin y se preguntaban en conjunto.

¿Cuándo nos atacará?

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