¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO? - Capítulo 20
- Inicio
- ¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO?
- Capítulo 20 - 20 Capitulo 20 JUEGO DE ALEXANDER
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
20: Capitulo 20: JUEGO DE ALEXANDER 20: Capitulo 20: JUEGO DE ALEXANDER Al salir de la casa, el aire fresco del nuevo día me golpea la cara, despejando un poco mis pensamientos que me estuvieron atormentando toda la noche.
La decisión de aceptar la ayuda de ese hombre misterioso me llena de una mezcla de emoción y temor.
¿Qué pasará ahora?
Darius me sigue, sus pasos son suaves y cautelosos, como si estuviera esperando a que dijera algo.
—¿Estás bien?
—pregunta con su tono habitual de preocupación.
—Sí, solo…
es un cambio, eso es todo —respondo, tratando de sonar más segura de lo que realmente me siento.
Decidimos encontrarnos en el campo de entrenamiento al atardecer.
Mientras tanto, no puedo evitar pensar en lo que el hombre podría enseñarme.
¿Qué técnicas ocultas guarda?
¿Por qué se interesa tanto en mí?
Cuando el sol comienza a ponerse, el cielo se tiñe de colores cálidos, y el campo se llena de sombras alargadas.
Llego un poco antes y me tomo un momento para respirar profundamente, sintiendo la energía del lugar.
De repente, lo veo acercarse.
Su figura es imponente, pero hay algo en su andar que transmite calma.
Lleva una bolsa de lona al hombro.
Oh oh, creo que me hará pagar por mi rechazo.
—Espero que estés lista para trabajar duro —dice con una sonrisa en su rostro.
—Siempre estoy lista —respondo con más confianza de la que siento.
—Creo que no hemos tenido el espacio para presentarnos —dice mientras extiende su mano hacia mí —Yo soy Alexander Lockwood.
Lo pienso por unos segundos antes de darle la mano.
—Selene —respondo rápidamente, mientras lo observo.
Él es una figura imponente, pero no de una manera intimidante.
Su estatura es notable; mide alrededor de un metro ochenta, lo que le da una presencia que no pasa desapercibida en la multitud.
Su cuerpo es atlético, pero no excesivamente musculoso; tiene la complexión ideal que habla de alguien que cuida de sí mismo, que se mantiene activo y saludable.
Cada movimiento que hace parece estar impregnado de confianza y gracia.
Su rostro es un cuadro de simetría perfecta.
Tiene pómulos marcados que dan forma a su rostro, y una mandíbula definida que resalta su masculinidad.
Sus ojos son de un profundo color marrón, casi como si tuvieran vida propia; son cálidos y expresivos, capaces de transmitir tanto ternura como determinación.
Cuando me mira, siento como si pudiera ver más allá de mi exterior, como si pudiera leer mis pensamientos más ocultos.
¡Mierda!
Eso es malo.
Su cabello es oscuro y ligeramente ondulado, cayendo con desorden controlado sobre su frente.
A veces se lo aparta con la mano en un gesto casual.
Por la Diosa…
¿Por qué lo describo con tantos detalles?
Parezco una perra en calor.
Pero es que no puedo evitarlo…
Y la forma en que se viste también habla de su carácter: elige ropa que resalta su figura sin ser ostentosa.
Hoy lleva una camiseta ajustada de color gris oscuro y unos jeans que se adaptan perfectamente a sus piernas largas y tonificadas.
Sus zapatos son elegantes pero cómodos, reflejando su estilo relajado pero cuidado.
Además de su atractivo físico, hay algo en él que me intriga, es ese olor que carga…
Como hierbas y flores silvestres.
<<Por la Diosa, Selene en que estas pensando…
Calmate.>> Me veo obligada a aparme de él, tratando de encontrar un poco de concentración y cordura.
Comenzamos a calentar con algunos ejercicios básicos.
Él me observa atentamente y corrige mi postura aquí y allá.
Siento que solo es una excusa para acercarse cada vez más mí.
A medida que avanzamos, puedo sentir cómo la tensión inicial se disipa.
La forma en que enseña es diferente a lo que había experimentado antes; es más intuitiva y conectada a nuestras emociones.
—El entrenamiento no se trata solo del cuerpo —comenta mientras realizamos un ejercicio de respiración —también es mental.
Necesitas estar en sintonía contigo misma para alcanzar tu verdadero potencial.
Sus palabras resuenan dentro de mí.
Empiezo a darme cuenta de que quizás he estado enfocándome demasiado en las habilidades físicas y he descuidado mi estado mental.
Mientras el sol comienza a ocultarse, trato de concentrarme en el entrenamiento y no en su atención hacia mí.
La idea de que él vea algo especial en mí me incomoda.
No quiero depender de nadie, y mucho menos abrirme a alguien que acaba de aparecer en mi vida.
—Vamos a hacer un ejercicio de combate —anuncia, sacándome de mis pensamientos.
Asiento, manteniendo la mente enfocada en lo físico.
Me lanza una serie de movimientos rápidos, y mi cuerpo responde casi instintivamente.
Sin embargo, su presencia cerca de mí es persistente, y eso me distrae más de lo que quisiera.
—Recuerda, la clave es mantener la distancia —me dice mientras se coloca en posición.
—Lo sé —respondo con firmeza —Solo quiero practicar los movimientos.
A medida que nos enfrentamos, siento la tensión entre nosotros.
Cada golpe que lanzo es una forma de reafirmar mi independencia, de mostrar que puedo manejarme sola.
Pero él parece captar mis intenciones y responde con movimientos controlados, como si quisiera enseñarme algo más allá de la técnica.
—No se trata solo de fuerza física —repite mientras esquiva un golpe —También necesitas controlar tus emociones.
Lo miro fijamente, intentando no dejar que sus palabras me afecten.
—No necesito tus lecciones sobre emociones —replico, tratando de mantener mi tono neutro.
La atmósfera se vuelve densa por un momento.
Él parece entender que estoy estableciendo límites y decide cambiar el enfoque del entrenamiento.
—Está bien —dice con un ligero asentimiento —Hablemos sobre las técnicas entonces.
¿Cuál es tu objetivo?
Eso me sorprende un poco.
La pregunta es directa y me hace reflexionar sobre lo que realmente quiero lograr aquí.
—Solo quiero ser mejor en lo que hago —respondo finalmente —No necesito más complicaciones.
Él asiente, respetando mi deseo de mantener las cosas en un plano estrictamente profesional.
La lección continúa con movimientos precisos y ejercicios técnicos, sin más comentarios personales entre nosotros.
A medida que avanza la noche, siento que estoy aprendiendo más sobre mí misma a través del entrenamiento.
A pesar de su cercanía física, mantengo mi espacio emocional intacto.
Cuando finalmente terminamos y nos sentamos a descansar, decido romper el silencio: —Gracias por la práctica.
Pero recuerda…
esto es solo entrenamiento para mí.
Él sonríe levemente, como si hubiera anticipado mi declaración.
—Lo sé —responde —Solo estoy aquí para ayudarte a alcanzar tu potencial y conocerte un poco.
A pesar de su respuesta tranquila, sé que todavía hay una chispa entre nosotros que no puedo permitir que crezca.
Me levanto y sacudo el polvo de mis pantalones.
—Bueno, creo que eso es suficiente por hoy.
Mientras me alejo, siento su mirada fija en mí.
La tensión en el aire es palpable, y antes de que pueda darme cuenta, él se acerca rápidamente.
—¿A dónde crees que vas?
—pregunta con una sonrisa traviesa, bloqueando mi camino.
—A casa —respondo, tratando de mantener la compostura.
Él da un paso más cerca, su presencia es casi abrumadora.
Su mirada se vuelve más intensa.
—Sabes que no puedes simplemente irte así.
Creo que es momento de hablar de nosotros, hay algo que no puedes ignorar.
Está en el aire —dice, su voz casi un susurro.
Siento mi corazón latir con fuerza mientras él continúa hablando, su tono más bajo y seductor.
—La Diosa luna lo ha decidido…
somos parejas destinadas —añade con un guiño.
Me río nerviosamente, intentando restarle importancia a sus palabras.
No quiero creer en esas cosas.
—Eso es solo una tontería, debe haber un error —replico, aunque mi voz tiembla un poco.
Él se acerca aún más, su aliento cálido acariciando mi piel.
—Quizás no sean tonterías, y puedo lograr que lo sientas —su mano roza suavemente mi brazo —Puedes sentirlo, ¿verdad?
El contacto envía una corriente eléctrica a través de mí y me obliga a mirar hacia otro lado.
Pero él no se rinde y da un paso más cerca, casi atrapándome entre él y sus brazos.
—A veces hay que dejarse llevar por lo que uno siente —murmura —¿Qué pasaría si te dijera que puedo hacer que esto sea mucho más interesante?
Siento una mezcla de emoción y desafío en su mirada.
La adrenalina corre por mis venas mientras me doy cuenta de que está dispuesto a cruzar la línea que he trazado.
—No estoy interesada en juegos —digo con firmeza, aunque mi voz tiene un matiz de duda.
Él sonríe con picardía y se inclina un poco más hacia mí, acercando sus labios a los míos sin llegar a tocarlos.
—¿Quién dijo que esto era un juego?
A veces es divertido explorar lo prohibido…
Su tono es provocativo y su mirada desafiante.
En ese instante, siento que el aire se vuelve denso entre nosotros.
En un impulso inesperado, decido dar un paso atrás para recuperar el control de la situación.
—No puedo hacer esto —susurro mientras me aparto.
Pero él no me deja ir tan fácilmente; su mano toma suavemente mi muñeca para detenerme.
—Solo quiero mostrarte lo que podríamos tener…
si te atreves a dejarte llevar y me aceptas como tu pareja.
La lucha interna es intensa; por un lado, deseo mantener mis límites firmes, pero por otro lado…
la atracción es innegable.
No, no estoy pensando con claridad debido a su cercanía De repente, siento su rostro hundido en mi cuello.
La calidez de su aliento me envuelve y un escalofrío recorre mi cuerpo.
Aspira bruscamente mi olor, como si cada molécula de mí lo llamara.
—Selene, me está volviendo loco tu olor, cada vez se intensifica aún más —murmura con un tono casi desesperado.
Me quedo petrificada, sin entender por qué mi olor está tan fuerte, no se supone que lo había ocultado, ¿Comó es que él…?.
Mis sentidos se agudizan y el latido de mi corazón resuena en mis oídos.
¿Qué significa esto?
¿Por qué su declaración provoca una tormenta de emociones en mí?
Darling_Yuli
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com