¿Y SI TE MUESTRO MI LADO OSCURO? - Capítulo 21
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21: Capítulo 21: ATRACCIÓN PROHIBIDA 21: Capítulo 21: ATRACCIÓN PROHIBIDA Intento retroceder, pero mi cuerpo parece traicionarme; la cercanía de él despierta algo profundo y primal dentro de mí.
La confusión se mezcla con el deseo, y las palabras se quedan atrapadas en mi garganta.
—Esto no puede estar pasando —logro articular al fin, pero su mirada ardiente me hace dudar.
Él se aparta un poco, lo suficiente para que nuestros ojos se encuentren.
Hay una chispa en su mirada que me hace sentir expuesta, vulnerable.
—Tú no entiendes…
—continúa él con voz grave —No solo es atracción física; hay algo más aquí.
Algo que va más allá de lo que podemos controlar.
La idea de una conexión más allá de lo físico me aterra.
Intento aferrarme a la lógica, pero siento que lo que crece entre nosotros se hace demasiado fuerte.
—No puedo…
—repito, aunque ya no estoy segura de si hablo de mis límites o de mis sentimientos.
Él da un paso atrás, liberando mi muñeca, pero la intensidad en sus ojos no disminuye.
—Está bien —dice finalmente —No quiero forzarte a nada, pero ten en cuenta que esto puede ser solo el principio…
Con esas palabras resonando en mi mente, doy un paso atrás y trato de recuperar el control sobre mí misma.
El aire entre nosotros sigue cargado de electricidad mientras yo lucho contra la atracción que amenaza con arrastrarme.
Sé que debo irme antes de perderme por completo en este torbellino emocional.
Sin embargo, al darme la vuelta para marcharme, una parte de mí queda atrapada en el momento: el roce de su piel contra la mía, el aroma intoxicante que aún flota en el aire y esa chispa…
la chispa que innegable nos une.
Mientras me alejo, los ecos de sus palabras resuenan en mi mente: “Esto puede ser solo el principio”.
Y aunque intento ignorarlo, sé que esta noche ha cambiado algo entre nosotros.
Con el corazón aún latiendo con fuerza, decido que no puedo volver a casa.
La confusión y la intensidad de lo que acabo de experimentar me abruman, así que me adentro en el bosque, buscando el lago para que sea mi refugio.
Cada paso que doy me aleja de la realidad y me acerca a la serenidad del agua.
Finalmente, llego a la orilla y me siento en un tronco caído, observando el paisaje.
La luz de la luna se filtra entre las hojas, creando un espectáculo de colores que danzan sobre la superficie del lago.
Pero mi mente está lejos de la belleza que me rodea; está atrapada en un torbellino de pensamientos sobre Alexander, sobre nuestra conexión y lo que realmente siento.
Me pierdo en mis reflexiones, cuestionando cada emoción, cada susurro de confusión.
¿Por qué me siento así?
¿Qué significa todo esto?
Las preguntas se agolpan en mi mente mientras el murmullo del agua calma mis inquietudes momentáneamente.
De repente, una sensación de ser observada me saca de mi ensueño.
Antes de darme cuenta, Darius está a mi lado, como si hubiera emergido de las sombras del bosque.
Su figura se recorta contra el fondo oscuro de la noche.
—No quise asustarte —dice con una voz suave, pero hay un trasfondo de preocupación en ella.
Me giro para mirarlo, sintiendo cómo mi pulso se acelera nuevamente.
La cercanía es reconfortante; aunque estoy sorprendida por su llegada, hay una parte de mí que se siente aliviada de no estar sola.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—pregunto, tratando de mantener la calma mientras mil emociones luchan dentro de mí.
—Te vi alejarte y…
no podía dejarte ir así —confiesa mientras se sienta a mi lado en el tronco.
Su mirada fija en el lago parece contemplativa —Sabía que necesitabas un momento para ti.
Aprecio su compañía; Darius es alguien en quien puedo confiar.
Su presencia es como un ancla en medio de la tormenta emocional que estoy atravesando.
—Todo esto es…
demasiado —admito con sinceridad —No sé cómo manejarlo.
—Es normal sentirse abrumada —responde él con empatía —A veces los sentimientos son complicados, especialmente cuando involucran a alguien cercano.
Pero estoy aquí para ayudarte a aclarar lo que sientes.
Su voz es reconfortante y su disposición a escucharme me hace sentir un poco más segura.
La tensión entre nosotros se transforma en algo más cálido; él es mi primo y desde que llegué aquí siempre ha estado ahí para apoyarme.
—No quiero arruinarlo todo —digo, sintiendo cómo la vulnerabilidad se apodera de mí —No sé si estoy lista para enfrentar lo que siento.
—No tienes que tener miedo —asegura Darius, mirándome a los ojos —Lo importante es ser honesta contigo misma y con él.
El aire se vuelve denso con sus palabras y por un momento todo lo demás desaparece; solo existimos nosotros dos y el susurro del bosque a nuestro alrededor.
Estoy tan cerca de ceder ante esa conexión tan fuerte…
Pero debo decidir: ¿me atreveré a abrirme a él y explorar estos sentimientos o seguiré luchando contra lo inevitable?
Darius toma un respiro profundo antes de continuar, sus ojos fijos en los míos, como si estuviera buscando la manera de transmitir toda la carga emocional de sus palabras.
—Desde que supimos que encontraste a tu mate, todos estámos muy felices por ti —comienza, su voz teñida de una mezcla de alegría y tristeza —Pero, ¿sabes por qué?
Frunzo el ceño, sintiéndome intrigada y un poco ansiosa.
—No…
¿por qué?
—Porque para nosotros ha sido muy difícil encontrar a nuestras parejas destinadas —confiesa, su mirada se vuelve distante mientras habla —Nuestro abuelo nunca pudo encontrarla.
Se vio obligado a elegir a alguien para ser su luna…
y al final, ella lo abandonó.
Un escalofrío recorre mi espalda.
La historia de mi abuelo es algo que he estado escuchado en murmullos últimamente, pero nunca pensé que fuera real.
Darius continúa, su voz ahora más suave.
—Mi padre, Hans, tampoco encontró a su pareja destinada.
Decidió elegir a mi madre, pero desgraciadamente falleció al darme a luz.
Lo mismo le ocurrió a tu padre; eligió a tu madre como su pareja y te tuvieron a ti, una hermosa mujer…
y ahora estoy yo aquí, como el nuevo alfa de la manada Starling Park, enfrentando la misma presión de encontrar a mi mate o elegir a una luna.
El peso de sus palabras me abruma.
La historia familiar se siente como una maldición pesada que se ha transmitido de generación en generación.
La idea de que él podría estar atrapado en un ciclo similar al de nuestros antepasados me llena de tristeza.
Darius me mira con intensidad, como si pudiera leer mis pensamientos.
—Todos piensan que esto es un mal augurio.
Muchos creen que no voy a encontrarla…
Por eso estámos tan felices de que finalmente un miembro de nuestra familia tenga a su mate.
Las emociones se arremolinan dentro de mí; la felicidad por haber encontrado a mi mate se mezcla con la presión y el dolor del legado familiar.
Nunca había considerado cómo esto afectaba no solo a mí, sino también a Darius y al resto de nuestra familia.
—No sé cómo sentirme al escuchar todo esto —admito, sintiendo cómo mi corazón se encoge ante la carga que él lleva —Es aterrador pensar en lo que todos han pasado…
y ahora tú también tienes esa responsabilidad.
Darius asiente lentamente, sus ojos reflejan una mezcla de determinación y miedo.
—Es una carga pesada, pero quiero ser honesto contigo.
Tu felicidad significa mucho para mí y para nuestra familia.
No quiero que sientas ninguna presión por lo que hemos vivido; solo quiero que explores lo que sientes sin miedo.
Siento una oleada de gratitud hacia él por abrirse así y por su comprensión.
—Gracias por compartir esto conmigo —digo con sinceridad, tomando suavemente su mano —No sabía lo complicado que era todo esto de la pareja destinada.
Él sonríe levemente, aunque hay un matiz de tristeza en sus ojos.
—A veces es bueno hablarlo en lugar de guardarlo todo para uno mismo.
Y aunque la historia familiar es complicada, quiero creer que hay esperanza para nosotros.
La conversación se convierte en un refugio donde ambos podemos ser vulnerables sin temor a ser juzgado.
Darius toma un momento para organizar sus pensamientos, luego me mira con seriedad.
—Quiero que sepas que Alexander es un buen hombre.
No solo lo digo porque es mi amigo, sino porque lo conozco desde la infancia.
Sé cuánto te ha estado esperando con anhelo.
Su afirmación me llena de calidez, pero también de incertidumbre.
¿Es realmente posible que alguien me desee tanto?
—Después del conflicto interno que hubo en la manada…
—continúa —el rey supremo, que es el padre de Alexander, estableció una norma: él no podía tomar su lugar como rey supremo hasta que encontrara a su luna.
Temía que volviera a ocurrir lo mismo que pasó…
con tus padres.
La historia de mis padres pesa sobre mí como una sombra.
Me pregunto cuántas decisiones se han tomado en función de todo lo ocurrido.
—Pero a Alexander no le ha importado eso —prosigue, su voz suave pero firme —Solo quiere encontrar a su mate porque tú eres el complemento que le falta para sentirse completo.
Las palabras de Darius resuenan en mi interior, creando un eco de esperanza y temor a la vez.
La idea de ser el complemento de alguien, de llenar un vacío tan profundo, me hace sentir especial y vulnerable al mismo tiempo…
odio sentirme vulnerable —¿Y si no estoy a la altura?
—pregunto casi en un susurro, la inseguridad asomando en mi voz.
Darius se inclina hacia mí, su mirada es intensa pero reconfortante.
—Eres más que suficiente, Selene.
No se trata de ser perfecta; se trata de ser tú misma y dejar que él te ame por quien eres.
Alexander ha estado esperando por ti durante mucho tiempo y está listo para asumir cualquier desafío solo por estar a tu lado.
Su confianza en mí me da fuerzas, aunque el peso del legado familiar y las expectativas aún me abruman.
La presión parece aumentar con cada palabra, pero también siento una chispa de determinación encenderse dentro de mí.
—Gracias por darme claridad sobre todo esto —le digo sinceramente —A veces parece tanto…
Pero saber que Alexander está dispuesto a enfrentar todo solo por mí remueve algo dentro de mí, algo que simplemente no puedo explicar.
Darius asiente con una sonrisa cálida.
—Lo más importante es tener esperanza y apoyarnos mutuamente en este camino complicado.
Todos hemos enfrentado nuestras luchas, pero ahora tienes la oportunidad de escribir tu propia historia…
y espero sea junto a Alexander —dice el final con un tono jugueton.
Sonrió mientras reflexiono sobre sus palabras, me doy cuenta de que aunque el camino por delante pueda ser incierto y desafiante, no estoy sola en esto.
Quizás pueda encontrar mi equilibrio entre lo que tengo y lo que quiero tener, incluyendo mi venganza…
quizás haya una luz al final del túnel.
Mientras me acomodo en el tronco, no puedo evitar mirar a Darius con una mezcla de nostalgia y tristeza.
Después de todo lo que hemos compartido hoy, siento la necesidad de abrirme un poco más.
—Darius…
—comienzo, con un tono reflexivo — lamento que no tengamos recuerdos juntos de cuando éramos niños.
Me gustaría haber compartido más momentos contigo.
Él me mira desconcertado, como si mis palabras lo sorprendieran.
—¿De qué hablas?
—pregunta, frunciendo el ceño —Claro que tenemos recuerdos juntos.
Tal vez tu memoria los haya olvidado o estén muy en el fondo, pero yo creo que están ahí.
Su respuesta me deja atónita.
¿Cómo es posible que haya olvidado algo tan importante?
La curiosidad me empuja a indagar más.
—¿Recuerdos?
—repito, intrigada —¿Como cuáles?
Darius toma un respiro profundo y se inclina hacia adelante, como si estuviera a punto de compartir un secreto muy querido.
—Cuando éramos pequeños, mi padre y yo solíamos visitarlos —confiesa —La historia que conté sobre el gato…
fue real.
Mis ojos se abren con sorpresa.
No sabía si creerle o no; la idea de haber tenido una conexión tan cercana en nuestra infancia es emocionante.
—¿De verdad?
—pregunto, sintiendo cómo una sonrisa comienza a dibujarse en mi rostro —Pero…
¿un gato en el bosque?
Él asiente con seriedad, pero hay un destello de diversión en sus ojos.
—Sí, era un poco extraño ver a un gato en medio del bosque, pero me atrapaste tratando de entrenarlo como si fuera un lobo.
Recuerdo que pensé que podría enseñarle a cazar y ser mi compañero de aventuras —dice riendo al final.
La imagen de Darius siendo un niño aventurero en el bosque, rodeado de naturaleza y sueños de grandeza, me llena de felicidad.
Por un momento, puedo visualizarlo: su risa resonando entre los árboles mientras intentaba hacer que un pequeño gato lo siguiera como si fuera su fiel lobo.
—No puedo creerlo —digo con una risa suave —Eso suena increíblemente divertido y…
algo loco al mismo tiempo.
Darius sonríe ampliamente al ver mi reacción.
—Lo era…
—admite —Pero esos momentos fueron especiales para mí.
Aunque no los recuerdes claramente, siempre he sentido una conexión contigo, incluso sin saberlo plenamente.
Su confesión me deja con una mezcla de asombro y alegría.
La idea de que nuestras vidas se entrelazaron desde tan pequeños me hace sentir más cerca de él ahora que nunca.
Darling_Yuli
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